Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 14 de junio 2021.

*Ganó la democracia

*Morena sigue siendo mayoría

*¿Quién ganó? ¿Quién perdió?

*Es tiempo de construir. Se acabó la contienda electoral

La jornada electoral del domingo 6 de junio es merecedora de un análisis profundo que permita generar conclusiones más allá de la óptica partidaria y de la persistente intención de los diferentes actores que se empeñan en autonombrarse ganadores de la contienda y señalar al de enfrente como el perdedor. 

Algunos analistas han expresado que, más que perdedores, hay ganadores en diferentes escenarios; otros, en un contexto de polarización que no ha menguado aún, dedican sus espacios en los medios para lucubrar, sobre todo, sobre el futuro de la democracia y de los partidos políticos a partir de los resultados de este proceso electoral de medio sexenio.

Primero que todo, hay que reconocer el trabajo realizado por el INE, sí, por el instituto responsable de organizar los procesos electorales. No es una felicitación al consejero presidente o a los consejeros ciudadanos, sino a ese ejército de hombres y mujeres que fueron capaces de organizar un proceso electoral en un contexto de pandemia, de crisis económica, de inseguridad, de polarización, de presiones y señalamientos que, esperamos, luego de cerrar el período electoral iniciado en octubre pasado, permita delinear, con cabeza fría, las reformas a la legislación electoral y al mismo órgano autónomo que, es lo deseable, se mantenga como tal y se abandone la idea de convertirlo en apéndice del Poder Judicial.

Fue una jornada, en lo general, sin mayores contratiempos que, fuera de la instalación tardía o nula de algunas casillas, o de algunos actos de violencia muy aislados, no impidieron que los actores principales, los votantes, pudiéramos acudir a nuestra casilla para sufragar, siempre en un contexto de seguridad sanitaria merced a un protocolo previamente establecido que nos generó certidumbre para acudir a sufragar. En todos los sentidos ganó la democracia, la de carne y hueso.

Se imprimieron más de 93 millones de juegos de boletas de las cuales, aproximadamente, el 52% fueron utilizadas. Una presencia en las urnas superior a la ocurrida en las tres últimas elecciones intermedias. Hubo una buena presencia de los ciudadanos en las urnas lo que confirma el aprecio por la democracia y el compromiso de los ciudadanos por ejercer su derecho inalienable de elegir a sus representantes. La Soberanía Popular sigue hablando.

¿Quién ganó? ¿Quién perdió? Han sido las preguntas primarias de los analistas políticos sin que se llegue a un consenso. Los opuestos al Régimen de la 4T han señalado una derrota del partido en el ejercicio del poder, de Morena, y, por consiguiente, establecen que las elecciones han sido un auténtico referéndum contrario al gobierno de Andrés Manuel López Obrador. 

Morena sigue siendo mayoría

Centran su comentario en la merma de representantes de Morena en la Cámara de Diputados. Efectivamente, el partido en el ejercicio del poder perdió más de 60 curules con relación a las ganadas en el 2018. No tendrá la mayoría calificada, porque sumando sus diputados a los del PVEM, de PT y de PES, no llegará a los 334 diputados que se requieren para lograr las dos terceras partes, esto es, la mayoría calificada; sin embargo, los opuestos al régimen se empeñan en dar ese dato, a sabiendas de que esa “mayoría calificada” se logró en el 2018 con la sumatoria de otros actores y, es posible que ahora se logre de esta misma manera.

Lo que es innegable es que Morena seguirá siendo la primera fuerza política en la Cámara Baja y, con la sumatoria de los votos de sus aliados, PT y PVEM, tendrá la mayoría necesaria para sacar adelante, por ejemplo, el Presupuesto de Ingreso y Egresos, y algunas leyes secundarias. López Obrador ha manifestado que faltan muy pocas reformas constitucionales por realizar, ya que las principales, dijo, fueron realizadas en los tres primeros años. 

Sin embargo, anticipó que, en caso de requerirse esa mayoría calificada un aliado potencial sería el PRI, lo cual no es algo imposible porque hay muchos más puntos de coincidencia entre las propuestas de Morena que con las de su aliado de ocasión, el Partido Acción Nacional.

De entrada, el anunció de que buscaría el apoyo del tricolor, ratificado por el líder de Morena en esa Cámara, ha provocado un cisma en el otrora poderoso instituto político nacido en 1929. La presidenta de ese órgano legislativo, la exgobernadora de Yucatán, Dulce María Sauri Riancho, señaló que en ese partido “no hay Judas”, pero el aún dirigente del tricolor, en contrario, el campechano Alejando Moreno Cárdenas, el famoso “Alito”, señalado por algunos de sus correligionarios como el culpable de la debacle electoral de su partido, no negó la posibilidad de sentarse a platicar “si las propuestas favorecen a la población”. Lo que es una verdad inobjetable es que la ciudadanía expresó el 6 de junio, en las urnas, su deseo de que haya equilibrio en la Cámara de Diputados, como ya existe en la de Senadores. 

La oposición, en su afán de dar sustento a su señalamiento de que Morena y su líder fueron los grandes perdedores en esta contienda, suben a las “benditas redes sociales” memes en los que insisten en que el presidente “ha perdido el toque mágico”. Confunden la gimnasia con la magnesia y quieren hacer sumas y restas con peras y manzanas. Morena logró en esta elección un poco más de 16 millones de votos distribuidos entre todos sus candidatos, es cierto, no los más de 30 millones logrados por el tabasqueño en el 2018, lo cual tiene una explicación muy simple: la del 6 de junio no fue una elección presidencial. 

La alianza PAN-PRI-PRD, tuvo un avance significativo con respecto al 2018. El PAN tendrá más diputados, el PRI lo mismo, en tanto que el PRD, que se salvó de perder su registro, contará con mucho menos legisladores que en la actual legislatura. ¿Cuánto durará esta alianza? El PAN y su dirigente nacional han levantado las campañas a vuelo: “El triunfo se cuenta sólo”. Es la cabeza de una alianza que nació con la intención de “parar a López Obrador, y defender la democracia”.  

No somos pocos los que nos preguntamos si el PRI, el otrora poderoso partido hegemónico, se conformará con ser copiloto, no conductor de la nave, esto es, la agenda para el 2024 saldrá de la oficina del dirigente del partido nacido en 1939. La persistente narrativa de Marko Cortés, que insiste en el triunfo de esa alianza ha encontrado respuesta, no en Morena, no en el presidente de la república, sino en un destacado militante de su partido, un ex dirigente nacional: Gustavo Madero, quien ha señalado que los resultados obtenidos por esa alianza han sido poco más que un fracaso, al tiempo que critica que no hubiera argumentos de fondo, propuestas concretas para convencer a la ciudadanía de votar por ellos.

Aseguró que esa alianza “recibió una paliza” en estos comicios y añadió que “se autoengañan” al afirmar que arrebataron la mayoría calificada a Morena y al presidente. En entrevista concedida a “El Financiero”, Madero reconoció que, aunque les duela: “Morena y sus aliados seguirán aprobando el presupuesto, todas las iniciativas y cambios legales que quieran, con sus propios votos, y podrán modificar la Constitución, y aprobar los nombramientos si convencen a unos cuantos legisladores del PRI o de Movimiento Ciudadano”.

Espero que Marko y sus seguidores no vayan a pedir la expulsión de Madero por hacer este crudo análisis de los resultados del proceso electoral y, sobre todo, al llamar fracaso al incumplimiento de la tarea encomendada a la alianza Va por México: “Que era cerrar el paso a Morena y eso no se logró. Que era crear una nueva mayoría opositora y eso no se logró. Morena sigue siendo mayoría y el partido con mayores preferencias a nivel nacional.”

Como argumento de cierre, Gustavo Madero dejó en la mesa la siguiente conclusión: “En los poderes ejecutivos locales nos dieron una paliza al ganarnos 11 de las 15 gubernaturas. Esos nuevos once territorios le facilitarán la elección del 2024.”

¿Quién gana? ¿Quién pierde?

Entonces: ¿Quién perdió? ¿Quién gano? Para los opuestos al gobierno de López Obrador, él y su partido; sin embargo, cabe preguntarse si se le puede llamar “perdedores” cuando ganaron, para sorpresa de muchos, 11 de las 15 gubernaturas en disputa. Morena gobierna ahora 16 entidades federativas y domina las legislaturas de 20 entidades federales. Esto es, el partido en el ejercicio del poder dio un brinco cuántico que resulta inédito para una fuerza política con menos de ocho años de existencia. La suma de todas esas entidades significa casi el 50 por ciento del presupuesto federal destinado a los estados.

Victorias en entidades del norte del país con una histórica repulsa a los partidos de izquierda. Triunfo, por cierto, de varias mujeres, que significa un avance indiscutible para Morena y su líder moral que tendrá ahora una ruta menos tensa para tratar con los ejecutivos estatales. Algo bueno debió haber hecho la estructura partidaria en esas entidades para obtener esas victorias que, desde luego, no son obra de la casualidad.

¿Quién gana? ¿Quién pierde? Sin duda, y para sorpresa de muchos, gana el PAN que mantiene bajo su control Chihuahua y Querétaro, al tiempo que crece su presencia en la Cámara de Diputados, como segunda fuerza indiscutible. Pierde el PRI, que si bien aumentó el número de diputados federales deja el control de muchas entidades, de legislaturas, ayuntamientos e, incluso, requirió de aliarse con el PAN para mantener a flote al actual gobierno priista del Estado de México. 

Nuevamente Acción Nacional tendrá el control de la llamada zona azul integrada por municipios con un alto componente industrial, desarrollo urbano y una clase media a la que han reconquistado luego de seis años. Ni quien dude que para el PAN está en la mira ganar la gubernatura de ese estado en el 2024. 

¿Quién gana? El Partido Verde que sigue sacando provecho de sus alianzas y que será un “partido bisagra” que, sin duda, como es su costumbre, venderá caro su amor y su apoyo al partido en el gobierno. Ese ha sido su live motive histórico y a nadie debe sorprender. Gana Movimiento Ciudadano, que, si bien perdió muchas alcaldías en Jalisco y Nuevo León, sus dos principales bastiones, se ha convertido en la tercera fuerza en la Cámara de Diputados, desplazando al cuarto lugar al tricolor. 

¿Quién pierde? Morena en la Ciudad de México. Una derrota impensada de alcaldías que significa un duro golpe para las aspiraciones presidenciales de Claudia Sheinbaum, la jefa del Gobierno de esa ciudad, llamada favorita de su vecino en el Zócalo capitalino, quien, por cierto, criticó la falta de trabajo con la gente, al tiempo que señalaba que la derrota era producto de “una campaña negra”. 

No niego que el empeño de los contras y de sus medios de comunicación afines han sido perseverantes en su propósito de demeritar el trabajo del primer mandatario de la nación y de los propósitos de la 4T, y que estas estrategias tienen mayor efecto en la capital del país, sin embargo, creo que sería un grave error del presidente, de Morena y de la propia Claudia, no entender aceptar que la derrota en ocho alcaldías de esa demarcación deriva, en mucho, del abandono, del descuido de las clases medias, cuya depauperización, derivada de la crisis sanitaria y económica, les ha generado, primero que todo, una enorme incertidumbre, segundo, mucha molestia que se expresó en las urnas.

Cierre de empresas, reducción de salarios, recortes presupuestales que pusieron a muchos burócratas de nivel medio en la calle. Cero programas de apoyo a ese sector.  Esto es, sin duda, caldo de cultivo propicio para generar lo que en buen español se conoce como un voto de castigo. 

Ahora bien, que la alianza opositora no pretenda reclamar la paternidad de esta catástrofe electoral. No fueron ellos los promotores de ese voto de castigo, fue la gente que, en las capitales de los estados, en las zonas urbanas, levantó la voz demandando al gobierno federal, y al de la Ciudad de México, el abandono, el olvido a la hora de generar políticas públicas que las ayudarán a mantener su estatus que no es el de los calificados como fifís. Ellos votaron en el 2018 por un programa que viera por los pobres, por una mejor distribución de la riqueza, sí, pero no que ello significará que el Estado renunciará a garantizar su bienestar y que su futuro quedara a la deriva.

En la ruta hacia el 2024, sería un grave error que el presidente y su partido no escuchen este reclamo y generen políticas públicas que atiendan a ese enorme y muy importante sector cuya fuerza política aún no se concentra en ningún partido en específico. Es necesario que las clases medias recuperen la confianza en la Cuarta Transformación por la cual muchos de ellos sufragaron, llevando a Andrés Manuel a la primera magistratura de la nación en julio del 2018.

En lo que a Tabasco se refiere, el resultado en las urnas es un refrendo a favor del gobierno que encabeza Adán Augusto López Hernández. A su administración le han tocado tiempos complejos que se han sorteado gracias a su buena y permanente gestión ante la federación que ha hecho realidad la construcción de la Refinería de Dos Bocas, además un apoyo amplio en materia sanitaria que ha permitido enfrentar esta pandemia con una infraestructura hospitalaria reforzada que revirtió las enormes flaquezas y faltantes heredados de administraciones anteriores. La mano del paisano que gobierna al país ha estado siempre a la vista.

El haber ganado los 21 distritos electorales uninominales y mantener el control de 15 de los municipios del estado, es una muestra inequívoca de que la ciudadanía ha ratificado su confianza en un gobernante que en estos tiempos difíciles ha puesto el dedo en una de las llagas más profundas de nuestra entidad: la falta de infraestructura que desde la época de don Enrique González Pedrero no se había visto como un proyecto integral con alto contenido social. Las obras realizadas y las programadas para el futuro inmediato no sólo resolverán viejos faltantes, además, generarán empleos y contribuirán a reactivar nuestra economía.

Destaco de los comicios del 6 de junio dos victorias electorales, la de Yolanda Osuna Huerta, electa presidenta municipal de Centro, y la de Manuel Rodríguez, quien fue reelecto en el IV distrito electoral federal, ambos abanderados de Morena. Con Yolanda, sin duda, se abrirá el paso a la modernidad y la eficiencia en esta demarcación; con Manuel, seguirán teniendo Tabasco, y su gobernador, un esplendido interlocutor en la Cámara de Diputados.

Colofón: La semana después de la elección deja un buen sabor de boca: ganó la democracia, el pueblo habló y se le escuchó. Su voto cuenta y se cuenta. ¡Adiós al fraude! El martes, nos visitó Kamala Harris, vicepresidenta de los EU, contrario a lo que los opuestos trataron de establecer como narrativa de la reunión, esta se dio en un marco de respeto y de colaboración en materia de migración y se apuntaló la idea de que la mejor medicina para combatir la migración ilegal es promoviendo el desarrollo regional! Estados Unidos nos necesita para impulsar su desarrollo, nosotros necesitamos de ellos para revertir nuestras desigualdades. El presidente anticipó la propuesta de Arturo Herrera para ocupar, si el senado lo ratifica, la gubernatura del Banco de México. Su talante garantiza, aunque las oposiciones insistan, autonomía del banco central y el cumplimiento de sus tareas: cuidar el índice de precios al consumidor y promover el desarrollo equitativo y estable. Un economista con visión social y moral. Lo sustituye Rogelio Ramírez de la O, el artífice del proyecto económico de la 4T. Un economista prestigiado que tendrá como tarea cerrar el sexenio con tres años de crecimiento sostenido y con abierto apoyo al desarrollo sostenido y sustentable. Ambas designaciones, contrario a lo que las oposiciones quieren manejar, han generado tranquilidad y confianza en los mercados nacionales e internacionales, ratificada por las expresiones de apoyo del sector empresarial con el que se ha reunido nuevamente Andrés Manuel López Obrador para establecer una nueva alianza fundada en el respeto mutuo y en la convicción, espero que firme del primer mandatario de la nación, de que sin participación de los señores del capital es imposible crear riqueza y, sin ella, no se puede generar bienestar compartido. Son todas estas buenas nuevas. Terminó la contienda electoral. Es tiempo de trabajar por el mejor futuro del país, cada uno, desde su trinchera, pero sin dejar de lado que, si le va mal a México, nos va mal a todos.

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2 Comments

  1. ¿Quién ganó? ¿Quién perdió? preguntas que muchos mexicanos se hacen y que en el seno familiar se desatan controversias por los múltiples programas federales como apoyo a la economía familiar que se recibe mes a mes o en bimestres, pero no es solo lo que se recibe si no lo que uno aporte como ciudadano (este igual es un tema amplio), los que no comulgan con ello por NO RECIBIR algún Cash son las opuestas a la 4T, pero en el escaño político hay un detrimento en la Cámara alta y como bien menciona Dr. Emilio en su basta Prospectiva que, es innegable es que Morena seguirá siendo la primera fuerza política en la Cámara Baja.
    En mi amado Tabasco, se ve esa derrama de políticas públicas en beneficio de los ciudadanos, nuestro gobernador recibió un estado desvalido, pero el entonces y lo que se verá con la Refinería de Dos Bocas y todo lo oportuno realizado con la atención ante la pandemia SARS-CoV2 (COVID-19) es de reconocer que se la ha sorteado con una gestión garante para el pueblo.
    Hay un dicho, no es lo mismo torear o ver al toro desde la barrera (algo así).
    Gracias Dr. por compartir su prospectiva.
    Sandra P. Dzib

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  2. Ganamos los mexicanos al avalar con nuestro voto la eficiencia y credibilidad del INE, demostrando madurez y sensibilidad ante los desafíos de esta magna contienda. Cada partido deberá enfrentar las consecuencias de sus acciones y reinventarse para el 2024. Bravo por los ciudadanos participantes en las diferentes tareas del proceso electoral y por las decisiones manifestadas en las urnas. La tarea es interpretar la voluntad ciudadana que exige el respeto a sus derechos civiles.

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