Emilio de Ygartua M.
Lunes 10 de mayo de 2020.
*Isabel Díaz Ayuso arrasó en las elecciones del 4M
*El mapa de la comunidad de Madrid se pintó de azul. El rojo palidece
*¡Liberen las vacunas¡
*Marcelo Ebrard: “Las vacunas deben ser consideradas bien público”
*De todo un poco
El martes de la semana pasada hubo elecciones en la Comunidad de Madrid y, como lo señalamos en este espacio el pasado lunes 3 de mayo, el resultado de esos comicios puede marcar el derrotero de la política española en los meses por venir. La victoria de la candidata del Partido Popular, Isabel Díaz Ayuso, ha sido contundente. Totalmente desconocida hace dos años en su primer ejercicio como presidenta de esa comunidad ha demostrado gran capacidad de resiliencia en un entorno en extremo complejo, primero, por la necesidad de gobernar acompañada de Ciudadanos, un partido que, no obstante su declive político, exige más de lo que merece; y de VOX, formación política cuyo radicalismo de derecha, caustico, ha permeado en un buen número de españoles, especialmente en la ciudad capital de España.
En segundo lugar, porque frente al debilitamiento, y los traspiés del dirigente nacional de su partido, Pablo Casados, Isabel actuó como una férrea opositora a las estrategias surgidas desde la Moncloa para enfrentar una crisis sanitaria y económica de enormes proporciones. Sus permanentes confrontaciones con el jefe del Gobierno y líder del PSOE, Pedro Sánchez, con el ex ministro de Sanidad, Salvador Illá, y con Pablo Iglesias, entonces vicepresidente segundo del Gobierno, la convirtieron en una especie de “Juana de Arco”, enfrentada al radicalismo de izquierda, aunque en esa empresa tuviera que hacer alianza con la ultraderecha representada por VOX.
El quid del asunto, tomado este rumbo, era evitar que, como a la doncella de Orleans, su lucha contra “los infieles” terminara en la hoguera. Luego del resultado de los comicios del 4M, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que su objetivo se cumplió. El PP obtuvo más escaños que toda la izquierda junta, un duro golpe para Pedro Sánchez que nuevamente dormirá intranquilo ante la posibilidad de que la alianza PP-VOX vuelva a la carga solicitando en la Cámara de los Diputados una moción de censura que obligue, otra vez, a adelantar elecciones.
La contundente victoria de Isabel Díaz Ayuso llega acompañada de una noticia,
inesperada: el anuncio de Pablo Iglesias, todavía líder de Juntas Podamos, el ala radical de la izquierda española, quien ha decidido dejar todos sus cargos públicos y su participación en la vida política. No se equivocaron los analistas políticos que anticiparon el riesgo que corría el dirigente de Podemos. Haber apostado todas sus fichas a esta empresa fue un acto de audacia, de soberbia y autoestima. Iglesias dejará el partido que cofundó en 2014 encabezando las demandas del llamado movimiento anti-austeridad de los Indignados, surgido en mayo de 2011, exactamente hace una década.
El 4M pasará a la historia como el Waterloo de un joven político que ha hecho del radicalismo la base de su discurso; que supo jugar sus cartas en el 2019 obligando (no hay otra palabra más justa) a Pedro Sánchez a formar un gobierno de coalición con su partido, y convertirlo en su rehén. Rara es la política, no hay duda. Resulta paradójico señalar que el líder del PSOE gana habiendo perdido la joya de la corona, Madrid, comunidad que se les ha negado una y otra vez, pero ya sin Pablito sentado junto a él.
Tanto en el Palacio de la Moncloa, sede oficial del gobierno español, y en las oficinas del PSOE, el aviso emitido por su complicado aliado de ocasión ha sido recibido con beneplácito. Se va Pablo, el líder de la izquierda radical, el enemigo acérrimo de la monarquía. Sí, se va, pero deja incrustada en el gobierno a quién ha destapado, valga el mexicanísimo concepto, a Yolanda Díaz, vicepresidenta tercera, ministra del Trabajo, su propuesta como nueva dirigente de Podemos y como candidata a presidencia del gobierno en las elecciones generales, que luego del 4M, se ven más cercanas.
El mapa de Madrid se pintó de azul. El rojo palidece
Isabel Díaz Ayuso pedía a gritos ganar las elecciones con el suficiente número de votos para evitar, nuevamente, formar una coalición con Ciudadanos y con VOX. La primera formación política ha firmado su acta de defunción como ya se anticipaba en las elecciones en Cataluña. Los resultados de estas elecciones lo han acabado de borrar del mapa. La fuga de militantes así lo evidencia.
En cuanto a VOX, que en el 2019 había obtenido 12 escaños, ahora tendrá uno más (con el 9.1% de los votos). Si bien no es un gran salto desde el punto de vista cuantitativo, en lo cualitativo sí tiene un peso importante porque el PP, que tiene 65 escaños (35 más que en al 2019), el 44.7% de las preferencias, necesita 4 escaños para alcanzar la mayoría absoluta.
Este escenario presenta dos alternativas para Díaz Ayuso, primero, lograr que VOX se abstenga, lo cual considero difícil; segundo, que la formación de extrema derecha sume sus trece escaños para formar un gobierno de coalición, alternativa que no es la que más agrada a la ganadora, quien luego de conocer los resultados oficiales, enfatizó: “Madrid ha elegido libertad, concordia y un gobierno para todos. Desde el kilómetro Cero vamos a recuperar la unidad, la convivencia y la libertad que toda España necesita”.
No hay vuelta atrás. Ninguna formación de izquierda: ni Más Madrid (24), convertida en la segunda fuerza en la comunidad madrileña, ni el PSOE (24) o Juntas Podemos (13), tiene la más mínima posibilidad de arrebatarle el triunfo a la candidata del Partido Popular. En su editorial del 4 de mayo, el diario español “El País”, señala que “el resultado de las elecciones autonómicas en Madrid, constituyen un auténtico seísmo político lleno de consecuencias inmediatas sobre la propia comunidad, pero también indirectas, sobre el conjunto de la política nacional.”
Además de la defenestración de Ciudadanos, formación de centro que terminó en la irrelevancia, el PP logró la contención del avance de VOX, cuyo extremismo ha ganado adeptos, pero también sumado preocupaciones por el avance, en España y en otros países europeos de formaciones políticas que promueven abiertamente tesis fascistas. El PP ha recuperado el liderazgo de la centroderecha y no será necesario seguir la recomendación del expresidente del gobierno español, José María Aznar, de hacer alianza formal con VOX.
A mi juicio, lo más relevante que heredan estos comicios es la “derrota catastrófica del PSOE”, la que para muchos analistas es “un claro mensaje de rechazo que llega hasta La Moncloa”. ¿Qué devendrá de este nefando resultado obtenido en las urnas por el partido que gobierna España? El diario español señala que este fracaso obliga, ineludiblemente, a una profunda reflexión. La izquierda se fractura, además, con la despedida a modo de drama de un actor protagónico de los últimos años, odiado por muchos, pero con un capital político obtenido en las urnas el martes pasado que no le alcanza para gobernar, pero si para seguir activo en el concierto político de ese país.
“El País” va más allá al considerar que con la victoria de la derecha en estas elecciones “gana el proyecto de profundización del modelo socioeconómico del PP madrileño”. Proyecto que, pese al escenario adverso por la pandemia y la crisis económica, ha derivado en un período de notable crecimiento económico que, desgraciadamente, no se ha traducido en una equitativa distribución de los dividendos, tema en el que las derechas suelen incurrir una y otra vez.
Las próximas horas y meses serán complicados para el actual jefe del Gobierno español. “El cacerolazo” ha tenido sus consecuencias. La gestión de la pandemia arroja claroscuros. Al final del día, su cotidiana opositora, la señora Díaz Ayuso, demuestra con este resultado que sus gobernados le dan la razón cuando se oponía a los decretos de alarma acompañados del confinamiento y del parón de las actividades económicas lo que devino en la caída de la demanda, el quiebre de muchas empresas y la pérdida, una vez más, de miles de empleos, todo ello acompañado de un rebrote de desigualdad social, pobreza laboral y alimentaria.
En este escenario adverso para el presidente Pedro Sánchez, se oye más cercanos los tambores de guerra que en voz de un resucitado dirigente del PP, Pablo Casados, demanda un urgente debate del estado de la nación: “El 4M, tiene una indudable repercusión nacional.” ¿Un giro inesperado? Creo, más bien, que el cobro de cuentas a una gestión errática, con muchos claroscuros de Pedro Sánchez, en muchas ocasiones acusado de soberbia, de no escuchar a las oposiciones, de negarse a negociar en los tiempos en los que eso era posible. Señor Sánchez, el escenario cambió. Es tiempo de replantear las estrategias.
¡Liberen las patentes de las vacunas¡
Tema recurrente en este espacio ha sido el nacionalismo de las vacunas que ha impedido ampliar el número de personas vacunadas en el mundo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), apenas se han vacunado mil millones de personas en el orbe. El plan original contemplaba 2 mil millones para finales de junio. Es cierto, lo logrado han implicado un esfuerzo enorme, pero insuficiente, sobre todo, si partimos de la base de que hay cerca de 120 países (de 204 que integran la ONU), que no han aplicado ninguna vacuna. Por ello, la llamada inmunidad de rebaño, que no puede lograrse desde la óptica de un solo país, es prácticamente imposible de alcanzar si se mantiene la estrategia actual. El programa COVAX impulsado por la ONU ha tenido resultados muy exiguos. Como planteó el canciller Marcelo Ebrard las vacunas tiene que verse como un bien público.
En este contexto, la Organización Mundial del Comercio (OMC), atendiendo la propuesta de muchas de esas naciones que no han podido acceder a las vacunas, propuso la liberación de las patentes con la finalidad de que éstas se puedan producir en un mayor número de países y llegar a más naciones pobres. Sudáfrica y la India son los dos países que lideran este planteamiento.
En un primer momento, Estados Unidos, la Unión Europea y Reino Unido, se opusieron abiertamente a esta propuesta argumentando enormes pérdidas para las farmacéuticas que hoy las producen bajo esas patentes y, además, para no verse tan mezquinos, manifestando que se corre un gran riesgo al perderse los controles de calidad en su producción.
“Las vacunas son un bien público”: Marcelo Ebrard en la ONU
BBC News, abordó la semana este tema, Para este medio inglés, el asunto no es sólo cuestión de dinero. Pone sobre la mesa que AstraZeneca, que, junto con la prestigiada Universidad de Oxford, han desarrollado una vacuna “que está ofreciendo a precio de costo”. ¿Cuáles son los argumentos clave de los productores de estos fármacos? Primero, que la renuncia a las patentes, por sí sola, no resolvería mucho. “Esto sería como entregar una receta sin los ingredientes ni las instrucciones.” Segundo, que no se puede dejar de lado que una patente cubre lo fundamental del proyecto, “pero no las instrucciones del proceso de elaboración preciso.”
¿Qué importancia tienen estos argumentos? Mucha, porque las vacunas tipo ARN, como las desarrolladas por Pfizer y Moderna, “usan una nueva tecnología muy sofisticada y sólo un pequeño número de personas sabe producirlas.” Desde luego que estos argumentos, pueden ser muy sólidos, pero no pueden disociarse de los factores económicos. Es inocultable que estas patentes han significado para los laboratorios ingresos multimillonarios.
¿Estamos en un callejón sin salida? No del todo. Hay otras alternativas; por ejemplo, la UE, opuesta a la liberación de las patentes, no se niega a sentarse a la mesa de diálogo propuesta por la OMC, pero partiendo de la idea de permitir que los países productores exporten un mayor número de vacunas “lo que conlleva mejorar la cadena de suministros y presionar a los países más ricos para exportar más vacunas.”
Por su parte, el Reino Unido, que presume ser uno de los mayores donantes de vacunas al programa Covax, mecanismo internacional orientado a promover la distribución de vacunas a muchos países pobres, originalmente opuesto a la liberación de las patentes, hoy impulsando una propuesta alternativa que consiste en favorecer las llamadas “licencias voluntarias”, como las que han permitido la colaboración entre el Instituto Serum de India y Oxford-AstraZeneca. Esta alianza, dicen, ha funcionado, por lo cual propondrán a la OMC, organismo regulador del comercio mundial “que apoye el establecimiento de más asociaciones de esta naturaleza.”
La pregunta que muchos nos hacemos es por qué el gobierno de los Estados Unidos, que de inicio habían cerrado la puerta a la propuesta de Sudáfrica e India, cambió de opinión. ¿Cuáles son las motivaciones de Joe Biden? Unos dicen que busca cambiar la percepción, muy generalizada, de que sólo les ha interesado lo interno, tener las vacunas suficientes para satisfacer su demanda local, lo cual no habla bien de una administración que quiere relanzarse como líder mundial, “como un amigo de todos”. En esa tarea China y Rusia le han ganado el parpadeo merced a una estrategia de entrega de vacunas a países en desarrollo y pobres.
Pero otras opiniones convergen en la idea de que la Administración Biden, especialmente su secretaria de Comercio, en realidad no pretenden que ganen los que piden la liberación de las patentes, por los riesgos financieros y sanitarios que ello conlleva; su objetivo es presionar a las farmacéuticas para que tengan una visión más solidaria, que dejen de lado la visión mercantil y que entiendan que la reactivación económica mundial depende de la vacunación del mayor número de personas. Esperamos que la reunión convocada por la OMC alcance acuerdos favorables para la sociedad mundial. ¿Y la ONU? Bien gracias.
De todo un poco
El viernes pasado tuvo lugar la primera reunión virtual entre la vicepresidenta de los Estados Unidos, Kamala Harris, y el presidente Andrés Manuel López Obrador. La reunión fue cordial y permitió a ambos gobiernos establecer las bases para importantes acuerdos sobre asuntos migratorios que parten de la propuesta de nuestro país de apoyar económicamente a la región conocida como el Triángulo del Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras). El mandatario mexicano destacó que se observa una clara intención de la administración demócrata de avanzar en esa materia. Insistió en su propuesta de extender a esos tres países el Programa Sembrando Vidas. “Kamala Harris habla por mi”, dijo su jefe, una expresión contundente tiene carta blanca para negociar y acordar con estos cuatro gobiernos. Seguro le preocupa lo ocurrido en El Salvador, cuyo mandatario dio un golpe seco a la división de poderes…La inflación ha reaparecido en México luego de varios años de mantenerse en niveles bajos. El incremento ocurrido en el mes de abril tiene dos explicaciones, uno, el incremento en el precio de las gasolinas que impacta en muchas áreas; dos, el aumento en la demanda derivado de la reactivación de buena parte de la economía. El Banco de México tendrá que generar estrategias para evitar un aumento mayor que se traduciría en la reducción de la capacidad de compra de los que menos tienen. Por un buen tiempo, las tasas de interés se estacionarán en 4%…Lo ocurrido en Colombia, derivado de la propuesta de una reforma fiscal abiertamente rechazada por la mayoría de la sociedad, preocupa por la decisión del presidente Iván Duarte de reprimir a los opuestos lo que ha dejado un saldo de sangre. Esta nación ha vivido décadas de violencia y no merece volver a perder la paz que se había logrado en los últimos años. Duarte reculó, sí, pero el daño ya está hecho…Muchas felicidades a las mamás en su día. Un reconocimiento por su gran aporte, siempre, pero especialmente en estos tiempos de pandemia en el que se han multiplicado las tareas.