Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 3 de septiembre 2021.

*Tercer informe de Gobierno de AMLO

* “Tengan para que aprendan”

*Estabilidad Macroeconómica

*Los faltantes en el Tercer Informe

*Celebramos la emancipación

*De todo un poco

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, cumplió con la entrega, el primero de septiembre, del informe del estado que guarda la nación a tres años del inicio de su administración. Correspondió al flamante secretario de Gobernación, su paisano Adán Augusto López Hernández, acudir a San Lázaro, después de muchos años, a hacer en la entrega, en la más alta tribuna del país, al presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados de la LXV Legislatura, teniendo como testigo a la senadora Olga Sánchez Cordero, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores, quien, hasta el jueves de la semana pasada, era la responsable de la política interior del país, responsabilidad que ahora recae en nativo de estas tierras del trópico húmedo.

Por la mañana, en una ceremonia austera celebrada en Palacio Nacional, con la presencia de 30 miembros de su gabinete, de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México y de su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, el jefe del Ejecutivo Federal pronunció un mensaje con motivo de su Tercer Informe de Gobierno. El mandatario puso énfasis en señalar que la transformación de la vida pública del país está en marcha, “con sus bases sentadas y, prueba de ello”, dijo, “son los récords en materia económica.”

Sabemos bien que el nacido en Macuspana concita pasiones, de un lado, de los que siguen manifestando apoyo a su proyecto de gobierno, lo que queda evidenciado en las encuestas que muestran un alto índice de aceptación a su gestión, por arriba del sesenta por ciento. Del otro lado, se encuentran los opuesto, los nuevos y los que se han sumado en el camino. “El estilo personal de gobernar” de López Obrador, diría Don Daniel Cosío Villegas, genera pasiones encontradas, consensos y disensos, que han sido la característica de la primera mitad de su mandato. ¿Lo será de la otra mitad? 

El maneja sus datos, sus cifras, las que en ocasiones no son compartidas por todos, pero en especial por aquellos que se niegan a aceptar como avances muchos de sus logros, también, las diferencias abismales con sus antecesores. Es cierto que hay saldos pendientes en asuntos tan importantes como la seguridad, la violencia de género. Existe, también, una enorme laguna en aquello que tiene que ver con lograr acuerdos, que perduren, con el sector empresarial cuyo concurso es fundamental para alcanzar el nivel de crecimiento y desarrollo que el país requiere no sólo para invertir los efectos de la pandemia, además, revertir el crecimiento de los índices de pobreza que aún aumentado de manera significativa a causa de la crisis económica.

“Tengan para que aprendan”

La polarización ha sido un elemento presente incluso antes de iniciada la gestión, el primero de diciembre de 2018. Un cambio de régimen, no de gobierno, anticipaba esta lucha entre aquellos que defienden el pasado y sus prebendas, de un lado, del otro, los empeñados en construir un futuro más promisorio, sobre todo para los “olvidados de la tierra”. 

Son tiempos de cambio que conllevan nuevos modos, nuevas formas. Estamos frente a un mandatario que rompe paradigmas, que anticipa el juego sucesorio, que se atreve a señalar “que es tan importante lo logrado que hasta pudiera dejar ahora mismo la Presidencia” sin sentirse mal con su conciencia, y, a los pocos minutos, señalar que tiene la certeza de que ganará en la consulta para la revocación o no de mandato en marzo de 2022, cuya ley secundaria fue aprobada en el epílogo de la semana pasada.

Su mensaje fue enfático, para algunos de sus opositores, triunfalista: “Pese a la pandemia”, dijo, “mi gobierno superó al de sus antecesores en rubros como remesas, inversión extranjera, alza al salario mínimo montos de las reservas del Banco de México”. Luego de este anuncio, vino el golpe para aquellos que defienden a capa y espada al modelo neoliberal:  lo logrado, “está como para decir lo a los cuatro vientos, para presumir, para decirle a los tecnócratas neoliberales: tengan para que aprendan”. Palabras duras contra aquellos que, un día sí, y otro también, se empeñan en difundir que “el país va a la deriva”, “que vivimos una crisis económica” todo a causa de “un mal gobierno”.

Lo cierto es que en el país hay estabilidad macroeconómica; el peso se ha mantenido firme, la inversión externa fluye tan rápido como lo permite una recuperación de la economía mundial lenta a causa de las nuevas olas de contagios. Los programas sociales, guste o no, han brindado un colchón a los que menos tienen que les ha permitido sobrellevar la crisis económica más severa que ha vivido el país desde los años treinta del siglo pasado. 

Las remesas han crecido sí, pero, en ese punto creo que el mensaje del presidente no ha sido bien encausado; no es logro de su gobierno, es el resultado de las políticas keynesianas impulsadas en EU. Lo que hay que reconocer, eso sí, es la solidaridad de nuestros paisanos con sus familias. Su aporte ha sido fundamental en esto tiempos de crisis.

El del primero de septiembre fue un informe al estilo de un mandatario que ha roto esquemas, sí, pero ha dejado sin argumentos a sus opositores, a los que apostaban a favor del caos, al desastre económico. Nuestra deuda externa no ha crecido, incluso, se están estudiando mecanismos para que los 12 mil millones de dólares que en Derechos Especiales de Giro nos entregará el FMI, como parte de un rescate para los países miembros superior a los 640 mil millones de dólares, se oriente, al menos una parte, al pago de la deuda externa. 

Al momento, se han recuperado 1.2 millones de empleos. El Banco de México y la CEPAL, pronostican un crecimiento del 6.2 porciento del PIB. Me hubiera gustado que el presidente incluyera en su mensaje las estrategias que se contemplan para revertir la crisis económica y los mecanismos orientados a lograr la confianza del sector empresarial que sigue sin entender el crucigrama de la 4T. Los líderes de los sindicatos empresariales reconocen la estabilidad económica; han visto con buenos ojos las reformas al outsorcing, pero les preocupa la falta de estímulos fiscales, de apoyos a las pymes y la inseguridad que los obliga a invertir grandes recursos para la protección de sus espacios de producción, los de sus familias y los de ellos en específico.

Los faltantes en el Tercer Informe

Asimismo, me parece que faltó hablar sobre la muy plausible decisión de recuperar para México el papel protagónico en la política exterior que se perdió hace tiempo. Que hablara de la nueva relación con los Estados Unidos, y del planteamientos del gobierno mexicano de que el vecino del norte aporte recursos (una especie de Plan Marshall) para contener las oleadas de migrantes centroamericanos obligados a salir de sus países por la falta de oportunidades laborales, asfixia política y el asecho de los grupos delincuenciales que es lo que los empuja a migrar para llegar a los Estados Unidos a cuenta de enormes cuotas y del riesgo latente de perder la vida en el camino. 

Que hablara, del nuevo liderazgo que ya se observa en el contexto regional. En este septiembre México será sede la de reunión de la CELAC en la que participarán jefes de Estado y de gobierno de naciones latinoamericanas y del Caribe que plantearán nuevas las políticas de desarrollo, sí, pero también de la necesidad de sustituir a la OEA por otro organismo que represente auténticamente los intereses de nuestras naciones más allá de los los objetivos geopolíticos de los Estados Unidos como desde su fundación, en 1942, ha ocurrido. 

Asimismo, en este mismo mes, se reunirán en nuestro país los representantes de los dos grupos opuestos en Venezuela, con la finalidad de encontrar un camino para que esa nación ponga fin sus disputas sin intromisiones externas de ningún tipo.  Faltó mencionar, desde luego, el asilo humanitario que, una vez más, México brinda personas obligadas a huir de sus países por razones políticas, económicas o de otro tipo. En el pasado fueron los republicanos españoles y los chilenos que huían de la dictadura pinochetista; hoy, son un grupo de afganos, mujeres, niños y hombres que han encontrado en nuestro país un espacio para vivir en libertad.

Celebramos el proceso de emancipación de la América Hispana

Septiembre, además del tercer informe de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, del que ya hemos comentado, conlleva la conmemoración del inicio de nuestra lucha de independencia, 16 de septiembre de1810, y la consumación, el 27 de septiembre de 1821, sí, doscientos años atrás. Fechas que son coincidentes en muchas naciones hispanoamericanas que iniciaron sus luchas insurgentes y concluyeron las mismas en el último tramo de los años veinte del siglo XIX.

De las causas de estas rebeliones libertarias hemos escrito en este y en otros espacios. En primera instancia, la marginación de la vida política y económica de los criollos que eran avasallados por los peninsulares que hacían gala de sus excesos de poder traducidas en enormes riquezas derivadas de la explotación de nuestras riquezas y de las personas a las que esclavizaron en nombre de una evangelización que ocultaba el verdadero rostro de la conquista.

Es cierto que en la derrota sufrida por los aztecas tuvieron mucho que ver los pueblos a los que este imperio dominó con violencia extrema durante años, aliados de unos cuantos españoles que, liderados por Hernán Cortez, tuvieron la inteligencia de hacer suya una coyuntura que, otros conquistadores hispanos de estas tierras de América no encontraron, verbi gracia, Francisco Pizarro, que tuvo que enfrentar a 40,000 soldados incas con un ejército de 200 españoles.

Lo cruento de la conquista, por lo que Andrés Manuel López Obrador pide una disculpa, no se circunscribe a ese episodio, ni a la evangelización que impuso una religión y una cultura por la fuerza, tiene que ver con la explotación ominosa de nuestros recursos y de los pueblos originarios. 

Paradójicamente, al igual que la conquista, fueron factores exógenos los que provocaron los afanes insurgentes: las ideas liberales inglesas y francesas; la independencia de los Estados Unidos de los ingleses; la revolución francesa promotora de los derechos del hombre y del ciudadano y, principalmente, la invasión napoleónica a España (1804) que obligó a abdicar, sucesivamente, a Carlos IV y a su hijo Fernando VII, a favor de José Bonaparte, el hermano del emperador francés, para quien la ocupación de la Península Ibérica, España y Portugal, tenía un objetivo estratégico en su enfrentamiento con los ingleses y su acérrimo enemigo el almirante Horacio Nelson quien lo venció en la batalla de Trafalgar, si bien esa victoria pírrica le costó la vida al marino británico.

Entre 1808 y 1812, salvo Cuba y Puerto Rico, las colonias hispanoamericanas iniciaron sus movimientos de independencia. En Nueva España, el trasiego de esta lucha fue complejo, con altas y bajas. Iniciada por Migue Hidalgo y Costilla, quien declaró el fin de esclavitud con el objetivo de hacerse de hombres para su ejército. A su muerte, tomó el mando su discípulo José María Moleros y Pavón quién dio a la lucha no solo un cariz libertario, incorporó el concepto de nación (Sentimientos de la Nación) y estableció un marco legal con la Constitución de Apatzingán de 1814.

Morelos fue más allá al convocar a la integración del Congreso de Anáhuac, también llamado Congreso de Chilpancingo, el 13 de septiembre de 1813. Fue el primer congreso independiente que sustituyó a la Junta de Zitácuaro, declarando la independencia de la América Septentrional del trono español. Vale recordar a algunos de los ilustres miembros de esa legislatura de la que fue presidente el llamado “Siervo de la Nación”: Ignacio López Rayón, José Sixto Verduzco, José María Liceaga, Carlos María Bustamante, José María de la Cos, Cornelio Ortiz Zárate, José María Murguía y José Manuel Herrera.

En la apertura de este congreso, Morelos dio lectura al documento que él llamo “Los Sentimientos de la Nación”, en el que destaca la importancia de los derechos humanos y de la libertad. Los constitucionalistas consideran este documento como el primer antecedente de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. El 22 de octubre de 1814, en Apatzingán, el congreso ratificó el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana, conocida como la Constitución de Apatzingán.

La derrota, apresamiento y muerte de Morelos significó un duro golpe para el movimiento insurgente que se redujo a lo que los historiadores han llamado una “guerra de guerrillas”. Los grupos insurgentes lucharon de manera aislada con un ejercito constituido por 20 mil rebeldes encabezados por: Manuel Mier y Terán, Guadalupe Victoria, José Francisco Osorno, Ignacio y Ramón López Rayón, Nicolás Bravo, Pablo Galeana y Vicente Guerrero, entre otros.

Es necesario mencionar, que durante esta etapa, el caudillo español Francisco Xavier Mina, de ideología liberal, organizó desde Estados Unidos una expedición integrada por trecientos hombres con la finalidad de apoyar a los insurgentes, lo que significaba luchar en nuestra tierra en contra del régimen absolutista encabezado por Fernando VII quien había impulsado en 1812 la redacción de la Constitución de Cádiz que, por su carácter liberal, luego de la expulsión de los franceses, fue “guardada en el cajón” por el monarca borbón.

En 1820, se da una rehabilitación de la Constitución de Cádiz derivado del llamado “pronunciamiento de Riego”, que impulsó un replanteamiento del movimiento liberal español con rápidos efectos en Nueva España y en otras colonias. Las elites novohispanas dieron un giro de 180 grados, dejando a un lado su postura leal a la monarquía española y a su dominio en los territorios de ultramar.

Los criollos monarquistas se aliaron con Agustín de Iturbide quien, en 1821, junto con Vicente Guerrero proclamó el Plan de Iguala cuyo objetivo central fue unir a todas las facciones insurgentes, incluso, con el apoyo de la aristocracia y el clero de Nueva España. En la ruta a la conclusión de la larga lucha insurgente con la entrada del Ejército Trigarante a la capital mexicana, el 27 de septiembre de 1821, no podemos dejar de mencionar la firma de los Tratados de Córdoba, firmados por Ignacio de Iturbide y el enviado del gobierno español Juan O´Donojú, el 24 de agosto de ese mismo año, días después de la batalla de Azcapotzalco que marcó la derrota definitiva del ejército virreinal y la retirada de las tropas españolas de la capital mexicana.

De todo un pocoEl Senado aprobó, por 101 votos a favor, dos en contra y cero abstenciones, la ley con la cual se consultará a los ciudadanos, en marzo próximo, sobre la continuidad o no del presidente en turno. No fue un proceso sencillo. Ricardo Monreal tuvo que retirar una propuesta que provocó que la oposición se rebelara y amenazara con acudir a la SCJN solicitando se declarara su inconstitucionalidad. De esta manera queda anulada la propuesta del INE que había caminado por su cuenta en lo que a la pregunta se refiere. Las reglas son claras para partidos y ciudadanos: no hay ya más que de dos sopas: “Que se revoque el mandato por pérdida de confianza” o, por el contrario, “Que siga en la presidencia de la república” …Una buena noticia, los ingresos tributarios de enero a julio superaron en 11.3 mil millones de pesos lo programado por la Secretaría de Hacienda, un 2.3% más que en el mismo período de 2020. El titular de esa dependencia, anunció que pronto se dará a conocer el tercer paquete de infraestructura, al tiempo que garantizó que habrá “una mejor ejecución del gasto público”…Dos buenas noticias más: la primera, la refinería de Dos Bocas estará lista en tiempo; la segunda, nuevamente México es el primer socio comercial de Estados Unidos al ganar mercado a China…Dos noticias que reflejan la  dimensión del PRIAN: la primera, la declaración del dirigente nacional del PRI: “No le hacemos caso al presidente ni atendemos sus órdenes: ni hoy, ni en el pasado”. La segunda, la vergonzosa firma de un acuerdo entre algunos senadores del PAN y VOX, el partido ultraconservador español, heredero del franquismo y defensores a ultranza de la ideología fascista en el viejo continente.

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