Emilio de Ygartua M.
Lunes 29 de noviembre 2021.
*Acuerdos migratorios
* “Las palabras mayores”, remasterizadas
* Relevo en el Banco de México. Cambio de última hora
La participación del presidente Andrés Manuel López Obrador en la llamada “Cumbre de Líderes de América del Norte”, realizada en la capital de los Estados Unidos, tuvo resultados que pueden calificarse de muy satisfactorios, sobre todo, porque se dieron en un marco de respeto y de reconocimiento de que es el trabajo conjunto de las tres naciones norteamericanas lo que permitirá alcanzar las metas establecidas en el tratado comercial firmado en 2018 y que entró en vigor el 2020.
El propio mandatario mexicano reconoció al gobierno de Joe Biden por haber anunciado, pocas horas después de concluir esa reunión trilateral, la puesta en marcha del programa “Sembrando Oportunidades” en Centroamérica, como parte de la estrategia de atención a la migración, asunto el que nuestro gobierno ha insistido durante la administración del republicano Donald Trump, y, ahora, con el nuevo ocupante de la “Casa Blanca.
La propuesta de México tiene como objetivo encontrar las maneras para que haya un flujo migratorio ordenado que beneficie a las naciones debido a la creciente demanda laboral. Entre las alternativas, se ha insistido, estarían la ampliación de las visas de trabajo. “Tenemos fuerza de trabajo, cambiemos la política de rechazar migrantes. Si no se tiene suficiente fuerza de trabajo, ¿por qué no hacer un análisis de la demanda de acuerdo con lo que se necesita hacer”, señaló López Obrador.
Asimismo, el jefe del Ejecutivo federal expresó su beneplácito al gobierno de los Estados Unidos por su compromiso de regularizar a 11 millones de migrantes, propuestas que, hay que decirlo, estará sujeto al apoyo de los miembros del Congreso del país vecino, espacio legislativo en donde, en los gobiernos de George W. Bush y de Barack Obama, no se pudo avanzar. ¿Se podrá ahora con las elecciones del 2022 a la vista y los republicanos opuestos a una reforma migratoria?
En este tema, se ha informado que en la IX Cumbre se alcanzaron los siguientes acuerdos: 1. Promover el acceso a vías legales para obtener protección y oportunidades para los migrantes, mediante trabajo estacional y temporal. 2. La reunificación familiar y la protección humanitaria. 3. Atender las causas que dan origen a la migración invirtiendo en la región para promover el desarrollo que permita mantener a la población en sus países de origen.
Especial énfasis puso la comitiva mexicana en las reuniones bilaterales con los mandatarios de Canadá y los Estados Unidos, y en la reunión trilateral celebrada en la Oficina Oval de la Casa Blanca, en la necesidad de “combatir la estigmatización de migrantes por motivos xenofóbicos o de racismo”, al tiempo que, “fortalecer la protección de refugiados, solicitantes de asilo y migrantes vulnerables.”
Estos acuerdos tiene una gran relevancia, sin duda, sin menoscabo de ese reconocimiento, considero que la propuesta estelar puesta sobre la mesa por el presidente de México fue impulsar, a partir de la fortaleza comercial que significa el T-MEC, la integración de toda América con la finalidad de aprovechar nuestras ventajas comparativas y competitivas, y el enorme potencial con el objetivo, difícil, sí, pero no imposible, de alcanzar acuerdos orientados a generar una gran comunidad económica que genere verdaderas oportunidades de desarrollo económico y social para nuestra región, a la luz de la cada día más clara presencia de China en la zona.
Pocos días después, Marcelo Ebrard, canciller mexicano, regresó a Nueva York para participar en una reunión del Consejo de Seguridad que México preside en este momento, para llamar a la solidaridad internacional para contener la venta ilegal de armas que han jugado un papel significativo en la escalada de violencia orquestada por grupos criminales que han hecho del tráfico de drogas, de la trata de personas, de la extorsión, el secuestro y otros delitos, su modus vivendi en buena parte del territorio nacional.
Como es sabido, nuestro gobierno ha iniciado un histórico proceso legal buscando que las empresas que por años han cobijado este trasiego de armas sean castigados por la justicia norteamericana del gobierno de Joe Biden, por fin ponga un freno real a operativos como “rápido y furioso” realizados de manera recurrente en la administración de George W. Bush en Estados Unidos, sin que el entonces presidente de México, el panista Felipe Calderón Hinojosa hiciera algo al respecto; lo mismo que ocurrió en el sexenio del priista Enrique Peña Nieto.
Desde luego, la poderosa industria productora de armas, apoyada por la agrupación que defiende el uso indiscriminado de armas en Estados Unidos al amparo de una lectura de conveniencia de la Constitución, ha manifestado su oposición y solicitado a Washington y al Poder Judicial, no den cause a esta demanda. La contienda será larga y es posible que el resultado no nos sea favorable, sin embargo, con esta acción del gobierno de López Obrador se establece un precedente que no se puede menospreciar.
Las “palabras mayores”, remasterizadas
En junio pasado, luego de los comicios intermedios, el presidente Andrés Manuel López Obrador hizo dos anuncios importantes que se adelantaron a los tiempos establecidos. El primero, dar a conocer una lista de las tres personas que consideraba con posibilidades de convertirse, mediante una encuesta, en los abanderados del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) en la contienda presidencial del 2024. Si bien luego sumó a la lista a otros posibles candidatos, lo cierto es que la jefa del Gobierno de la Ciudad de México y el secretario de Relaciones Exteriores, se observan con posibilidades reales de recibir la estafeta del líder moral de ese movimiento que llegó, por abrumadora mayoría a la presidencia de la república en julio del 2018.
A esa lista se ha sumado, de facto, Ricardo Monreal, líder de Morena en el Senado. De facto, porque una y otra vez el nacido en Tepetitán lo ha excluido, pero el zacatecano dice un día sí y el otro también, que el estará en la boleta, al tiempo que pide que su partido (ojo, no que el presidente), modifique los mecanismos para la selección del candidato presidencial y que sea por una elección interna y no por una encuesta como una y otra vez ha señalado Andrés Manuel.
El senador no se conmueve, pero si se mueve y busca, a través de su trabajo como líder de la Cámara Alta, mostrar al jefe del Poder Ejecutivo que puede poner en sus manos la continuidad del proyecto de la Cuarta Transformación. Sale al paso de los que le preguntan que, si no es el candidato de su partido, transitará a otra formación política que arrope sus aspiraciones. “Estaré en las boletas como candidato de Morena”.
El zacatecano confía en que, si Morena y sus aliados “caminan en unidad, no hay forma de que nos ganen, ratificaremos el triunfo del 2018”. ¿Qué puede impedir esa victoria? Monreal considera que una cerrazón, “si se excluye e impone [un candidato], sí hay riesgo de perder la elección.” Acerca de los rumores de que podría estar acercándose a Movimiento Ciudadano, responde: “Yo no soy un ofrecido ni tampoco intento desplazar a nadie que tenga méritos en sus partidos”, y remata poniendo sobre la mesa su currículum: “Yo quiero luchar en Morena y voy a ganar a la buena, con la militancia de Morena, porque soy fundador de Morena”.
El fantasma del 87 en el PRI que motivó la salida de Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y otros distinguidos miembros de ese partido, se puede materializar.
En tanto, tanto Claudia Sheinbaum, señalada por muchos como “la delfín” del presidente López Obrador, se placea por el país al amparo de eventos que, de alguna manera, justifican su presencia fuera de su demarcación, el “ombligo” de México, sí, pero no le alcanza para lograr una victoria en las urnas si se convierte en la abanderada de su partido en el 2024.
Calificada por algunos analistas como la líder de la “barra brava” del movimiento morenista, se empeña en hacer públicas sus coincidencias y, sobre todo, su lealtad invariable a la 4T y a su líder moral, pero, al tiempo, se permite decir, como el Doctor Sími, “soy lo mismo, pero diferente”, como quedó de manifiesto en su entrevista publicada por “El País” con fotografía viendo hacia el futuro a través de la ventana de su oficina en “El Zócalo”, (¿o Palacio Nacional?).
Las encuestas realizadas en la CDMX no son halagüeñas. Se reconoce su capacidad, su formación académica, su sensibilidad política, sin embargo, a los encuestados les parece que debería centrarse más en las tareas para las que fue electa, que andar buscando aparadores en otros escenarios, lo que hace pensar su posible desprendimiento de esta función para acceder a un espacio en el que, con mayor libertad, se pueda ganar los aprecios nacionales.
Por su parte, Marcelo Ebrard, ha cuidado las formas y, por el momento, sin que ello signifique que no se está moviendo para cumplir con su aspiración de ser candidato presidencial, se ha focalizado en centrarse, y lo ha hecho muy bien, en sus tareas como canciller. Se ha movido como pez en el agua asumiendo en muchas ocasiones funciones diferentes a las que un secretario de Relaciones Exteriores debe cumplir.
Ha sido un extraordinario gestor de las vacunas; responsable del tema migratorio que compete a la Secretaría de Gobernación; un buen interlocutor con el sector empresarial y un diplomático que ha sabido actuar con mano suave cuando se requiere, pero también con firmeza cuando se necesita.
Se anticipa una contienda compleja porque la “caballada” de Morena, como diría el guerrerense Rubén Figueroa, está muy gorda, mientras que la de la oposición se ve famélica ya que sus dirigentes están más ocupados en generar sus discursos disruptivos y en la búsqueda del candidato o candidata idóneos para descarrilar al tren de la 4T el 2024, lo cual parece difícil de suceder.
El tiempo se les viene encima a los dirigentes del PAN, PRI y PRD, dedicados a escuchar a personajes siniestros como “Yo, Claudio”, que los tiene encantados, como el flautista de Hamelin a las ratas a las que, finalmente, conduce al precipicio.
Además, porque a la tercia de ases que se baraja en el partido gobernante, se ha sumado un cuarto as: Adán Augusto López Hernández, gobernador de Tabasco con licencia, recientemente incorporado al gabinete presidencial para cumplir la muy importante función de secretario de Gobernación.
“El secretario del interior, siempre debe ser considerado como posible candidato presidencial”, señaló Ricardo Monreal hace unas semanas, palabras que avaló el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, y el propio Andrés Manuel López Obrador, cerró el círculo al puntualizar que, al que llama de manera recurrente “mi hermano”: “tiene derecho a ser votado”.
La incorporación de López Hernández a la Secretaría de Gobernación le ha regresado a la dependencia el papel histórico que ha tenido como responsable de la política interior. La capacidad de Adán Augusto como negociador la conocemos quienes aquí vivimos. Sabe usar la mano izquierda para conciliar, para lograr acuerdos, pero también es diestro para atender los temas que requieren de firmeza. El presidente ha manifestado que se siente tranquilo por la incorporación de su paisano a su equipo de trabajo. Ha logrado, en muy poco tiempo, ser un factor político de peso a la hora de concitar la participación de los empresarios, de los legisladores y de los dirigentes de todos los partidos.
Sí, se adelantaron los tiempos de la sucesión, cuando estamos llegando exactamente a la mitad del sexenio. El tiempo pasa muy rápido, López Obrador los sabe, también, que su relevo será fundamental para que el proyecto que impulsa, la cuarta transformación de la nación no sea flor de un día, sino una ruta de cambio permanente. Sin duda, en las elecciones federales del 2024 se decidirá esto.
Relevo en el Banco de México: cambio de última hora
También en junio pasado, el primer mandatario de la nación hizo público que no ratificaría a Alejandro Díaz de León como gobernador del Banco de México. Si bien reconoció que su trabajo ha sido bueno, López Obrador señaló que su propuesta sería a favor de un economista con claro compromiso social. Esa persona era, en ese momento, Arturo Herrera, quien dejaba la Secretaría de Hacienda a la que llegaría un hombre de todas las confianzas del inquilino de Palacio Nacional: Rogelio Ramírez de la O.
Como es bien sabido, es prerrogativa del jefe del Ejecutivo federal proponer al Senado de la República a quien considera la persona idónea para encabezar la Junta de Gobierno del banco central, lo cual se hizo, se dice, en los primeros días de julio. Desde hace un par de semanas algunos columnistas se preguntaban qué estaba retrasando el cumplimiento del protocolo establecido para el nombramiento en la Cámara Alta de Arturo Herrera. Para muchos, la dilación obedecía a la aprobación de los presupuestos de Ingresos y Egresos de la Federación y, sobre todo, al ruido que había generado el envío a la Cámara de Diputados de la iniciativa de Reforma Eléctrica.
Todas esas especulaciones fueron derribadas por la realidad. Al inicio de la semana pasada se supo que, desde agosto pasado, el presidente había retirado la propuesta de Arturo Herrera, quien pocas horas después lo confirmó sin que él o Ricardo Monreal, quien lo confirmó, abonaran explicando las causas del desistimiento.
Con este anuncio, inicio la especulación sobre quién sería él o la nueva propuesta presidencial; en tanto, hay que reconocerlo, se generó incertidumbre en los mercados nacionales, si bien esta no alcanza para provocar una caída del peso como la ocurrida en estos últimos días, resultado más bien de una especie de tormenta perfecta conformada por tres elementos: una alta inflación mundial; la aparición de una nueva variante de la COVID-19 que amenaza con un nuevo parón de la economía mundial; y, la revalorización del dólar provocada por la incertidumbre económica generada a nivel global.
Todo parece indicar que el Senado cumplirá mañana martes con el protocolo para nombrar formalmente a Victoria Rodríguez Ceja, todavía subsecretaria de Egresos de la Secretaría de Hacienda, en la primera mujer presidenta del Banco de México desde su creación en 1925, a instancias de don Plutarco Elías Calles.
Sería iluso pensar que habrá unanimidad. Seguramente, senadores de la oposición pondrán sobre la mesa su falta de experiencia en temas monetarios y de economía global. Vale mencionar que sus cartas credenciales como funcionaria pública responsable de la distribución de recursos de acuerdo con lo establecido en el Presupuesto, le ha ganado buena fama pública lo que le ha merecido el respaldo de BBVA, de la Bolsa Institucional de Valores y del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas.
Todos ellos, al igual que el titular de Hacienda, consideran que preservará la autonomía del Banco Central que en 27 años ha sido pilar de la estabilidad en beneficio de la sociedad. Ella ha anticipado su compromiso de preservar la autonomía del banco, combatir la inflación y no tocar las reservas internacionales. De ser ratificada por el Senado, encabezará por cuatro años la Junta de Gobierno integrada por cuatro subgobernadores: Irene Espinosa, Galia Borja, Gerardo Esquivel y Jonathan Heat. En caso de empate, ella podrá ejercer su voto de calidad.
En tanto recibe la estafeta de Alejandro Díaz de León el primero de enero de próximo, éste y los cuatro subgobernadores ya mencionados, deberán enfrentar la escalada inflacionaria que ya nos ubica en niveles no vistos desde el 2001 cuando la inflación, llegó en abril de ese año (gobierno de Vicente Fox) al 7.08%. En la primera quincena de noviembre de este año la inflación ha llegado al 7.05% según datos de INEGI, cifra muy lejana al estimado de 3.8%.
Es necesario señalar que este no es un proceso inflacionario provocada por aspectos estructurales de nuestra economía como ocurría entre 1972 y 1988. Es una inflación totalmente coyuntural, derivada de la disociación entre la oferta y el consumo. El parón económico provocó la caída de la demanda global y de la producción. Las cadenas de suministro se colapsaron y no han podido retornar a la normalidad.
¿Es el aumento de las tasas de interés la respuesta adecuada? Gerardo Esquivel y Galia Borja, subgobernadores del Banco de México han manifestado su oposición a esta estrategia por que consideran que manda una mala señal al mercado. Los tres miembros restantes de la Junta de Gobierno no opinan lo mismo, por ello, es posible que antes de que termine el mes de diciembre haya un nuevo incremento de 25 puntos base para colocar la tasa de referencia en 5.25.
El alza, hay que puntualizarlo, contraerá más la inversión privada, lo que hará muy difícil alcanzar el 6% de crecimiento del PIB para 2021, como han sostenido tanto el presidente López Obrador como el secretario de Hacienda. Más difícil aún, si aumenta el nivel de contagios por Covid-19 a nivel mundial a causa de la nueva cepa. No son buenas noticias, ni buenas las expectativas. Tomemos previsiones.