Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 11 de abril 2022.

*Ya estábamos mal y llegó la guerra

* El final de un conflicto que no llega

* La ONU expulsa a Rusia del Consejo de Derechos Humanos

*¿Y China qué?

* Nueva ruta para la reforma eléctrica

* Vientos de Guerra

Ningún país de Europa ha salido incólume de la crisis económica provocada por la pandemia de Covid-19. Unos más, otros menos, han resentido el impacto derivado del cierre de la economía durante el primer año que derivó en la caída de los productos internos por el freno en la producción que trajo consigo, primero, la cancelación de espacios laborales y, después, el cierre de muchas empresas. Algunos gobiernos destinaron recursos para paliar la situaciónno siempre con buenos resultados, provocando el crecimiento de sus déficits fiscales.

La Unión Europea, por ejemplo, dispuso de 740 mil millones de euros distribuidos entre sus 27 integrantes. Proceso que no fue fácil ya que, entre otros, Países Bajos se opuso a que ese dinero fuera entregado “a fondo perdido”, motivo por el cual únicamente el 40% de esa aportación, destinada fundamentalmente para desarrollo de infraestructura y programas sociales, deberá ser pagada, con intereses blandos, por las naciones beneficiadas.

Todo iba bien hasta que la guerra en Ucrania agitó aún más las aguas turbulentas sobre las que navega el viejo continente. Al escenario económico complejo (inflación y fractura de las cadenas de suministro), se han sumado los efectos de este conflicto bélico que ha puesto en evidencia debilidades de las naciones europeas (hidrocarburos y alimentos) que obligan a un replanteamiento de sus estrategias de corto y mediano plazo, y su visión de futuro en razón de las acciones tomadas por Rusia orientadas a salvaguardar sus intereses nacionales sin menoscabo de los riesgos que ello conlleva en la región y a nivel planetario.

Ya se ha comentado en este espacio que la geopolítica en la región ha generado cambios en la percepción de los gobiernos con respecto a la priorización de la desmilitarización, del desarme que precedió el fin de la Guerra Fría. Entonces, a finales del siglo pasado e inicio del actual, la desaparición de la URSS, su atomización, la fuga hacia occidente de sus “socios forzosos”, dio lugar al fortalecimiento de la OTAN y a la ampliación de la Unión Europea con la suma de países que durante 45 años estuvieron bajo control del imperio soviético.

Las cosas han cambiado drásticamente. Sin duda, la Guerra de Ucrania será un parteaguas, un antes y un después que los libros de historia describirán como “el fin del período unipolar dominado por los Estados Unidos”, para entrar de lleno a una nueva etapa, a un nuevo orden internacional, cuyos actores principales serán, de un lado, los Estados Unidos, del otro, China y Rusia. Estos últimos protagonizando escenas de romanticismo extremo, pero que en el curso de la cinta pueden convertirse en un “amor tóxico” que derive en una separación; existen antecedentes de ello, por lo mismo no deberán sorprendernos.

Esta posibilidad está fundada en la historia que documenta que la relación entre ambos países ha sido intensa, sí, pero no alejada de rupturas, de pleitos y abandonos. De defensa de intereses que, aunque aparentemente símiles, no corren siempre por la misma ruta. ¿Puede, o debe China confiarse de un autócrata obsesionado por el poder como Putin? ¿Rusia pondrá en segundo lugar su claro afán por recuperar el brillo de un imperio que quiere renacer, dando prioridad al proyecto chino cuyo objetivo es desplazar a los Estados Unidos en el corto plazo? Son preguntas, tan sólo preguntas, que el tiempo podrácontestar.

El final de un conflicto que no llega

La crisis de Ucrania; la amenaza rusa que se ha concretado en acciones de guerra ha llevado a las naciones europeas a replantear sus estrategias. Suecia y Finlandia, por ejemplo, ya consideran hacer a un lado su neutralidad para sumarse a la OTAN como medida que les permitiría acceder a un apoyo multinacional por si las cosas no vuelven a la normalidad, lo que no ocurrirá, cuando haya concluido esta aventura bélica protagonizada por la Rusia de Putin. 

“Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”. Este sabio dicho, sin duda, está en la cabeza de los jefes de Estado y gobierno de Europa, en especial de los países que limitan con Ucrania que, más temprano que tarde, quedará bajo control de Rusia. Polonia y Hungría ya son parte de la OTAN, pero Moldavia, que no lo es, no puede obviar lo que ya ocurrió con Bielorrusia, con Crimea, con Georgia, y ahora con Ucrania. Lo mismo sucede con los países del Báltico: Lituania, Letonia y Estonia, que, no lo olvidemos. fueron parte de la URSS hasta su desintegración en 1991.

¿Arde Europa? Sí. El escenario es complicado. Insisto, ya lo era con la crisis provocada por la pandemia, pero se ha acrecentado con este conflicto que, además, ha provocado un movimiento de personas que multiplica los riesgos de polarización en aquellos países que de tiempo atrás se han manifestado contrarios a políticas migratorias como la propuesta y adoptada en los tiempos de Ángela Merkel. 

La ruta migratoria con destino a Europa se acrecienta a partir de los años ochenta del siglo pasado y tienen como una de sus causas la baja en la población derivada de la decisión de reducir el número de hijos y, también, al envejecimiento de la población. Estos dos fenómenos son percibidos en las antiguas colonias de los países del viejo continente y se convierten en una señal de arranque especialmente en África y en Oriente Medio que en ese momento transitaban por una grave crisis. Este movimiento migratorio alcanzó los 20 millones de personas.

La invasión de Ucrania ha provocado, como ya lo hemos señalado, un movimiento de 10 millones de personas, del 25% de su población, de los cuales, tres millones han tenido que abandonar el país, dejandoatrás todo, vida y esperanzas, esperando una ayudahumanitaria y solidaria que no siempre llega y unaoportunidad para rehacer su vida en otra nación, siempre con el temor, la incertidumbre, sobre un futuro tan incierto como el propio resultado de esta cruenta e injusta guerra.

La ONU expulsa a Rusia del Consejo de Derechos Humanos

Una guerra que vuelve a mostrar el rostro de la destrucción, sí, pero también de la total ausencia de límites de parte del agresor, de la nación que avasalla, que pasa por encima de la soberanía de otra aduciendo argumentos falaces cuando se intenta justificar lo injustificable: el asesinato de personas, de civiles, que se convierten en las victimas de una acción militar que ha ubicado a Rusia, a su dirigente,del mismo lado que a los genocidas que provocaron el holocausto judío en el marco de la Segunda Guerra Mundial, o las miles de muertes provocadas por la balcanización de la antigua Yugoslavia y el nefando papel de Serbia y de Croacia en ese evento.

Como bien establece la nota de Luis de Vega, enviado especial de “El País” a Ucrania, “la matanza de Bucha muestra la barbarie de la guerra de Putin”. Tras la salida de las tropas rusas se han encontrado enterrados a 419 civiles. Rusia ha negado ese crimen, aduciendo que es un “montaje”, sin embargo, las evidencias son claras. Las tomas desde un satélite norteamericano aportaron los primeros indicios corroborados cuando los corresponsales de guerra pudieron acceder a la zona y ver, “con sus propios ojos”, las dramáticas y vergonzantes escenas.

Volodomir Zelenski, el presidente ucraniano que ha jugado un papel muy destacable durante este conflicto, dejando sin mérito alguno los calificativos que Putin aplicó a quien fuera un cómico exitoso, pero que ha demostrado que también tiene grandes virtudes para protagonizar los dramas. Hay que reconocer que ha enfrentado la adversidad con más talento que muchos políticos de profesión.

Sobre todo, ha logrado mantener en alto el espíritu de los ucranianos y conducirlos en un escenario totalmente adverso, en una lucha sin tregua contra el invasor que se ha encontrado con una resistencia que no esperaban. El ejército ruso ha chocado con una muralla, lo que no ha impedido, desgraciadamente, la destrucción de ciudades y la muerte de muchas personas, entre ellas niñas y niños.

El mensaje de Zelenski ante el Congreso de los Diputados, en España, y posteriormente ante la Asamblea General de la ONU, a principios de la semana pasada, se enfocó, primero, en pedir más ayuda económica y armamentista a las naciones occidentales, al tiempo que acusó abiertamente a Rusia de haber llevado a cabo una matanza de cientos de personas “de manera premeditada”. El presidente ucraniano habla de “crímenes de guerra”, y pide que Moscú, “que niega su responsabilidad en los hechos”,pague por ellos.

La reacción de Occidente no se ha hecho esperar. La indignación por los crímenes de guerra de Moscú ha provocado que varios países miembros de la Unión Europea expulsen a funcionarios rusos, además, han escalado las sanciones económicas como una muestra de rechazo a estas acciones “criminales” que “requieren una investigación a fondo”, para determinar si lo ocurrido en Bucha, y en otras localidades de Ucrania, caen en el terreno de “delitos de lesa humanidad.” Me parece que no queda duda de ello.

El jueves pasado, la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó una resolución cargada de simbolismos. De los 193 Estados miembros votaron 176, 93 se pronunciaron a favor de expulsar a Rusia de su Consejo de Derechos Humanos “por las violaciones y abusos graves y sistemáticos cometidos durante la invasión a Ucrania”. Descontadas las 58 abstenciones y contabilizados los 24 votos en contra, la resolución salió adelante con 79% de los 117 votos válidos.

Juan Ramón de la Fuente, embajador mexicano ante la ONU, calificó esa determinación de inoportuna porque no conlleva una solución al problema de origen. México ha expresado su apoyo a que se investiguen los hechos ocurridos en Bucha, y todosaquellos que evidencien que el invasor ha cometido crímenes de guerra, y se sancionen.

Luego de conocer este resolutivo, el portavoz presidencial, Dimitri Peskov, se enfocó en lamentar pérdidas “significativas” de soldados rusos, calificándolas como “una gran tragedia” para su país, eludiendo cualquier comentario sobre los actos cometidos por su ejército en el marco de la invasión a Ucrania, pero señalando que esperaba que Moscú alcanzará sus objetivos en los próximos días”. El funcionario tuvo que admitir, en cambio, que las sanciones económicas impuestas por Occidente colocan a su país “en su momento económico más difícil desde el fin de la Guerra Fría y la desintegración de la URSS:”

¿Y China qué?

Así las cosas, el escenario para Vladimir Putin se complica, lo que puede llevarlo a tomar dos decisionesantagónicas: poner punto final a la escalada de violencia cernida sobre el territorio de Ucrania; o,escalar los ataques, lo que daría la razón a los planteamientos del presidente Biden quien ha afirmado una y otra vez que “este conflicto va para largo”. 

En este entorno, vale preguntarnos, nuevamente:¿Qué papel está jugando China en este conflicto?Varios analistas coinciden en que a la nación asiática no le conviene un alargamiento mayor de este conflicto, tampoco que sigan escalando las sanciones contra su aliada toda vez que éstas tienen un impacto global, no se constriñe a la nación agresora.

Entrevistado por BBC News, el académico británico Taras Kuzio, experto en política, economía y seguridad ucraniana, quien predijo en 2010 la anexión de Crimea ocurrida cuatro años más tarde, y un par de semanas antes de la invasión de Rusia a Ucrania publicó un libro llamado “El nacionalismo ruso y la guerra ruso- ucraniana” donde explica la profundidad de la crisis entre ambos países y analiza la supuesta obsesión del presidente Putin con Kiev, aporta claves importantes sobre la invasión, el comportamiento del presidente ruso y el papel que está jugando China.

El politólogo inglés señala que Putin está buscando revertir el escenario adverso derivado del fin de la Guerra Fría, caracterizado por el empoderamiento de Occidente, liderado por los Estados Unidos, en tanto que, “Rusia ha sido apartada de la globalización”. Para Kuzio, “esto significa que cada vez está más lejana su aspiración de recobrar su papel como gran potencia”. Si bien las sanciones que se han impuesto a la nación invasora están teniendo efectos en la economía rusa, afectando a su población, él considera que será en el mediano plazo que esas sanciones tengan el efecto que Occidente espera de ellas. 

Para Kuzio, el aislamiento derivado de la invasión a Ucrania provocará su declive y ello significará para China una posibilidad de ascenso como la alternativa dominante a Occidente. “China está muy feliz. El declive de Rusia significa su ascenso. Ellos comparten una posición en contra de Occidente, pero la diferencia entre los dos países es que China es una potencia en ascenso y Rusia una potencia en declive. Además, la primera es una nación con un ejército realmente fuerte. Rusia no.”

¿En que se basa Kuzio para descalificar al ejército ruso? “Se suponía que Rusia era una gran potencia militar, pero la gente se pregunta por qué no han sido capaces de derrotar a Ucrania.” Por lo anterior, afirma que este conflicto definirá a China “como la nueva potencia anti-occidental dominante porque Rusia -insistió- habrá demostrado ser un país en declive.”

En ese contexto, la pregunta central es si se podrá alcanzar pronto un acuerdo que ponga fin al conflicto. Para el politólogo inglés y experto en la compleja relación entre Rusia y Ucrania, lo que definiría esta guerra es un divorcio completo entre ambas naciones que tendrá como componente el odio permanente de los ucranianos hacia el invasor. “Zelenski no es un nacionalista loco. Siempre ha sido alguien dispuesto a hacer concesiones. Los rusos siempre han exigido rendición de Ucrania, no un compromiso. Pero tal vez ahora, debido al estado de la guerra y a la repulsa que se ha ganado, Rusia esté más dispuesta a pasar de una rendición a aceptar algún compromiso.” ¿Cuál pudiera ser ese compromiso? La neutralidad de Ucrania o la retirada de Rusia de los territorios que ocupó durante la invasión. A mi juicio, a pesar de que Putin parece estar contra la pared, la segunda vía parece ser la más viable. Al tiempo.

Nueva ruta para la reforma eléctrica

Sin duda, el que la Suprema Corte de Justicia de la Nación haya desechado la acción de inconstitucionalidad y por lo mismo validara la Ley Eléctrica conlleva un giro estratégico para la Reforma Eléctrica promovida por el presidente Andrés Manuel López Obrador. La política es como el ajedrez, hay que saber mover las piezas en el momento adecuado. El gobierno federal tiene ahora un escenario diferente. Si bien es cierto que sacar adelante dicha reforma conlleva lograr el voto de legisladores de la oposición éstos tienen ahora un escenario distinto, que requiere de respuestas distintas. ¿Habrá voluntad de los opositores para valorar el puente que el extienden Morena y sus aliados? ¿Prevalecerá su cerrazón o tendrán preeminencia los intereses superiores de la nación?

Esta semana será clave en el trasiego que cubrirá una propuesta de reforma que se ha enfrentado a opositores internos y externos que no han actuado aislados. Los argumentos de que la Ley, la reforma si prospera, derivarán “en largos y costosos juicios”, en cancelación de inversiones millonarias, pierden sentido cuando de lo que se trata es de defender la soberanía, la energética, sí, pero en especial la de la nación, que está por encima de todo, especialmente de los intereses económicos de unos cuantos.

A los que no vivimos, pero recordamos, las presiones externas que se dieron en el entorno de la expropiación petrolera de marzo de 1938. A los que sívivimos las presiones derivadas de la nacionalización de la industria eléctrica en 1962, no puedenextrañarnos las amenazas que vienen de quienes, dentro y fuera del país, quieren frenar a toda costa una reforma que, primero que todo, busca revertir la los nefandos efectos de la ocurrida en 2013, cuando el gobierno en turno, y sus bien pagados aliados, modificaron la Carta Magna para entregar el sector energético al capital privado, preponderantemente extranjero, que hoy está haciendo todo lo necesario para sabotear el derecho soberano de una nación, como lo mandatan los artículos 27 y 28 de nuestra Constitución, a preservar sus recursos naturales, el gas, el petróleo, la energía eléctrica y el litio.

Si, la reforma eléctrica puede ser fortalecida con las propuestas de todos; las vertidas en el Parlamento Abierto, convocado por la Cámara de Diputados, las presentadas por las oposiciones, siempre y cuando, estas abandonen la estrategia del “todo o nada”. Esa es la tarea por venir en los próximos días.

Las presiones de los Estados Unidos están a la vista. Hoy, como ocurrió en 1938 con la inminencia de la Segunda Guerra Mundial; como sucedió en 1962, porel resiente triunfo de la Revolución Cubana, la coyuntura nos favorece. La geopolítica mundial nos vuelve a generar un buen escudo: Ken Salazar dixit: “Unión entre México y Estados Unidos es para siempre. Las economías de ambos países están integradas.” ¿Así, o más claro, Claudio e Iberdrola?

Vientos de Guerra

Ayer se celebró en todo el país un evento que, sin duda, abona a fortalecer la participación ciudadana. Más allá del resultado de este ejercicio, ha quedado en evidencia que es necesaria una reforma electoral de gran calado, que no ha de partir de la desaparición del INE, como algunos anticipan sin fundamento, sino su refundación, garantizando que quienes se desempeñen como funcionarios de ese órgano electoral no vuelvan a ser tentados por la soberbia ni por la idea de que son los dueños de la verdad absoluta, mucho menos, que son los garantes únicos de la democracia que, sin duda, debe fortalecerse día a día, pero que no es patrimonio de un grupo que ha dejado de lado la neutralidad. Nuestra democracia es el resultado de una larga lucha que trasciende a los actores actuales envenenados por el protagonismo y por alianzas que se intuyen, aunque se nieguen reconocer. 

Por la Semana Mayor, Prospectiva tomará un receso. Si Dios lo permite, nos encontraremos en este mismo espacio el lunes 25 de abril. Felices Pascuas.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 4 de abril 2022.


* El discurso discordante de Joe Biden en Polonia

* Se apuesta por el armamentismo

* Crisis migratoria: 10 millones de desplazados

* Ucrania: ¿Una luz al final del túnel?

* Crisis española: Pedro Sánchez en su laberinto

 

El viaje del presidente Joe Biden a la zona de conflicto, con la finalidad de enviar un mensaje al mundo de su apoyo a Ucrania, ha generado preocupación en sus socios europeos por la beligerancia de su discurso, especialmente para Emmanuel Macron, el presidente francés que está buscando fortalecer un liderazgo que quedó acéfalo por el retiro de la ex canciller alemana Ángela Merkel. El mensaje intromisorio y altanero del presidente de los EU, no ayuda al propósito de encontrar un camino hacia la paz en Europa Oriental.

Los duros adjetivos pronunciados por el mandatario estadounidense, que calificó a Vladimir Putin de “carnicero”, al tiempo que conminaba a los ciudadanos rusos a “deshacerse de su presidente”, es una clara actitud injerencista -al más puro estilo norteamericano-, en los asuntos internos de otra nación, lo que obligó al mandatario galo a pedirle a su homólogo que le baje dos rayitas a sus discursos que lejos están de aportar a una solución al conflicto entre Rusia y Ucrania.

¿Dónde quedó el mesurado Joe, cuya premisa como vicepresidente de los Estados Unidos, en la administración de Barack Obama, era la diplomacia de seda? ¿Será que el demócrata encontró en el cajón de su escritorio, en la Oficina Oval, una copia del “Manual del peleador callejero” olvidado ahí porDonald Trump? Vaya usted a saber. Lo cierto es que estamos viendo la peor versión del demócrata que parece navegar sin rumbo y sin una estrategia clara que concite el apoyo de los demás miembros de la OTAN que cada día tienen más dudas sobre él, y sobre su futuro.

Su discurso en Polonia evidencia una postura totalmente alejada de los intereses y preocupaciones de las naciones europeas que huelen el humo de la guerra. Se le ha hecho fácil al jefe de Estado norteamericano declarar que habrá que acostumbrarse a una guerra que durará varios meses. Señalar en el marco de su visita relámpago al viejo continente para luego recorrer diez mil millas de regreso a Washington,no es, para nada, el tipo de discurso que esperaban sus aliados del Pacto del Atlántico Norte, que resienten los efectos de un conflicto que ya genera severos daños económicos, sumado al riesgo latente de que el conflicto escale y los involucre de manera directa si Putin decide orientar los cañones hacia alguna de las naciones miembro de la OTAN.

¿Dónde está el piloto? Deben preguntarse los socios de la OTAN, pero también los estadounidenses que votaron por un cambio en la Casa Blanca que pusiera punto final al gobierno de Donald Trump, caracterizado por la estridencia, la polarización y la rispidez en lo que a la diplomacia se refiere. ¿Pensarán algunos fanáticos incondicionales del ex mandatario republicano que él “habría evitado que su amigo Putin”, llegara ten lejos? Sin duda, presunción que estará en la mente de los casi 73 millones de ciudadanos que votaron por el magnate neoyorquinoen noviembre del 2020, y que pronto serán nuevamente convocados a las urnas.

Esa percepción ya se evidencia en las encuestas de popularidad que anticipan que las elecciones de noviembre próximo pueden convertirse en la némesis del gobierno de Joe Biden, con evidentes repercusiones en los comicios presidenciales del 2024, sobre todo, si en las boletas vuelve a aparecer el nombre de su antagónico al que no le han podido hacer ni un rasguño a pesar de las claras evidencias de su participación en el intento de golpe de estado del 6 de enero del 2021.

A su regreso a Washington, el presidente respondió a Emmanuel Macron que no le quitaría ni una coma, ni un adjetivo, a lo señalado en Polonia contra Vladimir Putin; al tiempo que reiteró su compromiso de seguir apoyando al gobierno de Ucrania y a su población, a la que calificó de heroica por la forma en la que ha enfrentado al ejército ruso a pesar de las asimetrías económicas y militares entre la nación invasora y la invadida.

Se apuesta por el armamentismo

Al igual que están planteando los gobiernos de la Unión Europea, los Estados Unidos presupuestaránmás recursos para la defensa, lo que anticipa que, en los años por venir, se acrecentarán las tensiones a niveles similares o superiores a los vividos durante los 45 años de la Guerra Fría. Para hacer realidad este propósito, Biden pedirá al Congreso 5.8 millones de dólares como presupuesto para el próximo año. Su objetivo, que se observa complicado de cumplir, es revitalizar su plan de inversión y reducir el próximo año el déficit fiscal “en más de 1.3 billones”.

¿Cómo lograr ese objetivo? La directora de la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca, Shalala Young, ha señalado que para revitalizar la agenda y recortar el déficit en un poco más de un billón en la próxima década, se propondrá un gravamen a los estadounidenses más ricos: “La presión se aplicará a los hogares con rentas superiores a 100 millones de dólares al año, mediante un nuevo impuesto mínimo del 20% sobre los ingresos, así como sobre el valor de los activos líquidos como las acciones, que actualmente se tributan solo al venderse.”

Sin duda, esta propuesta tendrá repercusiones para el gobierno demócrata. El tiempo dirá si esta estrategia,basada en las recetas keynesianas, ha sido la adecuada. De lo que no hay duda, es que la propuesta de un impuesto adicional a los que más ganan, no caerá bien en el segmento de los ricos.  No todos los millonarios de Estados Unidos piensan como Warren Edward Buffett, quien de manera reiterada señala que los ricos deberían pagar más impuestos. 

Por su parte, los republicanos tendrán más argumentos en contra del gobierno demócrata al que seguramente calificarán de “socialista”, influenciado por las ideas “izquierdistas” de Bernie Sanders y de Kamala Harris, identificados como los líderes de un movimiento al interior del partido demócrata que promueven un cambio de modelo económico y social; uno más cercano a los que menos tienen en un país en que las asimetrías entre ricos y pobres se hacen cada día más evidentes.

La pandemia ha generado una crisis económica que ha colapsado a muchas naciones, obligándolas a incrementar el endeudamiento interno y externo para enfrentar los efectos del parón económico. Los presupuestos en los dos años anteriores estuvieron orientados a atender las necesidades de los más pobres, las primeras víctimas de un escenario matizado por el temor a los contagios, a fortalecer la infraestructura hospitalaria y al personal de salud. 

Los 780 mil millones de euros distribuidos por Bruselas entre los 27 socios de la UE, estaban orientados a ese objetivo. ¿Seguirá siendo ese su destino, o se canalizarán ahora a gastos de defensa derivados de la crisis ucraniana y sus efectos en la geopolítica de Europa? La semana pasada, en este mismo espacio, comentamos que los jefes de Estado y gobierno de la Unión Europea se reunieron en el Palacio de Versalles para acordar un plan que tiene tres objetivos centrales: uno, aumentar las partidas presupuestales dedicadas a la compra de armas o a su producción; dos, disminuir la dependencia energética de Rusia y, tres, revertir lo más pronto posible la dependencia alimentaria que ha puesto en evidencia la guerra en Ucrania.

Por su parte, Estados Unidos considera un incremento del 4% en su gasto militar para el año próximo, al tiempo que se compromete a impulsardiversos programas de amplio impacto social. El objetivo de proyecto presupuestal que impulsa Joe Biden es que el aumento de impuestos orientado a las rentas más altas “sufrague, en parte, el desembolso del Gobierno Federal, en un contexto de incertidumbre por la alta inflación y las turbulencias geopolíticas internacionales, del curso de la contienda al precio y el suministro del petróleo:”

La crisis migratoria: 10 millones de desplazados

Antes del 24 de febrero, fecha de inicio de la escalada militar de Rusia sobre Ucrania, las crecientes olas migratorias era un tema de la más alta preocupación para la ONU y su organismo subsidiario, la ACNUR, responsable de atender este asunto que escala año con año por razones económicas, políticas, militares, de salud, entre otras. En septiembre del año pasadolos datos que manejaba la ONU sobre el número de desplazados en el mundo, por diferentes razones, era de aproximadamente 450 millones de personas.

La pobreza, la marginación, la falta de empleos y el nulo desarrollo económico, las guerras, el terrorismo, la inseguridad, son la razón de ser de los flujos migratorios hacia Estados Unidos, hacia Europa y otras naciones consideradas por los migrantes como mejores alternativas para vivir; percepción que, en la mayoría de las ocasiones, es tan solo una ilusión efímera, pasajera. 

Si la situación era grave, la guerra en Ucrania ha escalado el problema. Se considera que con motivo de la invasión militar rusa 10 millones de personas se han visto obligadas a desplazarse, uno de cada cuatro ucranianos. Las últimas cifras establecen que cuatromillones de personas han tenido que refugiarse en países colindantes, como Polonia y Hungría.

La situación es compleja. Llueve sobre mojado porque en Europa desde hace varios años sufren una crisis a causa del crecimiento del número de migrantes. Lo que hoy se vive, sin duda, hará más tenso el escenario ya que partidos de extrema derecha, que abanderan posturas ultranacionalistas y xenofóbicas, levantarán más la voz para oponerse a lo que consideran “invasión” de sus espacios. La creciente ola migratoria, en un escenario pos pandémico complejo, matizado por la crisis económica que derivó en el cierre de muchas empresas con la consiguiente pérdida de espacios laborales, es seguro que se multiplicarán las presiones sobre los gobiernos exigiéndoles priorizar a los locales. 

Este escenario obligará a los países de la UE a tomar previsiones para lo que se anticipa una larga crisis de refugiados, para lo cual se requerirán recursos presupuestales adicionales. ¿De dónde saldrán esos recursos?  Alemania y Polonia ya han solicitado a Bruselas mil euros por cada persona acogida que huya de la guerra en Ucrania. De ese tamaño es el problema que ya se vive y que puede incrementarse si se extiende más tiempo el conflicto en el tiempo y en el espacio.

A la hora de escribir esta columna, se leen, se escuchan noticias promisorias sobre el fin de la guerra, pero a los pocos minutos surgen otras que desalientan y preocupan. El presidente de Ucrania, VolodomirZelenski, quien se ha distinguido por su capacidad de comunicación, la cual ha jugado un papel muy importante al invitar a todos los países a no abandonar a su país, a apoyarlos con armas, con ayuda humanitaria; a manifestarse en contra de la guerra y de Rusia.

Ucrania: ¿Una luz al final del túnel?

Sus intervenciones virtuales ante congresos de distintos países le han permitido transmitir su versión de los acontecimientos, lo que resulta muy importante ya que ha echado por tierra los mensajes triunfalistas del Kremlin que se derriten ante una realidad inobjetable: el fracaso de Rusia en su objetivo de terminar de manera rápida y con los resultados anunciado antes de la invasión y apoderamiento del territorio invadido.

A pesar de la defensa heroica de su territorio, Zelenski sabe que ha llegado el momento de ceder en algunos puntos antes de que el tamaño de los daños sea mayor. El ingreso a la OTAN promovido desde hace varios años por Estados Unidos y sus aliados europeos, está totalmente cancelado. 

En cambio, se ha ofrecido a los representantes rusos,participantes en la mesa de negociación “la neutralidad”. A cambio, Ucrania demanda que Turquía (sede de las negociaciones), Israel y Canadá, sean vigilantes permanentes de que los acuerdos de paz se cumplen cabalmente.

Lo que parece no estar cerrada es la posibilidad de que Ucrania pueda ingresar a la Unión Europea, si bien está descartado que ello ocurra con la celeridad que se planteó hace un par de semanas. El primeroque saltaría si ello ocurriera sería el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, quien, seguramente, buscará una retribución por su papel como mediador en este conflicto si es que de la mesa de negociación instalada en Ankara nace un acuerdo que ponga fin a la guerra.Ello daría fuerza al propósito de décadas de convertir a Turquía en integrante de la Unión Europea.

Mientras esperamos ansiosos que se concrete este acuerdo, no podemos obviar lo ya señalado con insistencia en este espació: Estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo orden mundial. La geopolítica tiene un papel estelar en este drama protagonizado por Rusia y Ucrania, que no esconde que los actores principales son China y los Estados Unidos, antagónicos en razón de intereses irreconciliables. “El fin de la historia” no se concretó, como se anunciaba al concluir la Guerra Fría. 

Somos testigos del nacimiento oficial de un nuevo estadio del orden mundial. El Papa Francisco, quien la semana pasada fustigó duramente a la OTAN por su propósito expansionistas, había señalado tiempo atrás que ya se observaba un escenario de confrontación similar al de la Guerra Fría. ¿Quién puede negar en este momento que esa aseveración del pontífice tiene fundamento?

Hacerme amigo del enemigo de mi enemigo

La invasión a Ucrania, a pesar de no haber sido lo exitosa que Putin buscaba, ha reposicionado a Rusialo que permite al maquiavélico ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, alardear sobre la sintonía entre Moscú y Pekín. El pasado 23 de marzo se reunió con su homólogo chino Wang Yi, en Huangshan, China. Derivado de ese encuentro, el canciller ruso proclamó un nuevo orden mundial “justo y democrático”, concepto este último que suena raro cuando lo promueven dos naciones que no se caracterizan por su impulso a la democracia al interior de sus territorios.

Lo que resalto de este encuentro muy oportunocuando los ojos del mundo están puestos en la invasión de Rusia a Ucrania, es que Lavrov asegura que ambos países “hablan con una sola voz en cuestiones globales y desarrollan una política exterior coordinada”, lo que echa por tierra toda idea de que China no aprueba la campaña bélica de Putin.

A 50 años de distancia de la visita de Richard Nixon a China, en febrero de 1972, “la semana que cambio al mundo”, no podemos sino aceptar que las cosas han cambiado radicalmente en la geopolítica mundial. Esa visita puso punto final a 22 años de abierta enemistad producto de la victoria de los comunistas en una larga guerra. Su entrevista con Mao Zedong, líder de la “China roja” como se le llamaba entonces, el apretón de manos entre dos figuras antagónicas, fue calificada en su momento como una “revolución diplomática”. 

Henry Kissinger, entonces su asesor de Seguridad Nacional, un “mago de la diplomacia”, había concertado con Zhou Enlai, primer ministro chino este encuentro cuyo objetivo era acercar a los Estados Unidos a la nueva potencia asiática. En el contexto de la Guerra Fría, Estados Unidos, líder del bloque occidental enfrentaba a dos grandes adversarios en el mundo comunista: China y la URSS.

¿Cómo lograr ese acercamiento? ¿Cuál era el objetivo? Kissinger estaba claro de que había un distanciamiento entre ambas naciones. Desde 1950, al triunfo de los comunistas en China, habían surgido diferencias insalvables. Primero con Stalin, luego con Nikita Jrushchov, derivado de la fallida estrategia soviética de instalar misiles atómicos en Cuba que derivó en una crisis que estuvo a punto de generar una guerra mundial. Pero la gota que derramó el vaso ocurrió en marzo de 1969 cuando ocurrió un conflicto fronterizo que llevó a las armas causando decenas de muertos de ambos bandos.

Esa coyuntura hizo que Nixon viera la oportunidad de sacar provecho de esta discordia en el campo comunista. Richard Haass, presidente del Council on Foreign Relations (citado por BBC NEWS) ha escritoque el presidente y su asesor de Seguridad Nacional, “creían que un entendimiento con China les daría una ventaja contra los soviéticos.” Un acercamiento exitoso para China que fortalecía la posición de Washington de Cara a Moscú. 

A Mao le preocupaba que la URSS los pudiera atacar con armas nucleares, por lo que “estaba contento de contar con la ayuda de los EU”, ha señalado el propio Haass. Hace 50 años, Nixon optó por hacerse amigo del enemigo de su enemigo y con ello pudo “enfriar” la Guerra Fría.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 28 de marzo 2022.

* No cerrar los ojos ante los crímenes de guerra

* Putin: las razones no justifican los hechos

* ¿El fin de la historia?

* La soberbia de Occidente le nubla la vista

 

Más que nunca considero adecuado el nombre de esta columna porque a lo que podemos aspirar hoy, al hacer un análisis de los hechos cotidianos es a ofrecer una visión prospectiva, esto es una miradaa un futuro deseable y posible, sí, pero también una perspectiva que atienda y entienda la complejidad de los escenarios y los componentes subyacentes que de ellos derivan.

Resulta muy preocupante, por decir lo menos, que luego de dos años marcados por una pandemia que ha dejado cerca de diez millones de muertos en el mundo; que ha transformado nuestra vida cotidiana obligándonos a largos confinamientos, a sacrificios personales y sociales que han llegado acompañados de la pérdida de familiares y cercanos; a una crisis económica que ha dejado más pobres a los pobres, que ha fracturado las estructuras productivas generando estancamiento e inflación, ahora veamos a diez millones de ucranianos tener que desplazarse para no perder la vida cuando ya perdieron todo lo que tenían.

Duele ver a niños y niñas cargando sus juguetes y una pequeña maleta, sin poder entender la dimensión de la tragedia que están viviendo y que los marcará para siempre. ¿Volverán algún día a sus escuelas, a sus casas, a ver a sus amigos, incluso a familiares que se han quedado atrás, procurando que ellos, los menores, puedan salir indemnes de esta tragedia tantas veces repetida, tantas veces observada desde que el hombre surgió sobre la tierra, el éxodo, la diáspora que aniquila, que envilece, que degrada y que convierte en parias a los seres humanos? 

Un conflicto bélico cuyos efectos de corto y mediano plazo ya se resienten en el orbe, abonando al crecimiento de la preocupación mundial que observa, sin poder hacer nada, la posibilidad de que, como en 1914, como en 1939, el mundo se vea nuevamente envuelto en una guerra total, la tercera, cuyo desenlace puede ser la destrucción de buena parte del planeta a causa de armas atómicas cuya capacidad destructiva es de todos conocida.

Putin: las razones no justifican los hechos

En este espacio hemos escrito acerca de las razones aducidas por el presidente Vladimir Putin para atacar e invadir a Ucrania. Razones fundadas en un nacionalismo ruso que pervive a lo largo de los años y que no murió con la fractura y desaparición de la URSS:

Sin embargo, las “razones de Estado” que manifiesta el mandatario ruso, no justifican las atrocidades que se están viendo en Ucrania que, durante 35 días ha sido atacada por tierra, por mar, por aire, con una belicosidad que no puede generar otra sensación que repulsión ante la absurda actitud de un gobernante que, sin límite alguno, ha orquestadouna acción punitiva contra una nación soberana que, no hay remedio, pronto será plenamente dominada,como ya ocurrió en 2008 con Georgia, y en 2014 con Crimea, ante los ojos de las naciones Occidentales cuyas sanciones aplicadas al invasor sirvieron de nada. ¿Servirán ahora?

Como en 1914, cuando los alemanes buscaron defender sus propiedades coloniales en África y en Oriente Medio, enfrentando a los imperios inglés, ruso y turco; como en 1939, cuando los mismos alemanes, entonces liderados por Adolfo Hitler, buscaron su expansión por Europa fundados en una supuesta supremacía blanca y en inmorales argumentos religiosos que no ocultaban su apetencia por nuevos espacios vitales para sus expansión geopolítica; hoy, en pleno siglo XXI, en el año 2022, vemos a los rusos buscando venganza de lo ocurrido en 1990 cuando la URSS fue fracturada, balcanizada. 

Rusia, como Alemania en 1919 (Tratado de Versalles) y en 1945 (Tratados de Potsdam), fue “castigada” por los Estados Unidos, haciéndola a un lado, arrinconándola, sumando uno a uno a sus antiguos aliados a la OTAN, a la Unión Europea, como ahora pretendían con Ucrania.

Henry Kissinger lo anticipó, como en 1919 lo hicieron Woodrow Wilson (presidente de los EUA) y John Maynard Keynes (embajador especial del Reino Unido) cuando vieron los excesos que fundamentaron el Tratado de Versalles que pisoteaba la dignidad del imperio teutón. Ambos anticiparon que ese “acuerdo de paz”, se convertiría en “el huevo de la serpiente”, del cual nacería el nacionalsocialismo que provocaría otra guerra, más cruel, más larga, más violenta. 

En 1939, se cumplió el pronóstico, y en agosto de 1945, con el lanzamiento de dos bombas atómicas sobre Japón, se evidenció la capacidad destructiva que había procurado el talento humano para aniquilarse así mismo. Capacidad destructiva muchas veces mayor en la actualidad en manos de los actores principales de esta comedia que se torna en drama: EUA, Rusia y China.

El “padre de la diplomacia moderna”, Henry Kissinger, secretario de Estado de Richard Nixon, a quien tocó negociar y firmar los acuerdos de Paz de París (1973), que pusieron fin a la Guerra de Vietnam, alertó hace más de una década que el fin de la “Guerra Fría”, provocado por la caída de Muro de Berlín, y la posterior desintegración de la URSS, no podía sustentarse en una política exterior basadaen la imposición de Occidente sobre Oriente. 

Sustentado en el perpetuo propósito de desconocer a Oriente, aniquilarlo, con el único objetivo de fortalecer la hegemonía de Occidente (liderada por los Estados Unidos) defensora de un “nuevo orden mundial” en el que quedaban excluidas Rusia, y China, esta última en franco proceso de expansión económica y militar gracias al impulso del gran artífice de su modernización: Deng Xiaoping.

No se atendieron las recomendaciones del canciller de origen alemán que estuvo a punto de convertirse en presidente de la nación más poderosa del orbe luego de la renuncia de Nixon el 9 de agosto de 1974; ruta que estuvo a punto recorrer Gerald Ford, el sucesor. Hoy estamos viendo las consecuencias. Putin, más allá de sus deplorables métodos bélicos, está alzando la voz a la mitad del foro para expresar que Rusia, la de los zares, la que forjó la URSS, no aceptará, no permitirá, que Occidente la aplaste.

¿El fin de la Historia?

Poco después de la caída del Muro de Berlín(noviembre de 1989), que trajo como resultado de la reunificación alemana y la desintegración de la URSS en 1991, que pusieron punto final a la “Guerra Fría, Francis Fukuyama publicó su libro “El fin de la historia”, que se consideró un intento de explicación del acontecer de los últimos tiempos. En esa obra, el autor establece que “el liberalismo económico y político, la idea de Occidente”, finalmente se ha impuesto en el mundo.”

El politólogo estadounidense plantea que “el triunfo de Occidente es resultado del total agotamiento de sistemáticas alternativas viables al liberalismo occidental”. Según Fukuyama, lo que estaba ocurriendo en ese momento, lo que la humanidad estaba presenciando, “no sólo es el fin de la Guerra Fría, o la culminación de un período específico de la historia de la posguerra, sino el fin de la historia como tal”.

¿Qué significaba esa afirmación hecha por el politólogo que entonces ocupaba el cargo de subdirector de Planificación Política del Departamento de Estado de los Estados Unidos?Un cambio de paradigma; una transformación de la visión del mundo y la instauración de un nuevo orden mundial liderado, de manera hegemónica, por el auto designado “guardián de la idea Occidental”, los Estados Unidos. En ese contexto, definía este momento, “como el punto final de la evolución ideológica de la humanidad y la universalización de la democracia liberal occidental como la forma final del gobierno humano.”

Desde la óptica Occidental, “el fin de la historia”,significaba, nada más y nada menos, que la entronización del modelo liberal y la aceptación tácita del papel de los Estados Unidos como adalid y vigilante permanente de la pervivencia de ese nuevo orden político, con sus evidentes ramificaciones en lo económico y social. El llamado “Consenso de Washington” (1992), fue la piedra toral de ese propósito geoideológico convertido en una especiede superestructura de la geopolítica, desde la óptica del hegelismo más puro, al que invoca Fukuyama, apartándolo de lo que el llamaba los excesos del marxismo y del llamado “socialismo real”, cuya muerte se decretó desde dentro de la propia URSS al firmar su propia acta de defunción.

En esta definición filosófica, la soberbia occidental está a la vista. Su intención recurrente es negar que Oriente tiene vida propia y, sobre todo, una historia más rica y una ideología propia. Ese ha sido el hilo conductor de una relación caracterizada por la confrontación y la ruptura presente en el actual conflicto bélico que nos tiene a todos en vilo.

La soberbia de Occidente le nubla la vista

Está visión triunfalista se observa también en el artículo de Paul Krugman (El País.18 de marzo 2022), en el que el premio Nobel de Economía se refiere a lo ocurrido en Ucrania como un reflejo “de la debilidad de los gobiernos autocráticos”,metiendo en esa bolsa tanto a la Rusia de Putin como a la China de Xi Jinping.

Desde la óptica del liberalismo triunfante, el economista norteamericano funda sus argumentos acerca de la conveniencia de vivir en una “sociedad abierta”, en oposición a aquellas naciones en donde “la dictadura empieza a aparecer más atractiva si se prolonga durante algún tiempo”. Desde luego, la referencia es directa al presidente ruso, “cuya decisión de invadir un país vecino parece mas desastrosa cada día que pasa”, señala enfático el economista norteamericano.

Sin embargo, su análisis se queda en la superficialidad, lo mismo que su afán de descalificar a China por sus estrategias contra el COVID-19, olvidando que Estados Unidos es hoy la nación con el mayor número de infectados y fallecidos. Desde la torre de marfil en la que suelen escribir estos eruditos defensores de la tesis del “fin de la historia”, una atalaya cada día más vulnerable, no son capaces de aceptar que su afán por aniquilar a Oriente, negando sus valores y descalificando sus acciones y principios, lo único que han hecho es polarizar y acrecentar los riesgos derivados de una confrontación que nada tiene de dialéctica, si de Hegel queremos hablar.

En contraste, me parece más productiva la propuesta de John Gray (“El País”. 19 de marzo de 2022), quien, ante el conflicto Este-Oeste, que perdura, precisa que “la mente de Occidente no ha sabido descifrar a Putin.” Es cierto, muchos piensan (como Krugman) que esta segunda invasión de Ucrania que lleva a cabo Vladimir Putin en ocho años, `es una muestra de locura´, la última jugada de un dictador envejecido y cada vez más irracional.”

Esta visión ha llevado a muchos, entre ellos alpresidente Joe Biden, a simplificar el análisis de coyuntura deduciendo que esta acción del mandatario ruso “solo puede acabar con su caída y el desastre de su patria”. Este escenario se observa hoy como una ventana de oportunidad para que Occidente “exhiba una unidad que no se veía desde hace décadas”. Lo cual fue resaltado durante su resiente visita a Europa.

Pero la visión de Occidente basada en “su idea liberal”, la de “el fin de la historia” desarrollada por Francis Fukuyama, los lleva a colegir que el resultado irremediable de esta acometida sobre Ucrania y la violación flagrante de su soberanía, aduciendo Putin razones de seguridad nacional, “tendrá como castigo hacer de Rusia un Estado paria, situado del lado equivocado de la historia.”

La ineficacia de este análisis, realizado desde la perspectiva triunfalista que permanece viva desde finales del siglo pasado, no alcanza paracomprender las consecuencias históricas de estemomento, de esta coyuntura que trastocará “su realidad” en pesadilla. La ayuda a Ucrania ha sido mucho menor al estoico empeño de su pueblo por impedir, como lo hicieron los rusos en Stalingrado, en 1942, enfrentando al poderoso ejército alemán que había invadido su territorio con la intensión de colonizar al pueblo eslavo al que hoy Putin quiere potenciar.

Lo que sí ha quedado en evidencia luego de más de un mes de duros combates, es que Rusia fracasó en su propósito de terminar de forma rápida con este periplo. Han muerto muchos de sus efectivos, entre ellos varios de sus generales. El gasto militar ha sido extremo, pero pocos dudan de que, como ocurrió en 2004, con Georgia, y en 2014, con Crimea, Ucrania será dominada, poniendo punto final a su propósito de adherirse a la OTAN y a la Unión Europea. 

Sí, Occidente ha actuado de forma más coordinada, pero lo cierto es que no hay una estrategia clara ni un objetivo realista en esa estrategia. “Se supone que Putin caerá derrocado, pero puede suceder que la avalancha de sanciones será ineficaz o contraproducente. El objetivo más coherente que se percibe en la reacción de Occidente -la vuelta al estatus quo anterior a la invasión- es imposible.”

Contrario a lo que se predestinaba, la historia avanza, no fenece, se establece en el incisivo artículo de Gray, para quien, a sabiendas de que es difícil saber cuál será la evolución de este conflicto, y su solución, no le queda la menor duda de “que lo que estamos viendo es una ruptura del sistema internacional comparable al final de la primera era de la globalización en 1914.” 

En este escenario, el viaje de Joe Biden a Europa, debe ser un parteaguas, una oportunidad de oropara ver el conflicto desde otra perspectiva. Está claro que la confrontación per se no ayudará a resolver este conflicto, y que los Estados Unidos, y sus socios de la OTAN, no pueden hacer a un lado el hecho de que Rusia, además de contar con un armamento altamente destructivo, controla el suministro energético de Europa, es un proveedor crucial de metales estratégicos, de fertilizantes, y,además, el mayor importador de trigo del mundo. 

La guerra de Putin nos dice Gray, “ha destrozado la visión de la historia que ha guiado a Occidente durante los últimos 30 años”. La recomendación del autor de este texto parte de la urgencia de que Occidente, el mundo vean con claridad, “que entiendan”, que las razones de la caída del comunismo no se debieron a la disidencia intelectual, ni a la ineficiencia económica “que había acosado al régimen desde el principio, sino al nacionalismo, la religión y la revuelta obrera.”

En Rusia, nos recuerda, lo que provocó el desmoronamiento del régimen comunista fue el fracaso del programa de reformas impulsadas por Mijaíl Gorbachov (Perestroika y Glasnost). Nos recuerda el apotegma de Alexis de Tocqueville: “El momento más peligroso para un mal gobierno es cuando empieza a reformarse”. Así las cosas, Occidente debe tener muy en cuenta que, como señala John Gray: “En su posición ambivalente entre Europa y Asía, Rusia nunca iba a convertirse en un facsímil de Occidente.”

Para quienes tengan aún alguna duda del rumbo que quiere seguir Putin, no pueden pasar por alto que el patriarca Kirill de Moscú y de toda Rusia pide la paz, pero, sin miramientos, apoya públicamente al presidente ruso, porque al parecer, nos dice Gray, “el objetivo de la invasión a Ucrania es recuperar Kiev para la Santa Rusia”.

Con lo anterior se entiende por qué Putin es el rostro de un mundo que la mente occidental contemporánea no entiende. Un mundo, el Oriental en el que “la guerra sigue siendo parte permanente de la experiencia humana; las luchas a muerte por territorios y por los recursos pueden estallar en cualquier momento; los seres humanos matan y mueren inspirados por visiones místicas, y salvar a las víctimas de la tiranía y la agresión muchas veces es imposible.”

Desgarradora descripción, sí, pero mucho más el colofón de su artículo que nos llama a: “Abandonar el sueño iluso de un orden liberal mundial y revertir el imprudente desarme de las últimas décadas. Solo entonces estaremos para lo que nos depare la guerra de Putin.”

Vientos de Guerra

La inauguración del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles en tiempo y con enormes expectativas es triunfo del presidente que cumplió con su compromiso. El libro de Javier Jiménez Spriú deja sin argumentos a los opuestos. No fue por corrupción que se cancela el Aeropuerto de Texcoco, sino por su inoperancia y graves errores de diseño, alto costo y porque había un retraso evidente en su construcción…Durante su presencia en Europa, Joe Biden advierte que EU responderá a Rusia si usa armas atómicas, al tiempo que promueve su exclusión del Grupo de los 20…México y Francia construyeron una propuesta presentada a la Asamblea General de la ONU que convoca a un alto al fuego y una solución pacífica al conflicto en Ucrania, iniciativa que Rusia calificó como “otro show antirruso más, arropado bajo un supuesto contexto humanitario”…Mientras Rusia rechaza este Plan de Paz promovido por nuestro país y por Francia, en el Congreso mexicano se da un episodio que evidencia la falta de sentido común de algunos legisladores: la instalación unclub de amigos de Rusia…La inflación mundial sigue galopando al ritmo de la crisis derivada de la pandemia, y ahora de la guerra en Ucrania. El desencuentro entre oferta y demanda se acrecienta y los precios lo evidencian. La FED reacciona y, en México, su banco central, aupó la tasa hasta 6.5, incremento de 50 puntos anunciado por el jefe del Ejecutivo, antes del comunicado oficial del propio banco, en las horas previas al inicio de la Convención Nacional Bancaria celebrada en Acapulco. Petición unánime: reglas claras para impulsar la producción y aprovechar, como pide el presidente Andrés Manuel López Obrador, las ventanas de oportunidad que derivan de la grave crisis mundial que nos aqueja.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 14 de marzo 2022.


* Ucrania: ¿Un ingreso rápido a la Unión Europea?

* El ingreso de Ucrania a la UE atizaría más el fuego

* ¿Serán los rusos los que pongan quieto a Putin?

* La historia no puede olvidarse

 

Las sanciones que han impuesto los países occidentales a Rusia debido a la invasión a Ucraniahan sido consideradas por el presidente Vladimir Putin como “actos de guerra” que en algún momento pueden orientar sus acciones hacia esas naciones. Estas medidas, sin duda, han tenido efectos inesperados para el líder de una Rusia empeñada en impedir que la nación invadida sea insertada en la OTAN, aduciendo razones de Estado,que pueden tener fundamento, no así los actos cometidos en contra de civiles que han perdido la vida en su propósito de salir de las zonas donde el ejército ruso ha atacado sin la menor misericordia a pesar de su compromiso de blindar las rutas de evacuación.

A quince días de haber iniciado la invasión, aunque Putin lo niegue, las cuentas no le son favorables. Lo que planeó como una estrategia de ataque fulminante, con resultados de corto plazo, se convirtió en un evento bélico muy costoso en vidas y en recursos económicos y con un evidente desgaste personal dentro y fuera de Rusia

Ucrania ha presentado una defensa superior a lo esperado a pesar de no contar con un apoyo real de quienes ofrecieron estar con ella para evitar que Rusia se saliera con la suya. Occidente, la OTAN, y su líder evidente, los Estados Unidos, han pronunciado discursos sublimes pero que no sirven a la hora de enfrentar a un enemigo que ha cruzadola línea roja provocando la muerte de muchos civiles, atacando zonas habitacionales, hospitales, cometiendo atrocidades que merecen la condena internacional que dudo terminen en un juicio de Núremberg, como ocurrió con los militares alemanes sobrevivientes a la muerte de Hitler y la caída de Berlín. 

“Crímenes de Guerra”, señalan los turcos y los polacos. ¿Qué es un crimen de Guerra? Son las infracciones graves a las leyes y costumbres de la guerra que se cometen contra personas o bienes protegidos por las normas de derechos humanos en caso de conflicto armado internacional o sin carácter internacional. Como es bien sabido, la Corte Penal Internacional juzga a individuos por genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra. Desde esta óptica, no existe la menor duda de que Rusia, su líder Vladimir Putin, cumplen totalmente con esta definición.

Muchos internacionalistas se preguntan por dónde devendrá la derrota de Rusia. Un triunfo de la nación invadida es muy difícil, aún si contara con el apoyo militar de Occidente. Está más cercano que el presidente ucraniano acepte un acuerdo que garantice a sus invasores que Ucrania se mantendrá neutral: no al ingreso a la OTAN, no al ingreso a la Unión Europea, aunque sus 27 miembros han encargado a la Comisión generar una ruta a las candidaturas exprés (en general) que permitiría a Ucrania convertirse en socia.

Ucrania: ¿Un ingreso rápido a la Unión Europea?

La emergencia está llevando a reducir un proceso que normalmente lleva entre 7 y 10 años, y que en ocasiones no llega a buen fin, lo que ha ocurrido, por ejemplo, con Turquía, país a la que se le ha negado en varias ocasiones el acceso a un “club europeo”que luego de la desintegración del bloque socialista adhirió a países con mucho menos currículum; ex miembros de ese bloque que se fugaron cuando la URSS desapareció. 

Esas naciones no tienen fronteras “peligrosas” que linden con Irak e Irán, como ocurre con Turquía en su región asiática por lo cual, especialmente Alemania, se ha manifestado renuente a esa incorporación aduciendo riesgos para la seguridad multinacional.

Pero en este caso, la UE propone pasar de largo protocolos y lineamientos privilegiando el exceso de prisa, eludiendo los debates que derivan en consensos o disensos, todo ello con el objetivo de apoyar políticamente al gobierno de Zelenski. Muchos de los jefes de gobierno y de Estado ya ha manifestado su renuencia.

¿Será posible que Ucrania pueda darle la vuelta a un protocolo de adhesión tan riguroso? No son pocos los analistas, los conocedores del derecho internacional y, en específico, de la Unión Europea, los que piensan que no. Para ellos, la creación de un sistema específico de adhesión inmediata, “podría quedar atrapado en el mero voluntarismo”. ¿Por qué? Simplemente porque el ingresar a ese ya no tan selecto pero muy importante club europeo no elude enormes responsabilidades y retos que en este momento Ucrania, por obvias razones, no podría cumplir: un proceso de homologación del marco legal, financiero, monetario, comercial.

¿Permitirá Putin que ocurra esta adhesión?Desde luego que no. Si ya ha generado una guerra invasiva para evitar que Ucrania ingrese a la OTANaduciendo que ello pone en riesgo su seguridad nacional, de ninguna manera aceptará este pretendido ingreso a la UE. De convertirse Ucrania en un nuevo socio de esta organización multinacional, de facto, se beneficiaria de la cláusula de solidaridad o defensa mutua establecida en el artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea. Esta cláusula no es tan automática y definida, pero tiene un rango tan exigente como el artículo 5 del Tratado de Washington para la OTAN que prevé la intervención directa de los socios ante una eventual agresión externa.

Debido a los anterior, los expertos en la materia coinciden en señalar que: “El arrojo de ofrecer esa protección cuando caen las bombas en Ucrania es tanto como dar paso a una defensa europea tal y como la describen los textos y, sobre todo, iría en sintonía con el apoyo en armas, sanciones y solidaridad empresarial desplegada en las últimas semanas.” En pocas palabras: el ingreso de Ucrania a la UE, y su posterior ingreso a la OTAN, como era el proyecto original, no hace otra cosa que reconfigurar a la UE como el principal actor político en esta crisis severa convirtiéndola en “factor inequívoco de paz en tiempos de guerra.”

El ingreso de Ucrania a la UE atizaría más el fuego

Esta opción tampoco será aceptada por Rusia y acrecentaría la tensión en lugar de transitar a un acuerdo de paz. De pasada, obligaría a China, que está tratando de mediar junto con Francia para establecer una tregua y llegar a un acuerdo que ponga punto final al conflicto, a escalar su discurso contra Estados Unidos y la Unión Europea a los que ya señala como los culpables de la invasión rusa. China ya participa con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Olaf Scholz, en reuniones orientadas a detener el conflicto. 

Para la nación asiática, el caos económico que se ha generado con la invasión a Ucrania pone en riesgo su estrategia geopolítica que tiene dos ejes fundamentales: la nueva ruta de la seda china y el Tratado Comercial que lidera y que agrupa a 14 naciones de su región que suman 3.5 mil millones de personas.

Lo real es que Putin está peleando en dos frentes, uno, el derivado de la invasión y de la resistencia heroica de los ucranianos; dos, el que al interior de Rusia está generándose a causa de las sanciones económicas y comerciales que, aunque se niegue,están colapsando su economía, lo que ya recientenmillones de compatriotas que si algo admiraban de su presidente es que les había dado estabilidad e impulsado un modelo económico que les ha otorgado beneficios que el modelo soviético no les podía ofrecer.

Este logro, una notoria occidentalización de su economía y forma de vida, ha permeado especialmente en las generaciones posteriores a la debacle del sistema socialista. Generaciones que han crecido al amparo de un capitalismo de Estadoque ha satisfecho sus expectativas, por ello, con su voto, han cobijado las expectativas de un hombre empeñado en construir un gobierno de largo aliento,fundado en los principios básicos del totalitarismo soviético en el que Putin se formó, añadiendo el propósito geopolítico de los grandes zares rusos, Catalina y Pedro, que expandieron su territorio. Todo esos lo aceptan, pero no el caos que se ha generado.

Al momento, la población rusa ha visto partir a empresas emblema del capitalismo como Apple, Visa, MasterCard, Starbucks, distribuidoras de vehículos. Se han quedado sin comunicaciones con el exterior y sus exportaciones de gas, petróleo y de productos agrícolas han sido vetadas por los Estados Unidos y por el Reino Unido, dejando a los países de socios de la Unión Europea como “el chinito”, sin tomar en consideración la mutua dependencia que existe entre Rusia y las naciones socias de ese acuerdo multinacional cuyas debilidades han salido a la luz como la punta de un iceberg de dimensiones mayores a lo pensado. 

¿Serán los rusos los que pongan un alto a Putin?

Putin responde con verdades a medias. Sí, efectivamente las sanciones que se le han impuesto afectarán a Rusia, “pero repercutirán en los países de Occidente, que tendrán que pagar precios más altos por los alimentos y por la energía.” Su discurso tiene puntos de contacto con la narrativa nacional socialista de Adolfo Hitler cuando arengaba a los alemanes a aceptar los sacrificios de la guerra con el objetivo de fortalecer el proyecto geopolítico que él impulsaba.

“No había alternativa”, señala contundente el ex jefe de la KGB. “No podíamos aceptar que nuestra soberanía se viese comprometida por algún tipo de beneficio económico de corto plazo”. Pero su discurso va más allá en su propósito de convencer a los suyos de que la ruta tomada es la correcta. “Estas sanciones se habrían impuesto de todos modos. Hay algunos problemas y dificultades, pero en el pasado los hemos superado y los superaremos ahora. “La convocatoria para defender “a la Patria”, evidencia una clara visión nacionalista que todo lo justifica: “Al final, todo esto conducirá a un reforzamiento de nuestra independencia y de nuestra soberanía nacional.”

¿Estarán los ciudadanos rusos de acuerdo con las estrategias seguidas por su presidente?Habría que preguntarles a las personas que hoy no pueden sacar dinero de sus cuentas congeladas porque, al igual que hizo Carlos Saúl Menem en Argentina en el 2001, Putin decretó su “corralito ruso” que limita las disposiciones al tiempo que la población resiente la escasez de productos y servicios que les brindaban las empresas extranjeras que ya se han ido, o pronto lo harán. 

Las sanciones a Rusia siguen en cascada. Coca Cola y PepsiCo han suspendido sus operaciones. Los rusos ya no podrán comprarles a sus hijos sus Mac Trío, ni sus “cajita feliz” porque McDonald’s ha anunciado su cierre en cuanto se agoten sus suministros. Estos cierres, al tiempo, provocarán desempleo ya que todas estas empresas extranjeras contratan a personal local que se quedara sin trabajo y sin ingresos.

¿Hay molestia y oposición al interior de Rusia?Desde luego que sí. El Gobierno ha reaccionado rápidamente con medidas coercitivas para frenar estas manifestaciones en cualquier escenario. El máximo castigo será para quienes difundan mensajes falsos o que demeriten el papel del Ejército ruso y su participación en esta guerra con Ucrania, fundamentada en un reiterado argumento de defensa de la seguridad nacional.

¿Saldrá indemne Putin de este affeireinternacional? La historia aporta respuestas que no pueden ser minimizadas. Cristina Manzano públicó(7 marzo 2022. “El País”) un artículo en el que señala que si bien es cierto que la OTAN y los países occidentales han cometido muchos errores, el único culpable de un drama totalmente injustificado es Putin. “Sin embargo, mal haríamos si volviéramos a ignorar la historia de la que venimos.”

Manzano nos recuerda los tres motivos en los que se basaron los compañeros de partido de Nikita Jrushchov para destituirlo como líder de la Unión Soviética en 1964: primero, porque había provocado una grave crisis de seguridad internacional (crisis de los misiles en Cuba, octubre de 1962); segundo, porque había generado un gran caos interno y, tercero, porque había acumulado demasiado poder. Cualquier parecido con el momento actual, no es mera coincidencia.

La historia no puede olvidarse

Si bien es cierto que no hay en Rusia un partido que tenga el poder del Partido Comunista de la URSS,También lo es que Putin tiene un control férreo de la Duma (el Parlamento) cuyos miembros hacen lo que el presidente les manda sin chistar, no podemos dejar de señalar que hoy existe una variable ausente en la época del socialismo real: una sociedad más activa, menos contemplativa, por ello, si bien Cristina Manzano califica “de deseo no muy realista”, pudiera ocurrir que sean los propios ciudadanos rusos “los que paren a su presidente y detengan su decisión de arrasar a Ucrania.”

Ella nos obliga a recordar que la gran lección de la Primera Guerra Mundial fue que la humillación alemana (Tratado de Versalles de 1919), “sólo llevo a rearmar al país y entregarlo a Adolfo Hitler, cuyos ecos resuenan también mucho en estos días.”

¿Se puede utilizar hoy la estrategia que impulsaron Jean Monnet, Robert Schuman y el resto de los padres fundadores de lo que es actualmente la Unión Europea? Sin duda, la receta es válida. La paz en Europa, el fin de la lucha entre el Este y el Oeste que no terminó con la Guerra Fría, sólo será posible incluyendo a Rusia en los grandes acuerdos, como ocurrió en 1945 con la Alemania derrotada. “Pensemos -nos convoca Carmen Manzano- aunque sea por un momento, cómo recuperar para Europa una Rusia post Putin. Ofrezcamos, aunque sea fútil, un escenario a quienes dentro de Rusia piensan que otro mundo es posible, por improbable que parezca.”

En tanto vemos si esta aparente utopía se concreta, vale la pena señalar que las sanciones a Rusia también tienen efectos en los países sancionadores. En Europa, por ejemplo, ha iniciado un rearme frente al desafío ruso en Ucrania, a partir del reconocimiento de sus debilidades: la defensiva y la energética. La primera, ha sido atendida en la Cumbre informal realizada en Versalles la semana pasada, al establecer que Europa debe aumentar sustancialmente los gastos de defensa. 

La segunda debilidad, la energética, conlleva reducir la dependencia del gas, del petróleo y del carbón ruso, tarea muy difícil de cumplir. Lo anterior, que nos quede claro, significa que el viejo continente, la OTAN en particular, han decidido recorrer la ruta del armamentismo, con los riesgos que ello conlleva, argumentando la defensa de la seguridad europea. Buscarán alcanzar la autonomía energética, sin descuidar lo que sus sanciones a Rusia ha dejado en evidencia, una tercera debilidad: su incapacidad para garantizar el aprovisionamiento de alimentos, como ha quedado en evidencia en estas dos semanas de guerra.

Estamos viviendo, sin duda, un momento de quiebre del orden político mundial que heredamos del fin de la Guerra Fría. Entramos de lleno a una nueva era. El tan anunciado “fin de la historia” no llegó, por el contrario, el que no abreve en ella estará condenado a repetir los errores del pasado. ¿Estarán entendiendo esto los tres personajes principales de esta nueva trama: Joe Biden, Xi Jinping y Vladimir Putin?

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 7 de marzo 2022.


* Los efectos económicos de la guerra

* Transitamos por una etapa de inflación con estancamiento

* ¿Crecimiento con inflación? La historia rechaza ese modelo

* El dialogo: el mejor camino para generar desarrollo compartido

Sin duda se equivocan los que señalan que la guerra que se libra en Ucrania no tendrá efectos sobre México. Lo globalidad lo mismo hace rápidamente transmisibles los virus y las bacterias, que la caída de las bolsas o la depreciación o apreciación del dólar, que un conflicto tan serio como el que desde hace más de una semana se vive en Europa Oriental. 

La guerra en sí tiene consecuencias de todo tipo que ya se resienten en toda Europa, especialmente por el crecimiento de los flujos migratorios que de ella derivan. Se habla de más de 2 millones de personasque se han visto obligadas a abandonar su tierra para refugiarse en naciones colindantes como Rumania y Bulgaria. Las cadenas de suministro, ya de por sí afectadas por la pandemia, se están viendo nuevamente colapsadas. 

En el octavo día de ofensiva rusa sobre Ucrania, en la mesa de diálogo que se realiza en Bielorrusia, las delegaciones de Kiev y Moscú, si bien no se logró un alto al fuego como solicitaba el presidente Zelenski, si se acordó la creación de corredores humanitarios para la salida de civiles, que la lógica indicaría que cuando menos haya un alto al fuego en el momento de que dichas evacuaciones se estén realizando.

Volviendo a los efectos que en la economía mexicana pueden derivar de este conflicto, está la suspensión de operaciones de Bimbo y de Gruma en Ucrania, lo que no sólo golpeara a su mercado en Europa, también a nuestro país. Por la guerra se han elevado de manera significativas los precios dematerias primas como el trigo (31.72%), el aceite de soya (11.79%), la canola (16.02%), el maíz (11.57%),el arroz (7.49%), y el azúcar (5.22%), lo que significa un impacto al precio de las tortillas y del pan, alimentos básicos en la dieta de nuestra población, en especial de los sectores con los más bajos niveles salariales. El mineral de hierro también ha incrementado su precio en un 10.59%.

El sector turístico, que está viviendo una etapa de recuperación (con claros abusos en los precios de aviones y hospedaje), nuevamente se verá afectado por las medidas adoptadas por Estados Unidos, la Unión Europea y Reino Unido de cerrar sus espacios aéreos a naves comerciales provenientes de Rusia que, en reciprocidad, han hecho lo mismo con aeronaves provenientes de esas regiones. 

No omito los efectos negativos que para el transporte de todo tipo tendrá el aumento de los combustibles por el incremento del precio del petróleo que ya linda los 110 dólares por barril de la mezcla mexicana. Lo anterior tendrá repercusiones para nuestra economía. De entrada, en el tema energético ya se resienten los efectos del aumento en el precio del petróleo que ha obligado a la Secretaría de Hacienda a reducir el IEPS. El incremento en el subsidio a las gasolinas es paraevitar un aumento en su precio con el consiguiente efecto en el índice inflacionario que en enero cerró en 7.4%. Como es obvio, el reducir el IEPS a los comburentes conlleva una reducción en la captación fiscal.

Ya hemos señalado que el año pasado tuvimos un crecimiento del 5% del PIB que es una buena cifra,pero insuficiente para revertir la caída de casi nueve puntos en el 2020, y un crecimiento nulo en el 2019, el año previo a la pandemia. Los pronósticos son de que este año tendremos un aumento del PIB entre el2.2 y el 2.6%. Los augurios presidenciales de crecer nuevamente un 5% en el 2022 son imposibles de alcanzar cuando en enero y febrero de este año la economía no creció. 

Pero no todo es malo, diría Carlos Salazar Lomelí. Ese 5% de crecimiento del año pasado significó, datos del IMSS, un crecimiento record en empleo formal de un millón en 12 meses. Al cierre de febrero del 2022 ese instituto de seguridad social tiene registrados 20 millones 941 mil trabajadores. En febrero las altas alcanzaron 179 mil plazas, también un record para este mes del año. Según el Indicador de Consumo Big Data de BBVA Reserch, el consumo creció el mes pasado 4.7%. El consumo en restaurantes creció un 12.9%, en tanto que en los hoteles se observó un aumento del 5.1%.

México: ¿Inflación con estancamiento?

Los anteriores son datos que no podemos dejar de calificar como positivos sobre todo por que se han dado en tiempos muy complejos provocados por los parones económicos a los que nos ha orillado la pandemia, pero es obligado contrastar con los años anteriores, especialmente con los heredados por esta administración. De diciembre del 2018 a la fecha se han creado 483, 360 trabajos formales. En el mismo período del gobierno anterior se crearon 3.7 veces más empleos: 1 millón 800 mil, 558.  En resumen, es plausible el esfuerzo que ha hecho el actual gobierno para recuperar los trabajos perdidos por la pandemia, pero la tarea ahora se debe dirigir a lograr un superávit con respecto al punto de partida de la actual administración.

Es difícil de aceptarlo, pero los datos no mienten. México está transitando por un período deestanflación. La economía del país se encuentra estancada, no crece y, al tiempo, el costo de la vida encarece a causa de un proceso inflacionario queacrecienta el número de pobres.

No se trata de demeritar los empeños del gobierno federal por apoyar a los que menos tienen medianteprogramas de profundo calado social; desgraciadamente, los beneficios de los recursosentregados se reducen por el aumento de los precios. Sin duda, han ayudado mucho a las familias que reciben las remesas enviadas por sus familiares desde Estados Unidos que el año pasado fueron superiores a los 51 mil millones de dólares y que en los dos primeros meses de este año ya superan en 20% los envíos para ese mismo período en el 2021.

¿Qué hacer ahora? Es necesario un replanteamiento de las estrategias macroeconómicas. No es suficiente con que el Banco de México suba las tasas de interés porque, en el mediano plazo, ello será insuficiente y, además, negativo, porque esos incrementos en las tasas inhiben el consumo y desalientan la inversión privada, de por sí no muy dinámica en estos tiempos caracterizados por la polarización y la falta de acuerdos entre el gobierno y el sector productivo.

La teoría económica es contundente; se fundada en experiencias recurrentes en muchos países, incluyendo el nuestro, que entre 1970 y el año 2000, vivió un período inflacionario que lastimó el poder adquisitivo de las clases trabajadoras, debilitó a las clases medias y, si bien crecieron los beneficios de las clases altas (la concentración de la riqueza en pocas manos es inocultable), se alentó la salida de capitales nacionales y extranjeros que buscaron otros espacios donde sus recursos rindieran más.

No podemos cerrar los ojos a una realidad inocultable. Es cierto que la inflación que vivimos obedece a una crisis severa provocada por unapandemia que aún no nos abandona; pero también deriva de factores internos y externos que empujan los precios a niveles peligrosos para la pervivencia del modelo económico que defiende el gobierno federal, que no puede descuidar los ingresos fiscales necesarios para dar suficiencia presupuestal a sus programas insignia tanto sociales como de infraestructura.

La historia nacional nos da claros ejemplos de que un escenario donde se vuelve endémica el alza de precios, donde aumenta el desempleo y se estanca la economía, puede llevar nuevamente al país a una meta diferente a la que ha establecido el gobierno de la Cuarta Transformación. De no atender hoy los signos de fractura del modelo económico, México puede transitar por una ruta muy peligrosa de empobrecimiento y poner en serios aprietos la gobernabilidad.

Insisto, la teoría económica es contundente. Define con precisión las características de la estanflación: a. Elevada inflación, así como aumento en eldesempleo y una tasa de crecimiento moderada, estancada, o incluso negativa; b. Empobrecimiento económico del país que la sufre; c. El empobrecimiento de la población merma la demanda lo que acrecienta más el estancamiento económico generando una especie de “bola de nieve”; y, d. La estanflación afecta gravemente el crecimiento de los sectores productivos.

No se puede desatender este escenario, mucho menos negarlo por razones ideológicas o políticas, porque, como ya se observa en otros países, la estanflación suele ser precedida de shocks que generan desajustes en los mercados entre oferta y demanda, escenario que se vería acrecentado a causa del parón de la economía provocado por la pandemia. Las cadenas de suministro están colapsadas. El aumento del precio de los hidrocarburos tendrá un efecto grave en los transportes de todo tipo.

Es urgente que el Banco Central y la Secretaría de Hacienda desarrollen nuevas estrategias que, sin lastimar más a los que menos tienen, como suele hacer el Fondo Monetario Internacional (FMI) con sus “planes de choque” orientados a revertir las crisis de la balanza de pagos de una nación. Está claro que México no está en ese escenario. Si algo se ha hecho muy bien durante esta administración es no acrecentar la deuda externa y limitar al máximo la deuda interna; se ha mantenido una política fiscal muy responsable. 

Se debe reconocer que la recaudación fiscal que ha logrado el SAT no tiene parangón, además, sin haber faltado al compromiso presidencial de no aumentar impuestos; sin embargo, es evidente que, si no se logra reactivar la economía y se acelera la producción, se generan empleos productivos y se alienta el consumo, la recaudación fiscal será decreciente y el presupuesto de egresos se verá afectado.

¿Crecimiento con inflación? La historia obliga a rechazar este camino

¿Cuál es el riesgo? Tener que recurrir alendeudamiento externo e interno. El aumento de la deuda externa, en un período de inestabilidad cambiaria como la que hoy se vive por los riesgos de la guerra sería una pésima alternativa. La devaluación de nuestra moneda aumentaría drásticamente el monto de la deuda externa, presionando más al mercado interno cuya debilidad se acrecentará si el nivel de desocupados no se revierte.

¿Qué hacer para evitar esto? Es urgente poner punto final a lo que separa al sector público del sector privado. Como bien señaló hace un par de semanas Jonathan Heat, subgobernador del Banco de México, el gobierno no puede seguir desconfiando de la iniciativa privada. Hemos escuchado, una y otra vez, planes de infraestructura que derivan de acercamientos que generan expectativas que no se han traducido en acciones concretas, ni con Alfonso Romo, ni ahora con Tatiana Clouthier.

El tercer secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, que para muchos se ha mantenido con un muy bajo perfil, no ha salido a refutar las predicciones de muchos analistas y organismos financieros que ya bajaron la previsión del PIB para este año a un 2%, lejano del 4.6% establecido por esa dependencia en los componentes para elaborar el presupuesto para el 2022. 

Este silencio, consideran algunos, no es signo de inacción, sino evidencia de que el titular de Hacienda está preparando un paquete de medidas orientadas a lograr la reactivación de la economía. ¿En que se basa este proyecto? Ofrecer incentivos para fomentar una mayor inversión en proyectos de infraestructura que, seguro, fue el faltante en los dos proyectos anteriores, el de Romo, y el de la actual secretaria de Economía.

Lo destacado de este proyecto es que esos estímulos no serán exclusivos de las obras insignia del gobierno federal (Tren Maya, Refinería Olmeca y Tren Transístmico) ya que estarán canalizados a la construcción de nuevos parques industriales enfocados, como señaló hace unos días Carlos SlímHelú, “para aprovechar la posición geográfica de México para sustituir importaciones de China y ayudar a resolver los problemas de abasto en las cadenas productivas.”

Obligado retomar algunos de los planteamientos que le hizo Slim a Carlos Salazar, ahora ex presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), en una entrevista que no tiene desperdicio. En un escenario crispado, polarizado, el presidente vitalicio de América Móvil, señaló que “la desunión y los conflictos caprichosos o ideológicos vividos en este momento en México son una tontería y no ayudan a nadie.” Abundó: “Desgraciadamente está pasando en México, el conflicto y la desunión es absurda, ya que no ayuda a nadie.”

El diálogo: el mejor camino para generar desarrollo compartido

Se puede o no estar de acuerdo con él, pero nadie puede negar su compromiso con México y que en este y en gobiernos anteriores, más allá de simpatías o empatías, sus propuestas están orientadas a encontrar causes para el desarrollo. Fui testigo hace varios años de una conversación informal con empresarios tabasqueños a los que les dijo de manera tajante que había que impulsar proyectos que ayudaran a revertir la pobreza, que le otorgara a los que menos tienen la posibilidad de acceder, de forma digna al mercado. “Si no lo hacemos, vayamos buscando la pared donde nos van a fusilar”. Esta honesta convicción es la que, por años, con encuentros y desencuentros, lo ha mantenido cercano a Andrés Manuel.

“Cuando un gobierno es electo democráticamente hay que respetarlo. Tener conflictos caprichosos o ideológicos es una tontería. Si lo que van a hacer las cámaras es confrontar por confrontar porque ideológicamente el que ganó no es de nuestro agrado, es una tontería. Tenemos que buscar la unidad nacional”, recomendación que, sinceramente, deberían atender de uno y otro lado de la cancha. Ya lo hemos comentado en muchas ocasiones que la polarización, menos en estos tiempos, no ayuda, entorpece, distrae y nos desvía de una ruta trazada que con su validaron con su voto, en el 2018, más de 30 millones de ciudadanos.

De lo contrario, como señaló Slim en ese conversatorio con Carlos Salazar, habremos perdido, una vez más, una oportunidad. “México es un país milagroso y hemos desaprovechado las oportunidades, las destruimos y es una tristeza (ver) como acabamos un momento de gran oportunidad, ha sido repetitivo y lo he vivido.”

¿Qué propone Carlos Slim? Aprovechar la confrontación entre China y Estados Unidos. Para él está en manos de los empresarios aprovechar esta coyuntura. “Necesitamos que suba la inversión, que haya más generación de empleos, que haya mejores ingresos para los trabajadores, pero al mismo tiempo cuidar la salud y la educación universal.”

Agregó algo que resulta importante: “Hoy tenemos una gran oportunidad los empresarios de Estados Unidos y México, tenemos que ser los activos más que los políticos; los gobiernos ya hicieron su trabajo (el T-MEC) y nosotros no lo hemos hecho.” Fue más allá al señalar que: “Los políticos y los gobiernos no han entendido y no han conducido el cambio civilizatorio y lo que necesitan es entender y conducir el cambio.”. Para él, “el único país que está conduciendo este cambio de manera cuidadosa yordenada, es China, antes lo hizo Corea del Sur.”

Slim no eludió hablar del conflicto en Europa Oriental. “La guerra es irracional yo la atribuyo, no en forma crítica, a que el presidente Putin tiene una mente agrícola, así como Donald Trump tenía una mente industrial y quería llevarse a la General Motors y a la industria automotriz como un impulsor de desarrollo de Estados Unidos.”

Sobre lo expresado por Carlos Slim acerca de las relaciones gobierno-sector empresarial, resulta positivo que el recién electo presidente del CCE, Francisco Cervantes considere que el reto es“alcanzar consensos para convertir el T-MEC en una herramienta importante para la reactivación económica tras la pandemia de Covid-19, con la que se mejoren los apoyos a las Pequeñas y Medianas Empresas y al comercio exterior.”

El nuevo dirigente de lo que se ha llamado la cúpula de la cúpula empresarial, ha recibido palabras elogiosas del presidente López Obrador. Francisco Cervantes, ex dirigente de la CONCAMIN, no es ajeno a las relaciones complejas entre el empresariado y el gobierno. Ha escuchado los argumentos del presidente que señala que el distanciamiento con varios empresarios derivó de que le pedían que para enfrentar la pandemia y la crisis había que endeudarse, a lo cual se negó.

Para el nuevo dirigente, el CCE “debe ser pieza clave para impulsar un diálogo respetuoso y firme con el gobierno, con el objetivo de lograr acuerdos en la agenda empresarial que contempla la reactivación económica.” Como Slim, Cervantes considera que, para reactivar la economía, “Méxicodebe convertir sus debilidades en fortalezas y para ello usar el talento en nuestro país para sustituir las importaciones provenientes de Asía para fabricar los artículos necesarios y que han tenido dificultades en proveeduría en sectores como el automotriz.”

Joe Biden no coincide con las ideas de Slím y Cervantes En su discurso del martes pasado sobre el Estado de la Nación, además de ratificar su postura ante la invasión de Rusia a Ucrania (“Putin calculo mal”), dio a conocer sus estrategias para frenar la inflación y para avanzar en la lucha contra la pandemia. Para ello, propuso impulsar una “nueva visión” económica del país: “En lugar de depender de cadenas de suministro extranjeras, hagámoslo en Estados Unidos. Los economistas lo llaman aumentar la capacidad productiva de nuestra economía. Yo lo llamo construir un Estados Unidos mejor.” Una visión nacionalista recurrente en los mandatarios demócratas. 

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 28 de febrero 2022.


*La historia de repite

*¿Será Ucrania el Waterloo de Vladimir Putin? ¿Su Némesis?

* Occidente dejó sola a Ucrania 

* Ni un paso atrás en la entrada de Ucrania a la OTAN

*América Latina y la geopolítica

*La nueva guerra fría: ¿alineados o no alineados?

 

Para mediados de 1812, Napoleón I, emperador de Francia, había extendido sus dominios por el centro de Europa; impuesto a sus hermanas y hermanos como monarcas o dirigentes de los países que su poderoso ejército había invadido. Su gran proyecto era hacerse de Rusia, nación cuyos zares, Catalina la Grande y Pedro el Grande, habían extendido conformando un imperio rico y poderoso. 

El 24 de junio de ese año, el ejército francés, liderado por el mismo corso, que había entrado a Rusia por Ucrania con 700 mil soldados, avanzó a Moscú obligando a replegarse al ejército del zar Alejandro I que pagaba de esa manera su retiro del bloqueo continental al Reino Unido y por haber liberado a Polonia. El emperador francés le había enviado previamente una oferta de paz entregada al zar en el Palacio Real de San Petersburgo, donde se encontraba reunido con la familia real. Las condiciones eran inaceptables. La ocupación francesa se extendió hasta el 18 de diciembre de ese mismo año. 

¿Por qué fracasó el poderoso ejército galo en su propósito expansionista? Los historiadores coinciden en que el hábil estratega militar, héroe de mil batallas, en Egipto, en Tollón; que enfrentó al famoso almirante Nelson en varias ocasiones, no midió los tiempos, extendiendo su presencia en el territorio enemigo. No fue el ejército ruso quien lo venció sino el rudo invierno. Fracasó, ante todo, por las dificultades de aprovisionamiento. 

Para quien era un maestro en los preparativos de guerra, este error fue particularmente trágico. Su derrota en Rusia fue el inicio del fin de su Imperio, primero, con su arresto y exilio en la isla de Elba de donde escapó en 1814 para luchar dos años más hasta su derrota definitiva en la batalla de Waterloo. Fue vencido por una coalición internacional formada por Austria, Gran Bretaña y Prusia. 

Esa derrota, el 18 de junio de 1815, puso punto final a 23 años de guerra entre Francia y los estados aliados europeos. Napoleón fue trasladado a la Isla de Santa Elena donde murió en 1816. El “Gran Corso” escribió en sus memorias que sus desgracias iniciaron con la derrota en España, en 1814, y se agudizaron con el fracaso de su intentona de hacerse del territorio ruso.

Muchos años después, el 22 de junio de 1941, Adolfo Hitler decidió desconocer el pacto de no agresión firmado con José Stalin antes de iniciar la Segunda Guerra Mundial. Acuerdo que incluyó la repartición de Polonia y que fue la causa del inicio de ese conflicto armado. 

La Operación Barbarroja, nombre clave para la invasión alemana de la Unión Soviética arrancó con resultados favorables ejercito nazi que había entrado a Rusia, como Napoleón, por Ucrania, con el objetivo ideológico de conquistar la región occidental de Rusia para repoblarla con alemanes. 

¿Cuál era el fundamento principal de esta invasión? Era el llamado “Generalplan Ost” que tenía como propósito utilizar a algunos de los conquistados como mano de obra esclava para el refuerzo de guerra que libraban los países del Eje(Alemania-Italia-Japón). Además, y esto era el interés fundamental, hacerse de las reservas de petróleo del Cáucaso, así como de los recursos agrícolas de Ucrania. Su objetivo final incluía el exterminio, esclavitud, germanización y deportación masiva a Siberia de los pueblos eslavos para conseguir, de esta manera, el anhelado Lebensraum, el espacio vital razón de ser de la guerra impulsada por Hitler en 1939.

¿Qué provocó el fracaso del propósito alemán de hacerse de la parte occidental de la URSS? Las primeras grandes heladas de noviembre de 1941 pusieron en evidencia la falta de equipamiento de los alemanes, y la incapacidad de tomar Moscú frustraría definitivamente el proyecto hitleriano. Lablitzkrieg (guerra relámpago) que se había paseado por Europa no funcionó en la inmensidad del territorio ruso.

Las tropas soviéticas sufrieron los primeros embates de las fuerzas armadas alemanas que pudieron avanzar hacia su objetivo principal: Moscú, pero se toparon con un muro infranqueable en Stalingrado (hoy Volvogrado). Fue la batalla que lleva ese nombre, para muchos historiadores la más intensa de todas las ocurridas durante este conflicto mundial, la que inclinó la balanza a favor del ejército soviético porque obligó al repliegue alemán hacia su territorio, al tiempo que las tropas soviéticas se iban haciendo de los territorios liberados que luego formaron parte del llamado bloque socialista al concluir la guerra en 1945. 

Hitler no nos dejó unas memorias, como Napoleón, pero, de haberlas escrito, sin duda habría señaladoque su derrota en la batalla de Stalingrado fue su Waterloo. ¿Será Ucrania el Waterloo de Putin? En este momento es difícil responder a este acertijo. Lo que es evidente es que la decisión que ha tomado el presidente ruso, un autócrata en toda la extensión de la palabra que transpira el deseo de devolver a su país la grandeza que le dieron zares como Catalina y Pedro traerá consecuencias para el orden internacional. 

Su nacionalismo es sinónimo de imperialismo,estadio que Lenin calificó como la fase superior del capitalismo sin alcanzar a ver que el modelo soviético que él inauguró en 1922 recorrió la ruta imperial bajo la égida del peor de sus alumnos, pero el más astuto y maquiavélico de todos: José Stalin.

No concuerdo con Joe Biden, “El extraviado”, cuando dice que su homólogo ruso quiere reinstaurar a la Unión Soviética. Este modelo ya no tiene cabida en estos tiempos y Putín, el espía favorito del politburó no es, para nada, un marxista-leninista, si bien, como Vladimir, su tocayo, ha tenido que recurrir al “capitalismo de Estado” para establecer las bases de un nuevo modeloeconómico, político y social que, como nos anticipaba el doctor Federico Seyde la semana pasada, parece estar dibujándose con tinta china.

Sobre esta nación asiática, vale reproducir las palabras expresadas por el presidente Xi Jinping el viernes pasado, que ubican a China en una posición distante de la que manifestó antes de la invasiónrusa a Ucrania, un tácito espaldarazo a su homólogo ruso señalando que le asistía la razón al oponerse a que Ucrania se convirtiera en miembro de la OTAN. 

¿Le sorprendió a Xi la invasión rusa a Ucrania?Seguramente que pasó por su mente, pero como una decisión extrema que veía lejana. Ya con los soldados rusos pisando tierras ucranianas y la fuerza aérea bombardeando zonas habitadas por civiles, el mandatario chino no tuvo más remedio que abogar porque se transite a un diálogo que permita recuperar la paz. Jinping insistió en que la ONU actúe como árbitro para, primero, se haga un impasse en la guerra, se dialogue y se lleguen a acuerdos.

Volodimir Zelenski, presidente de Ucrania se ha negado a aceptar las recomendaciones de Estados Unidos de salir de Kiev. La narrativa de su discurso centra en la convocatoria a sus connacionales a enfrentar al invasor; acto heroico de las naciones invadidas, pero que no siempre tiene los resultados esperados. El miedo y la desazón cunden con mucha rapidez cuando están cayendo sobre tu cabeza las bombas lanzadas por un enemigo poderoso.

Zelenski se ha manifestado a favor de sentarse a dialogar directamente con Putin, pero no teniendo como exigencia primaria su dimisión. Parece estar decidido a ser el último en abandonar un barco cuyos tripulantes, miles, han decidido poner pies en polvorosa, salir huyendo antes de que sea demasiado tarde y que ello conlleve la instauración de un gobierno pro ruso que no verá, jamás a los dueños legales de la casa invadida como sus iguales.

Vladimir Putin insiste en su dimisión, al tiempo que invita abiertamente a los militares ucranianos, todavía fieles a su mandatario, a dar un golpe de Estado que, considera el presidente ruso, “facilitaría las negociaciones” al no estar en el gobierno a quienes califica como “una banda de drogadictos neofascistas”.

¿Fascismo? Suena como una broma cuando el concepto sale de la boca de quien, de manera descarada, está operando su propio “Generalplan Ost”, que despegó en 2014 con la invasión de Crimea, pasando por el reciente reconocimiento deindependentistas ucranianos, validado por un Parlamento abiertamente entregado a las decisiones del jefe del Ejecutivo. 

Ni un paso atrás en lo del ingreso de Ucrania a la OTAN

Cierra este círculo perverso la invasión a Ucrania con la excusa, quizá entendible pero no justificable, que esa incorporación pone en riesgo su seguridad nacional y cumple un deseo, un sueño de los Estados Unidos, de tener en ese organismo multinacional a todos los países antagónicos a Rusia, “frenando los claros propósitos de Occidente “de mantener la hegemonía de los Estados Unidos.

La justificación de esta invasión a la exrepúblicasoviética se funda en el argumento de que “Ucrania está escuchando los cantos de las sirenas capitalistas”, incumpliendo los acuerdos firmados2004 que la obligaban a no dar ese paso: “Se esta entregando en los brazos de los Estados Unidos para entrar a la OTAN”, ha señalado una y otra vez el mandatario ruso que ha cerrado los ojos y no escucha las peticiones que se le hacen para que abandone esta postura y se siente a dialogar viendo por la paz.

Su amenaza a Suecia y a Finlandia (que en el siglo XIX era territorio controlado por el imperio ruso), evidencian su clara intención de bloquear, al precio que sea, cualquier maniobra de Occidente (aflora nuevamente la narrativa de la guerra fría), léase de lo Estados Unidos, que pretenda ampliar el número de “aliados”, como les llama Biden, incorporados al acuerdo del Atlántico Norte. 

¿Quiénes son los perdedores en este aquelarre, una auténtica reunión nocturna de brujas y brujos? No son pocos los que señalan que Rusia perderá mucho. Es posible que las sanciones impuestas (entre ellas la ridícula de la UEFA de trasladar la final de la Champions de Moscú a París), lastimen la economía rusa y la de las elites de esa nación, incluido Vladimir Putin, uno de los cuatro hombres más ricos de esa nación. Sin embargo, considero que pronto se resarcirán de esta “chancliza”, prohibida en la CDMX como medida para disciplinar a los menores. 

El peso específico de Rusia en la economía europea es muy grande. La dependencia que de su gas y petróleo tienen la mayoría de las naciones de la región diluyó el peso de sanciones similares que en el 2014 se le impusieron cuando invadió la península de Crimea. Creo que hoy va a ocurrir lo mismo. Se quedará con Ucrania. Obligará a dimitir al actual gobierno e instalará uno pro ruso o, al menos, mas afín al mundo Oriental.

¿Perdedores? Sin duda, Ucrania, invadida, violentada con las armas. Obligada a una salida masiva de personas que ya están ampliando el numero de migrantes hacia Europa central, lo que acrecentará el problema que no pudo resolver Ángela Merkel debido a las posturas nacionalistas y antiinmigrantes de los presidentes de Polonia y Hungría.

Ucrania ha sido abandonada a su suerte. Los discursos y las ofertas hechas por Estados Unidos y la Unión Europea no se concretaron, sin duda, por el riesgo que conlleva una intervención militar de la OTAN que, sin duda, escalaría el conflicto hasta una guerra total.

¿Perdedores? Joe Biden, Kamala Harris y los demócratas. El mandatario que esta semana dará su mensaje a la Nación está viviendo el peor de sus momentos. A la caída de su popularidad al interior, se sumará la desconfianza total de sus aliados europeos que ya habían medido su debilidad durante su primera y única gira al viejo continente. 

Su papel en este conflicto ha estado muy lejos de lo que se espera del líder de un país que necesita fortalecer su papel hegemónico ante el evidente e imparable ascenso de sus antagónicos: China y Rusia que, considero, con la invasión de Ucrania, ha replanteado su papel en el escenario geopolítico mundial. ¿Cuál será hoy el pensamiento de Xi Jinping con respecto a Taiwán? ¿La impasible actitud internacional que hoy aflora seguirá cuando el gigante asiático tome la decisión de recuperar, como ya lo hizo con Hong Kong, la joya de la corona, una de las piezas fundamentales del grupo de “Los tigres asiáticos”?

Pierde, finalmente, pero no menos importante, la ONU, organismo multinacional que una y otra vez evidencia su inoperancia ante evento como la pandemia, la crisis económica y ahora, este nuevo conflicto. El Consejo de Seguridad de la ONU tiene desde 1945 secuestrada a la Asamblea General, el órgano máximo. 

Hoy como ayer, como ocurrió con la guerra de Corea, con la de Vietnam, con el conflicto árabe-israelí todavía vivo, la crisis de los misiles, y otros muchos eventos que han lastimado la existencia del orbe, el secretario general, se llame como se llame, es una figura anacrónica e insulsa ante estas repetidas controversias. 

De la guerra de Ucrania, su invasión por una nación que ha violentado su soberanía devendrá, más temprano que tarde, un nuevo orden mundial que ya no será unipolar. ¿Esta preparada la ONU para trabajar por la paz y el desarrollo en ese nuevo escenario? Creo que no. Tenemos que transitar a una nueva organización. Con raíces vinculadas a la Sociedad de Naciones y la ONU, sí, pero con un auténtico sentido de democracia participativa en la que, como se señala en la Carta de San Francisco de 1945: un país es un voto.

América Latina y la geopolítica

Ante este irremediable cambio de orden mundial. La pregunta que surge es: ¿Cuál será el papel de los países latinoamericanos? Los países latinoamericanos han tenido una activa participación desde el inicio del siglo pasado en eventos que tienen que ver con las estrategias geopolíticas de las naciones que se plantean ampliar sus espacios vitales fundadas, primero, en un discurso nacionalista, necesario para fortalecerse al interior, al tiempo que buscan expandirse hacia afuera en la búsqueda de esos espacios necesarios para satisfacer sus ambiciones imperiales, sus requerimientos de mercados, de fuerza de trabajo y de materias primas baratas.

América Latina no participó en la primera línea en la llamada “Gran Guerra” (1914-1918), pero experimentó sus consecuencias. Primero, como proveedora de materias primas y luego, con declaraciones de guerra como las realizadas por Bolivia, Panamá, Cuba y Uruguay a Alemania a raíz de la entrada de los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial el 29 de mayo del 2014, si bien su participación activa ocurrió casi al final de la guerra derivado del triunfo de la revolución bolchevique de la cual devino la firma por Lenin del Tratado de Brest-Litovsk, que retiró a Rusia del conflicto, dejando desguarecido el frente oriental.

No obvio mencionar que entonces, México estuvo en el radar alemán cuyo gobierno envió a Venustiano Carranza un telegrama (El telegrama Zimermann), en el que el canciller teutón lo invitaba a aliarse en la lucha contra Estados Unidos y sus aliados. La zanahoria era apetitosa, de resultar triunfantes, Alemania se comprometió a devolver a nuestro país los territorios arrebatados por los vecinos del norte en 1847; además, se ofrecían apoyos económico y militar. 

Sabemos que el “Barón de Cuatro Ciénegas”, hizo caso omiso de esta misiva que sí tuvo efectos favorables para su administración ya que al conocer de este correo el mandatario norteamericanoWoodrow Wilson, modificó la fría relación con el coahuilense, reconoció a su gobierno, retiró a los marines de Veracruz y Hermosillo y le entregó armas para enfrentar a “los rebeldes” Emiliano Zapata y Francisco Villa.

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), México y Brasil declararon en 1942 la guerra a los países del Eje Berlín-Roma-Tokio. Nuestro país, gobernado entonces por Manuel Ávila Camacho(1940-1946), y siendo secretario de la Defensa el expresidente Lázaro Cárdenas del Río, lo hizo cuando los submarinos alemanes hundieron dos buques tanque que transportaban petróleo mexicano (Faja de Oro y Potrero del Llano). Lo mismo ocurrió en 1943 con Colombia que también sufrió el hundimiento de un carguero a manos de la marina alemana.

La nueva guerra fría: ¿alineados o no alineados?

Luego de que los aliados (Reino Unido, Estados Unidos y Francia), junto con la URSS, vencieran a los países del Eje poniendo fin al conflicto armadoen 1945, los tratados de Potsdam dieron lugar a una división del mundo en dos grandes bloques, uno, liderado por los Estados Unidos, otro, por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, partiendo de la división de Alemania en una zona occidental y otra oriental. Inicia así el largo y complejo período de “La Guerra Fría”, que caracterizado por el enfrentamiento de los dos imperios en una lucha desarrollada en el terreno ideológico, económico, militar, deportivo, científico y hasta en la carrera aeroespacial. Cada bloque buscaba adherentes a su modelo lo que implicaba una alineación a las ideas y a los proyectos de nuevo orden mundial que cada imperio definía de acuerdo con sus intereses. ¿Hacia dónde se moverán los países de la región? Sobre este tema hablaremos en nuestra próxima entrega. No se muevan de sus asientos. Nos leemos el próximo lunes en este mismo espacio.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 21 de febrero de 2022.


*La polarización se ha vuelto pandemia

* “Viene el lobo”: grita Pedro

* Razones ideológicas de la estrategia rusa

* La nueva normalidad: el recuento de los daños 

 y los retos futuros

 

La polarización, la crispación, se han convertido en una pandemia que amenaza convertirse en endemia; en una enfermedad con la que habremos de convivir el resto de nuestras vidas. En el Mundo, México no es la excepción, se observa que la polarización, el enfrentamiento, ha hecho a un lado la dialéctica la que describió Heráclito de Parménides como una tesis y una antítesis de la que deriva algo nuevo, la construcción algo diferente: Por el contrario, se ha convertido en una antinomia, en un resultado que conduce a la destrucción del adversario, del opuesto: lo primero son mis intereses, mi visión.

La política, el arte de lo posible, la ciencia capaz de hacer la guerra por otros medios, los pacíficos, se ha guardado nuevamente en el cajón del cual se han extraído, nuevamente, los cuchillos, las lanzas, las pistolas, las ametralladoras, las bombas convencionales y las que no lo son. 

El secretario general de la ONU, Antonio Guterrez, ha salido a escena con ese desfase característico de la organización creada en 1945 para evitar una nueva guerra mundial, sí, pero no para impedir que, desde entonces, se registren conflictos entre los individuos como entre las naciones, parafraseando al Benemérito de las Américas.

“Estamos viviendo un momento de mayor tensión, de mayor peligro que durante la Guerra Fría”, señaló el portugués el viernes pasado, cuando los tambores de guerra sonaban con una fuerza tal que parecía irremediable lo que desde hace varias semanas viene anunciando Joe Biden: la invasión rusa a Ucrania. “Las tropas rusas están avanzando”. “Es cuestión de horas la invasión”: “Habrá sanciones severas a Rusia si invade Ucrania”: “Enviaremos los soldados necesarios para proteger a los ucranianos”. “Salgan todos de Ucrania”. 

Eran las 18 horas del viernes 18 de febrero, cuando un atribulado mandatario de los Estados Unidos, en su histórica oficina oval, la misma en la que Franklin D. Roosevelt anunció, el 7 de diciembre de 1941, la entrada de su país a la Segunda Guerra Mundial luego de ataque japonés a Pearl Harbor. La misma que durante trece días de octubre de 1962 reunió a John F. Kennedy, a su hermano Robert, el secretario de Estado, y a Robert McNamara, el secretario de la Defensa, para enfrentar una de las crisis más graves de la Guerra Fría, provocada por la instalación de misiles atómicos soviéticos en la Isla de Cuba.

Las cosas no cambian, sólo los actores y su capacidad o incapacidad para resolver las crisis que les toca enfrentar. “El hombre y sus circunstancias”, diría Ortega y Gasset. La pregunta que hoy cierne sobre el mundo es si los actores de reparto de esta nueva crisis estarán a la altura de sus circunstancias. Lo evidente, y por ello lo complejo del asunto, es que la geopolítica, como ocurrió en el pasado, está jugando una vez más, a la ruleta rusa, que paradoja, con más de una bala en el cilindro de la pistola.

Javier García Arenas, economista hispano, señala que la población se polarizado de forma notable en los últimos años. El grado de polarización política es una variable clave que cuantifica hasta que punto la opinión publica se define en dos extremos opuestos. El analista económico establece que “a mayor polarización, más difícil resulta generar consensos amplios entre grupos con sensibilidades distintas para acometer reformas profundas que permitan que la sociedad avance. De este modo, una polarización elevada puede dar lugar a posiciones irreconciliables lo que dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos.”

Lo anterior lo observamos lo mismo para discutir una reforma eléctrica, que para lograr medidas sanitarias que sumen a toda la sociedad. Los eventos violentos observados en las últimas semanas protagonizados por los opuestos a las vacunas y refractarios a las medidas adoptadas por sus gobiernos evidencian esta polarización, esta crispación que aleja de toda posibilidad de acuerdos. Dos interlocutores sentados a una mesa tan distantes el uno del otro como su verdadero afán de llegar a acuerdos.

“Viene el lobo”: grita Pedro

¿Es esta una estrategia de Biden para distraer la atención de los problemas internos que no ha logrado revertir, los económicos y, sobre todo, la fractura que se observa en su partido, polarizado,con dos grupos antagónicos aparentementeirreconciliables: los moderados y los radicales? ¿Es una estrategia de Vladimir Putin para reposicionar a una nación humillada luego de la caída del Muro de Berlín que devino en la balcanización de sus repúblicas, una de ellas, la joya de la corona, Ucrania, que quieren recuperar? ¿Es una estrategia del gobierno chino que apoya e impulsa a Putin a enfrentar a su antiguo y permanente enemigo, con la finalidad de darle a los Estados Unidos el golpe final, que permita a China asumir el liderazgo mundial que hace muy poco sonaba a fantasía?

Muchos analistas coinciden en señalar que la crispación nace de un plan de Estados Unidos y de la Unión Europea, orientado a poner freno al expansionismo ruso y a su dominancia en el terreno energético impidiendo la conclusión del gaseoducto ruso-alemán. En este juego de ajedrez, no son pocos, tampoco, los que dudan que el discurso del flamante canciller teutón sea sincero. Sí, amenazan a Rusia con sanciones, pero en el fondo pervive su filia hacia Rusia siempre presente en el partido Socialdemócrata. No es extraño que sus aliados en la coalición que hoy gobierna Alemania, liberales y verdes, hayan manifestado su extrañeza y rechazo al discurso pro ruso de Scholz.

Razones ideológicas de la estrategia rusa

Ya hemos comentado en este espacio las razones, muchas aparentes de este conflicto. Sin duda, hay elementos que no podemos dejar fuera del análisis, por ello, tuve una sustanciosa conversación con el doctor Federico Seyde, catedrático de la UNAM, del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP) y del Instituto de Administración Pública de Tabasco (IAP). El también colaborador del periódico “El Economista”, inicia la charla afirmando que, “la masiva concentración de tropas rusas en la frontera con Ucrania representa, sin lugar a duda, la más importante amenaza militar que Europa ha enfrentado desde el colapso de la Unión Soviéticaen 1991.”

¿Hay un trasfondo ideológico en la amenaza rusa? El politólogo de la UNAM me responde que, “para poder calibrar a profundidad la peligrosidad de esta amenaza, conviene analizar el marco ideológico del cual emergen las decisiones estratégicas que el gobierno ruso ha venido tomando en los últimos tiempos con relación a Ucrania.”

Federico Seyde establece recomienda, “tener presente que cada Estado nacional posee sus propios fundamentos ideológicos de legitimidad política”. En el caso de la Rusia postsoviética contemporánea y, “en especial, de la Rusia que se ha venido desarrollando bajo el liderazgo de Vladimir Putin desde comienzos del Siglo XXI, la configuración ideológica del Estado ha venido alejándose sistemáticamente de lo que podríamos denominar `el modelo occidental´, originalmente planteado por Boris Yeltsin.”

¿Hacia dónde se dirige este nuevo modelo impulsado por Putin? El docente del INAP, especialista, también en políticas públicas responde que, “la transformación reciente del Estado ruso sugiere la apertura de una ruta evolutiva que le aleja cada vez con mayor claridad del clásico modelo occidental basado en una síntesis histórica entre `democracia´, `descentralización´ y `capitalismo de mercado´, al tiempo que le aproxima de manera cada vez más evidente al modelo chino, es decir, a un modelo de evolución política y económica estructurado a partir de una particular combinación entre `autoritarismo´, `centralización´ y `capitalismo de Estado´.”

¿Este nuevo modelo conducirá a Vladimir Putin a un reencuentro con el discurso marxista, con el compromiso con la justicia social y la emancipación proletaria? Seyde es contundente en su respuesta: “Desde luego que no. Él ha encontrado una nueva fuente de sustentación ideológica fundada en un nacionalismo exacerbado semejante al surgido en el contexto histórico de la Segunda Guerra Mundial.”

Resulta interesante el análisis y el planteamiento de Federico Seyde, para quien “el nuevo Estado ruso ha desarrollado un discurso ideológico de carácter nacionalista que, entre otras cosas, implica una activa oposición al orden político y económico surgido tras el colapso de la URSS.”

¿Es este el verdadero lifemotiv de esta coyuntura que ubica al mundo en el umbral de un nuevo conflicto bélico? El investigador y docente de la UNAM responde contundente: “La Rusia contemporánea confronta el orden global surgido después de la Guerra Fría, incluyendo a la Unión Europea, en virtud de que considera que este nuevo orden mundial constituye una estructura de poder económico y político que, después de la derrota infringida sobre la Unión Soviética en el marco de ese período de cuarenta y cinco años, ha sido diseñado con la finalidad de preservar la hegemonía de los Estados Unidos.”

¿Qué debe hacer Occidente para enfrentar este proyecto nacionalista ruso y sus efectos en una zona claramente concebida por Putin como un espacio vital? El entrevistado establece que este propósito de Rusia, impulsado por Putin, “que es de la mayor importancia, debe ser enfrentado por el mundo occidental convencido de que la posibilidad de que el ejército ruso penetre desde múltiples frentes (incluidos aquellos ubicados en territorio de Bielorrusia), con cientos o incluso miles de tanques el territorio ucraniano es absolutamente real.” Para él, “la masiva concentración de tropas está lejos de ser producto de una estrategia propagandística de corto plazo.”

¿Hasta dónde puede llegar la respuesta militar del mundo occidental? “Esta es la pregunta fundamental que deben formularse europeos, británicos y norteamericanos. En mi opinión es altamente improbable que, daba la limitada importancia que en términos económicos y políticos tiene Ucrania para el mundo occidental, la OTAN esté dispuesta a emprender una guerra frontal contra Rusia y sus aliados.

Entonces, ¿qué puede ocurrir? La respuesta es rápida: “Lo más probable es que la respuesta occidental se limite al envío de armamento a la resistencia ucraniana y a la aplicación de severas sanciones económicas contra Rusia que, hay que decirlo tendrá fuertes implicaciones sobre el bienestar de los ciudadanos europeos y, en particular sobre los ciudadanos alemanes.”

¿Cuáles serían las implicaciones para Putin? La respuesta final es contundente: “Tendrá un impacto enormemente negativo y muy probablemente definitivo sobre la legitimidad de su proyecto político y, por lo tanto, sobre su permanencia en el poder.”

La nueva normalidad: el recuento de los daños y los retos futuros

El jueves próximo será presentado, de manera virtual, por dos grandes amigos, Carolina Brondo Macías, directora de este diario, y por Faustino Torres, docente de la UJAT y compañero en Visión Empresarial que transmite desde hace 18 años XEVT, el cuarto libro editado por la Universidad Olmeca de las Prospectivas publicadas por Novedades de Tabasco desde hace más de una década, gracias a la invitación de mi muy querida Carolina. 

Esta presentación será transmitida a partir de las 17 horas del jueves 24 de febrero por las redes de la universidad y por You Tube. Me permito compartir algunas líneas del Prologo que hizo el honor de escribir Faustino Torres.

“Hoy mas que nunca se vale ser prospectivo, crear escenarios y dilucidar arriesgadamente mas allá de los hechos. La realidad diversa y cambiante, las fuentes de información avasallantes, nos invitan a ser un vaso diferencial que requiere obligadamente tomar los datos, organizarlos y darles sentido para convertirlos en información y finalmente mediante un proceso intelectual generar de ahí el conocimiento.

“Prospectiva 2021 es más que un anuario; es un almanaque, que trata con destreza y profundidad cada tema de coyuntura que acontece y es relevantepara la vida nacional. Usted hallará estimado lector, una mirada a la realidad nacional e internacional desde el sureste de México. En esta compilación, se encontrará un amplio análisis y ejercicios periodísticos sobre temas de interés público. 

“Si bien, sobre la vida pública se escribe todos los días en todas partes de México y el mundo, resulta hasta cierto punto inédito, leer de la pluma y el teclado de un destacado académico, politólogo, analista y activo promotor del permanente debate de ideas, una visión desde la hoy meca política de México, desde Tabasco en el corazón del sureste de la República Mexicana. 

“Destacamos sobre el origen geográfico de donde se vierten las ideas, pues el  2021 fue el año de las vacunas contra el COVID-19. En temas nacionales vivimos el año de la elección intermedia en México y al mismo tiempo una especie de evaluación electoral del trabajo del Presidente Andrés Manuel López Obrador; así también atestiguamos el primer examen de Morena y de la 4T, después de haber subyugado políticamente a la oposición en el 2018. 

“En el contexto internacional 2021, fue antes que todo el escenario del cambio de gobierno de los Estados Unidos de América, la llegada del Joe Biden, tras la salida de Donald Trump. Proceso electoral histórico como complejo desde su arranque, que dio origen a un cerrado y controvertido resultado, para concluir en una atropellada y hasta violenta transición, que en diversos momentos puso en entredicho la solidez democrática del vecino del norte. Los ojos del mundo vimos y vivimos en tiempo real la irrupción en el Capitolio, símbolo de la institucionalidad norteamericana. Sin duda, hecho que marco el inicio del año 2021.

“La prospectiva es obligada, los métodos, las metodologías y los procesos lineales para entender el presente y escribir el futuro, hoy no tienen cabida. El mundo cambia y lo hace a gran velocidad, la comunicación y el binomio información/desinformación se entremezclan y conviven todos los días a lo largo y ancho del mundo. Hoy tenemos la opción de simplemente ver la realidad pasar o ir un paso adelante en nuestro análisis para formar parte activa del tan requerido debate de ideas.

“Finalmente, no puede dejarse de lado en análisis geopolítico y socioeconómico de la realidad mundial. La guerra, la pobreza aderezada con profundas desigualdades, la pandemia del COVID-19 (con todas sus variantes), fenómenos económicos como la inflación, y el calentamiento global, son condiciones transversales a las que nadie escapa. 

“Inevitable pensar de salida en la transición y la continuidad (o no), del proyecto nacional de la denominada 4T de cara al 2024. Hombres y nombres, mujeres y cargos, cercanías versus sana distancia, confianzas y lealtades, forman parte también de la Prospectiva 2021 y es que no podría ser de otra manera.”  

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 14 de febrero 2022.


*¿Cuánto crecerá el PIB en México este año?

* Priorizar el control de la inflación: Banco de México

* La reforma eléctrica en el ojo del huracán

*¿Pausar la relación con España?

 

Más allá de entrar en la polémica de si México se encuentra en una fase de “recesión técnica derivado de que durante los dos últimos trimestres del 2021 no hubo crecimiento del PIB, lo indiscutible es que,el haber logrado un incremento del 5% en ese rubro el año que recién terminó, no permite, de ninguna manera, echar las campanas a vuelo toda vez que venimos de una caída superior al 8% en el 2020 yque en el 2019 fue del cero por ciento.

En este espacio hemos señalado de manera reiterada que para que se pueda revertir la pobreza que nos lacera que, lamentablemente, volvió a crecer a causa de la pandemia y la crisis económica de ella derivada, es necesario impulsar al aparato productivo.

Para que el gobierno que impulsa una transformación del país pueda hacer realidad su cometido, es necesario generar riqueza y esa función, lo sabemos, sólo la puede cumplir el sector productivo, los empresarios nacionales y extranjeros. El Estado, a través de su “brazo administrativo”, el gobierno, debe generar las condiciones para que ello suceda.

A lo largo de los tres años de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, hemos escuchado sobre acuerdos con el sector empresarial para detonar proyectos productivos. Carlos Salazar Lomelí, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, quien en marzo dejará ese encargo, ha sido un persistente promotor de dichos acuerdos, gastando en ese propósito parte importante de su capitalpolítico y de gestión debido a que, una y otra vez, esos proyectos se han quedado en el anuncio y no han transitado a la concreción.

No obvio mencionar que la segunda mitad del gobierno actual recorrerá caminos empedrados. El no haber logrado en las elecciones intermedias replicar su mayoría en el Congreso modificó elescenario político, complicando el propósito presidencial de sacar adelante las tres reformas constitucionales anunciadas por el tabasqueño al cumplir tres años como primer mandatario de la nación: reforma eléctrica, electoral y de la Guardia Nacional.

Es cierto que las oposiciones están lejos de poder descarrilar el ferrocarril de la transformación que conduce el líder moral de Morena. En las seis elecciones que se realizarán este año, se anticipan un triunfo del partido gobernante en al menos cuatro de los seis estados donde renovará al jefe del Ejecutivo. De cumplirse este pronóstico, Morena habrá crecido en el numero de entidades en las que gobierna, lo que tiene especial importancia con la vista puesta en el 2024.

Volviendo al tema económico, si bien es cierto que la inversión externa sigue fluyendo y que las remesas continúan llegando merced a los programas keynesianos que han impulsado los gobiernos de Donald Trump y de Joe Biden, es urgente que el gobierno mexicano promueva estrategias que alienten la inversión privada, nacional y extranjera, lo que sólo ocurre cuando las reglas del juego son claras y se mitiga la incertidumbre. Desgraciadamente, la polarización sigue siendo un factor que no contribuye a generar ese ambiente propicio para la inversión.

¿Cuánto crecerá el PIB en México este año?

El presidente López Obrador cree que el PIB crecerá este año un 5%. Un pronóstico que es más que optimista si nos atenemos a las circunstancias adversas derivadas de una pandemia que no cede, y a un escenario nacional e internacional afectado por un proceso inflacionario global, del que México no escapa. En México, la persistencia en el incremento de los precios al consumidor, especialmente la llamada inflación subyacente que ha alcanzado los 6 puntos porcentuales, ha dado argumentos a 4 de sus 5 integrantes para elevar 50 puntos base la tasa de referencia que ya se ubica en un 6%.

Las expectativas de muchos analistas y banqueros se cumplieron, sin embargo, había un cierto morbo por saber cuál sería el sentido del voto de la flamante gobernadora del Banco de México. Su voto a favor de ese incremento ha sido bien recibido por la comunidad financiera y bancaria, por el sector privado. 

No eran pocos los que dudaban de que la primera gobernadora del banco central se sumará a esta decisión que manda dos mensajes importantes: uno, el refrendo de su compromiso como cabeza de esa institución de hacer lo necesario para frenar y revertir el alza de precios; dos: garantizar la autonomía del Banco de México como lo mandata su Ley Orgánica.

Nuevamente voto en contra el subgobernador Gerardo Esquivel, quien esgrimió los mismos argumentos de las tres ocasiones anteriores: “Estamos viviendo un proceso inflacionario coyuntural, no estructural. El incremento de la tasa de referencia manda una mala señal a los mercados”. Desgraciadamente, este argumento, que yo compartí en octubre pasado, se está volviendo cada día más difícil de defender, no sólo en nuestro país, en el resto del mundo. El problema con las cadenas de suministro sigue latente; el desabasto de productos perecederos y no perecederos ha generado una discrepancia entre los compradores y los vendedores (oferta y demanda). 

Lo que han decidido la mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno (integrada por tres mujeres y dos hombres), es aplicar la Regla de Taylor. Esta regla es una regla de política monetaria que determina cuánto debe variar el tipo de interés fijado por las autoridades en función de los cambios que se producen por la inflación y en output gap o brecha de la producción.

Más allá de esta decisión, que tiene su lado malo, porque encarece el precio del dinero, de los créditos, pero también el positivo, que es, precisamente, el que el Banco de México cumpla con su propósito central: controlar los precios, están las declaraciones de Victoria Rodríguez Ceja, la gobernadora del Banco Central que no elude señalar que los riesgos de mayor inflación están latentes, sobre todo porque en Estados Unidos se están presentando índices (7.3%) no vistos en cuatro décadas.

Priorizar el control de la inflación: Banco de México

“Mantener una inflación baja es un requisito necesario, una condición para que se pueda dar el crecimiento económico. Con contribuir con nuestro mandato contribuimos decididamente en este tema”, señaló en una entrevista concedida a Rodrigo Pacheco y a David Páramo (Excélsior). Añadió, “de no mantenerse estable el nivel de precios, se generarán otro tipo de condiciones, que irían en sentido contrario a lo que requiere el crecimiento en el país.” Queda claro que el combate a la inflación es tema prioritario. La meta es que este año haya una baja importante para que “a finales del 2023 esta tendencia a la baja pueda converger hacia la meta de 3%”.

El Banco de México está haciendo su tarea. ¿Es esto suficiente? No, es necesario transitar a un escenario que permita que la sinergia sector empresarial-gobierno, transite por una ruta menos espinosa, por un escenario menos convulso como el que ahora se vive.

A este escenario se suma la polarización que, es cierto, deviene del estilo personal del presidente, sí, pero también de los opuestos al régimen empeñados en descalificar todas las acciones de una administración que desde antes de iniciar estableció de manera clara y abierta el rumbo que pretendía tomar para hacer realidad una transformación que conlleva no sólo un cambio de gobierno sino un cambio de régimen, que los que quieren mantener vigentes los modos y las modas del pasado, no aceptan, lo repelen, lo combaten.

El futuro cercano anticipa que ese escenario crispado se hará más ríspido. Al momento, lo observamos claramente, la confrontación está centrada entre aquellos que defienden la reforma eléctrica promovida por el presidente López Obrador, argumentando que la reforma previa, la del 2013, entregó a extranjeros un patrimonio que, en 1961 Adolfo López Mateos, habría devuelto a la nación para su usufructo. 

Del otro lado están los que insisten en que lo que se busca con esta reforma es la estatización con lo que se cancelaría la competencia y se traicionarían los compromisos hechos contratos con empresas nacionales y extranjeras que se sienten afectadas por esta pretensión del gobierno de cancelarlos violentando, dicen, sus derechos. El foco se ha puesto en empresas de origen español beneficiadas por los acuerdos alcanzados durante los gobiernos de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto.

Los primeros señalan que no existe el propósito demonopolizar el servicio eléctrico en la CFE; plantean que dicha reforma establece que el 44% de la generación estará en manos del sector privado. Los segundos han ido más lejos al demandar la intervención de gobiernos extranjeros, al tiempo que anticipan demandas y conflictos que, remarcan,contribuirán a desalentar las inversiones nacionales y extranjeras no sólo en el sector eléctrico, también en otras actividades económicas vitales para la nación.

Ken Salazar, el embajador de los Estados Unidos en México, sí, el que primero se manifestó en contra de la reforma; habló con los diputados que defienden el proyecto, Morena, PT y PVEM. Al salir de la reunión nos regaló un ambiguo mensaje al manifestar que el gobierno mexicano “tiene el derecho de promover reformas pensando en el beneficio de los habitantes de la nación”. Al día siguiente, precisó que esas reformas deben partir de un “piso parejo”, lo que ello signifique.

La reforma eléctrica en el ojo del huracán

Lo cierto, es que esas declaraciones, interpretadas por el gobierno mexicano como un apoyo y vía librea la reforma, no les gustaron a algunos legisladores demócratas que pidieron al presidente Joe Biden la remoción del diplomático que, como senador, promovió leyes para revertir los efectos del cambio climático. 

El presidente de los Estados Unidos, quien tiene en este momento preocupaciones mayores por los riesgos de que inicie un conflicto armado en Europa Oriental, no atendió la petición de los legisladores, pero sí le encargo a John Kerry, responsable del tema del cambio climático, que viajara a nuestro país para enfatizar que el gobierno del demócrata; uno, está comprometido con el impulso a las energías limpias; dos, que le preocupa que la reforma energética no camine por ese rumbo.

Sobre este segundo punto, el ex vicepresidente de los Estados Unidos aseguró que el gobierno de Biden “respeta la soberanía de México”, pero que “buscará fomentar un mercado eléctrico abierto y competitivo.” Resultado de este viaje, de una reunión de más de tres horas con el presidente López Obrador, Kerry logró un acuerdo que establece la creación de “un grupo de trabajo conjunto que tendrá como objetivo apurar el paso a energías limpias, de cara a los próximos 13 años”.

“No hubo quejas por la reforma eléctrica”. El canciller Marcelo Ebrard resumió los resultados alcanzados destacando las buenas relaciones con el gobierno de los Estados Unidos: “Así como se construyó un entendimiento para el tema de seguridad entre México y el vecino del norte, algo parecido se hará mediante el equipo de trabajo para impulsar energías limpias.” 

Por su parte, la Embajada de ese país informó que,en el encuentro celebrado en Palacio Nacional, “el secretario Kerry y el embajador Salazar resaltaron la importancia de acelerar la inversión en energías renovables para beneficiar a los consumidores, la economía en general, y en nuestra lucha contra el cambio climático.”

Y si bien no hubo queja sobre el tema de la reforma eléctrica, como señaló el canciller mexicano, en el comunicado de la Embajada estadounidense sí se tocó el tema: En la reunión con el mandatario mexicano y sus colaboradores, “se mencionó las importantes preocupaciones que la administración Biden-Harris tiene sobre la actual propuesta de reforma energética de México, y el imperativo de impulsar economías abiertas y competitivas en cumplimiento del T-MEC.”

En tanto, la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados anunció que se ampliarán una semana más los foros del Parlamento Abierto de la iniciativa de la reforma eléctrica, con la intención, explicó el presidente de esta junta, el priista Rubén Moreira, de que puedan participar los dueños de las empresas generadoras de energía, líderes de opinión, y volver a invitar a gobernadoras, gobernadores, así como a un representante del gobierno federal. Espero que en este foro no ocurra lo mismo que en el diálogo entre los cancilleres del Reino Unido y de Rusia, que este último, calificó como “un encuentro entre un sordo y un mudo”.

¿Pausar la relación con España?

Podemos decir que la reunión con John Kerry significó un triunfo de la diplomacia. Donde no podemos decir lo mismo, fue en la fallida propuesta de un embajador de México en Panamá, que generó una fractura en las relaciones con esta nación centroamericana. Se suma a ese resbalón diplomático, pero con efectos más graves, el manifiesto del presidente de la República de “pausar” las relaciones con España, a la luz de lo que él considera una defensa a ultranza de empresas que, a su juicio, no han tenido un comportamiento adecuado específicamente en el tema de generación de energía eléctrica.

La expresión mañanera del mandatario mexicano llegó hasta Bruselas donde el canciller español estaba participando en una reunión con sus homólogos de la Unión Europea. A su manifiesto desconcierto por la declaratoria del presidente de México, lo acompañó el revire de que el gobierno ibérico defenderá a los españoles en cualquier punto del planeta. Ante ese escenario de crispación, correspondió a Marcelo Ebrard hablar con su homólogo con la intención de distender y evitar un conflicto mayor.

Como se sabe, Andrés Manuel López Obrador, en el mismo escenario del día anterior, señaló: “Con España no hay ruptura, sino nueva relación para evitar abusos”. Amplió su argumento al establecer que su planteamiento “es un señalamiento por los abusos cometidos por empresas españolas que han afectado al pueblo de México en otros tiempos. Los jugosos negocios que se hicieron por influyentismo, por acuerdos cupulares de políticos de España y de México en los sexenios de Fox, de Calderón, de Peña Nieto, la actitud o el comportamiento de la empresa Repsol en México, lo que nos costó.”

No quitó mérito al planteamiento del tabasqueño, sin embargo, preocupa que ese reclamo derive en un desgaste de la relación con una nación que es hoy la segunda inversora directa en México con 70 mil millones de euros que generan miles de empleos. En nuestro país viven miles de españoles, muchos integrantes de generaciones con raíces históricas. En España, también hay una muy importante presencia de mexicanos y de inversionistas que han puesto su capital en esa nación europea con la que estamos unidos históricamente. Esperemos que este evento no pase a mayores, sería muy lamentable.

En tanto esto ocurre, Tatiana Clouthier, la secretaria de Economía hace su esfuerzo porque la relación del gobierno de la 4T con el sector empresarial tome un cause diferente. Está consiente de que sin inversión privada no podrá haber el desarrollo necesario para que opere el Estado de Bienestar que se pregona. Sin ingresos del extranjero, sin inversión interna, será imposible revertir las desigualdades y, lo que más debe de preocupar al gobierno federal, se ponen en riesgo los programas sociales que se impulsan.

Luego de señalar que es deseable un crecimiento del 5% del PIB como anuncia su jefe, pero que este deseo puede chocar con factores internos y externos que obligan a ser moderados y apostar a un crecimiento del 2.6% que es, más-menos lo que organismos internacionales y el sector financierolocal anticipan. Desde luego, no se puede olvidar que el Presupuesto para este año considera un crecimiento del 4.2% y el secretario de Hacienda, en sus muy pocas intervenciones, ha ratificado ese pronóstico.

Amarrada a un obligado pragmatismo, la secretaria de Economía, sin polemizar, centra sus esfuerzos en generar las condiciones para que, al menos, se logre el crecimiento que anuncia. De ahí para arriba, es ganancia. Tatiana Clouthier anunció en días pasados un nuevo Plan de Reactivación Económica, esta vez, en colaboración con el Sector Privado. ¿Qué se busca? Potenciar el que se presento el 19 de enero de 2021 pero sin la participación de ese sector.

Sin duda, que este nuevo plan considere a la IP, ya es ganancia; más, que la funcionaria reconozca que: “No se puede pensar en un crecimiento económico sin los que generan el crecimiento que son las empresas. Nosotros, como gobierno, debemos enfocarnos en poner condiciones ideales, porque, a final de cuentas, son ellas las que ponen la inversión y generar los empleos.” Suena más que lógico, sensato. ¿Será la última oportunidad?

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Martes 8 de febrero 2022.

Ayer fue día inhábil; para romper un poco con la rutina, Prospectiva les comparte hoy un cuento del autor de esta columna, dejando descansar por una semana los temas habituales. 

 

LA DECISIÓN FINAL

Desde hace unos días Narciso se muestra inquieto. La situación ha llegado a desesperarlo y es cada día más insoportable. Sabe que la solución es irreversible y radical, pero está convencido de que es la única que pondrá punto final a su problema.

Narciso vive en la Ciudad de México, donde nació y creció. Su infancia podría calificarse como normal, de no ser por las peculiaridades que a él le imprimió una madre sobreprotectora, enamorada de lo estético, de la limpieza compulsiva y profundamente exigente con quienes la rodeaban.

Modesto, su padre, era el reverso de la moneda: despojado de atributos intelectuales. Su carácter apocado y sombrío nada tenía que ver con su figura atlética y rostro particularmente atractivo, cualidades que impactaron a Perfecta cuando ambos estudiaban la preparatoria y la llevaron a utilizar todo tipo de artimañas para conquistarlo.

La tarea no fue difícil ya que Modesto, a pesar de esos atributos físicos, era un ser inseguro, tímido, sin capacidad para los deportes y muy poco afortunado en lo que al amor se refiere. Pese a su físico, se presentía frágil, inseguro y falto de gracia y talento para sostener una conversación y mucho menos para establecer una estrategia para conquistar a una mujer.

A Perfecta poco le importó esto. Por el contrario, la timidez de Modesto le dio oportunidad para tomar la iniciativa, hecho que en ese tiempo pudo haber sido tomado a mal por cualquier hombre, menos por Modesto que, sorprendido pero halagado, fue fácil presa del plan de Perfecta.

El noviazgo duró el tiempo necesario para que Modesto terminara su carrera de contador público en la Universidad Nacional a donde ingresó convencido por Perfecta de que era la profesión ideal para que un hombre como él, «miembro de tan distinguida familia»entrara de lleno al mundo de las finanzas apoyado por los amigos de su padre.

Como en toda relación no faltaron las crisis que estuvieron a punto de terminar con el noviazgo, pero el carácter fuerte de Perfecta siempre lograba imponerse al de Modesto, poco proclive a las discusiones y la polémica, lo que llevó incluso a dejar de acudir a reuniones con sus compañeros de escuela que, según Perfecta, «te distraen en el estudio y te meten ideas raras en la cabeza».

Las amistades escolares tuvieron su fin definitivo aquella tarde en que Modesto llegó a la casa de su novia con el rostro sangrante y el cuerpo lleno de moretones, resultado de una manifestación estudiantil para exigir la autonomía universitaria, que fue disuelta por los bomberos a base de chorros de agua y manguerazos.

Perfecta no lograba comprender cómo el hijo de una ilustre familia, «heredera de las más nobles tradiciones», podía envolverse con un «grupo de rufianes» en manifestaciones que «sin duda deben ser propiciadas por esos comunistas que ponen en peligro la propiedad y las buenas costumbres».

Aquella tarde, mientras curaba los múltiples raspones del rostro de Modesto y lo recriminaba acremente, Perfecta «comprendió» que lo que él necesitaba era una mano fuerte que lo guiara, que lo aconsejara, y decidió que ella estaba llamada a asumir esa «noble tarea» que sus padres habían encargado a «ineficientes institutrices» que poco o nada hicieron en favor de la educación de Modesto y sus diez hermanos, en tanto ellos se dedicaban a cumplir con sus múltiples compromisos sociales.

Perfecta se encargó desde entonces de velar por Modesto. Vigiló y apoyó día a día sus estudios profesionales y lo alentó en los momentos de flaqueza en que Modesto, consciente de sus limitaciones, planteaba el abandono de estos. Así, con esfuerzos y empujones, con la ayuda de Perfecta que incluso mecanografío su tesis, Modesto se recibió con más pena que gloria.

No pasaron muchos días después de la recepción para que Modesto obtuviera un empleo. Una carta de su padre dirigida al gerente general del Banco de la Industria y el Comercio, S. A. le abrió las puertas como «Ayudante Principal del Administrador General», cargo que no satisfizo del todo a Perfecta quien, sin embargo, consideró que «por algo había que empezar su escalatoria hacia los altos cargos que el futuro le deparaba».

Perfecta lo acompañó el primer día de trabajo y no escatimó en consejos ni recomendaciones acerca del cómo y cuándo aprovechar la ocasión para dar el brinco hacia un menor puesto «a la altura de tu apellido».

Modesto tenía empleo. Era tiempo de preparar el camino hacia el altar, cosa que no le costó gran trabajo a Perfecta quien, una noche estrellada, sentada en una banca del jardín, le informó súbitamente al novio que era tiempo de preparar la boda y que esta debía celebrarse en exactamente seis meses y ser «la mejor boda del año».

Modesto no se inmutó, le sonó lógico que el siguientepaso en su vida fuera casarse y quién mejor que Perfecta que había sido la única mujer que realmente se había interesado por él.

Como Perfecta había planeado, se fijó la fecha de la boda y por ende el día en que Modesto y su familia acudieron ante la suya a pedir oficialmente la mano de la novia que se vio adornada por un precioso anillo –previamente escogido por ella– que llenaba de luz su rostro y de preocupación el del novio que aún no alcanzaba a resolver cómo lo iba a pagar. Sin embargo, el momento no era para aflicciones, sino de felicidad, porque estaba a punto de suceder lo que tanto deseaba. ¿Lo deseaba?

La boda fue tan fastuosa como Perfecta lo anhelaba y tan costosa como Modesto lo temía. Los ahorros de ambas familias hubieron de dedicarse a satisfacer uno a otro los caprichos de la novia, a excepción de la luna de miel en Europa que tan solo quedó en un breve viaje a Nueva York.

Todo marchaba a las mil maravillas. Al regreso del viaje, Perfecta se dedicó, con su acostumbrada impetuosidad, a decorar su hogar, una casa rentada que «nos servirá para vivir unos cuantos meses mientras compramos una propia en una lujosa zona de la ciudad», explicaba una y otra vez a sus amigas que a diario se reunían para tomar el té y a jugar canasta.

Sin embargo, las expectativas de ascenso de Modesto no iban a la par de los sueños y aspiraciones de Perfecta y aunque él procuraba ocultarlo, ella no perdía oportunidad de reclamárselo y de exigirle que hablara con su jefe acerca de un ascenso con la lógica mejoría de su ingreso. Desconocía que, si Modesto hacía eso, sería la excusa para despedir a quien en poco o nada satisfacía las necesidades de la empresa.

A esta presión se sumaba la que ejercían los padres de ambos que no entendían cómo después de tres años de casados aún no recibían «la visita de la cigüeña». La razón era sencilla: Perfecta había decidido «encargar» hasta que la situación económica mejorara, Modesto saldara sus cada vez mayores deudas y pudieran darle a su vástago una «morada digna de su estirpe».

Sin embargo, algo falló y las náuseas y mareos que acompañaron al retraso la llevaron al médico solo para confirmar lo que ella temía. Narciso nació y de nada le valió el coraje de Perfecta, como tampoco sirvió que durante la gestación se la pasara viendo fotografías de hermosos niños ya que el infante en nada se les pareció, saliendo igual al abuelo materno: moreno, ojos negros como el carbón y cabello encrespado, lo que impidió a la madre hacer cualquier reproche. Esa mala imagen fue el principio del nada grato tránsito de Narciso por el mundo.

Pocos meses después de su nacimiento, un accidente lo dejó sin abuelos, a Modesto sin trabajo y encargado de responder por incontables deudas que su padre había adquirido, razón por la cual los pocos bienes de la familia tuvieron que venderse para cubrir dichos adeudos.

Las ilusiones de Perfecta se derrumbaron como castillo de naipes. Narciso no solo no trajo «torta» bajo el brazo, sino que se convirtió en sinónimo de tragedia. Así creció en medio de problemas que poco a poco destruían una familia que realmente jamás lo fue.

Educado en una escuela oficial, creció con mala imagen de un hogar donde los reclamos y presiones de su madre eran cosa común, como cotidiana era la actitud pasiva de un padre que siempre fue lejano, que transitaba ausente y del que sospechaba un afecto que nunca logró hacerse expresivo.

Modesto tuvo que aceptar un trabajo de burócrata en una Secretaría, donde un amigo de la universidad lo recomendó. El exiguo salario poco o nada servía para cumplir las exigencias de Perfecta que se negaba a abandonar sus sueños y buscó por todos los medios realizarlos topándose una y otra vez con una realidad más dura que sus anhelos.

Narciso tenía doce años cuando su padre abandonó su casa en silencio, sin ningún aviso y no volvió a saber nada de él. Su madre no derramó ni una sola lágrima –al menos en su presencia–, simplemente le dijo: «Ahora tú eres el hombre de la casa»; como tal, Narciso empezó a padecer los gritos, las presiones y las exigencias que habitualmente tocaban a su padre.

Una pequeña herencia les permitió sobrevivir y a Narciso continuar sus estudios hasta ingresar a la Escuela de Contaduría y Administración para cursar, igual que su padre y por consejo de su madre, la carrera de contador público, la cual concluyó impulsado por Perfecta que ni un solo día dejó de decirle lo importante que era que se recibiera y fuera un hombre de provecho.

Narciso no conoció el amor filial. Nunca recibió una señal de cariño, lo cual atribuía a esa mala imagen que su madre constantemente le señalaba, hecho que lo volvió inseguro, retraído y temeroso a cualquier relación con las mujeres, sobre todo porque su madre le había advertido que si se le acercaban era para obtener alguna ventaja.

Caro pagó su confidencia acerca de su relación amistosa con una compañera de escuela, pues desde ese momento su madre le reclamaba que llegara dos o tres minutos después de la hora y le revisaba la ropa, libros y cajones para buscar la evidencia que demostrara un desacato a sus órdenes. Narciso se recibió sin fiesta ni reconocimiento alguno. De su madre solo escuchó: «Gracias a mí has terminado, mi sacrificio no fue en vano. Te toca ahora a ti dedicarte por entero a mí y ver que nada me falte».

Durante veinte años Narciso ha cumplido al pie de la letra los deseos de Perfecta. Durante ese tiempo ha ido y venido de la casa a la oficina siguiendo un monótono script y se ha refugiado en su cuarto ocultando esa mala imagen «que a mí no me avergüenza porque soy tu madre». Ha vivido con ella desde que nació. Ha hecho todo lo posible por convencerse de que debe sobrellevarla y conformarse con lo que «Dios en su infinita sabiduría le dio».

Sin embargo, a últimas fechas Narciso no duerme. Las noches se le hacen eternas en un largo insomnio durante el cual lee incontables novelas policiacas buscando en ellas la clave para resolver sus males.

El día había llegado. Es el día preciso; temprano fue al centro de la ciudad a comprar el instrumento que le permitirá poner punto final a su tormento. Había buscado en el directorio la ubicación precisa del lugar donde comprarla. Llegó antes de que abrieran; se mantuvo delante de la cortina, aún cerrada, impaciente, deseando ser el primer y solitario cliente.

A las nueve en punto un hombre de mediana edad con traje oscuro y lustroso hizo su aparición. Sacó un manojo con incontables llaves que veía una a una hasta que luego de unos segundos (que para él fueron siglos), procedió a abrir la puerta que quitó lentamente ante la mirada de Narciso que no sabía si ayudarlo o esperar a que él solo lo hiciera. La cortina subió de un solo golpe y el corazón de Narciso empezó a latir con un ritmo intenso. El sudar de sus manos era incontrolable y sus nervios lo hicieron tropezar al entrar a la tienda y encontrarse ante ese hombre pequeño, medio calvo y con barba de ayer que subió la cara para poder ver a Narciso a través de su aguileña nariz.

«¿Qué se le ofrece?», preguntó en un acto mecánicoque a Narciso le sonó a interrogatorio policiaco y que incluso lo hizo retroceder y pensar en marcharse sin llevar «eso» que quería. Luego de un momento, Narciso recobró el aliento y con voz que quiso ser firme expresó su deseo de adquirir una pistola calibre 22 y una caja de balas.

«Aquí tiene… esta pistola es infalible y le resolverá su problema», le dijo ante el asombro de Narciso que de pronto se sintió descubierto… «es bueno tener unarma en casa, los robos están al orden del día…»,continuó el armero con voz tenue que calmó a Narciso quien pagó apresuradamente y salió de la tienda.

Narciso había llevado una gabardina para ocultar su compra. En una bolsa puso el arma y en la otra la caja de balas. Durante el trayecto en tranvía desde el centro hasta la colonia Roma, jamás soltó el arma ni dejó de mirar a diestra y siniestra buscando a alguien que lo hubiera seguido o que sospechara lo que iba a hacer.

Bajó del tranvía y caminó con paso firme, sorprendido él mismo de su determinación. Estaba nervioso, pero logró controlarse. Sabía que este era el día adecuado porque la sirvienta había salido y estaría solo en la casa para poder ejecutar su plan sin ningún testigo.Buscó la llave en la bolsa del pantalón cinco metros antes de llegar a la puerta que abrió sin tardanza y cerró vigilando que nadie lo hubiera seguido.

Ya en el vestíbulo, sacó el arma, la acarició con amor y hasta con agradecimiento anticipado por el favor que le haría. La cargó y sin quitarse la gabardina subió por las escaleras hasta la recámara donde terminaría con ella.

Abrió la puerta.  La habitación estaba oscura pues no había sido corrida aún la gruesa cortina, pero no necesitaba los rayos del sol, sabía dónde estaba, así que entró con paso firme y disparó varias veces, sin piedad ni remordimiento alguno.

Estaba seguro de haber cumplido su plan. Sin embargo, prendió la luz de la lámpara de techo. Ahí estaba, inerte sobre el suelo, destruido por las balas,ese enorme espejo que desde pequeño delataba su mala imagen. Había acabado con él. Desde entonces,ningún espejo pudo ya reflejar su mala imagen.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 31 de enero 2022.

Antonio Osuna Rodríguez: un imprescindible

*  Tambores de guerra suenan en Europa Oriental

*  El punto de quiebre: la invasión rusa a Crimea

* ¿Qué es la geopolítica?

*¿Causas o excusas? He ahí el dilema mi querido Hamlet

El viernes pasado, con el muy lamentable fallecimiento del doctor Antonio Osuna Rodríguez, perdemos en Tabasco a un hombre de enorme estatura, de gran calidad humana. Un doctor egresado de la Escuela Médico Militar, que hizo de la disciplina un hábito de conducta y del servicio a la sociedad un comportamiento cotidiano. Su aporte a nuestra tierra le mereció muchos reconocimientos, afortunadamente recibido en vida: reconocimientos como un trabajador de la salud que siempre luchó porque quien ejerciera esa noble profesión lo hiciera cumpliendo estrictamente con su responsabilidad de curar las heridas del cuerpo, pero sin desatender las heridas del alma.

Tuve el gusto de conocerlo cuatro décadas atrás, gracias a la amistad con su hija Yolanda y con quien, poco después, se convirtió en su yerno, mi siempre extrañado hermano Lácides. Mi primer contacto fue en su consultorio, en el Centro, junto a la oficina de correos. Me recomendó Lacho que lo viera para que me atendiera una de mis recurrentes colitis. No sólo hizo, sino que me recetó una medicina que me sirvió toda la vida, su amistad y su cariño que procuré cuidar como uno de esos tesoros que nos regala la vida y que siempre valoré.

Por eso me dolió mucho saber de su muerte, afortunadamente, “como el lo quería, en su casa y tranquilo”, me dijo la mañana de ese viernes, con la voz quebrada, Yolanda, su hija que en la noche se despidió de él con el beso cálido de quien espera verlo al día siguiente. No fue así. Se nos adelantó don Antonio, pero nos deja un dulce sabor, un recuerdo imborrable; el gusto, el honor de haber podido ser parte de su tiempo de vida que deja muchas semillas frondosas, su hijo, sus hijas, sus nietos, sus bisnietos, y sus innumerables aportes a este estado con el que siempre estuvo comprometido.

La Junta de Gobierno de la Universidad Olmeca dispuso tres días de duelo, sí, pero un tiempo infinito para recordarlo. ¿Cómo no hacerlo si fue de los 30 tabasqueños que la construyeron? Antonio Osuna Rodríguez dijo sí a la invitación a formar parte de un proyecto que hace treinta años fue la génesis de una institución de educación superior sin fines de lucro que tenía, tiene, porque ese es su gen principal, un elevado compromiso social. Junto con David Gustavo Gutiérrez Ruiz, con Lácides García Detjen, el doctor fue pivote, impulsor importante de nuestra Escuela de Medicina que, en su honor, lleva desde hace más de diez años su nombre.

Se nos adelanto Don Antonio: ¡El imprescindible! Ya lo extrañamos. Ya está con su querida esposa, con Lácides, con una tacita de café, “colombiano, por favor”, platicando de tantas cosas, como siempre hacían. Que en paz descanse.

Tambores de guerra suenan en Europa Oriental

Tambores de guerra están sonando en Europa Oriental, lo que, sumado a la pandemia, constituye un factor más de incertidumbre planetaria. El acoso de Rusia a Ucrania está provocando una gran tensión internacional colocándonos, nuevamente, en un escenario similar al que vivimos durante cuarenta y cinco años con la llamada “Guerra Fría” que enfrentó a los Estados Unidos y a la URSS luego de la Segunda Guerra Mundial.

¿Cuáles son las causas de este conflicto que ha provocado la caída de las bolsas y la depreciación de las monedas de países emergentes a causa de la revaloración del dólar que se convierte en moneda de resguardo en un entorno de incertidumbre? El ensayo de Pablo Telman Sánchez Ramírez (“El conflicto en Ucrania: el primer enfrentamiento serio de Rusia con Occidente durante la etapa post-Guerra Fría”) nos aporta algunos datos importantes que vale la pena analizar.

Primero que todo, que debemos recordar que después de la caída del Muro de Berlín, en noviembre de 1989, la URSS entró en una fase de desarticulación que, en 1990, con la defenestración de Mijaíl Gorbachov del poder, significó el fin de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, nacida en 1922 por el impulso de Vladimir Ilich Lenin, sustentado en la Constitución Soviética y en la conformación del Soviet Supremo.

“Ucrania se convirtió en un Estado ingobernable de manera inesperada y repentina. De haber sido la república postsoviética más estable desde el punto de vista político, económico y social durante la década de los noventa, se ha convertido en una zona inestable, plagada de conflictos armados y resentimientos nacionalistas alentados en cierta medida y, sobre todo, en sus inicios, desde fuera de sus fronteras”, nos señala Sánchez Ramírez. En diciembre del 2014, fecha en la que publicó este ensayo, se contaban más de 5 mil muertos y un millón de desplazados como consecuencia de la guerra.

¿Por qué a Rusia le interesa tanto Ucrania? Es el título de otro ensayo, más reciente, realizado por José Pardo de Santayana, publicado en junio de 2021 por el Instituto Español de Estudios Estratégicos. El autor señala que Henry Kissinger “ha defendido tanto que, para mantener una relación mínimamente armoniosa con Rusia como para una geopolítica global equilibrada, Ucrania debería ser reconocida como Estado colchón. Muchos en Occidente piensan que con el Kremlin no se puede hacer concesiones de principios”.

Más adelante, aporta un dato esencial para entender los motivos que tiene Rusia para amagar con un ataque a Ucrania: “La potencial incorporación de Ucrania a la OTAN ha terminado por romper las relaciones este-oeste y existe el riesgo de un aumento de las tensiones entre ambas partes. Moscú, que juzga que Occidente quiere debilitar y marginalizar a Rusia, hará todo lo que esté a su alcance para impedir la adhesión de Ucrania a la Alianza Atlántica.”

¿Qué papel está jugando Estados Unidos en este escenario? Una abierta oposición a la postura de Rusia y a su claro afán de retomar su papel hegemónico en el concierto geopolítico mundial: “Estados Unidos, se juega su credibilidad y no se vislumbra una solución aceptable para los actores implicados. La población de Ucrania es la principal víctima, la paz y la estabilidad, previsiblemente también.” Añadiría, que en este momento de clara caída de la popularidad de Joe Biden, el escalamiento de su antagónico Donald Trump, que señala abiertamente que el gobierno del demócrata “es un auténtico desastre”, desviar la atención hacia el exterior es una estrategia, muy riesgosa, sí, pero que lo puede ayudar.

El punto de quiebre: la invasión rusa a Crimea

Diferentes analistas coinciden en señalar que desde 2014, “con la anexión de Crimea por parte de la Federación Rusa, y la guerra de Donbás, Ucrania se ha convertido en el principal escollo del panorama de seguridad europeo”. La tensión que se vive en este momento, por la amenaza rusa de invadirla y la abierta oposición de Estados Unidos, del Reino Unido y de la Unión Europea, han puesto al mundo en alerta ante la posibilidad de un evento bélico cuyos efectos serían nefandos en el escenario pandémico y de crisis económica mundial que prevalece.

Estamos, una vez más, ante la colisión de dos enfoques distintos y en gran parte antagónicos que nos recuerdan los constantes diálogos de sordos característicos de la “Guerra Fría”. Lo paradójico del caso es que ese período que abarcó de 1945 hasta 1990, que tuvo como componente principal una confrontación ideológica entre dos propuestas irremediablemente opuestas: socialismo versus capitalismo; es hoy un enfrentamiento que deriva de una confrontación sustentada totalmente en propósitos expansionistas y de control de espacios vitales.

“Es la geopolítica, estúpidos”. Nos diría Bill Clinton. Sí, el propósito de Rusia es recuperar su papel estelar en el escenario internacional luego de tres décadas en los que ha tenido que cumplir con un papel secundario, primero aceptando la hegemonía de su enemigo acérrimo, luego con el despunte de su aliado ocasional, China, que tiene hoy un papel no igual, pero sí parecido al que la URSS desempeñó durante casi medio siglo.

Curioso también, que, habiendo un notorio distanciamiento entre China y Rusia, el presidente de la primera nación, Xi Jinping, haya salido a escena a señalar que la segunda tiene razón al manifestar su oposición a que Estados Unidos, líder de la OTAN, proteja los principios que han guiado a las naciones occidentales, desde el fin de la Guerra Fría, de ampliar su espacio de influencia. 

Para China, la postura actual del Kremlin es justa, mientras que, para Occidente, tiene una perspectiva típicamente geopolítica, sustentada en la defensa de intereses que, para Rusia. son vitales, profundamente arraigados a sentimientos de identidad nacional.

¿Qué es la geopolítica?

Vale recordar que el término geopolítica, que actualmente es utilizado de diferentes maneras, “designa en la práctica todo lo relacionado con las rivalidades por el poder o la influencia de determinados territorios y sus poblaciones.” Rivalidades entre poderes políticos de todo tipo -no sólo entre estados, sino también entre movimientos políticos o grupos armados más o menos clandestinos- y rivalidades por el control o el dominio de territorios de mayor o menor extensión.

Por lo anterior, los razonamientos políticos, entender que es y porque ver conflictos como el de Rusia y Ucrania, desde la óptica de la geopolítica, contribuyen a que se entienda de mejor manera las causas de tal o cual conflicto, en el seno de un país o entre estados, y, de esta manera, poder anticipar las consecuencias de estas luchas entre países.

Desde esta óptica, no hay la menor duda de que en este momento estamos en un punto de aparente inflexibilidad en el que el diálogo entre los cancilleres de Estados Unidos y de Rusia está lejos de lograr el objetivo de reducir la tensión, primero, y, segundo, que las divergencias transiten a un escenario más complejo. ¿Por qué está ocurriendo esto? Podemos lucubrar que ello sucede porque en ni un ni otro interlocutor, ni las naciones que representan, tienen en realidad el propósito de llegar a un acuerdo que contribuya a la distensión, a atenuar el conflicto. 

Biden amenaza con hacer todo por frenar a Rusia, entre ello, enviar 8,500 soldados a la zona; del otro lado, Putin ordena maniobras militares que contribuyen a darle sentido a las advertencias estadounidenses. Uno a otro se acusa de intransigencia, como en los viejos tiempos del teléfono rojo que era el método de comunicación de los dirigentes en turno que cargaban, día y noche, un maletín con el gatillo preparado para un ataque nuclear.

Moscú se observa enrocado. No tiene menor intención de permitir que Ucrania entre en la esfera occidental ingresando a la OTAN, como ya lo anticipaba en su ensayo José Pardo. “Tal desenlace convertirá a Ucrania en un Estado hostil a Rusia en estrecho entendimiento con los otros países antirrusos del este de Europa. Además, supondría la aceptación por parte de la Federación Rusa del dictado norteamericano y la consiguiente renuncia a su rango de potencia”, lo cual está claro, Vladimir Putin no permitirá que otra nación de Europa oriental se sume al Tratado del Atlántico Norte. Ha llegado muy lejos para ahogarse en la orilla.

Para la Federación Rusa, para su presidente, que aspira a recuperar el poder y control de la región, como ocurría con la URSS antes de su desintegración en 1991, la clave está en evitar que la OTAN, nacida al finalizar la Segunda Guerra Mundial, para oponerse al Tratado de Varsovia, creado por Moscú para conjuntar a las naciones que había pasado a su control en su avance hacia Berlín en 1945, no puede seguir sumando a una más de las repúblicas ex soviéticas.

Andrea Rizzi, analista político, publicó el pasado 22 de enero un artículo en “El País”, en el que establece que, para comprender: ¿Qué busca Putin con su gran órdago a Occidente?, es necesario decifrar lo que él llama “las claves de la crisis de Ucrania”. El génesis de este conflicto, precisa, estalla en 2014, cuando Rusia respondió militarmente al cambio de gobierno en Kiev (capital de Ucrania). “las protestas contra la decisión del entonces presidente, el filoruso Víctor Yanukóvich, de suspender la firma de un acuerdo de asociación con la Unión Europea y reforzar, en cambio, lazos con Moscú”. Esta decisión, que vino acompañada de una brutal represión a los grupos que se manifestaron en contra, tuvieron consecuencias: la caída del dirigente.

¿Causas o excusas? He ahí el dilema mi querido Hamlet

¿Cómo reaccionó Rusia a esa crisis? Al considerar de interés estratégico, vital, la permanencia de Ucrania en su órbita de influencia, “decidió intervenir de forma semiclandestina” en la región de Ucrania de Crimea”, que más adelante se anexionó, “y fomentó el separatismo en la región de Donbás, alimentando un conflicto armado que se estima causó 14,000 mil muertos desde su inicio.”

¿Por qué esta acción de Rusia precipitó la crisis? Rizzi considera que la causa del escalamiento de la crisis deriva “del paulatino despliegue en los últimos meses por parte de Rusia de soldados y medios en la frontera con Ucrania”, y, especialmente, la publicación, a mediados de diciembre pasado de radicales peticiones a la OTAN y Estados Unidos, “alrededor de la arquitectura de seguridad europea.”

¿Qué es lo que preocupa a Putin que está llevando el conflicto tan lejos? Varios analistas coinciden en que lo que ha generado esta radicalización del presidente de la Federación Rusa, es que su área de inteligencia (tema del cual él es amplio conocedor por su participación como dirigente de la KGB soviética) le ha informado que hay claros indicios de que el gobierno de Kiev “persigue un rumbo independentista y una postura más reacia con Moscú.”

¿Cuáles son los objetivos oficiales de Putin? A final de cuentas, lo que es importante saber es que persigue el presidente ruso: renegociar el tablero de seguridad en Europa. A mediados del mes de diciembre publicó dos propuestas de tratados con EU y con la OTAN basados en condiciones que los analistas calificaron “de muy exigentes”.

Desde luego estos planteamientos fueron rechazadas por los dos destinatarios que para nada aceptaron la propuesta de que la Alianza “asumiera el compromiso de no ampliarse más, y que sus países miembros originales no deberían desplegar fuerzas militares en los nuevos miembros. En el colmo de los excesos, calificó Washington, se exige a EU, “renunciar a toda cooperación militar con Ucrania y otros antiguos países soviéticos que no son miembros de la OTAN.”

¿Qué ha señalado el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg con respecto a estas propuestas rusas, a su actuar, y al escenario de conflicto que ello está generando? El noruego ha establecido que “Ucrania no es ninguna amenaza, Rusia es el agresor.” Añadió, en tono conciliador, pero contundente que “a nadie le interesa un conflicto armado”, pero se mostró partidario de dar todo el apoyo necesario a las fuerzas ucranianas para resistir la amenaza de una invasión armada.” Al tiempo, reitera la demanda de la OTAN a Rusia: “¡Devuelvan Crimea!”.

En tanto los tambores de guerra suenan en Europa Oriental, Putin envía a su canciller a Venezuela y a Cuba, para firmar acuerdos, fortalecer sus relaciones formales y garantizar apoyos de todo tipo, desde lo económico hasta lo militar. “Es la geopolítica, estúpidos”. No nos distraigamos con las bolas de humo.

Termino recordando que para iniciar una guerra no se necesita mucho, tan sólo una excusa. El 28 de junio de 1914, en Sarajevo, fueron asesinados el heredero de la corona del Imperio austrohúngaro, el archiduque Francisco Fernando de Austria, y su esposa, la duquesa Sofía Chotek. Un mes después, el 28 de julio, inició la Primera Guerra Mundial. Esa fue la excusa, la causa: los afanes expansionistas de los nuevos y viejos imperios. Las cosas no cambian, solo las fechas y los actores en el reparto. P

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar