Emilio de Ygartua M.
Lunes 1 marzo 2021.
El tema de las vacunas sigue dominando la agenda pública mundial. El modelo fundado en el “sálvese el que pueda” o “a ver de que cuero salen más correas”, ha hecho realidad el presagio que desde mediados del año pasado hiciera el Papa Francisco, seguido por algunos mandatarios o jefes de gobierno como Ángela Merkel y Andrés Manuel López Obrador. El presidente de México alertó sobre este riesgo tanto en el marco de su intervención virtual en la Asamblea General de la ONU, como en otro escenario virtual, el convocado por el llamado G-20. En ambos encuentros, el mandatario mexicano pidió actuar con solidaridad internacional.
Sin embargo, la monopolización de las vacunas es hoy una vergonzosa realidad. Las naciones con más recursos han acaparado los fármacos lo cual les ha permitido una vacunación acelerada, mientras que en otros países la inoculación es nula o mínima. Casos como el de Israel se han convertido en ejemplo, y en envidia para muchos, ya que esa nación la logrado inmunizar al 30 por ciento de sus habitantes, incluso regalar vacunas a sus aliados y hasta a sus enemigos los Palestinos. Terrible lo que ocurre en estos tiempos de pandemia en los que las vacunas están jugando un papel estratégico en la geopolítica mundial.
México ha alzado la voz en defensa de los países perjudicados por el reparto internacional de las vacunas contra la Covid-19. El canciller Marcelo Ebrard, siguiendo indicaciones del presidente Andrés Manuel López Obrador, planteó al Consejo de Seguridad de la ONU, convocar a una reunión de emergencia para tratar el tema del acaparamiento de las vacunas. Los datos son contundentes: diez países han concentrado casi el 80% de estos reactivos. Priva la visión nacionalista que ya se había anticipado.
En el marco de su visita oficial a nuestro país, Alberto Fernández, presidente de la República de Argentina, se unió a la propuesta de su homólogo mexicano, demandando, también, una distribución más equitativa de las vacunas. Su visita, por cierto, ha servido para colocar las bases de lo que se ha denominado un “eje progresista y antineoliberal en América Latina”, orientada a “acabar de romper con el pasado reciente y la herencia de los últimos gobiernos”. Seguro que a los enemigos de la 4T esto les habrá aterrado.
El mandatario sudamericano fue invitado de honor a una de las conferencias mañaneras de su homólogo, en la que éste dio lectura a la misiva enviada a los gobernadores de todas las entidades federativas en la cual invita, “con total respeto a su investidura y a su autonomía”, a un pacto a favor de la democracia, instándolo, compromiso de él por anticipado, a que no se intervenga en el próximo proceso electoral violentando ninguna de las normativas que establece la ley. Adán Augusto López Hernández, mandatario tabasqueño ha sido de los primeros en adherirse a esta convocatoria.
La democracia en América…Latina
Alberto Fernández aprovechó su visita para reunirse con empresarios mexicanos, tanto los que ya invierten en su país, como con potenciales inversores. Las áreas son muchas y muy atractivas. Le dio tiempo, además, para acompañar al jefe del Ejecutivo Mexicano a la ceremonia conmemorativa de la firma del Plan de Iguala, pieza fundamental para el logro de nuestra independencia nacional. Ahí se refirió a la necesidad de recuperar el pensamiento bolivariano a favor de la unidad latinoamericana, urgente en estos tiempos en los que la geopolítica, nuevamente, apuesta a la balcanización de la región.
Regresando al tema de las vacunas, ojalá haya una respuesta pronta. Desgraciadamente, el secretario general de la ONU, el portugués Antonio Guterres, ha estado muy lejos de cumplir con las expectativas generadas por su llegada a ese encargo. Lo mismo ocurre con la OMS, cuya directriz en el combate a la pandemia ha quedado totalmente rebasada permitiendo que cada país haya tomado sus propias medidas para enfrentar la crisis sanitaria, en un claro ejercicio de prueba y error que ha provocado muchas muertes alrededor del planeta. No existe un protocolo de actuación homologado.
México no ha sido la excepción. La gestión de la pandemia fue dejada en manos de una persona que ha gozado de atribuciones extraordinarias, incluso por encima del propio titular de la Secretaría de Salud. No pretendo demeritar su experiencia o capacidad en la materia, no me corresponde. Lo que es indudable es que el doctor Hugo López-Gatell cruzó la línea de lo científico para moverse en un escenario político que, además de desgastarlo de manera muy rápida, y con él al presidente de la República, tomó decisiones contradictorias que, además de haber generado críticas recurrentes dentro y fuera del país, ha llevado las cifras de infectados y fallecidos a niveles alarmantes. México ocupa el cuarto lugar en el número de fallecidos por esta pandemia.
Sobre la gestión de las vacunas, a pesar de lo que señalan los opuestos al régimen de la 4T, tanto el presidente como su canciller, han hecho importantes esfuerzos para acceder a éstas, sin embargo, se han topado con una logística claramente dominada por un escenario de franca monopolización de las vacunas. Los laboratorios que las producen, está claro, no pueden satisfacer una demanda tan grande como la misma población del planeta. La movilidad mundial obliga a ello; lo evidencia el hecho de que, lo que era una epidemia en noviembre del 2019, tres meses después se convirtió en esta pandemia que ha provocado la muerte de más de 2.5 millones de personas y contagiado a más de 116 millones de seres humanos.
Esta pandemia obliga a muchas reflexiones, por ejemplo, en el plano nacional, resulta necesario que nuestro gobierno replantee la estrategia económica amarrada a la astringencia presupuestal, especialmente en lo que a las áreas de investigación se refiere. No tengo elementos para refutar los argumentos que señalan que en el CONACYT el dinero se gastaba sin controles; aún suponiendo que ello fuera cierto, lo adecuado, en este y en otros casos en los que se han tomado decisiones argumentando comportamientos deshonestos de administraciones anteriores, es que se corrijan las anomalías, sí, pero que no se castigue a áreas estratégicas para el desarrollo nacional, ni se cancelen proyectos cuyo beneficio económico y social es indiscutible.
¿Y la investigación, dónde quedó?
Durante décadas se ha señalado la muy escasa participación presupuestal en el rubro de investigación. Hoy, la situación, contrario a lo que se esperaba de un gobierno de izquierda, ha empeorado. En estos momentos en los que se discute una contrarreforma energética que tiene su mejor argumento en el fortalecimiento de las soberanía e independencia nacionales, vale enfatizar que en un mundo globalizado, la mejor manera de blindar nuestra soberanía y garantizar nuestra independencia, es eliminando los lastres que nos continúan encadenando a una dependencia tecnológica onerosa y, en muchos casos, a una rápida obsolescencia provocada por los intereses mercantiles de los países industrializados que le apuestan a la innovación, algo a lo que estamos muy lejos de lograr como tarea cotidiana. Como recomienda Bill Gates, más que apostarle al petróleo hay que apostarle a la educación.
A finales del siglo pasado, México era un importante productor de vacunas y de otros reactivos. La Secretaría de Salud, la UNAM y el IPN, aportaron muchas investigaciones que permitieron el desarrollo tanto de fármacos como de equipamientos para la atención a la salud, y otras áreas. Tarea a la que se sumaron instituciones educativas, públicas y privadas, que requieren de apoyos financieros y fiscales para seguir aportando en lo que a la innovación tecnológica se refiere.
El porcentaje del PIB destinado a la investigación en nuestro país es menor al 0.5. La pandemia ha puesto a la vista nuestras insuficiencias, muchas, es cierto, heredadas de gobiernos anteriores que acotaron el papel del Estado y entregaron al sector privado actividades que, cuando dejaron de ser lucrativas, las abandonaron. La única forma de revertir nuestras limitaciones en educación, salud, ciencia y tecnología es invirtiendo más recursos en estas áreas estratégicas para lograr el desarrollo integral ofrecida por una administración que promueve una transformación de la envergadura de la Independencia, la Reforma y la Revolución.
Son preocupante los datos económicos de diciembre y enero pasados que evidencian una nueva caída en la producción y en la generación de empleo. Se anticipa que febrero no tendrá mejores datos. La tormenta invernal que azotó el sur de los Estados Unidos y el norte de nuestro país, además de los daños ocasionados a la red eléctrica nacional afectó a muchas empresas de este lado de la frontera, entre ellas a las armadoras de vehículos que tuvieron que parar la producción por la falta de combustible.
Lejos del crecimiento en V que pronosticaban tanto el presidente López Obrador como su secretario de Hacienda, Arturo Herrera, lo que tendremos es un crecimiento en W, con avances y retrocesos; si bien, algunos analistas son más pesimistas y pronostican un crecimiento en K, con recesión y desempleo, que puede llegar acompañado de mayor inflación si la producción y el empleo no crecen. El índice inflacionario del mes de enero fue el más alto desde octubre del año pasado. Mody´s ha señalado que este año México crecerá el 5.5%, que suena muy optimista, pero que dependerá de medidas fiscales y de apoyo que no están a la vista. Bueno que el propio responsable de las finanzas públicas anuencia la creación de un fondo de contingencia contra las pandemias, la actual, y las que vienen.
La pobreza laboral ha crecido a causa de la pandemia. El último reporte entregado por el CONEVAL indica que el pasado fue un año que generó más pobreza laboral. El dato es preocupante. A causa de la pandemia se perdieron 2.4 millones de empleos al tiempo que se presentó un aumento en el precio de la canasta alimentaria. La pobreza laboral pasó de 37.3% en el 2019 al 40.7% el año pasado. En síntesis, en el 2020 se sumaron a la lista de pobreza laboral 4.7 millones de personas. Merced a la crisis sanitaria y económica, de un plumazo se borraron los avances logrados en dos años.
La pandemia agravó la desigualdad. Según datos del propio CONEVAL, el ingreso laboral del 20% de los más pobres pasó de $158.72 en 2019 a $94.36 en el 2020, lo que significa una depreciación del ingreso de los más pobres del 40.6%, en tanto que los 20% más ricos tuvieron un incremento del 1.4% en su ingreso pasando de $4,662.93 (2019) a $4,726.67 (2020). La desigualdad creció de manera exponencial ya que el año antepasado la diferencia entre más ricos y más pobres era de 29.4 veces, pero en el 2020 esta diferencia fue 50.1 veces mayor.
Hasta el momento, el gobierno federal no contempla ninguna medida que pueda significar aumento de la deuda pública interna o externa, por lo que habrá que buscar otras alternativas, una de ellas, implementar una reforma fiscal que permita una mayor recaudación; otra, promover un plan de recuperación en el que participen todos los sectores, como lo sugiere Ángel García-Lascurain, presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, quien señala como prioritario “potenciar las exportaciones y las cadenas productivas”.
Por el momento, lo único que se observa en horizonte orientado a reactivar la economía tiene su origen en el Banco de México, que en su última reunión redujo en 25 puntos base la tasa objetivo (de 4.25 a 4.0). El abaratamiento del dinero deriva de la reducción de la inflación que de octubre del año pasado a enero de este año pasó de 4.09 a 3.54 por ciento. Esta decisión se observa sujeta con alfileres de acuerdo con los datos de INEGI que alertan de presiones inflacionarias derivadas de la caída de la producción frente a un incremento en la demanda de productos resultado, fundamentalmente, de la reapertura de algunos sectores de la economía, de los apoyos sociales entregados por el gobierno federal y, de manera importante, de las remesas provenientes de los Estados Unidos.
La reforma de la reforma
En este contexto, la semana pasada fue aprobada en la Cámara de Diputados reforma a la Ley de la Industria Eléctrica. Andrés Manuel López Obrador ha prometido que con la reforma eléctrica se garantizará el abasto de energía eléctrica: “No más apagones”, al tiempo que, claro de que habrá notorias resistencias a lo que él mismo ha llamado la contra reforma energética, pide a los empresarios respaldar su propuesta “en lugar de atacarla legalmente.”
Su argumento se basa en que esta reforma busca “reforzar el sector público de generación de energía y buscar que los precios de los combustibles y electricidad no aumenten”. Por ello, pidió a quien ha sido un fiel interlocutor, pero cuyo desgaste es evidente derivado del incumplimiento de muchos acuerdos, al dirigente del Consejo Coordinador Empresarial, a Carlos Salazar Lomelín, “que nos ayude a convencer a quienes están recibiendo subsidios y no les corresponde, a las grandes corporaciones, a las cadenas de tiendas comerciales, que están consumiendo energía eléctrica subsidiada, que el subsidio se le debe dar al consumidor doméstico. El sabe a lo que me refiero”.
Un día antes, precisamente el líder del CCE había advertido que la aprobación de esa reforma “generará sobrecostos para el país de hasta 63 mil millones de pesos anuales, los cuales se deberán pagar a través de incrementos en las tarifas o con recursos públicos por subsidios de gobierno. Esto significaría tener que duplicar el subsidio de la CFE en 2021 o enfrentar tarifas más altas.”
De que no será fácil cumplir la encomienda que le hace el presidente a Salazar Lomelí, da fe el presidente de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD, Vicente Yáñez, quien alertó que en caso de aumentar las tarifas de la energía eléctrica para las empresas “se afectaría directamente los precios al consumidor, ya para nosotros la energía eléctrica es el segundo rubro en costo después de la mano de obrar.”
Por su parte, la COPARMEX pide a los senadores que enmienden la minuta, aduciendo que esta reforma no debe fundarse en decisiones tomadas “bajo perspectiva ideológica sino técnicas, ya que, ante la crisis económica que enfrenta el país se requiere de más inversiones que propicien el crecimiento y generen empleos.”
La pelota fue pateada hacia la Cámara Alta. ¿Qué plantea su líder, el morenista Ricardo Monreal? El zacatecano señaló que, si bien respalda la propuesta del presidente de la república, considera necesario revisar la reforma al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), para, enfatizó, “evitar que el Estado sufra mermas en su patrimonio por las demandas que se pueden interponer en el arbitraje internacional o en los órganos jurisdiccionales nacionales.” Añadió que es necesario “abrir un compás de espera para la búsqueda de soluciones”, al tiempo que se decantó a favor de una ruta de conciliación y diálogo: “Siempre hay que buscar soluciones y por eso no adelanto vísperas, pero las comisiones serán las que dictaminen, dentro del plazo que tenemos de un mes.” Nos espera treinta días de estira y afloja, dignos de los tiempos electorales que ya vivimos. Habrá presiones internas y externas; voces que defiendan el nacionalismo a ultranza y otras que reclamen el respeto irrestricto a la inversión privada. Del otro lado de la frontera, desde luego, estarán vigilantes de que la reforma no contravenga lo acordado en el T-MEC.