Prospectiva

Lunes 22 de julio de 2019.

Emilio de Ygartua M.

La renuncia de Carlos Urzúa, y su entrevista en la revista Proceso, ha dejado muy en claro sus diferencias con una administración a la que fue invitado a colaborar a partir del reconocimiento se sus haberes, que no están en tela de duda. Lo que si deja mucho que desear es el método elegido para separarse del encargo. Como reconoce el ahora ex secretario de Hacienda en la entrevista al semanario fundado en los años setenta por Julio Sherer García, ícono del periodismo en nuestro país, esta es la tercera ocasión que abandona un proyecto al que es invitado por Andrés Manuel López Obrador, la primera, a los dos años de iniciado el gobierno del tabasqueño en el gobierno del Distrito Federal. 

Urzúa fue su secretario de Finanzas y, como él mismo lo menciona, su gestión fue muy exitosa; sin embargo, aduciendo su deseo de reinsertarse en el sector educativo, en su Alma Mater, el Tecnológico de Monterrey, al que ahora nuevamente regresa, dimitió a su encargo. Esta vez, lo hace de manera más estridente, dejando testimonio en blanco y negro sus diferencias con el estilo personal de gobernar de quien lo invitó, al tiempo que hace patentes sus discrepancias con la toma de decisión en temas como la cancelación del Aeropuerto de Texcoco, la habilitación de Santa Lucía y la Refinería de Dos Bocas, en Tabasco.

Pero, sin duda, el tema más espinoso es su señalamiento, en su carta de renuncia, de que hay conflicto de intereses e incapacidad técnica en algunos miembros del gabinete lopezobradorista, sin dejar de mencionar que se le impusieron algunos funcionarios. Sobre el primer señalamiento, que dio argumentos a los opuestos al régimen para pedir que de inmediato se hicieran las investigaciones de parte de la Secretaría de la Función Pública, el propio presidente de la república señaló, en su conferencia de prensa del día después de la renuncia, que Urzúa se había confrontado con Arturo Romo, con la responsable del SAT, y hasta con el también dimitente ex director general del IMSS.

En la entrevista concedida a Proceso, Urzúa plantea que el jefe de la oficina de la presidencia, Alfonso Romo, tiene conflicto de intereses pero que de ello no tiene pruebas; a falta de ellas, se centró en una dura crítica al empresario expresando su extrañeza de que Andrés Manuel lo haya hecho parte de su equipo cercano siendo que, argumentó, es un empresario con clara filiación de derecha, cercano al Opus Dei, al tiempo que él se ubicaba en una franja socialdemócrata que -dijo- la acercó de manera natural a López Obrador.

El tiempo, seguramente, nos dará las mejores respuestas acerca de las intenciones del ahora ex director general del IMSS y del propio Carlos Urzúa, al optar por hacer pública una renuncia que evidenciaba su distanciamiento de un proyecto al que fueron invitados por quien obtuvo el 1º de julio del 2018 un contundente respaldo de la ciudadanía. Apoyo que, sorprende a muchos, no solo se mantiene, sino que sigue creciendo, como lo evidencian las encuestas realizadas por medios de comunicación a los que nadie puede llamar afines a la 4T: El Financiero y Reforma, sobre todo este último, ligado a poderosos intereses económicos del norte del país y al PAN. Diario hoy dirigido por Juan Pardiñas, abierto opositor al régimen.

Desde luego, que no se pueden cerrar los ojos, ni poner oídos sordos, a los señalamientos de ambos renunciantes. En este espacio hemos manifestado preocupación por algunas de las decisiones tomadas por el gobierno federal. Me refiero a los feroces recortes presupuestales que si bien están orientados a reducir la pobreza extrema y a ayudar a sectores de la economía abandonados por gobiernos fundados en políticas neoliberales que llevaron al Estado a renunciar a sus obligaciones con los que menos tienen, han caído en excesos que lastiman a otros sectores, menos vulnerables, sí, pero que también tienen derecho a mantener beneficios que se han visto reducidos o, en el peor de los casos, eliminados.

Sobre la cancelación del Aeropuerto de Texcoco, si bien acepto los argumentos de corrupción relacionada con la compra de terrenos aledaños al aeródromo, considero que lo avanzado de la obra y lo invertido en ella, con recursos provenientes de el uso del aeropuerto Benito Juárez, obligaba a reconsiderar su continuidad, sobre todo, porque la opción de construir uno en los terrenos de Santa Lucía no resulta la más viable debido a circunstancias técnicas que tanto empresas aéreas, especialistas en esa materia y pilotos, han puesto sobre la mesa y que van más allá de temas como el impacto ambiental, importantes, sí, pero  que tiene mucho menor peso que el de la seguridad de los pasajeros y de la población aledaña al propuesto aeropuerto. No dudo que muchos de los amparos que impiden el inicio de la obra hayan sido promovidos por los inversionistas que querían hacer pingües negocios, pero también los han solicitado, por ejemplo, pilotos que centran sus argumentos en la seguridad aérea.

Sobre el tema energético, sí discrepo con Carlos Urzúa y con aquellos que se oponen al rescate de PEMEX. Este es un asunto que va más allá de un mero sentimiento nacionalista. Tiene que ver con la defensa de la soberanía energética del país. He escuchado las objeciones y las dudas manifiestas por especialistas en la materia con relación al Plan de Negocios presentado la semana pasada por Octavio Romero, director general de la empresa productiva del Estado. No puedo decir si los recursos destinados para su rescate son suficientes y si alcanzarán para rescatar a una empresa cuya deuda es inmensa. Lo que si puedo afirmar, como uno más de los muchos mexicanos que nos opusimos a la Reforma Energética de Peña Nieto, que no podemos permitir la extinción de esta empresa. El gobierno está apostando a que PEMEX financie el desarrollo nacional. Apostemos a favor de esa premisa.

La reducción de la carga fiscal y al aporte de recursos adicionales, ha señalado el propio presidente López Obrador, están orientados a que en el mediano plazo PEMEX recupere su capacidad productiva y podamos disminuir la dependencia que hoy nos obliga a importar 7 de cada 10 litros de comburente que se consumen en el país. Desde luego, considero que este plan de rescate, al tiempo que ponga énfasis en la refinación (lo que obliga al urgente rescate de las refinerías con las que ya se cuenta, algunas con nula producción en este momento), no se abandone la exploración y la producción. En este punto, me sumo a las propuestas de aquellos que consideran necesario impulsar asociaciones público-privadas para que PEMEX pueda acceder a recursos adicionales, sin perder la rectoría de los proyectos, como pretendió la Reforma Energética peñista. También, mi adhesión a la construcción de la Refinería de Dos Bocas, en Paraíso, Tabasco, que se sumaría a esta estrategia de defensa de la soberanía energética de la nación.

Ratificado Arturo Herrera

Como Urzúa, considero necesaria una reforma fiscal de gran calado. No olvido que Andrés Manuel ofreció que no se aumentarían los impuestos, pero es necesario que el Presupuestos del próximo año se construya a partir de una expectativa de captación de recursos adicionales que eviten acudir al endeudamiento público, si bien es cierto que el margen para hacerlo es elevado. Finanzas públicas sanas, como hasta ahora se ha logrado, será la principal encomienda del ya ratificado secretario de Haciendo, Arturo Herrera, hombre de todas las confianzas del presidente, quien se ha comprometido a no fallar como titular de la dependencia responsable de la captación y distribución de los dineros. Se sabe que él comparte la idea de su maestro Urzúa de impulsar una reforma fiscal que aumente la recaudación. ¿Podrá convencer a su jefe de que esta medida es inaplazable?

La austeridad decretada por el gobierno federal se funda en la premisa irrefutable de que no puede haber gobierno rico y pueblo pobre. La Ley de Ingresos que establece un techo para las percepciones de los funcionarios públicos, que no pueden ser mayores a las del presidente, no hay duda, es vista con buenos ojos por la mayoría de la población, por cierto, distante de emolumentos de ese nivel; sin embargo, ha generado molestia entre aquellos que, de tiempo atrás, han percibido salarios superiores a la tasa hoy establecida. La molestia del jefe del Ejecutivo en contra de los magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, habrá de atemperarse si se atiende a la idea de que ese poder solo cumple con la recepción de las quejas de los ciudadanos contra aquellos actos de autoridad que consideran afectan sus derechos humanos, consagrados en el artículo 1º de nuestra Carta Magna.

Por ello, considero que el camino tomado ahora por el presidente López Obrador es el adecuado: que sea el Poder Legislativo el que establezca los parámetros para determinar el monto de los sueldos y salarios de los funcionarios públicos, incluyendo el del propio presidente, sustentando en los criterios de austeridad que atienden al compromiso del primer mandatario de la nación de orientar los recursos económicos a atender las necesidades fundamentales de la sociedad, en consonancia con la Ley de Austeridad republicana impulsada en la Cámara baja por el diputado por Tabasco, Manuel Rodríguez.

Pero no quito el dedo del renglón; todo esto debe venir acompañado de una reforma fiscal capaz de elevar el número de contribuyentes; que establezca tasas justas a los que más ganan, al tiempo que estimule a los inversionistas, nacionales y extranjeros, a poner sus recursos en México, no con una visión especulativa, sino generando nuevas empresas y aumentando nuestra competitividad. Todo ello, concluyo diciendo, debe venir aparejado de un discurso presidencial que de certidumbre al sector empresarial, que hasta ahora ha recibido señales intermitentes, momentos de luz y de esperanza, que se apagan pocas horas después debido medidas que contradicen los acuerdos antes alcanzados. 

Como bien señala Arturo Herrera, las recesiones son parte de un modelo capitalista de producción que ha llevado a los ciclos económicos ha períodos cada vez de más corto plazo. Los que se empeñan en atribuir al gobierno actual el parón de la economía que se observa con la reducción del crecimiento del PIB, se olvidan que este comportamiento lleva varios meses y que no es privativo de México. 

Desde luego, no basta con señalar lo anterior, lo obligado, y en ello tendrán un papel medular tanto la Secretaría de Hacienda como el Banco de México, que deberán generar estrategias coordinadas a favor del desarrollo. Sin menguar la autonomía del banco central, creado en 1925 por Plutarco Elías Calles, se requiere que éste apueste por una baja en las tasas de interés para alentar la inversión productiva, el consumo y ello contribuya a generar empleos permanentes y bien remunerados.

Por un nuevo modelo económico

Por su parte, Hacienda, necesariamente con el convencimiento del titular del Poder Ejecutivo, debe apostar por la implementación de un modelo económico capaz de promover el desarrollo que se ha comprometido. El modelo monetarista que hoy impera no nos llevará por esa ruta. Considero que hay que aplicar estrategias keynesianas que promuevan el aumento del gasto público y que alienten la inversión privada. La semana pasada comenté que estamos observando un estancamiento en la creación de empleos, lo que está acelerando la caída del consumo privado, dos factores que sí pueden generar un escenario recesivo.

Es necesario crear empleos productivos, sin embargo, puede resultar inevitable, al aplicar las recetas keynesianas, que se tengan que generar “empleos improductivos” (burocracia controlada, investigación, crecimiento de la planta docente mejor remunerada, entre otros). Lo se, el riesgo es que con ello ocurra un incremento en la tasa de inflación, hoy relativamente controlada. Esto se puede evitar con una buena estrategia concertada entre Banco de México y Hacienda. 

Si le queremos apostar al desarrollo y no tan solo al crecimiento; si anhelamos en verdad los tiempos del desarrollo estabilizador y queremos impulsar un “nuevo milagro mexicano”, se requiere, no hay de otra, un Estado regulador, sí, pero al tiempo promotor de la confianza del sector empresarial. Los chinos no se equivocaron. Deng xio pin lo decía en 1977: “Para repartir riqueza, se necesita generar riqueza”. Rompamos paradigmas. No arriesguemos un futuro mejor apostándole a medidas conservadoras que ya mostraron su ineficiencia. Si vamos a romper con el neoliberalismo, que tan sólo nos trajo más pobreza y mayor concentración de la riqueza en pocas manos, entonces, tomemos otra ruta. 

No, de ninguna manera estoy invitando a un retorno al estatismo, ni a los tiempos del predominio del ogro filantrópico. La propuesta es una tercera vía que recupere los mejor de sistema capitalista, que es su capacidad de generar riqueza, y lo mejor del modelo socialista, que es garantizar la distribución equitativa de esa riqueza. Lástima que un auto llamado socialdemócrata, como Urzúa, haya saltado del barco sin insistir en estos cambios que no pueden esperar. 

Confío en que su alumno, Arturo Herrera, que no le tema a hablar, ni a actuar, en consonancia con sus ideas, convenza a su jefe de que los compromisos de campaña, y el triunfo de la Cuarta Transformación, pasan por la implementación de un nuevo modelo económico y social. De la política, del arte de gobernar, que se encargue AMLO, que lo sabe hacer muy bien.

De todo un poco

Por si alguien lo dudaba, Donald Trump hará lo necesario para lograr su reelección, incluso agitar los ánimos de los nacionalistas y supremacistas blancos. Los insultos y amenazas proferidos por el mandatario contra cuatro legisladoras que califica de extranjeras y que ha invitado a irse del país, han sido calificados por los demócratas norteamericanos y por gobernantes europeos, como Ángela Merkel, como impropios de un mandatario. No son pocos los que piensan que en el marco de la celebración de los 50 años de la llegada del hombre a la Luna, se le ponga en una cápsula y se le deposite en nuestro satélite natural…En tanto los ex gobernadores de Yucatán y de su vecina Campeche se dan con todo en su afán de convertirse en dirigente nacional de lo que quedó del PRI, se siguen sumando pruebas de que la corrupción es la principal causa de su debacle: Lozoya, los Duarte, y la supuesta participación de Enrique Peña Nieto en las actividades ilegales encabezadas por su abogado Juan Collado, sí, el mismo que defendió al hermano incómodo de Salinas de Gortari y que recién divorció al mexiquense, que ahora se da vida de “latin lover” en España. ¿Quién sufre por la eliminación de las pensiones presidenciales? Bueno, ahora hasta su primo, el actual gobernador de la tierra de Hank González, se ha visto envuelto en un escándalo por un deposito multimillonario en un banco en Andorra. Bien decía Don Carlos: “Un político pobre, es un pobre político”…Pedro Sánchez se ha mostrado incapaz de poder alcanzar acuerdos que le permitan su investidura como presidente del gobierno español. Todo parece indicar que se dirigen hacia un nuevo proceso electoral en septiembre próximo…¿Podrán los conservadores moderados evitar la llegada de Boris Johnson a la dirigencia del partido tory y de ahí a Downing Street? Esta semana lo sabremos.

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