Emilio de Ygartua M.
Lunes 30 de agosto 2021.
*AALH se une al gabinete de AMLO
*Olga Sánchez Cordero: presidenta de la Mesa Directiva del Senado
*Carlos Manuel Merino no será gobernador de 120 días: AALH
*ISIS complica las cosas en Afganistán
*Afganistán: Crónica de una salida fallida
El jueves pasado se sacudió la arena política de nuestra entidad. Si bien es cierto que desde hace varias semanas se hablaba del tránsito del gobernador Adán Augusto López Hernández al gabinete federal, a todos nos tomó por sorpresa el relevo de la doctora Olga Sánchez Cordero, titular de la Secretaría de Gobernación, quien regresa por la puerta grande al Senado de la República donde estuvo tres meses al inicio de la actual legislatura. La primera mujer que ocupa la oficina principal del Palacio de Covián, entrega buenas cuentas en el ejercicio de funciones nuevas para ella, complejas por los tiempos que nos han tocado vivir como país.
Su regreso a la Cámara alta significa un nuevo reto: presidir la mesa directiva, espacio al que aspiraban llegar varias mujeres correligionarias. No tengo duda de que el papel de la magistrada jubilada de la Suprema Corte de Justicia de la Nación será mu destacado y que, contrario a los señalamientos de que su arribo mina el liderazgo de Ricardo Monreal, será una aliada en el objetivo de sacar adelante las iniciativas que el presidente Andrés Manuel López Obrador enviará al Congreso en estos tiempos en los que la negociación será pieza fundamental para lograr ese cometido.
Llega a la secretaría del Interior, luego de pedir licencia al Congreso del Estado, Adán Augusto López Hernández. Si bien varios columnistas destacan su cercanía con el inquilino de Palacio de Gobierno, quien lo llama “hermano”, lo que lo llevó a ocupar este importante cargo es su capacidad de negociación que ha demostrado en muchos momentos de su ya larga carrera política, refrendada durante el ejercicio de su función como jefe del Poder Ejecutivo en Tabasco. Si bien tuvo a dos excelentes secretarios de Gobierno: Marco Rosendo Filigrana y José Antonio de la Vega (quien lo acompañará en su nuevo encargo), está claro que su papel de mediador ha permitido que en nuestra entidad fluya la política en un marco de respeto pleno y construyendo caminos para avanzar.
Esta es, para muchos analistas, incluyendo a los opuestos a la Cuarta Transformación, la razón de su designación, que aplauden y anticipan ayudará a construir puentes entre partidos políticos, legisladores y gobernadores. Él ha señalado que su partida no significa separación de su estado, al que seguirá apoyando desde su nueva encomienda que asume, dijo, en el afán de que el proyecto de la 4T,que impulsa su amigo y compañero de lucha, se concrete de manera plena.
Queda al frente de nuestra entidad Carlos Manuel Merino (“No será gobernador de 120 días”, le señaló a Emmanuel Sibilla, en XEVT), hombre de las confianzas de Andrés y de Adán. Su currículum avala pleno conocimiento de la entidad, de sus necesidades y de los actores políticos, económico y sociales, por lo que hay plena confianza de que cumplirá con éxito este nuevo reto.
Crónica de una salida fallida
El tema de la salida de los Estados Unidos y de sus aliados de Afganistán, continúa vigente debido a que miles de afganos y muchos norteamericanos intentan llegar al aeropuerto de Kabul para poder abordar un avión que los transporte hacia una zona de seguridad. A la fecha, cerca de miles de personas han sido evacuadas, incluidos ciudadanos de estados miembros de la OTAN y colaboradores afganos, en medio de un caos agravado por un nuevo acto terrorista perpetrado por ISIS-K, enemigo acérrimo de las milicias talibanas que buscan recuperar, luego de 20 años el territorio del que fueron expulsados.
El proceso no ha sido fácil lo que ha colocado al presidente Joe Biden en una situación complicada toda vez que mañana vence el plazo autoimpuesto para que las tropas de los EE. UU. salgan de Afganistán. El mandatario ha celebrado reuniones un día sí y otro también con los jefes del Ejército que le han manifestado la imposibilidad de poder cerrar la cortina en esa fecha, asunto que se ha tornado en un dolor de cabeza para el demócrata.
En su cuarta aparición ante los medios de comunicación, luego de un prolongado silencio, se observa que Biden ha cambiado el tono de su mensaje y lo ha centrado no únicamente en el rescate de sus compatriotas, además, en hacer una apología de la tragedia que están viviendo los afganos, en especial las mujeres. “Daremos la bienvenida a los afganos, que nos han ayudado en la guerra durante los últimos 20 años, a su nuevo hogar en los Estados Unidos.” La realidad ha sido otra.
En ese terreno, México ha dado nuevamente una muestra de solidaridad, como lo hiciera a finales de los años treinta al recibir a los exiliados españoles que huían de su país al triunfo de los falangistas liderados por Francisco Franco. Un grupo de mujeres, niños y periodistas afganos han sido acogidos por nuestro país. Marcelo Ebrard se ha encargado de este asunto de alta prioridad y marcado sentido humanitario.
Biden: Un cambio de discurso
Ante el fracaso de la estrategia, el presidente de los EE. UU. ha cambiado su discurso. En sus primeras apariciones ante los medios de comunicación acusó a los afganos, y al gobierno hoy en el exilio, de no haber hecho lo suficiente para mantener a salvo al gobierno democrático que hace dos décadas se instauró con la finalidad de cerrar la puerta, definitivamente, a los talibanes, propósito que, estáclaro, no se logró. Los talibanes, por años a la defensiva, han tomado el control y se han empoderado exigiendo el cumplimiento de acuerdos que, de entrada, ellos mismos no han respetado.
Ante la incertidumbre de que se pueda cumplir con la fecha de salida, el presidente Biden ha incorporado a discurso la palabra “hope”, en un escenario caótico que, lo señalamos la semana pasada, le está cobrando facturas al recién llegado a la Casa Blanca. “Nuestra esperanza es que no tendremos que extendernos [más allá del 31 de agosto], pero sospecho que habrá discusiones sobre lo avanzado que estamos en el proceso.”
¿Qué opinan los talibanes sobre esta mora en el cumplimiento de una fecha autoimpuesta por el gobierno de los Estados Unidos? Envalentonados, dueños de una situación de caos que les queda como anillo al dedo, advierten contra la presencia de tropas de EE. UU. en Afganistán más allá del 31 de agosto. El portavoz de los insurgentes, Suhail Shaheen, señaló a la cadena británica Sky News que prolongar la estancia de los soldados extranjeros más allá de ese día, “es una línea roja para ellos”.
Desde Doha, Shaheen advierte: “Si Estados Unidos extiende su estancia, eso significa que están extendiendo la ocupación, cuando no hay necesidad de ello.” Lo que, enfatizó, “crearía desconfianza”.Precisó que “si los extranjeros tienen la intención de continuar la ocupación, ello provocará una reacción.”A miles de kilómetros de distancia, en la Casa Blanca, todo parece indicar que no han escuchadoestas amenazas. “He hablado mucho con los talibanes -informó Biden- quienes han cooperado para ampliar parte del perímetro de aeropuerto”. Lo evidente, coinciden analistas locales e internacionales, es que el mandatarionorteamericano enfrenta el momento más difícil de su aún incipiente mandato.
No son pocos los que, no sólo los republicanos, también los demócratas, se sienten defraudados por el actuar del mandatario cuya experiencia en asuntos externos fue su mejor carta de presentación previo a las elecciones de noviembre pasado.
Toda parece indicar que no es suficiente el que hayaretomado la línea histórica de la diplomacia norteamericana si no es capaz de mandar las señales correctas a sus aliados y a sus oponentes. Está acorralado por las críticas al manejo de la retirada de las tropas de Afganistán. Republicanos y demócratas, al unísono, le exigen explicaciones de la gestión en tanto los talibanes aprovechan este escenario convulso para responsabilizar a Washington del caos en el aeropuerto de Kabul.
Se desarrollado una tormenta perfecta; no se ve, en el corto plazo, que el presidente y su equipo, incluyendo a Kamala Harris, cuya área de responsabilidad como vicepresidenta es,precisamente la política exterior, tengan una ruta de salida para este enredo que, no se exagera, tendrá efectos negativos en los comicios de noviembre del 2022 en la ruta hacia el relevo presidencial en el 2024.
¿Por qué el fracaso del proyecto de Estados Unidos de establecer un régimen democrático en Afganistán? ¿Son los musulmanes refractarios a un modelo democrático de gobierno? Los politólogos dicen que no. Lo que ha fracaso, nuevamente, es el afán de las potencias imperiales de imponer un modelo de democracia a imagen y semejanza de la que opera, por cierto, con muchas vicisitudes en Occidente. La democracia en América, como tal, se ha tratado de imponer por la fuerza, sin respetar la cultura oriental, a la que ni se comprende ni se le da el peso histórico que se ha ganado a ley.
EL G7 debate el futuro de la relación con los talibanes
Seis de los siete integrantes del G7 han manifestado sus discrepancias con la estrategia seguida por los Estados Unidos. A convocatoria del primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, se reunieron el martes próximo pasado para debatir sobre lo que podría ser su futura relación con los talibanes y sobre la inminente llegada de refugiados tras la crisis de Afganistán.
En esa reunión, redoblaron la presión para que el presidente Biden prorrogue las operaciones de evacuación de ciudadanos, a lo cual se negó, ante la amenaza de los talibanes de reaccionar a lo que se leería como una intención de ampliar la presencia de sus tropas, como ya lo señalamos anteriormente. Alemania y Francia secudan esta petición del Reino Unido.
Como anfitrión de esta reunión, Londres ha puesto sobre la mesa la urgencia de que el G-7 “encare de manera integral la futura relación de Occidente con los talibanes”. Está claro que China y Rusia buscarán jugar el papel de interlocutores de peso en la región, a la luz de los reacomodos que en la geopolítica mundial han provocado la pandemia y la crisis económica de ella derivada.
Ha trascendido que Reino Unido y Francia están trabajando, de manera conjunta, en la redacción de un proyecto de resolución que planean presentar ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Se anticipa contarán con el voto de Estados Unidos, sin embargo, mucho tendrán que trabajar para lograr el apoyo de China y Rusia, los otros dos miembros permanentes que podrían vetar este proyecto que aborda cuestiones de la lucha antiterrorista cuyo objetivo es “evitar que Afganistán vuelva a ser el refugio de yihadistas, brazo armado de ISIS. La apuesta del ministro de relaciones exteriores británico, Dominic Raab, es contar con “la influencia potencialmente moderada” de Rusia y de China sobre Kabul, “por incómodo que ello resulte para Occidente.”
Para los socios de los Estados Unidos, las amenazas de los talibanes no pueden ser llamadas de otra manera que un chantaje que tiene como finalidad tomar ventaja en la nueva relación con Washington. Para Londres, los talibanes tienen dos caminos: uno, intentar comprometerse con la comunidad internacional y demostrar que forman parte del sistema; dos, darse la vuelta y decir que no hay oportunidad para una prórroga de las labores de evacuación.
Como se puede observar, no la tiene fácil el presidente Biden. Como decimos por acá “está quedando como el cohetero”. Como estarán las cosas que el primer ministro canadiense, Justin Trudeau (quien recientemente convocó a elecciones generales para el próximo mes de septiembre), se comunicó con la ex secretaria de Estados y excandidata presidencial, Hillary Clinton, para pedirle que interceda ante su correligionario, decisión muy criticada por los conservadores del país de la Hoja de Maple.
Si de críticas hablamos, el que no ha tenido el menorempacho en calificar de “imbécil, peligrosa y humillante” la retirada de Afganistán, ha sido el ex primer ministro británico, el laborista, Tony Blair. En un artículo publicado el fin de semana antepasado, quien fuera un importante aliado de George W. Bush a la hora de declarar la guerra a Al Qaeda y al terrorismo luego del derribo, en septiembre 11 de 2001, de las Torres Gemelas y del ataque al Pentágono, fustigó la estrategia seguida por el gobierno de Estados Unidos que, dijo: “obedece al imbécil eslogan político que aboga por concluir las guerras eternas”, en clara alusión a lo expresado, sin nombrarlo, por Joe Biden.
El discípulo de Anthony Giddens, promotor de la “Tercera Vía”, ha declarado abiertamente que “abandonar Afganistán y a su gente es trágico, peligroso, innecesario, ni en su interés ni en el nuestro”. El socialdemócrata que no pudo hacer realidad su proyecto económico y social considera que en torno a esta crisis: “El mundo tiene dudas respecto a la posición actual de Occidente porque es obvio que la decisión de replegarse de Afganistán de esta forma estuvo motivada no por una gran estrategia política”, denunció en la plataforma digital del Institute for Global Change, fundado luego de su salida del gobierno en 2007.
China y su visión de futuro sobre Afganistán
La semana pasada comente sobre el interés de China y Rusia de establecer lo más pronto posible una relación formal con el nuevo gobierno talibán. Para la primera nación, Afganistán tiene grandes signos de interrogación debido a la postura radical y profundamente vinculada a una visión religiosa queChina no comparte, sin embargo, tiene confianza de convencerlos de que pueden ser un aliado valioso en su inserción a un modelo de desarrollo que rompa con el estigma que rodea a los talibanes empeñados en mover el reloj hacia el pasado.
Para nadie es un secreto que el gobierno chino ha estado muy al pendiente de lo que ha venido ocurriendo en el proceso de desalojo de las tropas norteamericanas y de sus aliados de un territorio en el que se mantuvieron a lo largo de dos décadas. Existe preocupación, creciente, luego de los actos terroristas realizados por ISIS en las inmediaciones del aeropuerto de Kabul. El comportamiento de este grupo extremista es, para China, y para el mundo,un motivo de justificada alarma.
En ese entorno, el gobierno chino, no obstante su reticencia hacia las milicias talibanas, ha aprovechado la criticada retirada norteamericana y de sus aliados para enviar mensajes hostiles a sus aliados en la zona, específicamente a Taiwán, que con el apoyo de los Estados Unidos ha fortalecido su intención de alcanzar su plena autonomía la cual, desde luego, nunca será aceptada de buena forma por el gobierno comunista que considera que lo que en algún momento fuera denominado “China Nacionalista”, al concluir la guerra civil, es un territorio que pertenece a la China Continental. En estas horas navegan por el Mar de la China tres portaviones norteamericanos lo que ha aumentado la tensión en la zona.
Todo lo que hemos relatado, en estricto orden cronológico, se torna aún más complejo, luego del criminal atentado terrorista perpetrado por ISIS que arroja elevado saldo de muertos y heridos; ataqueque ha provocado el rechazo tanto de los talibanes como de los gobiernos de Estados Unidos y sus socios de la OTAN. ISIS-K, el enemigo número uno de los talibanes, brazo regional de la red terrorista que ha asumido la autoría del atentado, da plena justificación a la preocupación mundial por el papel que jugarán los yihadistas luego de la retirada de las tropas extranjeras de Afganistán.
¿Por qué debe preocupar este ataque terrorista de ISIS a los Estados Unidos? Todavía resuenan las palabras pronunciadas el pasado 25 de agosto por Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN: “Nuestra misión era proteger a Estados Unidos, no a Afganistán.” Luego del atentado de la semana pasada con respuesta norteamericana dos días después, vale preguntarse si realmente el vecino del norte está fuera de peligro. El 11 de septiembre próximo, a 20 años del atentado, estará en el aire esta pregunta.