Prospectiva

Emilio de Ygartua M.

Lunes 23 de septiembre de 2019.

La Reserva Federal de los EUA ha decidido reducir un cuarto de punto su tasa de referencia, la segunda baja en menos de un mes. Se argumenta que esta reducción, que coloca la tasa de interés entre un 1.75 y 2.0, no deriva de la percepción de que se avecina una recesión económica mundial, como ya lo presagian muchos analistas económicos, sino de los efectos de la “guerra comercial” entre los vecinos del norte y China, que ha provocado la depreciación de las monedas en muchas naciones emergentes, como la nuestra, además de la caída de las bolsas de valores más significativas del planeta. Por cierto, el viernes pasado, Donald Trump decidió dar una tregua en esa guerra eliminando algunos de los aranceles impuestos a productos chinos.

Lo que es innegable es que la baja en las tasas de interés se alinea con la expectativa del presidente norteamericano, quien desde hace meses viene planteando que existen las condiciones económicas para tal baja ya que la inflación está controlada y el ahorro ha crecido. Él considera necesario darle un empujoncito a la economía bajando las tasas de interés, desalentando el ahorro y promoviendo el consumo. Sí, una estrategia totalmente keynesiana, rara en un mandatario republicano cuya prioridad es pavimentar el camino hacia su reelección en noviembre del 2020.

Esta reducción coloca a la tasa de referencia en una zona en donde el valor de un crédito, técnicamente, es igual a cero, esto es, quien compre, por ejemplo, una casa a plazo fijo durante 10 años, pagará prácticamente lo mismo que hoy le está costando de contado. No se necesita mucha ciencia para entender que esta situación genera un estado de bienestar para las clases medias y altas, segmento al que busca atraer quien busca que el voto mayoritario lo ratifique como primer mandatario de la nación por cuatro años más.

Desde luego, esta medida tiene costo y riesgo. De entrada, provoca una depreciación del dólar y, al alentar el consumo, se pone en peligro el control de la inflación, tarea prioritaria de la FED. Pero, lo primero, la depreciación del dólar, tiene sus ventajas comerciales ya que un dólar débil encarece las importaciones y abarata las exportaciones, lo que ayudará a reducir el alto déficit comercial que sufre esa nación, acrecentado por la competencia china que ha penetrado en los Estados Unidos, desplazando a muchos productos locales, además de que muchas empresas norteamericanas, desde hace varios años, maquilan sus productos fuera de su territorio, situación que alimenta el argumento de Trump de poner fin, o al menos límites, a los acuerdos de libre comercio que el insiste han sido dañinos para su país y su población.

La recesión que viene

Sin embargo, hay elementos sólidos para señalar que, aunque lo niegue el titular de la FED, sí preocupa la contracción económica que se está dando a nivel mundial, lo que puede llevar, en el mediano plazo, a una recesión económica que, como la del 2008, cuyos nefandos efectos aún persisten, provoque una crisis planetaria con consecuencias catastróficas tanto para los países industrializados como para los emergentes, como ahora nos llaman a los países en vías de desarrollo. Alemania, que ha sido durante dos décadas el tren impulsor del desarrollo en Europa, ha perdido su impulso y se encuentra detenida en la estación, provocando una honda recesiva en el viejo continente, especialmente en la Unión Europea.

La recesión alemana es una muestra inequívoca de que estamos entrando, nuevamente, a una etapa en la que disminuirá el consumo, habrá desempleo y la gobernabilidad se verá afectada, especialmente en la zona del Euro, que hoy vive una fase de total incertidumbre, no sólo por la crisis derivada del Brexit, también, porque estamos asistiendo a un cambio de liderazgo que no estará exento de tensiones, ya que la decreciente estrella, fulgurante por al menos dos décadas, de Ángel Merkel, se está apagando a una velocidad superior a lo esperado, sin que la de su evidente relevo, el presidente francés Emmanuel Macron, haya logrado afianzar todavía su liderazgo, principalmente por conflictos internos que lo han debilitado.

No son tiempos fáciles para la Unión Europea, como lo señaló el corresponsal de Telerreportaje en España, Alberto Peláez, al conductor de ese noticiario, Emmanuel Zibilla (felicidades por los 61 años) el miércoles próximo pasado. Desde la creación de la Comunidad Económica Europea, en los años cincuenta del siglo pasado, esta asociación aduanera, que derivó en unión merced al Tratado de Maastricht de 1992, que creó la zona del Euro, ha vivido momentos complejos, como la crisis financiera del 2008, que dejó sin empleo a una cuarta parte de los hombres y mujeres de la zona.

La expansión de la Unión Europea, nacida en los albores de la década de los noventa, pronto alcanzó una cobertura de 28 países que suman más de 450 millones de personas, convirtiéndose en una zona de rápido crecimiento económico, el cual vino acompañado de un significativo desarrollo tecnológico y de una creciente influencia geopolítica, sobre todo, a raíz de que la OTAN, el brazo armado de la confederación, sumó a los viejos aliados de la URSS, ahora convertidas al capitalismo, sumados, de inmediato, al club de naciones adheridas al Consenso de Washington (1991) que marcó la ruta del modelo neoliberal, fundado en la existencia de un Estado ausente y un gobierno abierto a la inversión privada y a la concentración del capital en pocas manos.

Soplan vientos huracanados sobre Europa

Con la consolidación de la Unión Europea, vinieron las decisiones políticas y financieras dictadas desde Bruselas, sede del gobierno europeo. Decisiones que si bien funcionaron cuando la equidistancia entre las naciones miembro eran menores, dejaron de ser operativas cuando terminaron los apoyos extraordinarios para países como España, Grecia y Portugal, que, ayunos del recurso para su financiamiento interno, pronto entraron en crisis, arrastrando hacia el abismo a otras naciones, como Italia e Irlanda, esta última, buscando, mrdiante una política fiscal innovadora, una independencia presupuestal que nunca llegó.

Hoy, la crisis de la Unión Europea es endógena y exógena. En lo interior, asistimos a una lucha abierta entre aquellos que defienden el modelo liberal, con sus extremos socialdemócratas, y un grupo creciente de adeptos a una corriente que parecía haberse enterrado con el fin del nazismo en 1945, que ha reencarnado en grupos opuestos al modelo de fronteras abiertas, enarbolando la bandera de un nacionalismo refractario a cualquier política migratoria que abra las puertas a personas provenientes ya sea de sus antiguas colonias o de zonas en conflicto bélico como Siria o el Oriente Medio.

No hay duda de que la alicaída estrella germana, la líder de una Alemania que se ha levantado tantas veces como el Ave Fénix, no tendrá esa misma virtud. Ángela Merkel defendió una política migratoria que hoy es rechazada por muchas de las naciones europeas. Sus opuestos, entre ellos, la francesa Marine Le Pen, líder ultranacionalista quien ha logrado repuntar en el horizonte europea hasta convertirse en la segunda fuerza política en Francia y alcanzar una significativa presencia en el recientemente renovado Parlamento Europeo. Por ello, Emmanuel Macron, el joven presidente galo, que ha puesto en juego su popularidad promoviendo cambios legislativos génesis de los chalecos amarillos que piden su cabeza, ha entendido que popularidad e ingenuidad no riman con una realidad que se ha desbordado. Si quiere ser el nuevo líder, tiene que caminar por el espinoso y nada grato camino de la incongruencia con sus ideales para lograr sus metas. “El fin justifica los medios”, aconseja Maquiavelo, muy vigente luego de cuatrocientos años. La política, nos lo recuerda Norberto Bobbio, es “el arte de lo posible”. 

Quien no ha entendido esto, y por lo mismo se ha quedado a la mitad del camino, es el líder del PSOE, el español Pedro Sánchez, el joven aprendiz de brujo que no ha abrevado en las enseñanzas de quien, en los años ochenta del siglo pasado, pavimentó la ruta para que su país se convirtiera en potencia media. Felipe González pudo ejercer el poder convirtiendo al PSOE, heredero del PC y del Partido Socialista, enemigos acérrimos del franquismo, en una organización política pragmática, capaz de seguir luchando por las causas sociales, bandera de las izquierdas españolas, sin eludir las estaciones que llevaron a España a ser miembro de la OTAN y socio activo de la Comunidad Económica Europea en 1982. 

No, de ese mismo talante no es Pedro; sobre él no se construirá un nuevo gobierno en la España donde la monarquía parece condenada a la extinción; o quizá sí, habrá que escuchar, nuevamente, las cansadas voces de los españoles que el domingo 10 de noviembre deberán acudir alas urnas, por cuarta ocasión en dos años. No, tampoco de ese talante es el rey Felipe VI, muy lejos de llenar las botas heredadas de su padre, Juan Carlos I, quien enfrentó un intento de golpe de Estado; quien tuvo la inteligencia y la entereza para construir una ruta hacia la democracia, apoyado del presidente del gobierno Adolfo Suarez González, artífices, ambos, del Pacto de la Moncloa y de la Constitución de 1978, aún vigente.

Por si fueran pocos los vientos huracanados que soplan sobre el viejo continente, y las tormentas provocadas por el cambio climático que han provocado graves daños en muchas de sus ciudades, los europeos, sí, los de la “aldea global” a la que aspiraba formar Mijaíl Gorbachov, el de la Perestroika y la Glasnost, enfrentan la aparentemente inevitable diáspora británica iniciada en el 2016, que no acaba de terminar, o que quizá concluirá como la tragedia de Hamlet. “Ser o no ser”, he ahí el dilema que viven los habitantes de las islas británicas, conquistadas en el siglo XI por Guillermo II de Normandía (Guillermo el Conquistador), quien reclamaba el trono inglés amparándose en su parentesco con el rey anglosajón Eduardo el Confesor, lo que explica las ligas, y los odios, de la “Pérfida Albión” con el continente con el que hoy se quiere romper, divorciarse, de una manera tan radical como lo hiciera, en 1530, el rey Enrique VIII de la Iglesia Católica romana, cuando el Papa Clemente VII se negó a concederle la separación de Catalina de Aragón, hermana de Felipe II, rey de España, aliado principal del Vaticano, provocando el nacimiento de la Iglesia de Inglaterra y un enfrentamiento que duró muchos años con las naciones europeas, lo que obligó a la reina Isabel I, la hija protestante de Enrique, a buscar en los territorios y en los mares de América, los recursos que permitieron al imperio británico transitar, en el siglo XVIII, del feudalismo al capitalismo, pasando por la revolución política que puso fin a la monarquía absoluta, dando curso al nuevo modo de producción, el capitalismo, vía la revolución industrial, entronizando a una burguesía capaz de unir el poder político al poder económico. “Dejar hacer, dejar pasar”. Nace el liberalismo que hoy sigue vigente, pero con el rostro de la concentración, de la producción y del conocimiento, y del capital en pocas manos.

¿Brexit suave o Brexit salvaje? He ahí el dilema. Tardía, y cobardemente, Jeremy Corbyn, el líder de la opción inglesa, ha llamado a celebrar un nuevo referéndum, ofreciendo una neutralidad que suena a burla. ¿Llorarán como mujeres lo que no supieron defender como hombres? Lamento utilizar esta frase en los tiempos en los que la equidad de género obliga a decir que: “Llorarán como hombres lo que como mujeres no supieron concluir”. ¿O no es así, mi estimada Teresa May? Son tiempos convulsos los que nos han tocado vivir. Creo que esta frase se la oí a mi padre, y él a mi abuelo. “El hombre y sus circunstancias”, diría Ortega y Gasset. Veremos qué pasa. Del futuro no escaparemos. Solo hay que esperar, para saber si, Carlos Marx dixit, ocurre como drama o como comedia. Hay que leer el “18 Brumario de Luis Bonaparte”, para entender lo que puede ocurrir. Ni modo, estamos obligados a ver el mañana a través de espejo retrovisor. “El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra” o, para ser más claro, “el que se niega a entender la historia, está condenado a repetir los mismos errores” o, va por mi cuenta y riesgo, las mismas tragedias.

De todo un poco

Se aprobaron en la Cámara de Diputados las leyes secundarias de la reforma Educativa impulsada por el gobierno federal, entre ellas, la nueva Ley General de Educación que ya abarca hasta la educación superior, con todo y el refrendo de la universalidad y gratuidad cuyo alcance, lo hemos dicho, no será compromiso fácil  de alcanzar. Las leyes secundarias tienen claro oscuros que deben señalarse. Lamento que se haya puesto en riesgo la rectoría del Estado en la materia, reviviendo prerrogativas que pondrán nuevamente a los sindicatos en la mesa de las negociaciones, en especial a la CNTE, que pide poner en letras de oro sus siglas en la cámara baja. Ha quedado eliminada la evaluación docente, empezando por la llamada “punitiva”, y se recupera Carrera Magisterial que deberá vivir un giro de 180 grados si no se quieren repetir los errores y excesos del pasado que, hay que decirlo, en nada contribuyeron a elevar la calidad de la educación. Respecto de las escuelas normales y la asignación automática de plazas a sus egresados, no comparto las críticas de quienes, sin conocer al sector educativo, dicen que ello no abona a elevar la calidad de la educación. “El normalismo” es la piedra angular de la educación en México, por ello, es necesario aportarle recursos suficientes para su operación y para una mejor formación de sus educandos. La pedagogía que en ella se aprende, es fundamental para una buena enseñanza de nuestros niños y jóvenes. En Tabasco ya se observan los efectos con el incremento de la matrícula en nuestras escuelas normales. Es tiempo de dar paso a la creación en nuestra entidad de una Normal Superior que forme de manera más holística y multidisciplinaria a los docentes de educación básica y media superior…El gobernador Adán Augusto López Hernández ha privilegiado las relaciones internacionales, claro de que requerimos ampliar las inversiones orientadas a generar mejores niveles de vida en nuestra población. A las visitas de los embajadores de Reino Unido e Irlanda del Norte, de los Países Bajos, se suman las muy importantes de los representantes diplomáticos de Estados Unidos, recién llegado al país, y de China, naciones que se disputan el liderazgo económico mundial y que pueden ser determinantes para generar progreso en nuestro estado. Toca ahora que nos pongamos las pilas, todos, para aprovechar esta iniciativa gubernamental y atraer a Tabasco recursos económicos que promuevan el desarrollo que revierta la inequidad y la pobreza que siguen siendo saldos urgentes de atender, como lo señaló el mandatario tabasqueño a la hora de recibir a estos embajadores…Una joven sueca ha puesto el ejemplo al encabezar una demanda a los gobernantes del mundo para que dejen los discursos y se pongan a trabajar para evitar que el cambio climático avance en la destrucción del planeta. El movimiento Fridays for Future, ha despertado adhesiones en muchos países. Los premio Nobel de la Paz, reunidos en Mérida, Yucatán, se sumaron a esta proclama que tiene mucho que ver con su anhelo de lograr la paz mundial. 

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