Emilio de Ygartua M.
Lunes 31 de mayo 2021.
*Relevo en el Banco de México. ¿Está en riesgo su autonomía?
*La hazaña de construir un Banco Central
*La Autonomía un logro y un avance
*Respuesta a The Economist. Por la defensa de la soberanía nacional
El presidente Andrés Manuel López Obrador anticipó hace unos días que, al concluir el período de ejercicio como gobernador del Banco de México de Alejandro Díaz de León, hará una propuesta al Senado de la República (Artículo 28 de la Constitución) para que lo releve “un economista con dimensión social, muy partidario de la economía moral”. Esta afirmación generó en los opuestos al régimen una reacción centrada, esencialmente, en la idea de que la autonomía del Banco Central estaría en riesgo por la llegada de “un incondicional” del jefe del Ejecutivo a esa institución creada en agosto de 1925 a iniciativa del entonces jefe del Ejecutivo Federal, Plutarco Elías Calles.
¿En verdad está en riesgo la autonomía del banco? Desde el 1º de abril de 1994, cuando entró en vigor la reforma al Artículo 28 constitucional que otorgaautonomía al Banco de México, el designado para ocupar ese encargo, sin excepción, ha estadoidentificado con las políticas económicas del gobierno en turno, lo cual me parece totalmente lógico. No concibo a un gobernador del Banco Central que tenga una visión opuesta a la delineada en el Programa de Gobierno, primero, y luego, en elPlan Nacional de Desarrollo de la administración en turno.
La construcción del Banco Central fue un proceso largo. Inició con la propuesta de Venustiano Carranza de incluir su creación en la nueva ley de leyes que se debatía en el Congreso Constituyente de Querétaro, que diera a luz el 5 de febrero de 1917, sin embargo, los constituyentes no transitaron hacia el establecimiento de una institución que monopolizara la producción de las monedas de curso legal. Fue durante el mandato del sonorense Plutarco Elías Calles que se pone fin a la “etapa de la emisión inmoderada” con el objetivo de que, “en adelante, el billete esté perfectamente garantizado y sea acogido con plena seguridad”.
Nace así, en 1925, el Banco de México, que, además de la emisión de billetes, tendría la función de regular la circulación monetaria; los cambios sobre el exterior y las tasas de interés; redescontar documentos de carácter genuinamente mercantil; encargarse del servicio de la Tesorería del Gobierno Federal y efectuar, con las limitaciones de la propia Ley Orgánica, operaciones bancarias pertinentes a los bancos de depósito y descuento.
No podemos dejar de mencionar algunos nombres de los hombres que coadyuvaron en el advenimiento de esta institución: Gonzalo Robles, Manuel Gómez Morín (fundador en 1939 del Partido Acción Nacional), y dos destacados secretarios del gobierno callista: Alberto J. Pani, ministro de Hacienda, y Luis N. Morones, al tiempo ministro de Industria, Comercio y Trabajo y poderoso líder de la CROM, la principal organización obrera en ese momento, pilar del ascenso de Plutarco Elías Calles a la presidencia.
Pasaron 69 años para que el Banco Central dejara de ser una dependencia del gobierno y se convirtiera en un órgano autónomo. La reforma al Artículo 28 de la Constitución, aprobada a finales de 1993 por el Congreso de la Unión, que entró en vigor en 1994, concedió al Banco de México autonomía, partía de la siguiente premisa: “[…] El Estado tendrá un banco central que será autónomo en el ejercicio de sus funciones y en su administración. Su objetivo prioritario será procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional, fortaleciendo con ello la rectoría del desarrollo nacional que corresponde al Estado. Ninguna autoridad podrá ordenar al banco conceder financiamiento:”
Relevo en el Banco de México
En cuanto al cambio de cabeza de Banxico que ha anticipado el primer mandatario de la nación, es necesario señalar que la Ley del Banco de México establece que el cargo de gobernador dura seis años. El 31 de diciembre de 2021 Díaz de León cumplirá cuatro años en ese encargo, sin embargo,hay que recordar que está concluyendo el período iniciado por su predecesor, Agustín Cartens Cartens, quien dejó el puesto en diciembre de 2017 para integrarse al Banco Internacional de Pagos. Así las cosas, antes de concluir este año, Díaz de León(quien ha realizado un buen papel, reconocido dentro y fuera del país), ya no formará parte de Banxico, y será relevado por quien designe el presidente.
Para los intranquilos, los que piensan que después de Alejando Díaz de León vendrá el diluvio, vale recordarles, también, quienes han ocupado esa relevante posición: Guillermo Ortiz Martínez (1998-2009), el mencionado Agustín Cartens Cartens (2010-2017), y, desde luego, actual gobernador del banco. Todos ellos con una amplia experiencia en el sector financiero, como mandata la Ley del Banco de México; el relevo que decida el presidente López Obrador deberá contar, ineludiblemente, con esas cartas credenciales.
A Guillermo Ortiz le tocó la primera transición a la democracia con el triunfo, en el 2000, de Vicente Fox, cuyo gobierno aprovechó la recuperacióneconómica iniciada en la segunda mitad del sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León quien enfrentó, al inicio de su administración, una crisis que derivó enuna severa recesión económica, una abrupta devaluación de la moneda, fuga de divisas, contracción de la inversión interna y externa y un aumento desbocado de la inflación. El Banco de México tuvo su prueba de fuego al enfrentar el aumento de los precios y la caída de la producción.
Guillermo Ortiz Martínez, un monetarista muy ortodoxo, al igual que el presidente Zedillo, armonizaron en las estrategias a seguir. La recuperación económica lograda en la segunda mitad del sexenio, que contó con un préstamo de 20 mil millones de dólares otorgado por el gobierno de Bill Clinton, y con la puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio, permitió entregar al nuevo gobierno, panista, una economía estable, con inflación a la baja.
Durante el sexenio del guanajuatense hubo una total concordancia entre el propio Guillermo Ortiz Martínez y Francisco Gil Díaz, secretario de Hacienda, quien, por cierto, era subgobernador del Banco de México durante la primera Junta de Gobierno después de la ya mencionada reforma constitucional de 1994 que otorgó autonomía al Banco Central.
La hazaña de construir un Banco Central
A Ortiz Martínez le toca un nuevo cambio de gobierno, el del también panista Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012). Esta administración registra tres titulares de Hacienda: El primero, Agustín Cartens Cartens (2006-2009), quien dejó este cargo el 9 de diciembre de 2009 para convertirse en gobernador del Banco Central. No recuerdo que alguien haya argumentado en ese momento que la designación de este economista, muy ligado al Banco Mundial y leal a las políticas implementadas por el FMI, significara un riesgo para la autonomía del Banxico.
A Cartens lo sucede Ernesto Javier Cordero Arrollo(2009-2011), el delfín del presidente, quien renuncióal cargo para contender por la candidatura presidencial de su partido, Acción Nacional, con el aval de Felipe Calderón. Ambos salieron derrotados ya que el Consejo Nacional de ese instituto políticose decantó por Josefina Eugenia Vázquez Mota, quien, como se recordará, contendió contra Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, entre otros, con un muy mal resultado que muchos atribuyeron, ella misma, a la falta de apoyo del entonces primer mandatario de la nación que, al no haber logrado que “su delfín” fuera el abanderado, optó por hacer acuerdos con el candidato del tricolor.
En el último tramo del sexenio calderonista ocupó el cargo de secretario de Hacienda un viejo conocido de todos nosotros, José Antonio Meade Kuribreña, que seis años después sería el candidato del PRI a la presidencia de la República. Ninguno de los tres ministros de Hacienda de Felipe Calderón tuvo la menor confrontación con Don Agustín. Los tres,fieles seguidores de las corrientes económicasneoliberales que nuestro país adoptó y adaptó desde 1985. Los tres, custodios de los principios establecidos por el Consenso de Washington, al igual que el gobernador del Banco Central. Total concordancia.
Cartens dio continuidad a las llamadas políticas autónomas del Banco de México durante la administración del priista Enrique Peña Nieto (2012-2018). Trabajó de la mano del “poder tras el trono”, Luis Videgaray Caso, titular de la Secretaría de Hacienda hasta que los temas de corrupción obligaron a este último a renunciar, reapareciendo poco después en su nuevo papel de Canciller, pero sin mengua de su enorme influencia en las decisiones tomadas en “Los Pinos”.
A Videgaray lo sustituyó en Hacienda el autollamado “independiente”, José Antonio Meade, quien luego sería, con el apoyo del hombre más poderoso del sexenio, candidato presidencial. Antonio González Anaya, otro economista del grupo de Videgaray, cerró el sexenio de Enrique Peña Nieto como responsable de las finanzas públicas.
En diciembre de 2017, Agustín Cartens le movió el piso al gobierno peñista al aceptar un cargo en la banca internacional. Como ahora, entonces, preocupaba en Palacio la reacción de los mercados financieros nacionales y extranjeros derivado de la renuncia del Gobernador del Banco Central. Se buscó, rápidamente, un relevo “que tranquilizara a los mercados internacionales”. Hubo reuniones urgentes orientadas a encontrar al sucesor idóneo. Para variar, Luis Videgaray inclinó la balanza a favor de Alejandro Díaz de León. Tampoco hay registros de que, en aquel momento, se hayan escuchado voces de preocupación por la autonomía del Banco Central ante el cambio obligado por la decisión de Cartens.
La autonomía: un logro y un avance que hay que mantener
Como se sabe, Díaz de León transitó como gobernador de Banxico durante la fase ultima del gobierno de Peña Nieto al nuevo sexenio que, muchos todavía no lo asimilan, ha significado no sólo un cambio de gobierno, sino un cambio derégimen. Su relación con el gobierno federal ha sidorespetuosa, sí, pero en algunos momentos tensa derivado de la intención del Senado de la República de impulsar iniciativas como la orientada a enfrentar el lavado de dinero que sí ponían en riesgo la autonomía del Banco Central.
Esta iniciativa fue frenada por el mismísimopresidente López Obrador, en lo que él mismo ha señalado como una muestra de su respeto irrestricto a la autonomía del banco. Por lo que también ha habido controversia es por el tema de los remanentes que según el presidente Hacienda está obligado a entregar a la Tesorería de la Federación.
Gerardo Esquivel Hernández, subgobernador del propio Banco y muy cercano al mandatario ha explicado que dichos remanentes son resultado de la depreciación de nuestra moneda y, si bien es cierto que en mayo del año pasado el dólar se llegó a cotizar a 25 pesos por billete verde, la verdad es que en la actual administración nuestra moneda, pese a las turbulencias económicas, se ha mantenido estable, en niveles cercanos a los anteriores a la pandemia.
Pero sean peras o manzanas, la decisión ya parece estar tomada. ¿Quién será el designado? Lasapuestas se han centrado en tres personas, dos de ellas integrantes de la Junta de Gobierno del Banco, en su calidad de subgobernadores, propuestos precisamente por el mandatario federal, por lo cual,se considera que son coincidentes con el proyecto de transformación que impulsa el tabasqueño, y con su compromiso de que México transite hacia una “Economía Moral”:
Tanto el ya mencionado Gerardo Esquivel Hernández, como Jonathan Heath, reúnen los requisitos establecidos en la Ley del Banco de México para ocupar el cargo de gobernador. Gerardo se descartó de inmediato mediante un twitter, pero eso no significa que no siga vivo en la lista del mandatario. Heath, por su parte a dado un argumento más contundente: rebasa la edad establecida en la referida ley.
El tercer mencionado para transitar, como lo han hecho otros ministros de Hacienda hacia el Banco Central, es Arturo Herrera, hombre de las confianzas del presidente, que ha sido reconocido a nivel internacional por la ortodoxia en el manejo de las finanzas públicas de nuestro país. Un funcionarioque se ha distinguido por expresar sus objeciones al propio jefe del Ejecutivo. Los tres tienen un muy bien ganado prestigio en el sector financiero nacional e internacional.
El autodescartado Gerardo Esquivel, es, sin duda,quien más comulga con el proyecto de la 4T en materia económica. Se le mencionó como posible secretario de Hacienda en los días previos al 1º de diciembre de 2018; sin embargo, López Obrador optó por proponerlo como subgobernador del Banco Central. Desde ese momento se le señaló como elprobable relevo en esa institución. Él y Jonathan Heath han defendido en forma permanente, con la oposición abierta de Díaz de León, una estrategia económica orientada a bajar la tasa de referencia con la finalidad de contribuir, función del Banco Central, a la reactivación de la economía, y a enfrentar la recesión económica derivada de la pandemia.
Por cierto, hay que apuntar que, si Esquivel es el designado, (Heath parece estar invalidado por el tema de la edad) quedaría una subgubernatura disponible lo que permitiría al presidente proponer a un o una economista afín a su proyecto de transformación con lo cual tendría 3 de los 5 votos al interior de ese órgano de gobierno. ¿Quién será el elegido? ¿Quién reúne el perfil que busca López Obrador para impulsar al interior del Banco Central la Economía Moral que defiende?
Respuesta a The Economista. Por la defensa de la soberanía nacional
La portada y el texto en interiores de la última edición de The Economist, ha generado gran alegría entre los contras al actual régimen. Les resulta adecuado que esa revista atascada en el pasado haga suyos los epítetos que aquí profieren, por cierto, con absoluta libertad, quienes, con razón o sin ella, han decidido tomar posición opuesta al gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador.
Que un medio internacional haga señalamientos sobre la forma de gobernar de un mandatario, que lo califique como enemigo de la democracia, y que altiempo haga un llamando a la ciudadanía a votar en su contra, traen a la mente, necesariamente,escenarios de intromisión tan perversa y dañina como los ocurridos en 1862, luego del triunfo de la República defendida por Juárez y muchos liberales; o lo sucedido en 1913, que desembocó en una Decena Trágica que tuvo como punto de quiebre el asesinato de un Presidente, Madero, y su vicepresidente, Pino Suárez. Eventos ambos, de rodeados de abierta intromisión externa en asuntos nacionales.
Cada día están más a la vista los rostros de los émulos de Miramón y de Mejía, y la de los aspirantes a repetir “la hazaña traidora” de Victoriano Huerta. Transcribo el último párrafo de la misiva enviada por el canciller Marcelo Ebrard al Editor de esta revista inglesa: “Vivimos tiempos turbulentos y, sin duda, todavía hay mucho que hacer aún para derrotar a la pandemia, lograr el despegue definitivo de la economía y cumplir con la promesa de cerrar la grosera brecha social, pero la valoración de los mexicanos es que vamos por buen camino y que lo estamos logrando. Quizá es tiempo para que, parafraseando un artículo de su revista de hace algunos años, las élites exasperadas entiendan que no están entendiendo.”