Emilio de Ygartua M.
2 de septiembre de 2019
Ayer el presidente Andrés Manuel López Obrador entregó su primer informe del estado que guarda la nación, como lo establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Correspondió a Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, entregar al presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo -reelecto en ese cargo el sábado pasado-, en sesión solemne de inicio del período ordinario de sesiones, los volúmenes que contienen dicho informe. Se mantuvo la ausencia del jefe del Ejecutivo, quien, previamente, en Palacio Nacional, dio un mensaje ante 500 de invitados, donde señaló que se han cumplido los compromisos y que la Cuarta Transformación esté en marcha. Resaltó que la política de austeridad se puede cuantificar en cerca de 450 mil millones de pesos.
En su alocución, el primer mandatario de la nación ratificó su compromiso con una transformación que considera debe ir hasta las raíces. Reiteró su empeño de dejar atrás las tesis neoliberales que generaron una concentración aberrante de la riqueza y que estuvieron muy lejos de cumplir con sus promesas de revertir la pobreza y la marginación incubada por decenios, especialmente, a partir del momento en el que el “partido de la revolución mexicana” renunció a seguir enarbolando las banderas de un movimiento armado orientado no solo a una alternancia de gobierno, sino a un cambio de régimen que diera paso a las grandes transformaciones que entonces, y ahora, se requieren.
El tabasqueño señaló que su compromiso de erradicar la corrupción se mantiene inalterable; tarea cuyos resultados se observarán en el mediano plazo. Asimismo, enfatizó que las medidas para eliminar el dispendio y hacer de la austeridad una premisa básica, han permitido no solo atender una demanda de la sociedad toda, además, generar ahorros que han permitido destinar más recursos a programas que tienen que ver con la mejoría de las condiciones de vida de los adultos mayores, de las mujeres y de los jóvenes sin empleo. Está claro que esos programas no son bien vistos por aquellos que durante décadas aplaudieron las ausencias que en materia social distinguieron a gobiernos empeñados en cumplir, a pie puntillas, con las recetas neoliberales. Los resultados están a la vista. Ni ellos los pueden negar.
López Obrador no eludió hablar de las resistencias al cambio; tampoco, de las acciones tomadas por aquellos que se muestran contrarios a que esos cambios se concreten porque ello significa perder privilegios y prebendas de las que se han beneficiado solo unos cuantos. Para él, están a la vista los opuestos al nuevo proyecto de nación, cuyas reacciones están orientadas a bloquear proyectos fundados en el interés nacional, utilizando herramientas jurídicas válidas sí, pero que no dejan lugar a dudas que los contras harán todo lo necesario para evitar las transformaciones a fondo y de fondo que se pretenden.
Sin duda, la parte del mensaje que generará más resistencias es la relativa a los temas económicos. El presidente insiste en que la economía marcha conforme a lo planeado, la realidad dice lo contrario. Es prácticamente imposible que se logre un crecimiento cercano al uno por ciento anual. Discrepo de la visión de que los economistas no son buenos para manejar la economía; lo que sí es una verdad irrefutable, es que, durante años, los economistas, incrustados en los gobiernos neoliberales, vieron más por la macroeconomía que por la microeconomía, esto es, se olvidaron de las personas y de cómo garantizarles su acceso al consumo y a satisfactores esenciales para su pervivencia en un marco de dignidad y de justicia social plena, nada más pero nada menos, que lo que la constitución mandata como derechos para todos los ciudadanos mexicanos.
Economía que no crece
Los datos son contundentes, por primera vez en diez años la población en México está creciendo a mayor velocidad que el Producto Interno Bruto, motivo por el cual el PIB por habitante disminuyó durante el primer semestre de el año en curso. El consumo también ha caído de manera significativa y la generación de empleos se ha estancado. Más allá de las discusiones técnicas, la realidad es que la economía mexicana está en una fase de atonía, estación previa a la recesión económica. Por ello, es necesario tomar medidas urgentes para que en el último tramo del año no se agudice la parálisis económica. Sobre todo, ante un escenario internacional nada favorable.
Es verdad que están llegando más remesas que el año pasado, lo cual se debe a que la economía norteamericana continua en fase expansiva, pero este escenario está en fase de agotamiento; por ello, la Reserva Federal de los Estados Unidos seguramente seguirá bajando sus tasas de referencia, lo que traerá consigo una caída del ahorro interno que vendrá acompañada de una contracción en los niveles de consumo ante la posibilidad de que llegue la recesión económica por tantos pronosticada.
No quiero dejar de señalar que las remesas que llegan del norte juegan un papel muy importante ya que contribuyen a aumentar el circulante monetario, especialmente en las entidades que por años han sido expulsoras de mano de obra hacia estados de la unión americana que requieren mano de obra barata. ¿Cuánto va a durar esta tendencia creciente del volumen de remesas? Sin duda, no mucho tiempo más. La merma en los montos de estos envíos estará asociado al proceso recesivo que se avecina, sí, pero también a las políticas migratorias dispuestas por el gobierno de los Estados Unidos.
La guerra comercial entre China y los Estados Unidos, si bien pareció menguar durante la reciente reunión del G-7, no tiene visos de terminar. Los asiáticos han decidido presentar batalla a Donald Trump elevando los aranceles a las importaciones norteamericanas; sin duda, habrá una replica de igual o superior magnitud de parte de los norteamericanos. Paradójicamente, esta lucha genera una coyuntura favorable para que México incremente sus ventas al vecino del norte, aprovechando lo que queda de su boom económico. Es hora de aplicar estrategias económicas claras que eliminen las dudas en el empresariado mexicano y en el internacional. Se ha dicho muchas veces, los empresarios demandan certeza jurídica, respeto pleno al Estado de Derecho y, yo enfatizaría, dejar de una vez por todas un discurso discordante y apostar por una asociación que derive en beneficios generales. Vale repetir, si no se genera riqueza, lo único que se puede distribuir, y en ello hemos sido muy exitosos en los últimos años, es pobreza.
Muchos empresarios escucharon de viva voz el mensaje del primer mandatario de la nación. La gran mayoría están dispuestos a seguir sumados a favor del proyecto de gobierno, sin embargo, no eluden demandar garantías para su inversión y reglas claras sujetas a derecho y ajenas a los cambios de señal que han sido la característica de la actual administración. Desde luego, los afines a Gustavo de Hoyos, dirigente nacional del COPARMEX, operador de Claudio X. González, no darán tregua a sus ataques ni a las críticas cotidianas a las iniciativas presidenciales. Su proyecto alternativo de nación evidencia el propósito de convencer a la sociedad de que la 4T no camina y que por ello hay que tomar otros rumbos, “en beneficio del país”. Su objetivo es aprovechar las elecciones intermedias para tener mayor presencia en la Cámara de Diputados buscando revertir la avasalladora dominancia de Morena que, no hay que olvidarlo, deriva del mandato mayoritario de los electores que hablaron en las urnas el 1º de julio del 2018.
Disciplina presupuestal y autonomía del Banco de México
Pero aún los opuestos, los empeñados en bloquear los cambios, en conservar lo que ha quedado demostrado que no sirve para darle a las mayorías las respuestas por tantos años esperadas, reconocen que el Banco de México sigue operando con autonomía y que la Secretaría de Hacienda, primero con Urzúa (quien ahora nos regala doctas explicaciones, en sus artículos publicados en “El Universal”, del por qué este año no va a crecer la economía mexicana como dice su ex jefe), y ahora con Herrera, ha privilegiado la ortodoxia y mantenido la disciplina en el gasto público.
Lo que, sin duda, fue un duro golpe a los afanes de los contras fue la presencia, en la conferencia mañanera del martes pasado, del empresario Carlos Slim. A ahí se anunciaron el acuerdo sobre los gaseoductos que permitirá un ahorro a la CFE estimado 4.5 mmdd, producto de una reformulación de los contratos firmados con anterioridad. En ese mismo escenario, Manuel Bartlett, director general de la CFE (en alguno momento un obstáculo para llegar a este arregló), señaló que: “El presente acuerdo entre la empresa productiva del Estado y las empresas transportistas es definitivo, razonable y equilibrado; permitirá transportar gas natural para la generación de electricidad en beneficio del desarrollo del país.”
Una noticia de mucha importancia, sin duda, como también lo fue el espaldarazo de Carlos Slim a las estrategias impulsadas por el gobierno federal. Se sabe que el empresario y el presidente López Obrador se reunieron en varias ocasiones en Palacio Nacional con el propósito de encontrar una salida al conflicto de los gaseoductos que podía tener efectos muy negativos para México. Manuel Bartlett se entercó en una negociación ríspida, como es su estilo y ello llevó a un punto sin aparente retorno, hasta que los buenos oficios de los Carlos, Slim y Salazar, permitieron este acuerdo, que, muchos coinciden, es benéfico para el gobierno y para los empresarios.
El hombre más rico del país, sí, pero que nunca he perdido la brújula y que tiene muy claro, desde hace muchos años, que es necesario revertir la pobreza y fortalecer el mercado interno para poder crecer de manera constante, fue invitado a esa “Mañanera” donde dio la “de ocho columnas”, como se dice en el argot periodístico. Slim era uno de los inversores en el proyecto del Aeropuerto de Texcoco, por eso una de las preguntas “lógicas” fue si le gustaría que se retomara ese proyecto: “Eso ya lo dirá el futuro. No se”, fue la respuesta tajante. Calificó a esa infraestructura como “un proyectote”, pero es, añadió, es “tan solo uno más de los mil 600 proyectos de inversión, de infraestructura, de pura infraestructura que tiene contemplados el gobierno federal. Entonces, hay un gran campo de inversión”.
Pero en la parte en la que dejó con los ojos cuadrados a los periodistas asistentes al evento y, seguramente a los contras que se empeñan en manejar cifras negativas y en acusar al presidente de que no estamos creciendo, fue cuando afirmó: “Es intrascendente si el país crece este 2019”, al tiempo que confesaba que él tiene confianza en que en los próximos años habrá crecimiento económico, ya que, enfatizó: “Hace falta una inversión masiva en esos mil 600 proyectos que ha puesto sobre la mesa el gobierno federal.” Y por si quedará alguna duda de que confía en la ruta que se está siguiendo (posiblemente, no en el método), concluyó: “Estoy convencido de que vamos a crecer bien y pronto. Que crezcamos o no crezcamos este año, es intrascendente, sino que los proyectos ahí están”.
Seguramente, a estas alturas la presión arterial de los X González, de los De Hoyos, de la señora Dresser, de los Zuckermann, Camín o Castañeda, estaba en su punto más crítico. Lo cierto, es que el anuncio del acuerdo con tres de las cuatro empresas con las que se habían firmado convenio es una gran noticia para el país ya que se puso punto final a una disputa en la que, al final, nadie resultaría ganador y se alcanzó un acuerdo que nos permitirá acceder a gas natural abundante, a un precio muy bajo, lo que ayudará a incrementar la generación de electricidad sin que los usuarios veamos incrementados los precios.
Sumado a lo anterior, el acuerdo se convierte en un importante aliado para las estrategias gubernamentales orientadas a generar proyectos productivos en todo el país. Resalta, nuevamente, el concurso de Carlos Salazar, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, que no se ha dejado vencer por la adversidad, ni se ha doblegado ante las críticas a su empeño por mantener la alianza con el gobierno en turno que defiende un proyecto de nación que puede significar un parteaguas en la historia económica del país en beneficio, ahora sí, de las grandes mayorías nacionales.
Termino con los comentarios sobre el I Informe de Gobierno, señalando que, en las horas previas a la construcción de la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos para el 2020, es necesario reconsiderar sobre la urgencia de una reforma fiscal, no regresiva, pero si progresiva, que castigue la elusión y que permita generar mayores ingresos para que se puedan fondear los programas que para Andrés Manuel seguirán siendo punta de lanza para atender a los que menos tienen.
Saldo pendiente es, sin duda, la seguridad. Se entiende que no es un tema que se resuelve de un día para otro, pero las cifras de muertos y desaparecidos van en aumento y la sociedad demanda resultados, ya. Es cierto que la herencia de los últimos tres gobiernos es atroz, pero la sociedad quiere ver resultados de la actual administración. Es obvio que la Guardia Nacional no los puede entregar con la velocidad que se quisiera, sin embargo, se cifran muchas esperanzas en su actuar. Sin duda, la inaplazable mejoría de la económica, ayudaría en mucho a atemperar los efectos de la inseguridad que sigue siendo prioridad y, sin duda, será fiel de la balanza en la hora de las urnas en julio del 2021.
De todo un poco
“Que se vayan al carajo los ambiciosos vulgares”, les dijo López Obrador, sí, el mismo que tiene una aceptación del 67 por ciento, sí, el que las encuestas publicadas por “El Universal”, señalan que 6 de cada 10 consultados dicen que volverían a votar por él. El de Macuspana, fue contundente cuando señaló que, si Morena “se echa a perder”, prefiere que le cambien de nombre y crear un nuevo partido, al tiempo que advirtió que renunciaría si Morena pierde la brújula. No hay duda que el destinatario del calificativo es Martí Batres, quien no asimiló perder su cargo. La tabasqueña Mónica Fernández Balboa, primera mujer en 20 años que ocupa ese cargo…La reunión del G-7, para variar dejó solo fotografías para el recuerdo, pero pocos acuerdos relevantes. Macrón quiso dar una sorpresa a Trump con la invitación al presidente de Irán, pero ello no sirvió para bajar el nivel de tensión. Tampoco se logró distender la que existe entre EUA y China. Se habló de los riesgos de la recesión que ya tocó a Alemania; pero lo que se llevó las principales fue el pleito infantil entre el presidente francés tan afecto a los reflectores, y el ultraderechista Jair Bolsonaro, presiden te carioca que, se molestó por las declaraciones de Macrón, no aceptó loa 20 millones de dólares que se le ofrecieron para combatir el fuego en la Amazonía, el principal pulmón de un planeta agobiado por el cambio climático…El que parece se saldrá con la suya es el primer ministro Boris Johnson quien con el apoyo de la reina Isabel II, ha determinado el cierre del Parlamento con la intención de acotar el tiempo para una salida no salvaje de la UE. La población ha salido a la calle buscando dar la vuelta a un acuerdo que traerá graves daños a la economía británica…La militancia del PRD, la que queda, ha decretado su acta de defunción. “Los Chuchos”, han decidido formar un partido ecléctico. Que él último en salir apague la luz.