Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 22 de febrero 2021.

Como estaba presupuestado, Donald Trump salió ileso del segundo enjuiciamiento. Los senadores republicanos evitaron que se alcanzara la mayoría calificada necesaria para lograr la inhabilitación que se pretendía. Luego de cinco días, en los cuales los demócratas presentaron pruebas escritas y videos que, estaban convencidos, probarían que el entonces presidente no sólo había promovido el asalto al Congreso con su recurrente discurso sobre el fraude electoral, nunca probado, además, que el 6 de enero tuvo información oportuna de lo que estaba ocurriendo en el Capitolio y no hizo absolutamente nada para evitar su toma y proteger a los legisladores de ambas cámaras.

En largas y tensas sesiones celebradas en el Senado, los fiscales exhibieron videos en los que se muestra al presidente, a su familia y a los miembros de su equipo, festejando lo que estaba ocurriendo. Los demócratas sabían de antemano que sería imposible lograr esa mayoría calificada, pero su objetivo iba más allá de las paredes del recinto legislativo, buscaba permear en la ciudadanía, mostrarle cómo, por primera vez en la historia de esa nación, un mandatario había lanzado un obús dirigido al corazón de la democracia estadounidense.

Los republicanos y los abogados del enjuiciado se empeñaron en evitar que su defendido tuviera que declarar bajo juramente. Una y otra vez argumentaron que Trump “jamás” convocó a una insurrección, mucho menos a la toma del Congreso. Lo que él hizo, señalaron sus defensores, fue pedir a sus seguidores que hicieran oír sus voces “pacífica y patrióticamente”. Además, adujeron sus abogados, él les pidió que lucharan “con todas sus fuerzas pues de lo contrario se iban a quedar sin país.” Una verdadera tomadura de pelo. Una vergüenza.

Cuando llegó la hora de votar, los republicanos sabían que había que evitar que 17 de sus senadores le dieran la espalda al exmandatario. Al final del día, los demócratas lograron que 7 miembros del Old Party se les unieran, sin embargo, el esfuerzo fue insuficiente, aunque quedará para la historia el papel de los legisladores que actuaron sin acatar la línea de su líder en la Cámara de Senadores. 

Pocos minutos después de que se conoció el resultado de la votación, la oficina de Trump emitió un comunicado en el que se señala que este juicio político fue “la mayor caza de brujas en la historia de los Estados Unidos”, al tiempo que señalaban “que son los demócratas los que apoyan a alborotadores y turbas”. Por segunda ocasión el magnate neoyorquino sale sano y salvo, fortalecido, de un proceso similar. Los demócratas no han entendido que estos combates lejos de debilitar a su oponente lo fortalecen ya que el papel de víctima le sale muy bien. 

El exmandatario no tardó en subir a las redes sociales un nuevo mensaje: “Nuestro movimiento histórico, patriótico y hermoso (sic) para hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande, acaba de comenzar. En los meses venideros tengo mucho que compartir con ustedes y espero continuar nuestro increíble recorrido juntos para lograr la grandeza estadounidense para toda nuestra gente.” ¿Así o más claro?

Su campaña presidencial ha arrancado y lo hace con un triunfo. No se sabe si buscará la reelección como abanderado de los republicanos, o lo hará encabezando a un nuevo partido, como lo ha insinuado. Sin duda, jugará con estas cartas, como buen jugador de póker que ha mostrado ser. “Si no haces lo que te pido…atente a las consecuencias”. Nuestro gobierno lo sabe muy bien. “O frenas la llegada de las caravanas a mi territorio o te incremento los aranceles.” 

Resolutivo con la vista puesta en el 2022

Es cierto que prometió a Kevin McCarthy que apoyará a su partido para recuperar, en el 2022, la mayoría republicana en la Cámara de Senadores y mantener o ganar las gubernaturas que estarán en la lisa electoral en ese año; lo que es seguro, es que esa promesa estará condicionada a la postulación y apoyo de algunos de sus “recomendados”. Es posible que el resultado de las elecciones intermedias le permita tomar la decisión final: “Sigo en este barco, o me subo a uno nuevo.” 

Lo evidente es que el exmandatario deberá realizar un balance sobre lo ocurrido; entonces, se dará cuenta de que no todo será miel sobre hojuelas en su deseado retorno a la Casa Blanca. Ni él ni su movimiento salieron ilesos de este segundo juicio político. Su partido ha reportado bajas de partidarios en muchos estados de la unión americana; partidarios que no pueden sacarse de la cabeza las imágenes de las huestes trumpistas que de manera violenta ingresaron al Capitolio, exhibiendo las gorras de Make America Great Again y ondeando banderas con el nombre de su líder. 

Cuentan mucho las palabras del senador por Kentucky y líder de los republicanos, con enorme influencia en ese partido. Mitch McConnell, quien voto a favor de la absolución de su correligionario, no se guardó su opinión sobre el papel del inculpado en los hechos ocurridos el 6 de enero pasado: “No hay duda de que es, práctica y moralmente, responsable de provocar los eventos de ese día.”  ¿Una contradicción? El senador expresó que su voto de “no culpable” partió de la convicción de que “no es constitucional que los expresidentes sean sometidos a juicio político.” Un empoderado Donald Trump, ha pedido a la cúpula republicana la cabeza de Mitch McConnell. Inicia la purga de los que no están con él. ¿Hasta donde lo dejarán llegar los lideres de ese partido? Al tiempo.

A pesar del resolutivo del Senado, el exonerado, y sus abogados, deberán seguir atendiendo las acusaciones en su contra. Un veterano legislador demócrata, Bernie Thompson, quien preside el Comité de Seguridad Interior de la Cámara de Representantes, presentó el martes pasado una demanda contra el expresidente por violar el acta de derechos civiles de 1871, al apoyar el asalto multimencionado.  El legislador también incluyó en la demanda al abogado Rudy Giuliani y a los grupos extremistas Proud Boys y Oath Keepers, por vulnerar la legislación que es conocida en Estados Unidos como “Ley Ku Kus Klan”, creada para proteger los derechos de los afroamericanos tras el final de la “Guerra Civil” (1861-65) y de la esclavitud. La demanda alude una cláusula de esa ley que prohíbe conspirar para impedir a funcionarios federales que realicen sus funciones.

Por su parte, la líder demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, anunció la creación de una comisión investigadora para esclarecer el asalto al Capitolio. Una comisión similar a la que se creó después de los ataques, el 11 de septiembre de 2001, a las torres gemelas y al Pentágono. Pelosi no olvida que los malosos que entraron al recinto legislativo el 6 de enero, iban por su cabeza. Desde luego que se la va a querer cobrar a Trump.

La sana distancia de Joe Biden

¿Qué opinó Joe Biden del veredicto del Senado? El flamante mandatario demócrata optó por la sana distancia tan socorrida en estos tiempos de pandemia. Su excusa fue que su prioridad es atender temas inherentes a su gobierno, como enfrentar la pandemia y la crisis económica que de ella ha derivado. Su tesis del gobierno en acción sigue vigente y a todo vapor, claro de que es la mejor alternativa para ratificar la confianza de sus votantes y ganar adeptos entre el enorme grupo de los que no sufragaron por él.

Luego de conocer el veredicto, se limitó a señalar que la democracia norteamericana se encuentra amenazada y que hay que actuar para fortalecerla, convocando nuevamente a dejar atrás lo que los divide y a sumar esfuerzos. Biden y sus correligionarios tuvieron en cuenta que alargar más la cuerda del enjuiciamiento, además de que sería improductivo, retrasaría la discusión de su propuesta de apoyos económicos por 1.9 billones de dólares, tema prioritario. 

El lunes de la semana pasada, en el marco de la celebración del “Día del Presidente”, Biden convocó nuevamente a sus conciudadanos a superar las diferencias internas. “Si nos unimos como nación, como pueblo, como estadounidenses, no fallaremos.” El demócrata envió estos mensajes a través de las redes sociales oficiales, al contrario de su antecesor, empeñado en utilizar sus cuentas personales. “La historia de Estados Unidos no es de sus presidentes, sino de la gente, su valor, su coraje”, escribió el mandatario.

El gobierno demócrata se mueve, “el trumpismo” también. Serán cuatro años intensos. Que le queda claro al nuevo inquilino de la Casa Blanca, lo urgente es mantener unido a su partido, lograr que los moderados y los radicales detecten puntos de encuentro. No será fácil, está claro, pero es tarea ineludible. Considero que Kalama Harris es la figura ideal para lograr ese acercamiento.

En el terreno internacional, Biden hizo su aparición en la reunión virtual del G7. El Atlántico volvió a ser un océano y no un abismo como con Trump. Este grupo aportará 7 mil millones para el programa Covax que apoyará a naciones pobres con vacunas contra la Covid-19. Es el cambio que se esperaba. Es bien recibido.

La reforma energética y sus grandes retos

La tormenta invernal que padecieron los estados del sur de la Unión Americana y el norte de nuestro país, la más dura en tres décadas, ha puesto en evidencia, una vez más, nuestra dependencia del gas que viene del vecino del norte, cuyo precio es normalmente más bajo que el producido en México debido a que allá la mayor cantidad del gas se produce mediante la técnica del fracking. Una prueba más de la existencia del cambio climático derivado de nuestro persistente propósito de dañar al planeta con el aumento de las emisiones de CO2, el uso de energías fósiles y el empecinamiento de algunos gobiernos, incluido el nuestro, de no apostar por las energías alternativas. 

Como se sabe, en este momento se debate en la Cámara de Diputados una muy polémica iniciativa presidencial en materia energética. El sector privado la ha criticado porque, a su juicio, desalentará la inversión privada nacional y extranjera, especialmente en energías alternativas, a pesar de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación rechazó la propuesta de la Secretaría de Energía que pretendía constreñir su participación.

La secretaria de Gobernación, en su penúltima “Mañanera” como emergente por el contagio del presidente, señaló que la reforma “no significa que se busque el monopolio”. Olga Sánchez Cordero, ex ministra de esa Corte, puntualizó que: “El suministro de energía eléctrica es un tema de seguridad nacional, y el Estado debe tener una rectoría muy clara.”

Desde luego, a los opositores a esta reforma, fuera y dentro del país, les ha caído “como anillo al dedo”, la crisis provocada por la referida tormenta invernal que provocó el desabasto de gas natural. Más de 20 entidades federales fueran afectadas dejando sin energía eléctrica a 42 millones de los clientes de la CFE. Sus críticas al gobierno se han acrecentado, señalando que es un error lo que el mandatario está proponiendo porque, dicen, nos aleja más de las energías limpias y nos encadena al uso de energías fósiles.

¿Qué plantea el presidente Andrés Manuel López Obrador? El tabasqueño manifestó que hay dos factores que explican la crisis que dejó sin energía eléctrica a buena parte de las entidades federales: Primero, la severa tormenta invernal que golpeo al estado de Texas, la entidad que suministra la mayor parte del gas natural utilizado por nuestras centrales generadoras de electricidad. Segundo, el exagerado incremento del precio (5 mil por ciento) de este combustible a causa del cierre de las plantas en Texas por la tormenta invernal.

La pregunta que flota en el aire es: ¿Por qué siendo México un exportador de combustibles, fue afectado de esta manera? La respuesta es muy clara: uno, existe una doble dependencia del gas natural como fuente de generación de electricidad y; dos, Estados Unidos es el único país que nos lo provee. 

Datos publicados por BBC News Mundo (17/02/2021) establecen que, si bien México tuvo una sólida infraestructura energética a lo largo del siglo XX, la cual permitió que fuéramos, durante un largo período, uno de los principales países productores de petróleo y gas natural, decisiones políticas tomadas al inicio de este siglo provocaron que esta industria, controlada por el Estado a partir de 1961 (Nacionalización de la Industria Eléctrica), perdiera su independencia energética. La reforma energética promovida en el sexenio de Enrique Peña Nieto tuvo mucho que ver con la pérdida de competitividad al apostar por la inversión privada y, al mismo tiempo, permitir el debilitamiento financiero de la CFE y de PEMEX, ahora llamadas empresas productivas del Estado.

Según ese mismo medio, en el 2018, cuando López Obrador asumió la primera magistratura de la nación, México apenas exportó 28 millones de dólares en gas natural, en tanto que se importaron 7 mil 320 millones de dólares. Las cifras en el 2019 y 2020, no son diferentes. El gran problema estriba en que el 60% de la energía eléctrica del país se produce con ese combustible y cerca del 80% del gas natural proviene de Estados Unidos, de manera preponderante de los campos productores del estado de Texas.

Francisco Ortiz, investigador de la Universidad Panamericana de México, señaló a BBC Mundo News, que el gran problema es que nuestro país solo cuenta con espacio para almacenar poco más de 5 días de reservas de gas natural. “Cuando ocurre esta dependencia, tienes un problema muy grave”. Este escenario no es nuevo, no empezó ayer, “era un riesgo predecible”. Para él, este es “un asunto de seguridad nacional que todavía no se ha podido abordar.”

Andrés Manuel López Obrador atribuye esta situación a “un abandono” de la industria energética nacional por parte de los últimos gobiernos de México con el propósito, dijo, “de favorecer a las empresas privadas.” Por ello, lo que su gobierno plantea como una prioridad es “alcanzar la autosuficiencia” para estar preparados para enfrentar cualquier emergencia. Como estrategia de corto plazo, para restablecer el 100% del servicio (lo que ocurrió el jueves pasado), cuatro buques inyectaron gas natural al sistema y se amplió la producción en plantas generadoras que utilizan carbón y combustóleo. Pemex apoyó a la CFE.

En el largo plazo, afirmó el mandatario, la estrategia consiste en sostener un proyecto energético de recuperación de las empresas estatales: “Lo que queremos es, sin que dejen de participar los particulares, consolidar a la CFE y que ya se detenga la política entreguista que se heredó”. 

Este es el live motive de su iniciativa de reforma energética: lograr, en el corto plazo, la soberanía energética de México”. Francisco Ortiz coincide con este propósito, sin embargo, advirtió que es “prácticamente imposible alcanzarlo en el corto plazo”. De entrada, insistió, “lo urgente es resolver el tema del almacenamiento de reservas por más de 5 días.” 

Max Von Hausen, consultor alemán en temas energéticos, declaró al mismo medio británico que: “México es muy grande y tiene muchos recursos como para diversificar sus fuentes energéticas. El sur tiene muchos recursos. Pero en un país tan grande, con falta de infraestructura, se necesita una inversión grande. El gobierno y la inversión privada pueden cubrir juntos la demanda.” 

Esperemos que los legisladores enriquezcan esta propuesta; que alienten la participación de los sectores público y privado en la ineludible transformación del sector energético nacional, sin traicionar los postulados que en 1961 estableció el presidente Adolfo López Mateos en el Decreto de Expropiación de ese sector estratégico para el desarrollo integral de nuestro país. No podemos renunciar a dar el gran paso a favor de las energías alternativas que es el mejor camino para garantizar tanto la sustentabilidad y sostenibilidad del proyecto de desarrollo como la soberanía e independencia nacionales.

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