Emilio de Ygartua M.
Lunes 25 de octubre 2021.
*Sembrando vida: sembrando desarrollo con justicia social.
*Encuentro en Tabasco para el Desarrollo Económico del Sureste.
*El envejecimiento como problema económico y social.
*La educación permanente y a lo largo de la vida como un derecho humano.
Andrés Manuel López Obrador ha insistido en que la mejor manera de enfrentar el fenómeno migratorio desde Centroamérica y el sur de nuestro país hacia Estados Unidos, es generando empleos e impulsando un modelo económico que permita a los que ven como su única alternativa “el sueño americano”, quedarse en sus lugares de origen. Su planteamiento se funda en la historia, no tan lejana, de la “Alianza para el Progreso”, impulsada durante la administración del presidente John F. Kennedy (1960-1963).
Es cierto que en 1961 el efecto del triunfo de la Revolución Cubana en nuestra región, matizada por la pobreza y la enorme desigualdad, volvían muy atractivo replicar esa experiencia. Por ello, cuidando su patio trasero, el gobierno demócrata apostó a invertir en el desarrollo con ruta hacia el progreso, no como un acto de “buen vecino”, para nada, como una medida de autoprotección: de seguridad nacional. La muerte del bostoniano, en noviembre de 1963, sepultó con él este propósito que ahora parece cobrar interés del otro lado del Río Bravo.
“Sembrando vida”, uno de los programas insignia del gobierno federal ha permitido dos cosas importantes: generar oportunidades económicas para la población de veinte entidades federativas que lo aplican, al tiempo que, al promover la reforestación de nuestro territorio, contribuye -así lo reconoció John Kerry, enviado especial del presidente Joe Biden-, a combatir el cambio climático. En su momento, el presidente mexicano insistió en que éste no es solo un importante programa de reforestación, “sino un plan que podría ayudar a combatir de fondo las causas de la migración desde Centroamérica.”
Los opuestos al régimen de la 4T, para variar, han minimizado esta reunión y destacado, vía sus fieles comentócratas, que si bien es cierto que Kerry reconoció que este programa de gobierno, “ideado por López Obrador, ayuda a combatir el cambio climático”, eludió hablar del impacto de ese programa en la migración. No lo hizo porque su misión no era esa, sino conocer, por instrucciones de su jefe, el presidente de los Estados Unidos, una propuesta sobre la que tanto ha insistido su homólogo mexicano, cuyo gobierno ya ha destinado recursos para impulsarlo en Centroamérica. No olvidemos que Joe Biden ha dispuesto cerca de 900 millones de dólares para generar el necesario desarrollo en la frontera sur, recurso insuficiente, desde luego, pero es un principio.
La visita de Kerry, la realizada la semana pasada por el secretario de Estado Antony Blinken para firmar el Acuerdo Bicentenario, y a los mensajes de amistad emitidos por el mandatario norteamericano, son muestra inequívoca de que en estos momentos en que el mandatario demócrata es víctima del “fuego amigo” disparado por los moderados de su propio partido (que ponen en peligro el cumplimiento de sus grandes promesas de campaña, lo que ha provocado una caída abrupta de su popularidad), lo urgente es mantener una alianza estratégica con sus vecinos, al norte, con Canadá, al sur, con México.
Encuentro en Tabasco para el Desarrollo Económico del Sureste
Se suma a esas señales, el encuentro realizado el jueves pasado en esta tierra del trópico húmedo, en el que participaron los gobernadores de Campeche, Chiapas, Yucatán, Veracruz, Quintana Roo (representado por su secretario de Gobierno) y, desde luego, el anfitrión, Carlos Manuel Merino Campos, quien manifestó que esa reunión, en la que participaron Ken Salazar, embajador de Estados Unidos en nuestro país, Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Tatiana Clouthier, secretaria de Economía, “se da con el firme propósito de construir acuerdos en beneficio del sureste mexicano.”
En este encuentro, propuesto por el embajador norteamericano en el marco de su visita a Villahermosa, Tabasco el 17 de septiembre próximo pasado, el gobernador de Tabasco advirtió que “el desarrollo de la región representa un asunto inaplazable”, al tiempo que urgió “avanzar hacia una agenda de justicia social que permitia acabar con las asimetrías en esta zona del país”.
¿Por qué es importante atender este llamado hecho por el jefe del Ejecutivo estatal? La respuesta la dio el mismo al señalar que “sin salirnos del marco de la institucionalidad y la gobernanza, vamos a poder generar las condiciones de paz, orden, crecimiento económico y desarrollo sostenible.”
Los cinco mandatarios presentes, y el secretario de Gobierno representante del gobernador de Quintana Roo, coincidieron en señalar la importancia del Tren Interoceánico, del Tren Maya y de la Refinería de Dos Bocas como detonadores del desarrollo y enfatizaron que el presidente Andrés Manuel López Obrador está demostrando, con hechos, su compromiso con la región.
El canciller Marcelo Ebrard destacó la importancia de este encuentro “que permite continuar avanzando en la integración regional para generar más oportunidades de inversión y atacar el problema de la migración que afecta a estos estados”. Con relación a la prospectiva de que se incremente la presencia de inversores en esta región, “cambiaría mucho la situación, no solo migratoria sino también en las condiciones de vida de las personas.” En este evento estuvieron presentes empresarios de la Unión Americana.
La secrataria de Economía, Tatiana Clouthier, resaltó el que Estados Unidos “ponga los ojos en el sur- sureste, lo que habla muy bien del trabajo que sus mandatarios están haciendo en cada una de sus entidades.” Destacó que lo anterior también se refleja en el hecho de que, “todos los días una cantidad importante de personas están viniendo a esta zona por la economía que se está manejando en Tabasco, por razones obvias, y la idea de que se diversifique”. Añadió que, con la entrada en operación del Tren Transístmico, “más empresas iran llegando y habra más fuentes de empleo poco a poco.”
Cabe señalar, ante estos vientos del norte que soplan a favor del desarrollo del sureste mexicano y de Centroamerica, que, a tres meses de cumplir su primer año de gobierno, Biden tiene abiertos muchos frentes: su enfrentamiento con China y Rusia no presenta saldos favorables, al tiempo que su tradicional aliada, Europa, se muestra dubitativa, no sabe si confiar en su antiguo socio, o buscar una alianza con quien pronto será la economía número uno del orbe. La caida de su popularidad es evidente, al tiempo que enfrenta las resistencia de los demócratas moderados que han frenado muchas de sus iniciativas que los ciudadanos leen como inclumplimietos de su administración. El 2022 se ve complejo, y el 2024, de seguir las cosas así, pueden derivar en una dolorosa derrota y el regreso de Donald Trump a la presidencia. Así de grave.
Por ello, es necesario que “no nos hagamos bolas”: la relación entre Estados Unidos y México no se funda hoy en empatías o antipatías; es un factor de seguridad nacional para ambos países. No conviene a ninguna de las partes seguir siendo “vecinos distantes”.
El envejecimiento como problema económico y social
Nuevamente se habla en México de problemas financieros de corto plazo que el gobierno tendrá para enfrentar para el pago de jubilaciones y pensiones como resultado del envejecimiento poblacional y el aumento en las expectativas de vida de los que aquí vivimos. Está claro que modelo neoliberal no fue capaz de adoptar medidas oportunas para atender con seriedad el tema del envejecimiento generando políticas públicas que garanticen la subsistencia de los adultos mayores en condiciones dignas
La correduría norteamericana Standard & Poor’s, (Standar&Poor’s, 2016, p. 8)alertó cinco años atrás que «el envejecimiento poblacional será una carga en el futuro próximo». Fundó su comentario en el hecho de que, derivado del envejecimiento de la población, resultado de las exitosas políticas poblacionales, de la disminución de la mortandad por enfermedades que han sido combatidas adecuadamente, la esperanza de vida ha crecido a nivel planetario de manera exponencial, por lo que recomienda ajustar los presupuestos de los países, desarrollados y emergentes.
Por otra parte, en el estudio titulado “Envejecimiento Global. Sombras de Gris”, (Gonzalez, 2017) publicado por el diario “El Financiero”, en su edición del 11 de mayo del 2017, se analiza el crecimiento demográfico y la dependencia del gasto público de la población mayor. En ese trabajo se señala que mejores acciones de política serán necesarias, particularmente, “para detener los elevados costos de salud y cuidados de largo plazo”.
Este estudio establece que la tendencia es que las racionalizaciones de los sistemas de seguridad social pueden, si son aceptados desde el principio, diferir el impacto y la carga de las medidas impopulares. En ese contexto, el mismo documento precisa que en ausencia de las acciones que se recomiendan, la deuda neta del gobierno en las economías avanzadas se elevará, hacia el 2050, el 134 % del pib, y para el caso de mercados emergentes, llegaría hasta el 136% del pib en ese mismo año.
La calificadora Standard & Poor’s inisiste en que, prácticamente todos los países del orbe, desarrollados o emergentes, “enfrentarán un deterioro abrupto en su demografía, lo que, ante la ausencia de ajustes en los costos de protección social, obligará a tomar medidas adicionales para reducir la creciente carga fiscal”. A mayor abundamiento se establece que: “El déficit fiscal promedio de la mayoría de los países se multiplicará por cuatro en la década de los veintes, derivado del cambio demográfico (envejecimiento de la población), impactando el presupuesto y agravando la carga de la deuda”.
Resulta paradójico que habiendo sido precisamente estos organismos privados, y otros subsidiarios de la Organización de la Naciones Unidas (onu), como el Fondo Monetario Internacional (fmi) y el Banco Mundial (bm), los promotores de las políticas poblacionales aplicadas en el último tramo del siglo XX, sean los que hoy proponen medidas orientadas a reducir el compromiso social del Estado frente al reto del envejecimiento poblacional, observandolo, equivocadamente, como un asunto de carácter presupuestal y no como un tema de carácter multifactorial: económico, político y social, y, de gobernabilidad.
De no atenderse esta problemática, se pueden generar problemas de gobernabilidad, especialmente en las naciones donde la gran mayoría de la población vive en situación de pobreza extrema, de probreza laboral y de pobreza alimentaria, sin acceso a una educación de calidad, sin trabajo permanente y bien remunerado, sin pensiones ni seguro para el retiro suficientes y sin un sistema de seguridad social que les garantice una vejez exitosa y saludable.
Para el caso de nuestro país, el estudio arriba mencionado establece una serie de recomendaciones fundadas en los mismos principios filosóficos que soportan al modelo neoliberal: “La razón de la dependencia de la población mayor de 65 años en México respecto a los jóvenes, pasará de 9.8 % en 2015 hasta 29.4 % en el año 2050. Este crecimiento demográfico se dará en un contexto de crecimiento de la economía real de 3 % para el 2050”.
La calificadora estima que el gasto total del gobierno relacionado con la edad poblacional en México aumentará de 4.7 % en 2015 hasta 11.4 % del pib en el año 2050. El estudio alerta sobre el riesgo de que el gobierno mexicano no adopte nuevas medidas de políticas que eviten que el envejecimiento de la población “dé lugar a incrementos en general en los gastos sensibles a los cambios demográficos”.
Un dato importante que aporta este estudio, es que únicamente el 25 % de los adultos mayores de 60 años reciben en nuestro país una pensión: “De no haber una modificación en esa dirección, la pobreza seguirá en aumento entre los adultos mayores”, señala Berenice Ramírez a “El Financiero”, investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la unam.
El envejecimiento poblacional es un tema que debemos atender, pero no con paliativos, sino con políticas públicas coherentes y persistentes. En los años cincuenta del siglo pasado, los adultos mayores de 60 años representaban tan solo el 5 % de la población total, hoy, el porcentaje ha escalado hasta el 9.4 %.
La educación permanente como un derecho humano
La pregunta clave es: ¿Qué tipo de política pública tenemos que construir para enfrentar con éxito el reto que conlleva el envejecimiento acelerado de la población en general? ¿Una generada desde la óptica de los fanáticos del Estado pequeño y renuentes al compromiso social o, por el contrario, una que rescate la esencia del Estado mexicano nacido del movimiento revolucionario y cristalizada en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos promulgada el 5 de febrero de 1917?
El problema no es el envejecimiento, sobre el cual no se puede incidir, sino los efectos que este provoca en la población. Efectos que no son homólogos para todos los miembros de la sociedad debido al desarrollo desigual y combinado que resultado de la implementación de un modelo capitalista de producción proclive a la concentración de la riqueza en muy pocas manos en tanto que la pobreza y la marginación social se extiende.
Por ello, se requiere construir una política pública orientada a enfrentar los retos que conlleva el envejecimiento, de manera integral y con acciones gubernamentales de largo aliento que, de manera transversal, puedan ir acompañando, desde la adolescencia hasta la vejez, a los hombres y mujeres, mediante un programa de educación permanente y a lo largo de toda la vida.
No se niega que los apoyos económicos, que ya han sido elevados a rango constitucional por el gobierno de la 4T ayudan, y mucho. Sin embargo, debemos transitar hacia políticas públicas redistributivas y, en ese punto, la educación permanente y a lo largo de la vida, elevada a rango constitucional, puede ser la llave de entrada a un mejor mañana para una sociedad que envejece minuto a minuto.
¿Cómo alcanzar esa sociedad justa? La respuesta pasa necesariamente por la educación, pero no cualquier educación, sino una de calidad, que promueva la equidad y haga de la justicia social y de la democracia económica y política binomios indisolubles.
Cuando Thomas Hobbes dice que «la naturaleza ha hecho a los hombres iguales en sus capacidades físicas e intelectuales» (Leviathan, capítulo XIII) y que cualquier persona puede matar pero no superar en astucia a otra, quiere decir que todos los hombres tienen, sustancialmente, la misma potencia física e intelectual, y que las diferencias son insignificantes.
Entonces, si los hombres y mujeres son naturalmente iguales, tenemos que empezar por preguntarnos qué es lo que los hace iguales, sobre todo en el acceso a las oportunidades. En una sociedad que aspira a la justicia, como la nuestra, la inequidad es una situación inaceptable, sobretodo cuando impide que sus miembros accedan a aquellos satisfactores necesarios para tener una vida digna.
John Rawls, filósofo estadounidense, cuyo pensamiento ha tenido un profundo impacto en los campos de la ética, la filosofía política y el derecho, en su obra cumbre «Teoría de la Justicia«, establece que ésta, la justicia, es la que determina que los beneficios y cargas de la sociedad sean repartidas entre sus individuos atendiendo al principio de la equidad.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, promulgada el 5 de febrero de 1917, a la vanguardia de todas las del siglo XX, obliga al Estado a actuar con un sentido de equilibrio, de equidad, bajo el denominador común de una divinidad humana fundada en los sagrados principios de la igualdad y la libertad. Uno de los aportes fundamentales de nuestra Ley de leyes a favor de una sociedad igualitaria en oportunidades es el Artículo 3º. en el que se establece que: «La educación que imparta el Estado: Federación, estados y municipios, tenderá a desarrollar armónicamente todas la facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la patria y la conciencia de la solidaridad internacional en la independencia y la justicia.»
En el momento actual, el reconocimiento del derecho a la educación permanente y a lo largo de la vida, como un derecho humano, cerraría el círculo virtuoso iniciado por los constituyentes de Querétaro de 1917.
Por razones de trabajo, Prospectiva reaparecerá el lunes 8 de noviembre en este mismo espacio. Ciudense mucho.