Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 22 de noviembre de 2021.

*CFE: inversiones a favor del medio ambiente

*¿Amigos cercanos o vecinos distantes? La integración regional

*El proteccionismo enemigo de los acuerdos comerciales

*El escenario de la Cumbre de líderes de América del Norte

*Por una América influyente

*¿Tan lejos de Dios y tan cerca de China?

El pasado jueves se reunieron en la capital de los Estados Unidos los jefes de Estado y gobierno de las tres naciones integrantes de uno de los bloques económicos más importante del planeta. Es la primera ocasión que ocurre desde la transformación del NAFTA en T-MEC a instancia del entonces mandatario estadounidense, Donald Trump, quien argumentaba que el primer tratado comercial,firmado en diciembre de 1993: “era el peor de la historia”. 

La confección del nuevo tratado de libre comercio, firmado el 30 de noviembre de 2018 por Donald Trump (Estados Unidos), Justin Trudeau (Canadá) y Enrique Peña Nieto (México), no fue fácil. En muchos momentos, entre esa fecha y el 1º de julio del 2020, cuando entró en vigor, hubo muchos connatos de aborto debido a la intransigencia del entonces mandatario de los Estados Unidos.

Cabe recordar que cuando todos los caminos parecían conducir al abismo, no sólo por las exigencias de Trump, también por las del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, quien buscó sacar aprovechó de la coyuntura para lograr cambios que convirtieran al país de la hoja de maple en el segundo socio comercial de su vecino del sur. Contra todos los pronósticos, el ya presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, hizo suyo el propósito de lograr que el nuevo acuerdo comercial se concretara.

La incorporación de Jesús Seade Kuri (hoy embajador de México en China) al equipo negociador de Enrique Peña Nieto, encabezado por el entonces secretario de Economía, hoy diputado federal del PRI, Ildefonso Guajardo Villareal, fue determinante, no sólo por su experiencia en esas lides, además, por ser amigo cercano del negociador en jefe de los Estados Unidos, lo que allanó el camino hacia un acuerdo trilateral.

Al final, pese a los obstáculos puestos por Nancy Pelosi (exigencias en el terreno laboral que México tuvo que aceptar), la líder de los demócratas en la Cámara de Representantes abrió la puerta para que el T-MEC entrara en vigor el primer día de julio del año pasado, en plena presencia de la pandemia que tanto ha lastimado a la economía mundial, y a la de los tres países integrantes de este acuerdocomercial, que sufrieron caídas significativas de su producto interno bruto derivado del abrupto parón que devino en recesión y desempleo, como no se había visto desde el crack de 1929.

A pregunta expresa en la “Mañanera” previa a su viaje a Washington, acerca de cuáles serían los temas para tratar, el mandatario mexicano fue insistente al señalar que esa reunión deberá ser “para tomar decisiones y no para analizar, pues ni ellos, ni nosotros, estamos para perder el tiempo”. Recalcó que dichos acuerdos “tendrán queconvertirse, lo más pronto posible, en hechosconcretos”. En ese marco, el tabasqueño, si bienreconoció la importancia de estas cumbres, precisó que, “lo importante de ellas deben ser los resultados que lleven a la concreción de acuerdos”. 

Luego de calificar a Biden y a Trudeau “como hombres de acción”, expresó su confianza en que este encuentro “de amigos”, como lo ha calificado el organizador, “no será para conceptualizar o sólo para un análisis de la realidad, será para tomar decisiones”. ¿Sobre qué?, se le preguntó: “Se abordarán los temas relacionados con nuestro acuerdo comercial, para evaluar sus avances y las acciones que debemos emprender para lograr una mayor y mejor integración económica.”

En la agenda que el presidente de México llevó a este su primer encuentro oficial presencial con Biden y Trudeau estaban otros dos temas torales: migración, y salud, relacionada con la Covid-19 y la cooperación para enfrentar la pandemia. ¿Estará en la agenda la reforma energética?, se le preguntó.López Obrador respondió que considera que hay respeto de nuestros socios comerciales por la soberanía de México: “Pero si el tema sale a colación explicaremos que esta reforma es para lograr mejores condiciones para los mexicanos y que de ninguna manera significa incumplir con los acuerdos internacionales a favor del medio ambiente.”

CFE: Inversiones a favor del medio ambiente

Por cierto, el mismo día del viaje del mandatario mexicano a Estados Unidos, se dio a conocer que la CFE invierte 9 mil 641 millones de pesos en la construcción de un parque solar en Puerto Peñasco, en Sonora, impulsado por gobierno federal y por el flamante gobernador de esa entidad, Alfonso Durazo. Esta central fotovoltaica satisfará la demanda de energía eléctrica del noreste de nuestro país, una región que actualmente usa los combustibles fósiles para generar electricidad o que, por la insuficiencia, tiene que importarla de los Estados Unidos. 

CFE enfatizó que con la reforma energética propuesta por el presidente López Obrador, esta empresa productiva del Estado generará más electricidad con fuentes limpias que las empresas privadas. “Para CFE es muy importante continuar con el desarrollo de proyectos de energía solar, ya que ello coadyuva con las metas establecidas por el gobierno federal al apoyar la diversificación de fuentes generadoras de energía y fomentar el aprovechamiento de fuentes renovables de energía.”

En esa misma línea de acción, la empresa productiva del Estado informó que se adjudicó un contrato cercano a los 900 millones de dólares para hacer realidad el proceso de modernización de 9 de las 14 centrales que se operan en el país. Vale señalar, también, que el 15 de octubre pasado, la CFE firmó dos acuerdos de cooperación financiera y técnica con la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) y Électricité de France (EDF). Con la primera,se obtuvo un apoyo por 200 millones de euros a un plazo de 25 años, “en condiciones muy favorables”.Estos recursos se destinarán para la modernización de las hidroeléctricas y otros proyectos de energías limpias. 

Estas acciones contradicen el discurso de los opuestos a la reforma Energética que señalan que, de aprobarse, nos alejará de los compromisos establecidos en las reuniones sobre cambio climático. En ese tenor hay que recordar que la “aportación” de México a la contaminación ambiental global es menor al 2%, en tanto que Estados Unidos, China, Rusia, la India y Reino Unido, suman más del 40% de aportaciones de CO2 al medio ambiente.

¿Amigos cercanos o vecinos distantes?

¿Cuáles eran las expectativas y las preocupaciones del gobierno mexicano antes de viajar a la capital norteamericana? Vale recordar los señalamientos previos de una de las integrantes de la comitiva de nuestro país, Tatiana Clouthier, secretaria de Economía, quien, un día antes de la cumbre, criticó abiertamente la postura de los Estados Unidos por aplicar lo que calificó: “políticas proteccionistas que pueden ser contraproducentes y fomentar la migración.”

`No debe extrañar esta postura del vecino del norte que, históricamente, utiliza un doble discurso: por una parte, se muestra a favor de los acuerdos de libre comercio, por la otra, acude, una y otra vez, a medidas restrictivas al libre comercio al imponer aranceles o cuotas a las importaciones fundados en argumentos falaces orientados a obstaculizar la entrada de mercancías provenientes del exterior. De estas políticas proteccionistas saben mucho los productores de aguacate y los pescadores de atúnde nuestro país. 

El proteccionismo, el maldito proteccionismo

Recordemos que los gobiernos demócratas, per se, nunca se han mostrado a favor de los acuerdos de libre comercio, mucho menos aceptan que lasempresas migren hacia destinos en donde la mano de obra barata y el acceso a materias primas conllevan la reducción sustantiva de sus costos de producción, pero provocan el cierre de empresas y la pérdida de fuentes de empleo locales. Es la vigencia de un nacionalismo añejo y difícil de combatir y, mucho menos, revertir.

La alianza del Partido Demócrata con la AFL-CIO, el sindicato más poderoso de los Estados Unidos, que aporta enormes recursos al partido y a sus candidatos, es la principal y poderosa razón para oponerse a esos acuerdos. Lo hicieron con el TLCAN y también pusieron muchas piedras en el camino para que Trump pudiera concretar el nacimiento de un nuevo acuerdo trilateral, como ya lo mencionamos antes.

Tatiana Clouthier señala: “la manera en como yo he visto que han cerrado, se han cerrado y se han protegido, es una manera incomprensible, desde mi perspectiva”. Lamentablemente, por mucho tratado de libre comercio que tengamos en común, los Estados Unidos seguirán haciendo uso de esas estrategias proteccionistas; mucho más, cuando el horizonte electoral de Joe Biden es tan oscuro. 

Así las cosas, si a la propia Tatiana, a Marcelo Ebrard, a Rogelio Ramírez de la O, o al propio presidente López Obrador les pasó por la cabeza la idea de revertir esta actitud proteccionista seguramente chocaron con pared o les dijeron que sí, pero no les dijeron cuando. Lo que seguramente sí fue puesto sobre la mesa es una queja sobre la postura del gobierno de Estados Unidos, empeñadoen hacer valer una interpretación unilateral, y a juicio de México inadecuada, de lo que establece el T-MEC sobre el contenido regional para la industria automotriz; lectura que está afectando severamentea nuestro país.

El escenario de la Cumbre de Líderes de América del Norte

Los lectores de esta columna conocen, como el que la escribe, algunos de los acuerdos derivados de esta cumbre. Enfatizo que algunos, porque sabemos que una cosa son las declaraciones y los discursos hechos públicos y otra, quizá muy distinta, lo que a puerta cerrada se discute y acuerda. 

En general, he escuchado y leído comentarios favorables a lo planteado en esa cumbre por el presidente de México. Desde luego, no faltan comentarios como los de Raimundo Riva Palacio (El Financiero, 19/11/21), que, para variar, no oculta su desacuerdo con el gobierno federal, al señalar que el mandatario “quedó sentado en el asiento de atrás”, afirmación sin fundamento que me permitiré demostrar.

Resumo los acuerdos alcanzados: avanzar en la recuperación económica; atender los compromisos orientados a reducir los efectos del cambio climático; enfrentar el narcotráfico (lo que vino acompañado, un día después, de una especie de declaratoria de guerra de Biden a los cárteles de la droga derivado de la altísima cifra de muertos por sobre dosis en EU); atender la migración con un sentido humano, sin dejar de reconocer la potencialidad de esa fuerza de trabajo (Biden aceptó financiar, con 30 millones de dólares, la implementación en Honduras del programa forestal: Sembrando Vida). 

Todos los puntos señalados son de gran importancia, sin duda. Sin embargo, me parece que la propuesta toral hecha por Andrés Manuel López Obrador en esta cumbre fue la de construir una “América Influyente”. Lo hizo primero en el marco de su reunión con la vicepresidente Kamala Harris (quien se convirtió el viernes pasado, por unos minutos, en la primera mujer presidenta de los Estados Unidos: ¿Volver al futuro?), lo reiteró en el marco de la reunión trilateral realizada en la oficina oval de la Casa Blanca donde tuvo lugar este encuentro de líderes de América del Norte.

¿Tan lejos de Dios y tan cerca de China?

Está claro que para el jefe del Ejecutivo mexicano no ha pasado inadvertido el escenario de conflicto creciente entre los Estados Unidos y China. El diálogo virtual celebrado unas horas antes de la cumbre norteamericana entre los dirigentes de esos dos países, si bien se dio en un tono aparentemente conciliador y muy respetuoso, en realidad puso en evidencia temas irreconciliables: la disputa por Taiwán; el no respeto de los derechos humanos por parte de gobierno de Xi Jinping, pero, sobre todo, a causa de la rivalidad económica, tecnológica y militar que es lo que los teóricos analizan a la hora de hablar de una “nueva guerra fría”.

A mi juicio todo ello pesa, sí, pero lo que más preocupa, y debe ocupar al gobierno de Joe Biden, es la llamada por China “nueva ruta de la seda”, que ya se aplica en 21 naciones que reciben apoyos financieros y tecnológicos sin aparentes propósitos utilitarios, pero que, en realidad, es un neocolonialismo silencioso, cautivador, que está ganando terreno a los Estados Unidos a causa de las equivocadas estrategias implementadas por Donald Trump durante su administración, las cuales redujeron la presencia de Estados Unidos en Asia y América Latina.

¿Es tarde para corregir el rumbo? Me parece que AMLO puso sobre la mesa una propuesta que debe ser atendida y entendida por su homólogo estadounidense. Su defensa de la integración comercial de América del Norte es una clara respuesta ante la expansión de China. “La integración económica con respeto a nuestras soberanías es el mejor instrumento para hacer frente a la competencia derivada del crecimiento de otras regiones del mundo, en particular la expansión productiva y comercial de China.”

El tabasqueño pidió que no se olvide que, “mientras Canadá, Estados Unidos y México, representamos 13% del mercado mundial, China domina 14.4%, y este desnivel viene de apenas 30 años, pues en 1990 la participación de China era de 1.7% y la de América del Norte de 16%.” ¿Cuál es el panorama que AMLO dibujó a sus socios comerciales de no actuar hoy? “De mantenerse esta tendencia, en otros 30 años, para 2051, China tendría el dominio de 42% del mercado mundial, en tanto que nuestros tres países, nos quedaríamos con el 12%.”

¿Qué significa un escenario de esa naturaleza? “Ante esta desproporción inaceptable en el terreno económico”, López Obrador advirtió el riesgo de que “se apueste por resolver esa disparidad con el uso de la fuerza, lo cual nos pondría en peligro a todos.”

Por una América influyente

¿Cuál es la alternativa? El presidente de México propuso: “Fortalecer las economías de este bloque de naciones y de toda América.” ¿Cómo? La ruta que propuso transita por necesidad de eliminar mitos y prejuicios y dejar de rechazar a los migrantes: ¿Cuál es la razón? “Porque para crecer, se necesita de su fuerza de trabajo.” Para él, para alcanzar eldesarrollo general “que nos conviene a todos, se necesita fuerza de trabajo que, en realidad, no se tiene con suficiencia en Estados Unidos y Canadá”. Ante este escenario se preguntó: ¿Por qué no estudiar la demanda de mano de obra y abrir ordenadamente el flujo migratorio? 

De entrada, la propuesta generó una reacción discursiva de Joe Biden: “Los tres países tienen un gran potencial, el cual puede ser aprovechado para demostrar que la democracia puede dar resultados en la segunda mitad del Siglo XXI”, en clara alusión a China, pero también a lo que hoy ocurre en Cuba, Nicaragua y Venezuela. 

El demócrata señaló -genera esperanzas- que “es tiempo de dejar atrás las políticas de ocasión que siguen negando oportunidades a tantas personas y que estas tengan que migrar.” Bueno, también, que haya señalado que no se ve a México (a América toda) “como el patio trasero”, y que la cumbre reúne a tres países “vistos como iguales”. 

Paradójico que la propuesta de AMLO haya merecido el silencio de sus opositores y de la comentocracia que tanto lo acusa de falta de experiencia internacional. Los que si hicieron uso de la palabra fueron los destinatarios principales de este plan. El embajador de China en México, Ma Zhen, señaló a El Universal (20/11/21) “que la relación entre China y los tres países de América del Norte no es un juego de suma cero, y no hay ninguna razón para pensar que el crecimiento del país asiático pueda representar un daño para la región norteamericana.”

El diplomático fue muy enfático (¿Mensaje a López?) al señalar que: “En realidad, China y norteamericaestán vinculados en la cadena productiva internacional. Somos más socios que competidores, tenemos mucha complementariedad económica; basta con ver el comercio entre China y México que ha experimentado un importante aumento en los últimos años, tanto en las exportaciones como en las importaciones.”

Sin duda, la propuesta de Andrés Manuel López Obrador ha tenido impacto. Se ha fortalecido su liderazgo en la región con su apoyo a Centroamérica y su alianza con otras naciones latinoamericanas. El gran reto, la gran duda, también, es si esta propuesta tendrá eco en una región que tanto ha buscado hacer realidad el sueño bolivariano de la unidad continental, en algunas ocasiones frustrada por la intromisión de los Estados Unidos, pero en muchas más por una tendencia a la diáspora, a la balcanización y no a la unidad continental. 

Desde luego, sería fabuloso lograr una unidad económica como la ocurrida en Europa luego de la Segunda Guerra Mundial, pero para ello pasaron muchos años. América es un continente muy diverso, histórica y culturalmente hablando, pero también muy asimétrica en lo económico y social, y con posturas políticas e ideológicas muy diversas. Cabría poner en boca de Simón Bolívar la famosa frase de Martin Luther King: “Yo tengo un sueño, ver a América integrada”. P

Join the Conversation

  1. Avatar de Desconocido

1 Comment

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar