Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Martes 17 de noviembre 2020.

Manuel Bartlett es parte del equipo de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, responsable de una de las empresas del Estado más importantes del país. Un hombre con raíces tabasqueñas, aunque siempre ha dado preferencia a su jus terri poblana, estado del que fue gobernador.  No quiero centrarme en la biografía del hoy titular de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de quien, desde el inicio de la administración de Adán Augusto López Hernández, hemos percibido una clara intención de jugarle las contras con el acuerdo para que nuestra entidad pudiera acceder, después de muchos años de lucha, a una tarifa eléctrica justa, debido a las condiciones climáticas características de esta región. Un estira y afloja que retardó que los paisanos, que habían tomado el camino de la resistencia civil y se negaban a pagar cantidades que consideraban injustas, aceptaran un acuerdo benéfico para las partes.

No fue un proceso fácil dada la postura del director general y de sus enviados. Incluso, el gobernador tuvo que pedir al presidente de la república su intervención para poder concretar un acuerdo histórico que daba respuesta a una larga lucha en la que, por cierto, también participó el nativo de Macuspana. Por fin llegó el acuerdo, sin embargo, no han faltado las piedras en el camino, la complicada postura de CFE ha dado argumentos a la oposición para convocar a la ciudadanía a retomar la lucha original, no obstante que lo acordado rebasó por mucho lo que originalmente se demandaba.

Pero las muestras de falta de empatía con Tabasco y los tabasqueños de parte del responsable de la CFE se han exponenciado. Hace menos de un mes, derivado de las lluvias atípicas, las tierras tabasqueñas fueron inundadas por las aguas provenientes de las partes altas del estado de Chiapas, turbinadas por la Presa Peñitas que, una vez más, se convirtió en victimaria de las tierras bajas de Tabasco y de sus habitantes. Sí, entendemos que las presas tienen sus límites y que requieren desalojar el agua, sin embargo, una vez más, ello se hizo sin aplicar un protocolo que evitará los daños que hoy sufrimos.

No acabábamos de reponernos de las crecientes, cuando llegó la segunda ola que ha ocasionado graves daños a miles de personas que lo han perdido todo, sí, todo. Fue necesaria la presencia en Tabasco del primer mandatario de la nación, quien, por la emergencia, suspendió su gira por el noroeste del país para acudir al apoyo de sus paisanos. El cobijo presidencial ha sido evidente. Sus instrucciones han estado orientadas a realizar un trabajo coordinado de las fuerzas armadas y de las dependencias que tiene que ver con este tipo de contingencias. López Obrador ha ofrecido apoyos económicos para resarcir los daños, no obstante que, como se sabe, el FONDEN se ha extinguido, pero él se comprometió a destinar recursos para apoyar a los damnificados.

En medio de esta emergencia, ha relucido, nuevamente, la falta de sensibilidad y el aparente desapego por estas tierras de quien aquí vivió por muchos años. No creo que esta actitud obedezca a hechos del pasado que, para nada menguaron el aprecio y el reconocimiento para un hombre, su padre, que dio lustre al Poder Judicial de nuestro estado y que, si bien enfrentó una grave crisis en nuestra Máxima Casa de Estudios, es recordado con mucho respeto y especial aprecio. Manuel Bartlett, el hijo, ha sido un inversionista recurrente en nuestro estado. Su hermana, su sobrino, son reconocidos por su compromiso con estas tierras del trópico húmedo.

Pero hoy, frente a esta grave crisis que vivimos en la entidad, que afecta a miles de nuestros paisanos, el director general de la CFE ha adoptado una postura que consideramos inadecuada, injusta, impropia de un funcionario de la 4T. Ha escogido un camino que ha generado la molestia de los que aquí vivimos al ofender al jefe de las instituciones del estado; actuando en contra de miles de hombres y mujeres afectados, una vez más, no por la Luna, sino por la mala operación de las presas bajo la responsabilidad de la dependencia que él dirige. 

La CFE fue nacionalizada en los años sesentas del siglo pasado por Adolfo López Mateos, mandatario que la visualizó como una empresa de mexicanos y para los mexicanos, espíritu que no puede, no debe ser traicionado. Por el tamaño de los daños y ante la cerrazón de la empresa que se niega a reconocer su responsabilidad, el gobernador Adán Augusto López Hernández ha anunciado que acudirá a los tribunales. La respuesta de Bartlett ha sido impropia. Ojalá corrija su postura quien debe tener muy claro que el jefe del Ejecutivo estatal contará con el apoyo de sus gobernados porque lo que se reclama es justo.

La semana pasada, Andrés Manuel López Obrador dio a conocer que el gobierno federal está elaborando un Plan Integral cuyo objetivo es evitar inundaciones en Chiapas y en Tabasco, entidades bajo el agua por el desfogue de presas y por las lluvias intensas. Se comprarán dragas para desazolvar ríos y hacer bordos, al tiempo que, muy importante, “se tendrá un control estricto de las presas del Grijalva”.

En “La Mañanera” del miércoles de la semana pasada, que duró más de tres horas, el mandatario señaló que se analiza que algunas plantas hidroeléctricas no trabajen cuatro meses al año. “Estamos haciendo los cálculos para que no tengamos los vasos de las presas llenos de agua en agosto, septiembre, octubre y noviembre, los meses de lluvia”. Además, informó que la SEDATU trabaja en un plan de mejoramiento urbano para los pueblos afectados. 

El tabasqueño aseguró que la prioridad es atender a los damnificados y reiteró que: “Mi compromiso es que todos los bienes materiales puedan reponerse y que el pueblo siempre va a contar con nuestro apoyo”. En este escenario tan complejo, hay que destacar y reconocer el papel de las secretarías de la Defensa Nacional y de Marina. Como siempre, han estado a la altura de las circunstancias, realizando tareas de ayuda a los afectados por las inundaciones. En nuestra entidad, sus acciones han beneficiado a 71 mil pobladores, de los cuales, un mil 977 han tenido que se evacuados a lugares seguros.

En este contexto de movilidad obligada de tantas personas, las secretarías de Salud federal y estatal, de manera coordinada, como viene ocurriendo desde el inicio de la pandemia, han reforzado las tareas de vigilancia a fin de evitar un rebrote de contagios de COVID-19, que reviertan las cifras favorables de las últimas semanas. Es hora de ayudar a los afectados que requieren de nuestra solidaridad y nuestro apoyo. Juntos saldremos adelante de esta circunstancia tan adversa que no permite que nadie, pero nadie, quiera aprovechar la situación para llevar “agua a su molino”. La sociedad no lo perdonaría.

Por la salud alimentaria.

En este espacio hemos comentado sobre los efectos nocivos que las comorbilidades han tenido en las peronas infectadas por la COVID-19, lo que, en muchas ocasiones ha derivado en su fallecimiento. La Secretaría de Salud federal trabaja en el diseño de políticas públicas orientadas a hacer de la salud alimentaria un tema prioritario que permita revertir los problemas de sobrepeso y obesidad. Así lo manifestó la semana pasada el titular de esa dependencia, Jorge Alcocer Varela, al hacer la presentación virtual de los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2018 2019.

El secretario de Salud afirmó que el sobrepeso y la obesidad afectan a más de 75% de las personas adultas de acuerdo con los resultados de esa encuesta, la cual destaca el ambiente obesogénico que no respeta fronteras ni edades. El funcionario recordó que en 2006 se reconoció el papel indivisible de la nutrición en la salud humana que dio lugar a la primera Ensanut, por lo que, a partir de entonces, se conoció el comportamiento de las poblaciones en temas específicos como la prevalencia y distribución de las enfermedades crónico-degenerativas, la doble carga de la malnutrición y las prácticas de alimentación infantil, entre otras.

Alcocer Varela resaltó el aporte de esta encuesta que permite identificar los factores ambientales, socioeconómicos y culturales que determinan nuestros patrones de alimentación, actividad física, consumo de tabaco y alcohol y el uso de los servicios de salud, entre otros. Enfatizó la relevancia de que se conozcan los patrones de alimentación porque ello permitirá modificarlos e incidir en la prevalencia de las enfermedades crónico-degenerativas que “hoy más que nunca nos arrebatan la vida de miles de personas al año, y el problema se agravó con la llegada del coronavirus, haciendo imperioso y urgente un cambio de raíz en la cultura alimentaria de la sociedad”.

Los datos derivados de esta encuesta son contundentes. Se puede observar que el sobrepeso y la obesidad afectaron a 75.2% de las personas adultas y en 35.6% de la población infantil. En lo que respecta a la diabetes mellitus, ésta se incrementó de 9.2% en 2012 a 10.3% en 2018. La hipertensión arterial pasó de 16.6% en 2012 al 18.4% en 2018. 

Estos datos evidencian la necesidad de trabajar a favor de una nueva cultura alimentaria en México y, desde luego, en Tabasco. El gobernador Adán Augusto López Hernández, al tiempo que promovió una reforma constitucional para prohibir la venta a los menores de edad de alimentos nocivos para la salud, nos ha conminado a trabajar en el diseño de una política pública transversal, orientada a modificar los hábitos de consumo, más allá de la restricciones, promoviendo la concientización de la población, desde la infancia hasta la adultez. Tarea en la que participarán de manera coordinada las secretarías de Salud, Educación, Cultura, el DIF Tabasco, Bienestar y la SEDAFOB. El objetivo es enfrentar un problema de salud pública que la pandemia ha puesto en la mesa como tarea prioritaria para esta administración.

La Universidad Olmeca ha atendido el llamado del gobernador sumámdose a las tareas orientadas a promover una nueva cultura alimentaria. En el mes de mayo, a través de la Secretaría de Desarrollo, propuso un Programa Estatal de Salud Alimentaria fundado en la convicción de que es necesaria una toma de conciencia para que la alimentación saludable llegue también a las cocinas de los restaurantes, de las cafetarías de los centros de trabajo, a las escuelas de todos los niveles y a nuestros hogares.

La propuesta consiste en asociar la idea de lo sano con platos apetecibles, nutritivos, con ingredientes locales, frescos y accesibles. Para ello, se requiere crear una cultura alimentaria capaz de revertir la tendencia al consumo de productos nocivos para nuestra salud; la ingesta de alimentos y/o bebidas cuyos componentes han demostrado ser la causa, en el mediano y largo plazo, de severos daños a la salud de las personas, de las mujeres embarazadas, de los infantes, de los jóvenes y de los adultos.

En el diseño de este programa ha jugado un papel fundamental el doctor Ángel Sierra, egresado de la UJAT, del Instituto Nacional de la Nurtrición, de la Universidad de Barcelona, en donde obtuvo el grado de doctor. Ha trabajado en el impulso de la llamada “Dieta Mediterranea Mexicanizada”. El hoy docente de tiempo completo de la Universidad Olmeca, ha sido pieza fundamental para que esta Institución de Educación Superior pueda organizar un Foro Internacional de Salud Alimentaria. Retos en la Nueva Cultura de Vivir, en el que participarán destacados investigadores de España, Estados Unidos, Chile, Paraguay y México.

Este foro, que se realizará de manera virtual el 27 de noviembre próximo, de las 9 a las 14 horas, está avalado por la Red Iberoamericana de Mercadotecnia en Salud A.C., que es una entidad no gubernamental que agrupa a universidades, institutos de educación superior y profesionales que promueven y difunden estrategias gerenciales y de mercadotecnia en salud. Sin dud, este evento será una gran oportunidad para conocer lo que se está haciendo en otros paises, no sólo para especialistas en el tema de la salud, para la sociedad en general que podrá registrarse en linea en olmeca.edu.mx/salud alimentaria para poder participar en este foro.

El largo camino hacia la Casa Blanca

Como ya lo anticipamos la semana pasada, el proceso electoral de los Estados Unidos ha entrado a una fase compleja en razón de la postura asumida por el presidente Donald Trump que se ha negado a aceptar la victoria de Joe Biden quien ha obtenido el número suficiente de votos electorales para convertirse en el 46º mandatario de esa nación. En su discurso, y en sus mensajes en redes sociales, el todavía inquilino de la Casa Blanca, ha manifestado, sin pruebas, que ha ocurrido un fraude y que él ha ganado la elección y que los votos legales así demostrarán. Contrario a lo que se pensaba, un buen número de republicanos se han sumado a este discurso que, sin duda, lesiona a la democracia norteamericana y anticipa un legado negativo para quien hoy se niega a darle validez al proceso electoral.

Resulta muy preocupante que Mike Pompeo, secretario de Estado, haya señalado a los representantes de los medios de comunicación que sí habrá una transición, pero que ella ocurrirá dentro de cuatro años enfatizando la negativa de la administración Trump de aceptar un resultado que los recuentos de los votos muestra que se dieron en estricto apego a los protocolos aceptados por ambos partidos. El secretario de Justicia ha sido instruido por Donald Trump para coordinar acciones orientadas a revertir los resultados obtenidos por los demócratas en Estados claves en este proceso Wisconsin, Míchigan, Arizona y Nuevo México. Los especialistas coinciden en que todos estos esfuerzos serán inútiles.

En su primer discurso como presidente virtual, en un tono conciliador y claro de qué el país se encuentra dividido en dos grandes grupos políticos, Joe Biden pidió la oportunidad de gobernar para todos sin distingos de azules o rojos, los colores de cada uno de los partidos contendientes. Reiteró su compromiso de encabezar una administración que, sin distingos de ningún tipo, impulsará políticas públicas orientadas a enfrentar tres grandes retos que se tienen por delante: la pandemia, la crisis económica y la violencia raciales endémica que debe ser revetida de una vez y para siempre 

Por su parte Kamala Harris, la primera mujer vicepresidenta, resaltó la participación masiva de hombres y mujeres en las urnas. Enfatizó que la mueve el honor y el compromiso de participar en un gobierno encabezado por Joe Biden. Dijo estar convencida que con él se retornará a un escenario que permita el diálogo constructivo y el avance en la lucha contra las enormes desigualdades económicas que sufren muchos de sus compatriotas, especialmente los  afromericanos y los latinos. “Soy la primera mujer que asume este importante cargo, pero no seré la última”, sentenció. 

La ruta hacia fechas claves: 14 de diciembre, reunión de los delegados del Colegio Electoral, y 6 de enero, instalación del Congreso de la Unión, parece lejana, sobre todo cuando se observa que Donald Trump no cejará en su empeño por ensuciar el proceso electoral cuationando el resultado y hablando de fraude, aunque su esposa y su yerno favorito lo quieran convencer de que es tiempo de reconocer la victoria demócrata. Lo que cada momento está más claro es que el magnate neoyorquino le va a sacar mucho jugo a los 71 millones de votos obtenidos, que lo pueden poner nuevamente en las boletas electorales dentro de cuatro años. Serán cuatro años muy complejos para la dupla Biden-Harris de la que el mundo espera mucho, sobre todo, un retorno a la diplomacia y a los acuerdos entre damas y caballeros.

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar