Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 17 de mayo 2021.

*Estados Unidos: hacia un nuevo modelo económico y social

*Bernie Sanders: “El desafío progresista”

*El futuro de Estados Unidos está aquí

*Nuevo conflicto en Gaza

*Nuevo referendum en Escocia

Al cumplir 100 días como presidente de los Estados Unidos, Joe Biden no sólo presentó los resultados de su gestión, además, planteó cambios en la fórmula que relacionan al gobierno y la sociedad. Un tácito rompimiento con el modelo neoliberal que en la década de los ochenta fue el ariete con el que esa nación no sólo hizo ajustes al orden económico mundial, además, fortaleció su dominancia en un contexto geopolítico en el que se pasaba del bipolarismo a la hegemonía de la nación que había sobrevivido a la Guerra Fría. ¿Fin de la historia? ¿Triunfo de la democracia liberal? Como señalaba Francis Fukuyama en 1989, luego de la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la URSS.

El discurso del flamante mandatario que ganó en noviembre pasado al presidente en funciones, Donald Trump (algo que en los últimos años sólo habían logrado el republicano Ronald Reagan al derrotar, en 1980, a James Carter, y William Jefferson Clinton, demócrata que, en 1992, canceló las aspiraciones reeleccionistas de George Bush), evidencia un corrimiento hacia la izquierda, algo que puede calificarse de audáz y hasta temerario en estos tiempos de evidente división en el vecino del norte.

Este movimiento no nos debe sorprender. Recordemos que el oponente más serio que enfrentó Joe Biden en las primarias demócratas fue el senador por Vermont, Bernie Sanders, que, a diferencia de lo ocurrido cuatro años atrás, cuando competía con Hillary Clinton Roadman, ahora sí decidió bajarse del camión para sumarse a la campaña de quien, a la postre, sería el abanderado de su partido y triunfador en las elecciones presidenciales.

Es verdad que no se le vió muy activo en la campaña, pero es evidente que el senador, líder indiscutido de la izquierda demócrata, puso su huella, su sello, en el programa de gobierno de Biden.  Creo, también, que la nominación de Kamala Harris como su compañera de fórmula, fue un tácito reconocimiento al crecimiento, al peso político que ha ganado la izquierda en su partido.

Avance que no gusta al sector moderado de esa formación política que los califica de “radicales”; mucho menos a los republicanos que, en voz de su candidato presidencial alertaron, lo siguen haciendo, sobre el peligro de una victoria demócrata que “convertiría a los Estados Unidos en una nación comunista”.

Bernie Sanders había mantenido un bajo perfil, modificado recientemente con la difusión de una especie de manifiesto intitulado “El desafío progresista”, publicado en nuestro país por el diario “La Jornada”; documento que, a mi juicio, no tiene desperdicio.El senador por Vermont inicia afirmando: “Vivimos un momento sin precedente en la historia de Estados Unidos; un momento sobre el cual nuestros hijos y nietos leerán en sus libros de historia. Hemos resistido la peor crisis de salud pública en más de 100 años, con más de 600 mil muertes relacionadas con el Covid, y el peor colapso económico desde la Gran Depresión de la década de los años 30. Hemos visto a millones de estadunidenses marchar en las calles para poner fin al racismo sistémico y a la brutalidad policiaca.” Sanders coloca el tema del cambio climático en la lista de prioridades, al igual quen Joe Biden: “Continuamos enfrentando la amenaza existencial del cambio climático a nuestro planeta, cuyo futuro está literalmente en juego.” Asimismo, califica de “bochornoso” el evento ocurrido el 6 de de enero pasado: “Hemos vivido una violenta insurrección contra nuestra democracia en el Capitolio nacional y un fuerte movimiento de derecha hacia el autoritarismo.”

Desde la visión de un hombre de izquierda, preocupado por la enorme desigualdad que existe en su país, señala: “Hoy, en Kentucky, en Vermont, y por todo el país, la mitad de nuestra población apenas la libra con lo que gana, y millones tienen salarios de hambre. Unos 90 millones carecen de seguridad social y no pueden pagar un médico privado, mientras a uno de cada cuatro le resulta imposible costear el escandaloso precio de las medicinas de prescripción. Pese a una economía global extremadamente competitiva, cientos de miles de jóvenes de la clase trabajadora son incapaces de costearse estudios universitarios y muchos millones luchan con los indignantes niveles de deuda estudiantil.”

El senador demócrata  resalta los nefandos efectos que ha provocado la crisis sanitaria en la economía de su país: “Más de medio millón de estadunidenses carecen de un hogar, la gentrificación arrasa con el país, 18 millones de hogares gastan en vivienda por lo menos 50 por ciento de sus limitados ingresos y millones tienen el temor de ser desahuciados.”

A los que piensan, equivocadamente, que en Estados Unidos no hay pobreza ni desigualdad, Sanders les arroja un balde de agua fría a la cara: “Aunque parezca increíble, hemos visto por todo el país, incluyendo mi ciudad de Burlington, Vermont, a familias haciendo cola para recibir paquetes de alimentos de la beneficencia.”

Quien ha sido en dos ocasiones precandidato presidencial lo que para él es una evidente tragedia nacional, la educación. “Millones de jóvenes, entre ellos mis siete nietos, se han visto forzados a perder clases a causa de la pandemia y de la interrupción sin precedente de la educación en este país. Ha sido, hasta ahora, con mucho, el año más doloroso en la historia moderna de Estados Unidos”.

La crisis no es igual para todos. Sanders pone el acento en las enormes desigualdades que ha generado esta pandemia, y la concentración de los beneficios económicos, para variar, en una pocas manos: “No todo el mundo sufre en este país. Mientras decenas de millones han vivido en la desesperación económica, los muy acaudalados han llegado a niveles obscenos de riqueza. Durante esta horrible pandemia, 650 multimillonarios estadunidenses han incrementado su riqueza en más de un billón de dólares.”

Frente a este escenario, lo que propone, al igual que lo hiciera Joe Biden tres semanas atrás ante el Congreso, es un cambio de modelo económico que procure una mejor distribución de la riqueza y un mayor compromiso del Estado con el bienestar social: “Hoy, en Estados Unidos, dos personas poseen más riqueza que el 40 por ciento más pobre, mientras el uno por ciento más rico posee más bienes que el 92 por ciento más pobre de la población. Este es un momento crucial en la historia del país. En los meses siguientes tenemos que tomar una decisión fundamental.”

Momento de decisión

¿Cuál es esa decisión? ¿Cuál es la disyuntiva? Sanders se cuestiona: ¿Construiremos un gobierno, una economía y una sociedad que funcione para todos y no sólo para el uno por ciento de la población? ¿Continuaremos descendiendo hacia la oligarquía y el autoritarismo en los que un pequeño número de poderosos multimillonarios posean y controlen una parte significativa de la economía y ejerzan una enorme influencia sobre la vida política del país?

Estas preguntas refundacionales no tienen una respuesta sencilla. No en un país francamente dividido; tampoco al interior de su partido en el que la mayoría demócrata califica estas propuestas radicales, “incendiarias”. Todavía más complicado si tenemos en cuenta que en los comicios de noviembre el candidato derrotado obtuvo casi 70 millones de votos. Sí, Estados Unidos es un país dividido, fracturado. Estas propuestas, fundadas en la razón y en una realidad inocultable. Esta visión de futuro, no la comparten muchos ciudadanos nortearicanos, hoy abanderados por un líder que ha perdido una batalla, pero no la guerra.

Sanders insiste (Joe Biden también lo hizo) que “es momento de crear una economía y un gobierno que funcione para todos, no sólo para la clase multimillonaria y para los acaudalados donantes a las campañas políticas.” En ese contexto se pregunta: ¿Qué significa esto en términos concretos? “Significa que debemos elevar el salario mínimo federal del nivel de hambre de 7.25 dólares por hora a 15 dólares por hora, y dar a 32 millones de trabajadores el aumento de sueldo que tanto necesitan.”

En este “Manifiesto a la Nación”, Sanders pone sobre la mesa una propuesta radical, sí, pero fundada en las evidencias. Una propuesta contundente; válida no sólo para los Estados Unidos, para muchas naciones del orbe: “Un empleo debe sacarnos de la pobreza, no mantenernos en ella. Significa crear una economía de pleno empleo, generando millones de puestos de trabajo con buenas remuneraciones para reconstruir nuestra debilitada infraestructura, construir viviendas accesibles, modernizar nuestras escuelas, combatir el cambio climático y hacer grandes inversiones en eficiencia energética y para la energía renovable.” El keynesianismo esta vivo en los discursos de Biden y de Sanders. “El neoliberalismo ha muerto. Viva el Estado. Viva el Estado Benefactor”, gritan al unísono.

Para él, ¿para los demócratas? ¿para el presidente Biden?, esto significa “poner fin a la vergüenza internacional de ser el único país grande que no garantiza el derecho a la salud ni concede permisos con goce de sueldo por incapacidad o por asuntos familiares a sus trabajadores.” Significa, agrega, “apostar por una reforma humanitaria sobre inmigración y un camino hacia la ciudadanía. Ya no podemos tolerar que en esta nación vivan niños con el temor de que un día sus padres no estarán con ellos cuando vuelvan a casa.”

En cuanto al racismo sistémico, los cambio que propone el senador requieren “de una reforma de la justicia penal que ponga punto final a la desastrosa guerra a las drogas. Sí, debemos legalizar la mariguana y eliminar los registros policiacos de arrestos por posesión. Debemos abolir las prisiones y centros de detención privados y poner fin a las fianzas en efectivo. Basta de lucrar metiendo personas a la cárcel.”

¿Está loco Bernie Sanders? ¿Es el suyo un “radicalismo inaceptable”? Antes de responder, estimadas y estimados lectores, los invito a leer con detenimiento el discurso pronunciado ante el Congreso por Joe Biden, un día antes de cumplir cien días como primer mandatario de la nación. Leerlo con detenimiento, no sólo lo ha hecho, sino lo que se pretende hacer y cómo se quiere hacer. Este ejercicio permitirá confirmar o desechar si las propuestas del senador Sanders son coincidentes con la prospectiva marcada por el jefe del Ejecutivo estadounidense.

El futuro de Estados Unidos ya está aquí

“La elección es muy clara. Si creemos en una democracia vibrante y no en el autoritarismo; si creemos que todos los estadunidenses tienen derecho a la seguridad económica y que debemos ponernos del lado de las familias trabajadoras del país; si creemos que todas las personas, sea cual fuere su raza, país de origen u orientación sexual, tienen derecho a la igualdad ante la justicia; si creemos en la sanidad ambiental y la necesidad de combatir el cambio climático, la elección es clara. Vayamos al frente, construyamos el movimiento progresista y creemos un gobierno que funcione para todos, y no sólo para unos cuantos.”

¿Quién firmaría estas palabras? ¿Joe Biden?  ¿Bernie Sanders? El presidente de los Estados Unidos acaba de sorprender a propios y extraños al apoyar la liberación de las patentes de las vacunas lo cual sustenta tanto en la urgencia como en su legendaria fama de moderación. “Nuestras existencias de vacunas (…) se convertirán en el arsenal de vacunas para otros países, del mismo modo que Estados Unidos fue un arsenal de democracia para el mundo, pero cada estadounidense tendrá acceso [a ellas] antes de que eso ocurra.”

Lo cierto es que Joe, el pácifico, el moderado, ha dado muestras inequívocas de su decisión de cambiar las cosas, para modificar la relación Estado-Sociedad. Es una especie de replanteamiento del “Contrato Social”, ante la evidencia, una vez más, de que “la mano invisible” no es capaz de regular por sí sóla las leyes del mercado.

Joe Biden ha expresado en diferentes escenarios que: “Los dólares de los contribuyentes estadounidenses se usarán para comprar productos estadounidenses con el fin de crear empleos estadounidenses . Así es como se supone que debe ser y así será en esta Administración”. Un claro anticipo de que se privilegiara el capitalismo de Estado, y que el gobierno, con estricto apego a las teorias keynesianas, se convertirá en el acelerador principal de la economía.

¿Queda alguna duda luego de la siguiente afirmación del presidente? “Wall Street no construyó este país, la clase media construyó este país, y los sindicatos construyeron a la clase media. Por eso pido al Congreso que apruebe la ley de protección del derecho de organización y podamos apoyar el derecho a sindicalizarse”. Luego de formular esta propuesta, retó a los senadores y representantes, “(…) si están pensando enviarme leyes para firmar (…) subamos el salario mínimo hasta los 15 dólares por hora.”

Los anteriores son fragmentos del discurso con el que hace dos semana Joe Biden hizo su primera aparición oficial ante el Congreso. Como se puede ver, hay muchos puntos de contacto entre estos planteamientos y los de Bernie Sanders. Siguiendo las tesis de Nicolás Maquiavelo, me debo preguntar: Primero, ¿el manifiesto de Bernie Sanders tiene como propósito apuntalar las propuestas hechas por el mandatario, o tienen como objetivo recordarle un compromiso? Segundo, ¿por qué hasta el momento Donald Trump, los republicanos y sus muchos seguidores, no han salido al paso de estas propuestas radicales, sí, y contrarias a su proyecto de Nación? Seguramente en los próximos días tendremos respuesta a estas dos preguntas.

De todo un poco

Nuevamente soplan vientos de guerra en una región en la que desde mediados del siglo pasado no han cesado los conflictos belicos luego del nacimiento del Estado de Israel, con el beneplácito de la ONU y el apoyo de los Estados Unidos. Los Palestinos siguen reclamando un reconocimiento pleno, mientas continúan siendo víctimas de los afanes coloniales de los gobiernos israelí. Gaza es hoy el epicentro de este nuevo enfrentamiento que ya ha costado la vida de muchas personas, muchas de ellas menores de edad. Mientras los soldados israelíes cercan Gaza, Hamas, y otros grupos palestinos afines, han lanzado más de 1,500 misiles hacia el territorio judio. Estados Unidos se ha declarado soprendido por esta nueva confrontación, pero se anticipa que inclinará la balanza a favor de su aliado histórico, el Estado israelí. La ONU, en una muestra de su inoperancia, guarda hasta ahora total silencio. ¿Y China, y Rusia? Pronto sabremos de ellas, porque este conflicto es parte de la nueva guerra fría que ya se vive…A Boris Johnson se le ha complicado el escenario postbrexit. Sumado a los avatares económicos derivados de la crisis sanitaria, al renacimiento del conflicto en Irlanda del Norte por la “fronteradura”, resul tado de las negociaciones con Bruselas, tiene en el horizonte lo que parece ineludible, un nuevo referendum en Escocia que será solicitado por la ministra principal, Nicola Sturgeon, líder del Partido Nacional. Recordemos que en 2014, el entonces primer ministro del Reino Unido, el conservador David Cameron, aceptó la realización de una consulta que fue ganada por un mínimo porcentaje por aquellos que desean siga vigente el Acta de Unión de 1707. ¿Pueden ganar ahora los independentistas? Hay muchas posibilidades, sobre todo, si tomamos en cuenta que el 56% de los escoceses votaron en 2016 en contra de la salida de la UE. Johnson hará todo lo necesario por evitar esta consulta, pero parece que los miembros del Partido Nacionalista no van a parar en este nuevo intento.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 10 de mayo de 2020.

*Isabel Díaz Ayuso arrasó en las elecciones del 4M

*El mapa de la comunidad de Madrid se pintó de azul. El rojo palidece

*¡Liberen las vacunas¡

*Marcelo Ebrard: “Las vacunas deben ser consideradas bien público”

*De todo un poco

El martes de la semana pasada hubo elecciones en la Comunidad de Madrid y, como lo señalamos en este espacio el pasado lunes 3 de mayo, el resultado de esos comicios puede marcar el derrotero de la política española en los meses por venir. La victoria de la candidata del Partido Popular, Isabel Díaz Ayuso, ha sido contundente. Totalmente desconocida hace dos años en su primer ejercicio como presidenta de esa comunidad ha demostrado gran capacidad de resiliencia en un entorno en extremo complejo, primero, por la necesidad de gobernar acompañada de Ciudadanos, un partido que, no obstante su declive político, exige más de lo que merece; y de VOX, formación política cuyo radicalismo de derecha, caustico, ha permeado en un buen número de españoles, especialmente en la ciudad capital de España.

En segundo lugar, porque frente al debilitamiento, y los traspiés del dirigente nacional de su partido, Pablo Casados, Isabel actuó como una férrea opositora a las estrategias surgidas desde la Moncloa para enfrentar una crisis sanitaria y económica de enormes proporciones. Sus permanentes confrontaciones con el jefe del Gobierno y líder del PSOE, Pedro Sánchez, con el ex ministro de Sanidad, Salvador Illá, y con Pablo Iglesias, entonces vicepresidente segundo del Gobierno, la convirtieron en una especie de “Juana de Arco”, enfrentada al radicalismo de izquierda, aunque en esa empresa tuviera que hacer alianza con la ultraderecha representada por VOX.

El quid del asunto, tomado este rumbo, era evitar que, como a la doncella de Orleans, su lucha contra “los infieles” terminara en la hoguera. Luego del resultado de los comicios del 4M, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que su objetivo se cumplió. El PP obtuvo más escaños que toda la izquierda junta, un duro golpe para Pedro Sánchez que nuevamente dormirá intranquilo ante la posibilidad de que la alianza PP-VOX vuelva a la carga solicitando en la Cámara de los Diputados una moción de censura que obligue, otra vez, a adelantar elecciones.

La contundente victoria de Isabel Díaz Ayuso llega acompañada de una noticia,

inesperada: el anuncio de Pablo Iglesias, todavía líder de Juntas Podamos, el ala radical de la izquierda española, quien ha decidido dejar todos sus cargos públicos y su participación en la vida política. No se equivocaron los analistas políticos que anticiparon el riesgo que corría el dirigente de Podemos. Haber apostado todas sus fichas a esta empresa fue un acto de audacia, de soberbia y autoestima. Iglesias dejará el partido que cofundó en 2014 encabezando las demandas del llamado movimiento anti-austeridad de los Indignados, surgido en mayo de 2011, exactamente hace una década.

El 4M pasará a la historia como el Waterloo de un joven político que ha hecho del radicalismo la base de su discurso; que supo jugar sus cartas en el 2019 obligando (no hay otra palabra más justa) a Pedro Sánchez a formar un gobierno de coalición con su partido, y convertirlo en su rehén. Rara es la política, no hay duda. Resulta paradójico señalar que el líder del PSOE gana habiendo perdido la joya de la corona, Madrid, comunidad que se les ha negado una y otra vez, pero ya sin Pablito sentado junto a él.

Tanto en el Palacio de la Moncloa, sede oficial del gobierno español, y en las oficinas del PSOE, el aviso emitido por su complicado aliado de ocasión ha sido recibido con beneplácito. Se va Pablo, el líder de la izquierda radical, el enemigo acérrimo de la monarquía. Sí, se va, pero deja incrustada en el gobierno a quién ha destapado, valga el mexicanísimo concepto, a Yolanda Díaz, vicepresidenta tercera, ministra del Trabajo, su propuesta como nueva dirigente de Podemos y como candidata a presidencia del gobierno en las elecciones generales, que luego del 4M, se ven más cercanas.

El mapa de Madrid se pintó de azul. El rojo palidece

Isabel Díaz Ayuso pedía a gritos ganar las elecciones con el suficiente número de votos para evitar, nuevamente, formar una coalición con Ciudadanos y con VOX. La primera formación política ha firmado su acta de defunción como ya se anticipaba en las elecciones en Cataluña.  Los resultados de estas elecciones lo han acabado de borrar del mapa. La fuga de militantes así lo evidencia.

En cuanto a VOX, que en el 2019 había obtenido 12 escaños, ahora tendrá uno más (con el 9.1% de los votos).  Si bien no es un gran salto desde el punto de vista cuantitativo, en lo cualitativo sí tiene un peso importante porque el PP, que tiene 65 escaños (35 más que en al 2019), el 44.7% de las preferencias, necesita 4 escaños para alcanzar la mayoría absoluta.

Este escenario presenta dos alternativas para Díaz Ayuso, primero, lograr que VOX se abstenga, lo cual considero difícil; segundo, que la formación de extrema derecha sume sus trece escaños para formar un gobierno de coalición, alternativa que no es la que más agrada a la ganadora, quien luego de conocer los resultados oficiales, enfatizó: “Madrid ha elegido libertad, concordia y un gobierno para todos. Desde el kilómetro Cero vamos a recuperar la unidad, la convivencia y la libertad que toda España necesita”.

No hay vuelta atrás. Ninguna formación de izquierda: ni Más Madrid (24), convertida en la segunda fuerza en la comunidad madrileña, ni el PSOE (24) o Juntas Podemos (13), tiene la más mínima posibilidad de arrebatarle el triunfo a la candidata del Partido Popular. En su editorial del 4 de mayo, el diario español “El País”, señala que “el resultado de las elecciones autonómicas en Madrid, constituyen un auténtico seísmo político lleno de consecuencias inmediatas sobre la propia comunidad, pero también indirectas, sobre el conjunto de la política nacional.”

Además de la defenestración de Ciudadanos, formación de centro que terminó en la irrelevancia, el PP logró la contención del avance de VOX, cuyo extremismo ha ganado adeptos, pero también sumado preocupaciones por el avance, en España y en otros países europeos de formaciones políticas que promueven abiertamente tesis fascistas. El PP ha recuperado el liderazgo de la centroderecha y no será necesario seguir la recomendación del expresidente del gobierno español, José María Aznar, de hacer alianza formal con VOX.

A mi juicio, lo más relevante que heredan estos comicios es la “derrota catastrófica del PSOE”, la que para muchos analistas es “un claro mensaje de rechazo que llega hasta La Moncloa”. ¿Qué devendrá de este nefando resultado obtenido en las urnas por el partido que gobierna España? El diario español señala que este fracaso obliga, ineludiblemente, a una profunda reflexión. La izquierda se fractura, además, con la despedida a modo de drama de un actor protagónico de los últimos años, odiado por muchos, pero con un capital político obtenido en las urnas el martes pasado que no le alcanza para gobernar, pero si para seguir activo en el concierto político de ese país.

“El País” va más allá al considerar que con la victoria de la derecha en estas elecciones “gana el proyecto de profundización del modelo socioeconómico del PP madrileño”. Proyecto que, pese al escenario adverso por la pandemia y la crisis económica, ha derivado en un período de notable crecimiento económico que, desgraciadamente, no se ha traducido en una equitativa distribución de los dividendos, tema en el que las derechas suelen incurrir una y otra vez.

Las próximas horas y meses serán complicados para el actual jefe del Gobierno español. “El cacerolazo” ha tenido sus consecuencias. La gestión de la pandemia arroja claroscuros. Al final del día, su cotidiana opositora, la señora Díaz Ayuso, demuestra con este resultado que sus gobernados le dan la razón cuando se oponía a los decretos de alarma acompañados del confinamiento y del parón de las actividades económicas lo que devino en la caída de la demanda, el quiebre de muchas empresas y la pérdida, una vez más, de miles de empleos, todo ello acompañado de un rebrote de desigualdad social, pobreza laboral y alimentaria.

En este escenario adverso para el presidente Pedro Sánchez, se oye más cercanos los tambores de guerra que en voz de un resucitado dirigente del PP, Pablo Casados, demanda un urgente debate del estado de la nación: “El 4M, tiene una indudable repercusión nacional.” ¿Un giro inesperado? Creo, más bien, que el cobro de cuentas a una gestión errática, con muchos claroscuros de Pedro Sánchez, en muchas ocasiones acusado de soberbia, de no escuchar a las oposiciones, de negarse a negociar en los tiempos en los que eso era posible. Señor Sánchez, el escenario cambió. Es tiempo de replantear las estrategias.

¡Liberen las patentes de las vacunas¡

Tema recurrente en este espacio ha sido el nacionalismo de las vacunas que ha impedido ampliar el número de personas vacunadas en el mundo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), apenas se han vacunado mil millones de personas en el orbe. El plan original contemplaba 2 mil millones para finales de junio. Es cierto, lo logrado han implicado un esfuerzo enorme, pero insuficiente, sobre todo, si partimos de la base de que hay cerca de 120 países (de 204 que integran la ONU), que no han aplicado ninguna vacuna. Por ello, la llamada inmunidad de rebaño, que no puede lograrse desde la óptica de un solo país, es prácticamente imposible de alcanzar si se mantiene la estrategia actual. El programa COVAX impulsado por la ONU ha tenido resultados muy exiguos. Como planteó el canciller Marcelo Ebrard las vacunas tiene que verse como un bien público.

En este contexto, la Organización Mundial del Comercio (OMC), atendiendo la propuesta de muchas de esas naciones que no han podido acceder a las vacunas, propuso la liberación de las patentes con la finalidad de que éstas se puedan producir en un mayor número de países y llegar a más naciones pobres. Sudáfrica y la India son los dos países que lideran este planteamiento.

En un primer momento, Estados Unidos, la Unión Europea y Reino Unido, se opusieron abiertamente a esta propuesta argumentando enormes pérdidas para las farmacéuticas que hoy las producen bajo esas patentes y, además, para no verse tan mezquinos, manifestando que se corre un gran riesgo al perderse los controles de calidad en su producción.

“Las vacunas son un bien público”: Marcelo Ebrard en la ONU

BBC News, abordó la semana este tema, Para este medio inglés, el asunto no es sólo cuestión de dinero. Pone sobre la mesa que AstraZeneca, que, junto con la prestigiada Universidad de Oxford, han desarrollado una vacuna “que está ofreciendo a precio de costo”. ¿Cuáles son los argumentos clave de los productores de estos fármacos? Primero, que la renuncia a las patentes, por sí sola, no resolvería mucho. “Esto sería como entregar una receta sin los ingredientes ni las instrucciones.” Segundo, que no se puede dejar de lado que una patente cubre lo fundamental del proyecto, “pero no las instrucciones del proceso de elaboración preciso.”

¿Qué importancia tienen estos argumentos? Mucha, porque las vacunas tipo ARN, como las desarrolladas por Pfizer y Moderna, “usan una nueva tecnología muy sofisticada y sólo un pequeño número de personas sabe producirlas.” Desde luego que estos argumentos, pueden ser muy sólidos, pero no pueden disociarse de los factores económicos. Es inocultable que estas patentes han significado para los laboratorios ingresos multimillonarios.

¿Estamos en un callejón sin salida? No del todo. Hay otras alternativas; por ejemplo, la UE, opuesta a la liberación de las patentes, no se niega a sentarse a la mesa de diálogo propuesta por la OMC, pero partiendo de la idea de permitir que los países productores exporten un mayor número de vacunas “lo que conlleva mejorar la cadena de suministros y presionar a los países más ricos para exportar más vacunas.”

Por su parte, el Reino Unido, que presume ser uno de los mayores donantes de vacunas al programa Covax, mecanismo internacional orientado a promover la distribución de vacunas a muchos países pobres, originalmente opuesto a la liberación de las patentes, hoy impulsando una propuesta alternativa que consiste en favorecer las llamadas “licencias voluntarias”, como las que han permitido la colaboración entre el Instituto Serum de India y Oxford-AstraZeneca. Esta alianza, dicen, ha funcionado, por lo cual propondrán a la OMC, organismo regulador del comercio mundial “que apoye el establecimiento de más asociaciones de esta naturaleza.”

La pregunta que muchos nos hacemos es por qué el gobierno de los Estados Unidos, que de inicio habían cerrado la puerta a la propuesta de Sudáfrica e India, cambió de opinión. ¿Cuáles son las motivaciones de Joe Biden? Unos dicen que busca cambiar la percepción, muy generalizada, de que sólo les ha interesado lo interno, tener las vacunas suficientes para satisfacer su demanda local, lo cual no habla bien de una administración que quiere relanzarse como líder mundial, “como un amigo de todos”. En esa tarea China y Rusia le han ganado el parpadeo merced a una estrategia de entrega de vacunas a países en desarrollo y pobres.

Pero otras opiniones convergen en la idea de que la Administración Biden, especialmente su secretaria de Comercio, en realidad no pretenden que ganen los que piden la liberación de las patentes, por los riesgos financieros y sanitarios que ello conlleva; su objetivo es presionar a las farmacéuticas para que tengan una visión más solidaria, que dejen de lado la visión mercantil y que entiendan que la reactivación económica mundial depende de la vacunación del mayor número de personas. Esperamos que la reunión convocada por la OMC alcance acuerdos favorables para la sociedad mundial. ¿Y la ONU? Bien gracias.

De todo un poco

El viernes pasado tuvo lugar la primera reunión virtual entre la vicepresidenta de los Estados Unidos, Kamala Harris, y el presidente Andrés Manuel López Obrador. La reunión fue cordial y permitió a ambos gobiernos establecer las bases para importantes acuerdos sobre asuntos migratorios que parten de la propuesta de nuestro país de apoyar económicamente a la región conocida como el Triángulo del Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras). El mandatario mexicano destacó que se observa una clara intención de la administración demócrata de avanzar en esa materia. Insistió en su propuesta de extender a esos tres países el Programa Sembrando Vidas. “Kamala Harris habla por mi”, dijo su jefe, una expresión contundente tiene carta blanca para negociar y acordar con estos cuatro gobiernos. Seguro le preocupa lo ocurrido en El Salvador, cuyo mandatario dio un golpe seco a la división de poderes…La inflación ha reaparecido en México luego de varios años de mantenerse en niveles bajos. El incremento ocurrido en el mes de abril tiene dos explicaciones, uno, el incremento en el precio de las gasolinas que impacta en muchas áreas; dos, el aumento en la demanda derivado de la reactivación de buena parte de la economía. El Banco de México tendrá que generar estrategias para evitar un aumento mayor que se traduciría en la reducción de la capacidad de compra de los que menos tienen. Por un buen tiempo, las tasas de interés se estacionarán en 4%…Lo ocurrido en Colombia, derivado de la propuesta de una reforma fiscal abiertamente rechazada por la mayoría de la sociedad, preocupa por la decisión del presidente Iván Duarte de reprimir a los opuestos lo que ha dejado un saldo de sangre. Esta nación ha vivido décadas de violencia y no merece volver a perder la paz que se había logrado en los últimos años. Duarte reculó, sí, pero el daño ya está hecho…Muchas felicidades a las mamás en su día. Un reconocimiento por su gran aporte, siempre, pero especialmente en estos tiempos de pandemia en el que se han multiplicado las tareas.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 3 de mayo 2021.

*Los 100 primeros días de Joe Biden en la Casa Blanca

*Tema migratorio, una prioridad

*¿Adiós al neoliberalismo en EU?

*Un nuevo estilo en política exterior

*4M, la Batalla por Madrid y el futuro de España

*Propuesta de Reforma a la Ley de Desarrollo Rural Sostenible de Tabasco

El demócrata Joe Biden ha traspasado la simbólica marca de los cien primeros días de gobierno establecida por primera ocasión en 1934 por su correligionario Franklin D. Roosevelt. Hay enormes paralelismos en el escenario en el que arrancaron sus administraciones. El segundo, enfrentando la crisis económica más severa que haya sufrido el naciente imperio capitalista. Una recesión económica que ocasionó la pérdida de millones de empleos derivado de la quiebra de miles de empresas provocada por una sobreproducción que no encontró en el mercado la demanda necesaria. Las acciones de las empresas cayeron y con ellas la confianza en el sistema financiero. 

La Gran Depresión significó una gran prueba para una nación que había vivido un período de auge, de expansión, en la etapa posterior a la Primera Guerra Mundial (1914-1918), pero que pronto comprobó que las tesis de Carlos Marx, formuladas en la segunda mitad del siglo XIX eran ciertas. El modelo capitalista de producción está sujeto a dos grandes contradicciones; la primera, su tendencia a sustituir la fuerza de trabajo humana por máquinas, con la finalidad de aumentar su capacidad productiva, lo que provoca un creciente desempleo, que conlleva la segunda gran contradicción, la caída tendencial de la tasa de ganancia y la recesión.

Roosevelt planteó durante su campaña electoral que su gobierno sería capaz de revertir la crisis, crear empleos y reposicionar a los Estados Unidos como una nación fuerte y poderosa; como el motor de la economía mundial. Fundado en las tesis del economista inglés, John Maynard Keynes, el político neoyorquino, que ganó cuatro elecciones presidenciales, ofreció un Nuevo Trato y reinsertar a su país en la senda del bienestar compartido (Estado de Bienestar).

En este 2021, Estados Unidos vive una situación con ciertas similitudes a las arriba descritas. La crisis económica no deriva de la sobreproducción, como en 1929, sino de una pandemia que obligó al confinamiento de miles de millones de personas en el mundo, tratando de evitar el contagio de una enfermedad cuya virulencia ha provocado la muerte de casi tres millones de personas de las cerca de 30 millones infectadas por la COVID-19, lo que derivó en una caída drástica de la demanda de productos y servicios a nivel mundial. 

Esta crisis sanitaria, que colapsó al sistema hospitalario incluso de las naciones con economías más sólidas, llegó acompañada del parón abrupto de instituciones públicas y empresas privadas que, sin excepción, se vieron afectadas. Millones de empleos se perdieron en el mundo. Estados Unidos revivió la pesadilla de la Gran Depresión, con un aumento imparable de desocupados, al tiempo que los fallecidos en los hospitales, rebasados por la demanda de respiradores y atención especializada, los ubicaba en el número uno de las negativas estadísticas globales.

Lo prioritario era producir las vacunas necesarias para frenar los contagios y las muertes, y en ese terreno, hay que reconocerlo, Donald Trump centró sus empeños en lograr que las farmacéuticas, financiadas por su administración, entregaran, antes de las elecciones de noviembre pasado, las vacunas esperadas. Ello no ocurrió. Las vacunas hicieron acto de presencia en los primeros días del 2021, cuando ya se transitaba hacia el relevo, con todo y el lamentable incidente ocurrido el 6 de enero en El Capitolio. Al momento, se han aplicado 220 millones de vacunas, una estrategia que ya alcanza hasta para los mayores de 18 años. Sin duda, un éxito en la lucha contra la pandemia.

El flamante presidente, el más longevo que ha ocupado ese cargo, tuvo que concentrarse en apagar el fuego provocado por su antecesor, incluyendo las turbulencias raciales provocadas por la muerte de George Floyd, que amenazaban con expandirse a todo el país. La tarea no se veía fácil, sin embargo, día tras día, la dupla Biden-Harris fue avanzando en el cumplimiento de las metas auto establecidas antes de cumplir los primeros cien días de la gestión.

Señalo a este binomio porque muy pronto la exsenadora por California tuvo que compartir sus responsabilidades en la Cámara Alta, como su speaker, con las nuevas tareas asignadas por su jefe, quien ha confiado en ella para hacerse cargo de la tarea migratoria en la que el mandatario tiene saldos pendientes en este primer “corte de caja. A su favor, haber decidido no construir ni un metro más de muro fronterizo; la defensa del programa DACA; haber presentado al Congreso una amplia Ley de Reforma Migratoria, y, anular las restricciones de viajes a personas de varios países de mayoría musulmana. 

Kamala Harris será la principal responsable de atender los temas migratorios. Su experiencia y capacidad negociadora habrán de rendir buenos frutos. La vicepresidenta está realizando reuniones virtuales con los mandatarios del llamado “Triángulo del Norte”, Guatemala, El Salvador y Honduras. Pronto lo hará con el presidente de México, quien seguramente insistirá en que la mejor estrategia para reducir la migración ilegal es generando desarrollo económico en esas naciones centroamericanas y en el sur de nuestro país. 

El rescate del “Programa Bracero”, implementado entre 1943 y 1962, y extender a esos tres países el programa “Sembrando Vidas”, implementado en México, son dos planteamientos que Andrés Manuel López Obrador ha puesto sobre la mesa y que esperan una respuesta favorable del gobierno estadounidense. 

Cien días cien. El recuento

El martes pasado, en ceremonia realizada en la Cámara de Representantes, Joe Biden señaló que los cien primeros días de su administración demuestran que Estados Unidos no se rinde ante las adversidades: la más grave pandemia en cien años; la más grande crisis desde la “Gran Depresión”, y el mayor ataque a la democracia desde la Guerra Civil (6 de enero), destacando en este punto el papel de Nancy Pelosi, a sus espaldas, junto con Kamala Harris, como defensora del Capitolio y de la democracia.

Un emotivo discurso en el que pidió a los miembros del Congreso aprobar su iniciativa de Ley Migratoria y dar paso a propuestas que contribuyan al bienestar de la población sin distingos de ningún tipo. Sabe bien que enfrentará la resistencia de los republicanos que se opondrán a todo o a casi todo lo que plantee, y que en su propia casa también habrá presiones de los demócratas que quieren que vaya más aprisa y más lejos. 

La percepción que nos deja su mensaje es que está dispuesto a decir adiós al modelo neoliberal promotor de un Estado ausente, y que apostará por acciones de gobierno que parten de la convicción de que la desigualdad y la pobreza no pueden ser vistas sólo desde la óptica estadística, o como daños colaterales de un modelo de desarrollo que ha beneficiado a unos cuantos que han concentrado la riqueza. Por ello, impulsará una reforma fiscal que contempla incrementar las tasas impositivas a los que ganen más de 400 mil dólares al año y a los grandes capitales que, señaló, deben participar con mayores aportaciones para paliar las desigualdades y la pobreza en la nación más rica del planeta. Que contradicción.

Su plan de infraestructura no se refiere exclusivamente a carreteras, puertos, escuelas y hospitales; considera fundamentalmente a las personas. Por fin, un mandatario entiende los retos que conlleva el envejecimiento poblacional y la urgencia de darle a los adultos mayores apoyos y garantías para tener una vida digna y saludable. Sí, se entregarán recursos económicos para apoyar a los necesitados y se apoyará a las mujeres, uno de los sectores más afectado por esta pandemia.

¿Un programa socialdemócrata? Todo parece indicar que Joe Biden se ha corrido del centro a la izquierda de su partido, claro de que la nación más poderosa del planeta requiere implementar una reingeniería de su proyecto social. Un “Nuevo Trato”, como ofreció Roosevelt en 1934; un plan más ambicioso de infraestructura que el puesto en marcha por el presidente Dwight D. Eisenhower (1953-1961).

Un programa económico que suma 4 billones de dólares en ayudas sociales e inversiones públicas para generar trabajo, poniendo al Estado en el centro del esfuerzo de reactivación que incluye un Plan de Empleo por 2.3 billones de dólares para construir desde carreteras hasta aeropuertos y mejorar el acceso al servicio de agua potable. Un Plan Familiar por 1.8 billones de dólares para ampliar el acceso a programas de educación y cuidado infantil.

¿Es posible un programa económico con estas características en un país donde, desde tiempo atrás, el sector privado -y no el Estado- suele ser el motor principal de la economía? Desde luego que no. Esa es la propuesta de la actual administración, cambiar el modelo y darle al Estado la responsabilidad de conducir e impulsar el proyecto de desarrollo. El discurso pronunciado el martes pasado por el demócrata es un parteaguas porque implica un cambio en la relación entre gobierno y sociedad. Esto, sin duda, poco agradará a los republicanos fanáticos de las tesis que recomiendan un Estado pequeño y ausente, premisas de la Escuela de Chicago, gestora del modelo neoliberal. 

J.W. Mason, profesor de economía en el John Jay College de Nueva York, entrevistado por Gerardo Lissardy, corresponsal de BBC New Mundo, precisa que el cambio es lo suficientemente grande como “para describirlo como una ruptura con el neoliberalismo”. Las medidas que se toman, abundó, “son proporcionales a la magnitud de la crisis que atraviesa el país tras la pandemia de coronavirus y el colapso económico.”

Planteamiento controvertido que explica en mucho, porque un mandatario que ha logrado tanto en tan poco goza de una aprobación del 48%. La polarización es clara y evidencia que para una parte de la sociedad norteamericana los resultados de un proceso electoral muy cuestionado pesan más que los resultados de una administración que está dando resultados. Vaya paradoja.

Una nueva visión de la política internacional

En lo que a política exterior se refiere, la postura de Estados Unidos frenta China ha sido diferente de lo que anticipaba Donald Trump; ha sido dura y clara. Si bien ha promovido una primera reunión para fijar la agenda bilateral, la delegación estadounidense ha exigido a su homóloga china respeto a los acuerdos. Con Rusia, el discurso ha sido en un tono más severo, al acusar al gobierno de Vladimir Putin de intromisiones en el proceso electoral. Duros señalamientos que obligan a recordar los tiempos de la Guerra Fría que, de por sí, ya están presentes en la ríspida relación con China.

El mandatario norteamericano ha tomado el control total de la Agenda Internacional. Ha buscado mejorar las relaciones con sus aliados históricos, seriamente desgastadas durante la administración pasada. Ha ofrecido continuar con el apoyo a la OTAN, ante los afanes expansionistas de Rusia en Ucrania. Ha decidido poner punto final a la presencia norteamericana en Afganistán y a su participación en algunos conflictos en Oriente Medio que significan un enorme desgaste financiero y diplomático.  

Para sorpresa de muchos, especialmente del gobierno de Turquía que se ha inconformado abiertamente, se ha convertido en el primer presidente de los Estados Unidos que ha calificado como genocidio la masacre de un 1.5 millones de armenios a manos del entonces Imperio Otomano en el contexto de la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

El 4 M. La batalla por Madrid y el futuro de España

Mañana, los madrileños elegirán gobierno comunitario, al momento, encabezado por Isabel Díaz Ayuso, del Partido Popular, quien ha presentado su candidatura para un período más. El escenario electoral se ha centrado en una lucha frontal entre las izquierdas y las derechas. Las primeras, fundadas en la alianza del PSOE con Juntas Podemos. Las derechas, en una articulación entre el PP, VOX y Ciudadanos. Las encuestas señalan una ligera ventaja para estas últimas, sin embargo, las cosas pudieran cambiar en mucho por la postura de la cabeza del cartel de Vox, Rocío Monasterio. 

En un debate convocado por la cadena SER, llamó cobarde a Pablo Iglesias, líder y candidato de Juntas Podemos, quien minutos antes había denunciado amenazas de muerte acompañadas con el envío a su domicilio de cuatro balas. La candidata de la extrema derecha lo espetó retándolo: “Si usted es tan valiente, levántese y lárguese”, lo cual hizo, y con él todos los candidatos de la izquierda, abortando ese debate y haciendo una pausa en sus campañas. 

Luego de una especie de reinvención de estas, las izquierdas han planteado a los electores madrileños una alternativa a la hora de acudir a las urnas:” Votar por la democracia o por el fascismo”. En medio de este carnavalesco espectáculo, Díaz Ayuso ruega a Dios que, si gana, sea con los votos suficientes para evitar cogobernar, nuevamente, con Vox y Ciudadanos, “que han sido un lastre para mi gobierno”. El futuro político de España dependerá en mucho de estos comicios.

Reforma a la Ley de Desarrollo Rural Sostenible de Tabasco

El diputado Ricardo Fitz Mendoza presentó la semana pasada en el Congreso del Estado una iniciativa de Reforma a la Ley de Desarrollo Sustentable que parece muy oportuna. La propuesta parte de la premisa de que, en los últimos años, la innovación y la sustentabilidad, las tecnologías, la generación y aplicación de conocimientos, se han intensificado como pilares para el desarrollo económico y social. El legislador plantea que es urgente atender los efectos del cambio climático: “lo que ha derivado en una evolución de concepto de sustentabilidad.” 

A nivel mundial, detalla en la Exposición de Motivos de su iniciativa, “se trabaja para conseguir la neutralidad de carbono que es equivalente a un resultado neto de cero emisiones, que se consigue cuando se emite la misma cantidad de dióxido de carbono equivalente a la atmósfera de la que se retira, por distintas vías, lo que deja un balance de carbono cero, también denominado huella de carbón cero.”

Para el legislador, es necesario emprender y apoyar iniciativas de medición y reducción de la huella de carbono en los sectores productivos del estado, “lo que puede constituirse en un bien público, en primera instancia, porque estos proyectos contribuyen directamente a la reducción de las emisiones de Gases Efecto Invernadero y al desarrollo sustentable, al tiempo que sirven como incentivos para comprometer a los empresarios con dichas políticas públicas.”

Una Reforma a la Ley de Desarrollo Social Sustentable de Tabasco contribuirá a que nuestra entidad amplíe su visión en cuanto a la comercialización de productos cárnicos, lo que permitirá ampliar la entrada a mercados tanto nacionales como internacionales y redundará en un beneficio económico para el sector. La reforma parte de una premisa necesaria de atender y entender: “Los consumidores manejan hoy nuevos indicadores de calidad para la adquisición de carne de res y sus subproductos, donde el tipo de procesos es importante para el consumo.” Estas son las nuevas reglas del juego, no se pueden eludir.

Hablando de nuestro estado, es importante señalar que Tabasco fue la única entidad que logró un incremento positivo del PIB en el primer trimestre del 2021. El 3% alcanzado, dicen los analistas, tiene mucho que ver con la construcción de la refinería de Dos Bocas, en Paraíso. Sí, pero también con las obras de infraestructura vial impulsadas por el gobierno de Adán Augusto López Hernández. Obras que, además de contribuir a mejorar la vialidad de la ciudad capital, han generado empleos directos e indirectos que ayudan a incrementar el circulante monetario y con ello la demanda efectiva, lo que ya se observa en nuestra economía.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 26 de abril 2021.

*A 60 años de la invasión de Bahía de Cochinos, Cuba

*¿Patria o muerte o Patria y vida? El dilema cubano

*Se jubila Raúl Castro Ruz.

*¿Seguir la misma ruta? Cuba en su laberinto

*¿Pone en riesgo la reforma al PJF la división de poderes?

Han transcurrido un poco más de 62 años del triunfo de la Revolución Cubana. Seis décadas muy complicadas para un país que logró dar un golpe de timón que le permitió acceder a una independencia que no lograron quienes encabezaron movimientos con ese mismo propósito en la segunda mitad del siglo XIX. El Movimiento 27 Julio, liderado por Fidel Castro, formuló sus propósitos basándose en las tesis del político, ideólogo y literato cubano José Martí, sustentadas en la lucha contra el imperialismo español, en plena decadencia, y del naciente imperialismo estadounidense que en el último tercio de ese mismo siglo había mostrado sus afanes expansionistas en nuestro continente.

La revolución cubana se convirtió, a partir de su triunfo el 1º de enero de 1959, en paradigma de muchos países de nuestra región que entendieron que el triunfo de David sobre Goliat era resultado del hartazgo de la población cubana, explotada y humillada por el nuevo amo que expoliaba sus recursos naturales, quitaba y ponía gobernantes a su entero antojo, al tiempo que tenía a la mayoría de la población sumida en la pobreza, la marginación y el analfabetismo. La defenestración del presidente Fulgencio Batista fue una señal para muchos gobernantes de la región, títeres que bailaban al son que les tocaban desde Washington.

Cuba optó por un gobierno socialista cuya promesa era generar riqueza para que se redistribuyera equitativamente entre todo el pueblo. Muchos cubanos no estuvieron de acuerdo, se fueron de la Isla y encontraron espacio en La Florida, península norteamericana que puede mirarse en días despejados desde el Castillo de los Tres Reyes del Morro, construido por los conquistadores españoles para defenderse, en otros tiempos, de los filibusteros ingleses, portugueses y franceses que asediaban continuamente a la perla mayor de las Antillas.

Hace sesenta años, financiados por el gobierno de John F. Kennedy, 1,500 mercenarios, exiliados cubanos, anticastristas avecindados en Miami, “la nueva Habana”, invadieron la Isla por Bahía de Cochinos. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba los derrotaron en 72 horas. Se desarrollaron combates en numerosos lugares de la Ciénega de Zapata, siendo Playa Girón el último punto ocupado por los exiliados antes de ser derrotados y presos, poniendo punto final a esa aventura.

Ese episodio histórico es recordado en la canción compuesta por el cantautor cubano Silvio Rodríguez, “Playa Girón”, pieza dedicada a los pescadores de un barco con ese nombre en el cual él estuvo trabajando entre 1969 y 1970. Esa hermosa composición se refiere tanto al barco como a la batalla ganada por los cubanos en abril de 1961. Una batalla contra el imperialismo yanqui.

Seis décadas han pasado desde ese histórico momento en el que la revolución cubana vivió, a dos años de haber triunfado, su etapa más compleja. En ese contexto nació la frase que más distingue a la Isla y que los visitantes pueden ver en espectaculares y en paredes a su arribo al aeropuerto internacional José Martí, o cuando recorren el Malecón de La Habana, o caminan por el hermoso y colonial Centro Histórico: ¡Patria o muerte. Venceremos¡ Esa ha sido la consigna para alentar el fervor patrio, la defensa de la independencia; mantener su lucha contra un modelo capitalista que señalan incapaz de revertir la pobreza, la injusticia y la marginación!

Hoy, el pueblo le está cambiando la letra, por “Patria y vida”, la polémica canción creada por un grupo de artistas cubanos que denuncia la compleja situación política y económica que atraviesa su país. El tema, compuesto por afamados artistas cubanos como Yotuel Romero, Descemer Bueno, el duo Gente de Zona y los raperos Maykel Osorbo y el Funky, superó, en menos de 72 horas, el millón de reproducciones en YouTube y se volvió viral en las redes sociales. Hay que recordar que desde hace cinco años los cubanos tienen acceso a Internet, si bien con algunas cuentas bloqueadas.

Fustigada en twitter por el presidente Miguel Díaz-Canel, la canción provocó que la televisión estatal convocará a la población a aplaudir y a cantar el himno nacional un día y hora determinada, al tiempo que los diarios nacionales dedicaron páginas enteras de críticas a los autores a los que se acusa, como siempre, de ser contrarrevolucionarios e “instrumentos del imperialismo yanqui”.

¿Patria o muerte, Patria o vida?

El camino que establecieron los “Padres fundadores” de la naciente nación, fue el del socialismo. Desde entonces a la fecha han insistido en que esa sea la ruta que debe seguir un país con 30 millones de habitantes que han vivido momentos difíciles, y otros peores. La revolución cubana ha sobrevivido a invasiones, a bloqueos económicos, a gobiernos norteamericanos empeñados en que el sistema colapse para que la población encabece un movimiento capaz de poner punto final “a la aventura roja”.

Hasta hoy, todos esos esfuerzos del “imperialismo norteamericano” han fracasado. Sin embargo, no son pocos los que piensan que los cambios deben gestarse desde adentro, y son muchos, también, los que consideran que estos no deben significar una renuncia a lo mucho y bueno que se ha logrado en seis décadas, pero sí una oportunidad para corregir errores, desviaciones, que han alejado a la Isla del paraíso prometido. No, no tiene la culpa de ello Carlos Marx; han sido los intérpretes los que han fastidiado la canción.

Cuba ha sobrevivido a la Perestroika, a la caída del Muro de Berlín, a la desintegración de la URSS, su aliada principal; al fin de la Guerra Fría, a la muerte de Fidel Castro, el líder que fue capaz de llevarlos a un estadio que los cubanos por si solos no hubieran sido capaces de alcanzar, parafraseando al politólogo alemán Max Weber. Han sobrevivido a “períodos especiales”, a la fractura de su sistema económico y a otras circunstancias adversas que han provocado el desaliento de la población. Desencanto que es muy evidente cuando se visita la Isla.

En enero del año pasado estuve en Cuba, 25 años después de mi segunda visita. Este nuevo encuentro se dio antes de que la pandemia nos obligara al confinamiento. Encontré a la ciudad de La Habana más abierta a negocios privados, dolarizada y en alerta porque el gobierno había anticipado que en enero del 2021 desaparecería el peso cubano convertible (CUC) para dar un paso decisivo en el ordenamiento monetario del país. Lo anterior significa que, desde el mes de enero pasado, han dejado de existir dos monedas, el peso cubano y el peso convertible cuyo valor equivalía a un dólar. Luego de esta reforma, la Isla cuenta con una única moneda, el peso cubano cuya tasa de cambio inicial se fijó en 24 pesos por dólar.

Durante mi estadía en la Cuba, percibí inconformidad, malestar, porque lejos de caminar hacia el progreso y la igualdad, cada día se observa más lejana esa meta. Ya no bastan las excusas, las justificaciones. El pueblo cubano, es cierto, goza de buenos servicios de salud y educativos, dos de sus mas grandes logros, pero cada día resulta más difícil acceder a los alimentos suficientes, a ingresos justos que les permita alcanzar el bienestar por tantos años prometido.

Bertrand Russell, premio Nobel de la Paz, decía que “los jóvenes son los incendiarios y los viejos son los apagafuegos”. Con los años cambian las percepciones, es cierto; en mi caso, no se ha modificado mi forma de pensar con respecto a lo mucho y bueno que trajo la revolución cubana. Sin embargo, es imposible cerrar los ojos, poner oídos sordos ante las claras evidencias de que el socialismo cubano ha llegado a un punto de quiebre, a un estadio en el que resulta urgente que sus dirigentes, los nuevos y los viejos, entiendan que está creciendo el hartazgo, catalizador de la revolución triunfante en 1959, pero que hoy puede ser la chispa de una contrarrevolución.

Una muestra de ello es la reciente protesta pública realizada por un colectivo de trabajadores de la cultura (San Miguel), duramente fustigada por las autoridades gubernamentales que insisten en calificarlos de “enemigos de la revolución financiados desde el exterior”, lo que evidencia el empeño por hacer de “la verdad oficial” el componente unidimensional al que el pueblo debe sujetarse, con “disciplina” y total alineamiento a las directrices impuestas por el Partido Comunista Cubano.

Una parte importante de la sociedad sigue creyendo en el modelo, pero cada día son más los que ya no compran el discurso del futuro idílico que les prometieron los “padres fundadores”.  Es tiempo de modificar la ruta y redefinir la meta.  

¿Tiempos de cambio? Cuba en su laberinto

Los héroes de la revolución, los que pelearon en la Sierra Maestra entre 1956 y 1958, utilizando con éxito la guerra de guerrillas, están muertos o cansados. Fidel envejeció y murió. Hasta el último día de su vida defendió sus tesis de forma inquebrantable. Raúl, su hermano, quien lo acompañó desde el inicio en la lucha, entendió cuál era su papel. Aceptó ser “segunda voz” y, en muchas ocasiones, en corto, propuso cambios que permitieran salir de una ortodoxia que cada día era más difícil de cumplir, especialmente después de la balcanización de la URSS y el posterior tránsito de Rusia a un modelo de capitalismo de Estado que Fidel se negó adoptar y adaptar.

Con su hermano vivo, pero con salud precaria, Raúl fue tomando poco a poco el control del poder que, lo sabe muy bien, no se comparte. A la muerte del “Comandante en Jefe”, en su dualidad de jefe de Estado y dirigente del PCC, pudo, por fin, tomar decisiones encaminadas a transformar sin renunciar a la vigencia del modelo socialista considerado, una y otra vez, como premisa irrenunciable.

En la memoria quedan las recepciones al Papa Francisco, a Barack Obama, primer presidente de los Estados Unidos que visitaba la Isla como parte de un proceso de deshielo que poco duró porque su sucesor, Donald Trump, echó marcha atrás a todo lo avanzado en la relación entre ambas naciones. Al momento no se observa que Joe Biden tenga como prioridad recuperar la relación con la Isla, lo que, sin duda, debe preocupar a sus actuales dirigentes.

En ese contexto, se ha dado el anuncio del “retiro voluntario” de Raúl Castro; decisión que no conlleva su renuncia a seguir siendo el poder tras el trono, como lo reconoció abiertamente su sucesor, Miguel Díaz-Canel, ungido, en el recién celebrado VIII Congreso del Partido Comunista Cubano, como primer secretario general, cargo que ostentaron por muchos años, primero Fidel y luego Raúl.

De ese foro emergen varios acuerdos que giran en torno a la seguridad nacional, a la economía y a la producción de alimentos. Son decisiones tomadas en un momento coyuntural francamente desfavorable, con tiendas desabastecidas y la compleja reforma monetaria en curso que ha hecho perder a los cubanos gran parte de su poder adquisitivo y acrecentar su enojo, su desesperación.  

El primer ministro, Manuel Marrero, fue claro al señalar, ante 300 delegados que acudieron a ese congreso que: “La estructura productiva no logra satisfacer los niveles de demanda de la población. Este asunto no es sólo una prioridad, sino que es una cuestión de seguridad nacional.”

En otra parte de su discurso, el funcionario, al confirmar que se está avanzando en una legislación orientada a legalizar y garantizar el funcionamiento de las microempresas y de las pymes. “Tenemos un reto por delante y el gobierno, al igual que reafirma su visión sobre el papel que tiene que jugar la empresa estatal socialista en la economía nacional, ratifica la prioridad e importancia de la consolidación y desarrollo de otras formas de gestión no estatal.”

Este proyecto, sustentado en la economía mixta, pareciera encaminar a la Isla a la implementación de un modelo de capitalismo de Estado, con un muy lejano parecido al implementado en China a finales de los años setenta del siglo pasado. Pero algo es algo, opinan algunos economistas cubanos, como Julio Carranza, quien luego de conocer los acuerdos del VIII Congreso del PCC, manifestó que: “Si la voluntad política y la evidencia práctica se expresaran firmemente a favor del curso de la reforma; si lo planteado en el documento de la Conceptualización y lo contenido en la nueva Constitución ganan vida y dinamismo; si los resultados del Congreso confirman con su autoridad política este curso, estaríamos en la ruta correcta para la superación de los tremendos desafíos que hoy enfrenta Cuba. (Mauricio Vicent. El País, 17/04/21)”

¿Pone en riesgo la reforma al PJF la división de poderes?

El viernes próximo pasado, el pleno de la Cámara de Diputados avaló en lo particular, con 262 votos a favor, 182 en contra y 7 abstenciones, el dictamen que expide las Leyes Orgánicas del Poder Judicial de la Federación y de la Carrera Judicial del Poder Judicial de la Federación. Corresponde ahora al Ejecutivo ordenar su publicación en el Diario Oficial de las Federación.

Como ha señalado el ministro presidente de la Suprema Corte, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, “la nueva legislación da vida a una reforma judicial de gran calado y envergadura, la más trascendente desde 1994, la cual permitirá tener un Poder Judicial renovado y fortalecido que cumpla con la promesa de alcanzar una justicia expedita y más cercana a la gente; que exista una mejor defensoría pública, y que las y los juzgadores tengan mecanismos objetivos para su promoción, avanzando hacia la paridad de género.”

Lástima que estas bondades pasen a segundo término derivado de la inserción, en el último momento de un Artículo Transitorio que amplía por dos años la duración del curso administrativo de la Presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Al respecto, el propio Arturo Saldívar, mediante un comunicado de prensa difundido el mismo viernes 23 de abril, establece que “con ello no se extiende el plazo de su encargo como ministro de la Corte.”

Este comentario llega tarde, lo que le ha valido críticas de expertos en la materia que han señalado la inconstitucionalidad de esa ampliación, en tanto que otros, desde una visión política, han dado paso a especulaciones relacionadas con otro de los tres poderes, el Ejecutivo. Las lucubraciones están a la orden del día con la vista en el 2024. El ministro Zaldívar ha ingresado al peor de los mundos, al de la ambigüedad, del cual saldrá seriamente dañado, y con él, una reforma con enormes bondades.

Algunos especialistas en derecho constitucional establecen que con esta ampliación hecha por Poder Legislativo comete una clara intromisión en el Legislativo, vulnerando la división de poderes; asimismo, lo que establece el artículo 97 constitucional que textualmente señala: “Cada cuatro años, el pleno elegirá de entre sus miembros al presidente de la Suprema Corte […], el cual no podrá ser reelecto para el período inmediato superior.”

Para muchos, su planteamiento no es categórico; lo que hace, dicen, es diferir su decisión hasta que la propia Corte, que el preside (¿juez y parte?) resuelva sobre la constitucionalidad. Si la Corte declara la constitucionalidad, y esto puede ocurrir en la víspera de la conclusión de su mandato, Arturo Zaldívar tendrá que acatar lo dispuesto en el referido transitorio no habrá servido su ambigüo deslinde. La reforma al PJF, pone en juego la división de poderes.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 19 de abril 2021.

*Los costos del Brexit

*Nuevamente arde Irlanda del Norte

*¿Contienda o conflicto electoral?

*Nuevos libros de textos gratuitos

Cuando se estaban dando los últimos toques al documento que daría curso legal a la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), en diciembre del año pasado, el punto de inflexión fue -ya se anticipaba desde el inicio de las negociaciones con la entonces primera ministra inglesa Teresa May-, el tema de la frontera de Irlanda del Norte con Irlanda. En dos ocasiones, sus propios correligionarios, los conservadores, especialmente la franja dura, la que quería la salida de la UE a toda costa, votó en contra de las propuestas de su líder y jefa del gobierno británico, advirtiéndole que, de ninguna manera, aceptarían una frontera dura entre ambas zonas.

Esos descalabros, como se recuerda, fueron la causa principal de la dimisión de la señora May, y de la obligada convocatoria a nuevas elecciones en las que resultó nuevamente vencedor su partido, con Boris Johnson a la cabeza. Un “tory” que había jugado un papel estelar en el impulso del Brexit que, otro correligionario suyo, David Cameron, entonces primer ministro, consideró, mayo de 2016, que esta propuesta sería derrotada en las urnas. Craso error que le costó perder el cargo.

El pasado 26 de diciembre se extinguió el matrimonio, muy mal avenido, por cierto, entre el Reino Unido e Irlanda del Norte y la Unión Europea. No hubo remedio, Irlanda del Norte tendría una frontera dura. Lo que ya se calificaba meses atrás como el punto más espinoso para lograr el acuerdo de salida: la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte. El temor de muchos parlamentarios pro-Brexit, de que el Reino Unido quedara atado de manos a las normas de la UE por tiempo indefinido, se hizo realidad.

¿Qué tiene que ver este hecho con la violencia que ha reaparecido en Irlanda del Norte? La respuesta está vinculada al Acuerdo de paz de Viernes Santo firmado en Belfast en 1998, que puso fin a treinta años de sangrientos conflictos en esa región. Este acuerdo contemplaba la ausencia de barreras físicas en la isla que comparten la República de Irlanda e Irlanda del Norte, territorio que pertenece al Reino Unido y que, con base a ese tratado, sólo se podrá independizar si las partes están de acuerdo, estos es, unionistas y republicanos, algo prácticamente imposible de ocurrir.

La frontera dura que resultó de los acuerdos de salida de la UE echó por tierra los puntos de acuerdo alcanzados hace 23 años que establecían entre otras cosas, que los ciudadanos de uno y otro lado podrán cruzar la frontera sin pasar por ningún control. Además, que la venta de bienes y servicios se realizará con restricciones mínimas, dado que ambas zonas permanecen en el marcado común europeo y en la unión aduanera. Todo ello quedó borrado de un plumazo con el acuerdo de salida.

Los costos del Brexit

En este espacio comentamos, días después de la firma del Brexit, que la segunda ola de la pandemia había evitado que el gobierno de Johnson, contagiado de coronavirus, celebrara su “independencia” de la UE. Desde antes de que este divorcio ocurriera, señalamos, también, que, a la larga, los promotores de la salida deberán de aceptar, tarde o temprano, que esa decisión traería graves consecuencias; sobre todo, aceptar que el anunciado despegue económico que se ofrecía con el Brexit, tardaría en llegar y que antes, habría que derramar mucha sangre, sudor y lágrimas, parafraseando a Sir Winston Churchill.

El gobierno conservador ha tenido que enfrentar la crisis provocada por el confinamiento, con sus propios recursos porque ya no puede pedir apoyo a sus antiguos socios europeos que durante buen tiempo entregaron a “la pérfida Albión” apoyos económicos por compensaciones u otras razones. Ser socio de la mancomunidad europea, aunque los británicos no lo acepten, fue un buen negocio. 

A los efectos de las crisis sanitaria y económica, se le suma ahora al gobierno de Boris Johnson un nuevo problema, un gran problema: Irlanda del Norte, que está nuevamente en llamas. Los horrores de un largo conflicto entre protestantes y católicos, que costó muchas vidas y generó enormes daños económicos y sociales, están reapareciendo; también las pesadillas de las que no pueden librarse los testigos de aquellos terribles eventos, víctimas de los excesos de ambas partes. Tres décadas que pusieron a Irlanda del Norte en el escenario mundial por la estridencia de su conflicto.

Pese al acuerdo de 1998, en Irlanda del Norte pervive una clara división entre dos grupos antagónicos e irreconciliables, de un lado, los unionistas (protestantes), que defienden su vinculación al Reino Unido, del otro, los republicanos (católicos), que mantiene viva su lucha y la esperanza de que la República de Irlanda sea una, con Irlanda del Norte sumada. 

¿Por qué Irlanda del Norte arde de nuevo? Porque la comunidad unionista se siente traicionada por el gobierno de Boris Johnson. ¿Por qué este sentimiento? Porque nuevamente en Belfast, y en algunas de las zonas que durante años fueron escenarios de violentos enfrentamientos entre protestantes y católicos, han reaparecido los motines, las quemas de camiones y vehículos, de casas, sin que las autoridades británicas, es la percepción de los unionistas: “hagan nada para evitarlo.”

El asunto no es menor. Este nuevo enfrentamiento, entre unionistas y republicanos, llega acompañado de la reaparición de las facciones paramilitares unionistas, que siguen vivas, agrupadas bajo el paraguas del Consejo de Comunidades Unionistas (LCC, por sus siglas en inglés), que la semana antepasada instó a las autoridades británicas a que pongan orden en las calles. 

Arde Irlanda del Norte

Abierto opositor al Brexit, este Consejo ha crecido en tamaño e influencia, se ha convertido, al mismo tiempo, en vocero y en catalizador del enojo de los grupos protestantes que se sienten traicionados: “Constantemente hemos urgido al Ejecutivo británico, a los líderes políticos y a las instituciones a que se tomen en serio nuestras advertencias, de las peligrosas consecuencias que tendría la imposición [por la salida de la UE], de esta frontera dura [en el Mar de Irlanda], y la urgencia de establecer un diálogo sincero para resolver el problema”. 

El encono entre los unionistas y los republicanos se ve nuevamente reflejado en los muros de los edificios de la ciudad, Belfast, que, luego de 23 años de relativa paz, mira, con justificado temor e incertidumbre, los riesgos de que esta violencia que, se está incubando, transite hacia un escenario de violencia extrema, de terrorismo exacerbado, como el que durante tres décadas sufrieron en esa región. 

La molestia de los unionistas, vale insistir, deriva de lo que ellos llaman “la parsimonia y tolerancia” del Servicio de Policía de Irlanda del Norte (PSNI), la cual sustituyó a la estigmatizada Gendarmería Real del Ulster, cuando el referido acuerdo de paz buscó cerrar las heridas provocadas por ese largo y sangriento conflicto que el mundo conocía como “The Troubles”, los problemas o los disturbios.

Del otro lado, el de los republicanos, también “se cuecen habas”. Han aparecido súbitamente en las calles jóvenes, aparente sin justificación alguna, que están realizando actos vandálicos, quemando botes de basura, camiones, lanzando bombas molotov contra edificios públicos y contra las casas de algunos de los más significados líderes del grupo unionistas. 

Los analistas consideran difícil el resurgimiento del temible Ejército Republicano Irlandés (ERI, por si siglas en inglés); sin embargo, les preocupa que ya se han dado enfrentamientos muy violentos en Derry, Carrickfergus, Newtonabbey y, especialmente, al oeste de Belfast. También se reporta que 80 agentes de la policía han sufrido heridas de consideración. Dublín, Londres, y el Gobierno autónomo de Belfast (en el que comparten poder partidos unionistas y republicanos), temen que esta violencia, no vista en años, cobre pronto la vida de alguien y que ello se convierta en la chispa que incendie una pradera demasiado seca. ¿Estará midiendo el gobierno conservador, abrumado por los efectos de las crisis sanitaria y económica, ocupado en la gestión de las vacunas, los riesgos de que esta crisis escale? 

¿Contienda o conflicto electoral?

Estamos en la ruta de lo que algunos han llamado “la madre de todos los procesos electorales”. El próximo 6 de junio no sólo se renovará la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, integrada por 500 diputados, 300 electos por el principio de mayoría relativa y 200 por el principio de representación proporcional. Al tiempo, habrá elecciones en 15 entidades federativas en las que se renovará el poder ejecutivo; también varios congresos locales y autoridades municipales en muchos estados de la república.

Será un proceso electoral que conllevará un gran esfuerzo de organización, sí, pero mucho más complicado que en otras ocasiones porque al número tan elevado de puestos de elección a renovar se suma un escenario particularmente complejo a causa de la pandemia que ha obligado a las autoridades electorales (INE y órganos electorales estatales), a tomar medidas sanitarias que, al tiempo que conllevan un enorme gasto adicional, complican la logística y configuran un marco de incertidumbre sobre la concurrencia de los actores principales a las urnas: los votantes.

Lo que me preocupa, creo nos debe preocupar a todos, es el clima de confrontación que se ha generado en las últimas semanas producto de determinaciones del órgano rector del proceso electoral, el INE, que ha tomado decisiones que han generado reacciones tanto de la autoridad presidencial, como de la dirigencia del partido en el ejercicio del poder. Estas tensiones han escalado de tal manera que resulta necesario pedir a las partes mesura para evitar que un bien común, la democracia, sea lastimado, y que, lo que se ha venido construyendo a lo largo de los años, corra el riesgo de fracturarse y seamos víctimas de una involución que a nadie beneficia.

Sin duda, todavía queda mucho por hacer en materia de democracia en México. La propuesta presidencial orientada a fortalecer a este órgano autónomo debe estar centrada, precisamente, en garantizar su independencia y en la pervivencia de la incertidumbre electoral que es uno de los elementos primordiales a la hora de calificar los avances de un modelo democrático que es perfectible, sí, pero que no puede transitar por la vereda de la destrucción de lo logrado para edificar algo nuevo que satisfaga a quien en su momento ejerce el poder por voluntad expresa de la mayoría.

El llamado es atemperar los ánimos y a respetar las decisiones del órgano electoral, claros de que hay una instancia facultada, por la Constitución y por las leyes electorales, para dirimir las controversias, aún con el riesgo de judicializar los procesos comiciales. Recordando las palabras de Don Jesús Reyes Heroles pronunciadas en Chilpancingo, Guerrero, 1977, al describir con particular inteligencia los propósitos de la Reforma Electoral que se gestaba: “No despertemos al México bronco”. Caminemos por la ruta de las instituciones y el respeto irrestricto de la ley. Nada más, pero nada menos.

Nuevos libros de Texto Gratuitos

Hace unos cuantos días, el presidente Andrés Manuel López Obrador, informó que se está realizando una actualización de varios de los libros de texto que de forma gratuita entrega el gobierno federal a los educandos de Educación Básica desde 1959, año en el que fue creada, durante el gobierno de Adolfo López Mateos (1958-1964), la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (CONALITEG). Sobra señalar la importancia de esta política pública cuyo efecto en el avance e inclusión educativa no se puede poner en tela de duda. Sus contenidos han estado a cargo de especialistas en las diversas áreas del conocimiento y de expertos en pedagogía y didáctica.

El presidente López Obrador señaló que, además de actualizarlos y fortalecer sus contenidos, el objetivo es eliminar componentes insertos a lo largo de lo que él ha llamado “el período neoliberal”. La verdad es que los libros de texto son la sumatoria de muchos estilos pedagógicos característicos de diferentes momentos, y sus adecuaciones, especialmente las orientadas a aspectos históricos o sociales, no han escapado a los matices y componentes ideológicos de los gobiernos en turno.

Desde 1960 hasta 1999, administraciones priistas, conceptos como revolución mexicana, pueblo, patria, justicia social, independencia y soberanía nacional eran parte del léxico que se fue modificado de manera importante durante los dos sexenios panistas en los que, incluso, hubo cambios significativos en temas que para la derecha eran tabúes como la sexualidad. El retorno del PRI al poder provocó cambios que lejos de ayudar, generaron controversias e, incluso, severas críticas ya que, derivado de las aceleradas revisiones de los libros ocurrieron errores ortográficos y evidentes contradicciones.

Desde su inicio, la actual administración federal se propuso, primero, revertir la reforma educativa de Enrique Peña Nieto, no sólo en los aspectos laborales tan controvertidos, además, en la definición precisa de los propósitos y de los objetivos de su nuevo modelo educativo. 

Una amplia consulta dio como resultado la propuesta de lo que el gobierno de la Cuarta Transformación ha denominado “La Nueva Escuela Mexicana”, en la que se definen tanto principios como orientaciones pedagógicas. Su propósito explícito, “es brindar calidad en la enseñanza”, partiendo de la premisa de que “tenemos rezagos históricos en mejorar el conocimiento, las capacidades y las habilidades de los educandos en áreas fundamentales como la comunicación, las matemáticas y las ciencias.” 

Cuando el primer mandatario de la nación señala que “habrá que eliminar los elementos neoliberales de los textos gratuitos”, debemos entender que, entre otras cosas, deberá hacer un lado la idea de que las competencias para el trabajo son el eje de la prosperidad de una nación y de su sociedad. Lo que la nueva escuela mexicana habrá de procurar es el aprendizaje de conocimientos de manera permanente y a lo largo de la vida.

La tarea de renovar los libros de texto pasa, obligadamente, por la necesidad de aceptar que somos una sociedad plural, y que, a los niños y las niñas, a los jóvenes, debemos enseñarles a ser tolerantes e inclusivos. A desterrar la violencia, en general, la de género en particular. Enseñarles, también, que amar a la Patria no es un acto de cursilería. Que respetar a la autoridad y desterrar la corrupción y la impunidad, son tareas de todas y todos.

Enseñarles, especialmente, que, con fundamento en el artículo que consagra el derecho a la educación, debemos hacer de la democracia una forma de vida permanente. Que bueno que la SEP, al tiempo que promueva la salud alimentaria de los educandos, entienda que, derivado de la pandemia y del confinamiento, la educación a distancia, la educación híbrida, son presente y no futuro, y que para ella sea efectiva debemos elevar a rango constitucional el derecho a la conectividad en todos y cada uno de los espacios del territorio nacional.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 12 de abril 2021.

*La crisis de las vacunas

*Nueva ola de contagios

*¿Cuál vacuna? La que te toque

*Estados Unidos en su laberinto

* Ha fallecido el Príncipe Felipe de Edimburgo

Corriendo el cuarto mes de año, siguen siendo temas estelares la pandemia, la crisis económica de ella derivada, y las vacunas, que son la esperanza de que llegue esa nueva normalidad que, todavía, no está claro como será. Con base en información proporcionada por la ONU, merced al programa COVAX, cien países han accedido a vacunas. Me refiero, desde luego, a naciones que no las producen y que no cuentan con los recursos económicos para adquirirlas. 

Estos datos, lamentablemente, no pueden generar alegría, mucho menos la esperanza de que la inmunidad de rebaño, de la que tanto se ha hablado, se pueda alcanzar en el mediano plazo. Los científicos señalan que este estadio se lograría si el setenta por ciento de la población mundial es inmunizado. Al momento, según la OMS, se han vacunado aproximadamente 250 millones de personas en el mundo, un número importante, sí, pero que palidece cuando se recuerda que la población mundial es superior a los siete mil millones.

En este espacio hemos escrito de manera recurrente sobre el llamado “nacionalismo de las vacunas”, esto es, la concentración en muy pocas manos de estos fármacos que, además, se han producido en cantidades muy inferiores a la demanda. 

La propia OMS calcula que para finales de este año las farmacéuticas productoras de estas vacunas producirán una cantidad cercana a los 1,200 millones de dosis, lo que habla del esfuerzo extraordinario que se está realizado, sin embargo, nos queda claro que esas cifras están muy lejos de las cantidades necesarias para enfrentar una pandemia cuyo precedente está a un siglo de distancia, la mal llamada “influenza española”, que provocó la muerte de más de 50 millones de personas en el mundo.

Es cierto que el número de fallecidos, más de 2 millones, y de infectados, 30 millones, a causa de la COVID-19, está lejos de lo ocurrido entre 1918 y 1924, no obstante, la actual pandemia ha tenido, además de los nefandos efectos sanitarios, consecuencias económicas devastadoras en todo el orbe. El aumento de la pobreza laboral y alimentaria ha borrado lo avanzado en el último quinquenio tanto en naciones pobres como en países en vía de desarrollo. 

Más pobres, desempleados y más desplazados hacia regiones menos afectadas, y el crecimiento de la desigualdad, es el resultado que deja la pandemia que, también, ha evidenciado la incapacidad de la mayoría de los gobiernos para, primero, gestionarla adecuadamente, segundo, para generar estrategias gubernamentales capaces de enfrentar los efectos de la crisis económica y, muy importante, para gestionar las vacunas necesarias para inmunizar a su población.  Muchos analistas coinciden en que la pandemia se “ha convertido en la mayor catástrofe global de los últimos años: cientos de miles de muertos, hospitales saturados, economías destrozadas y millones de personas confinadas. Algo que no se veía desde los tiempos de la Segunda Guerra Mundial (1939-45).”

Una nueva ola de contagios

En varios países se están dando en este momento rebrotes de contagios. Ya no sabemos si es la tercera o la cuarta ola; al tiempo, los científicos notifican, un día sí y otro también, sobre nuevas variantes de coronavirus; mutaciones que generan alarma y más preocupación, ya que no se tiene claridad si las vacunas que ya se aplican serán efectivas frente a estas variantes. 
El SARS-CoV-2, está empeñado en darnos sustos cotidianos, sujeto a un guion impredecible que nos mantiene en la zozobra, en la incertidumbre permanente. A la espera de la vacuna; algunos, los que ya recibimos la primera dosis, nos preguntamos ¿Cuándo llegará la segunda? Se ha hecho clásica la frase de “la que te toque”, cuando se pregunta cuál es la mejor, si la de Pfizer, Moderna, AstraZéneca, las chinas, las rusas o la indú. 

Es verdad, ya se ve una luz al final del túnel porque las vacunas, en general, han mostrado un alto grado de efectividad, incluso la producida por AstraZéneca, que ha provocado trombos en algunas de las personas vacunadas. La OMS ha señalado que son más los beneficios que los riesgos, como si esta declaratoria fuera la más adecuada a la hora de generar tranquilidad y confianza. Así las cosas, mientras algunas naciones europeas han suspendido la aplicación de esta vacuna, otras han decidido no aplicarla a menores de 60 años. 

En Estados Unidos, por cierto, se sabe que tienen guardadas en refrigeradores 20 millones de vacunas de este fabricante inglés.  En un acto “de solidaridad”, clásico en nuestros vecinos del norte, han decidido compartir con Canadá y con México cerca de 4 millones de dosis de esa vacuna. Todavía no deciden qué van a hacer con el resto de las dosis que tienen almacenas. 

Está claro que al gobierno estadounidense no le preocupa mucho este asunto. A la fecha, han vacunado a 100 millones de personas y Joe Biden ha ofrecido que, antes del inicio de las vacaciones de verano, todos los mayores de 18 años estarán inoculados. Bueno, se dan el lujo de promover el “turismo de la vacuna”, que está contribuyendo a reactivar al sector hotelero, restaurantero y al comercio minoritario de ese país, muy afectado por el confinamiento.

Por cierto, México es una de las 15 naciones que, de acuerdo con una nota publicada por el diario inglés, The Economist, en proporción al número de sus habitantes, más cantidad de vacunas han ordenado. Ese grupo está integrado por: Canadá, Australia, Estados Unidos, Japón, Nepal, India, Uzbekistán, Brasil, Indonesia, Costa Rica, Egipto, México y Bangladesh. El dato echa por tierra los argumentos recurrentes de los opuestos al gobierno federal que señalan que no se ha hecho la gestión adecuada y que la vacunación ha sido un fracaso.

De acuerdo con el mismo diario inglés, estos 15 países han acordado comprar, en conjunto, 600 millones de dosis de Pfizer-BioNTech, lo que representa casi el 50% de lo que, en conjunto, pueden producir los fabricantes de medicamentos para finales de 2021.

Para reforzar estas comprar, y garantizar que las farmacéuticas cumplan con los compromisos contraídos con nuestro país, el canciller Marcelo Ebrard, atendiendo instrucciones presidenciales, realizó una gira amplia que incluyó los Estados Unidos, Reino Unido, China, Rusia y la India. Por cierto, esta última nación produjo una vacuna que la COFEPRIS, está analizando para observar su pertinencia y confiabilidad. 

¿Cuál vacuna? La que te toque

Sobre esta vacuna, se han escuchado voces discordantes, como ocurrió en su momento con las vacunas rusas y chinas que han demostrado su efectividad y los avances científicos y tecnológicos alcanzados por estas dos naciones. Se les olvida a muchos que la India es una potencia en el sector farmacéutico. Llamada “la farmacia del Tercer Mundo”, desde hace más de dos décadas tiene el liderazgo en la producción de fármacos genéricos intercambiables. 

No obvio comentar dos cosas importantes sobre este tema: primero, que el FMI ha publicado que el PIB de la India crecerá este 2021 un 12% (China el 9%), y que, en el 2022, lo hará en un 9%. Segundo, que hay voces a nivel planetario que piden que las patentes de las vacunas contra la COVID-19 se liberen. Soñar no cuesta nada. Desde luego que las farmacéuticas que hoy las producen, de ninguna manera, van a soltar este muy redituable negocio a costa de la salud mundial y, por qué no decirlo, de su supervivencia económica.

La Organización Mundial del Comercio (OMC), que tiene como nueva directora general a la nigeriana Ngozi Okonjo-Iweala, propondrá en una cumbre bloquear patentes de vacunas. Quien fuera funcionaria del Banco Mundial, sabe que una propuesta de este tipo, que ella considera como la mejor para acelerar la vacunación mundial, enfrentará la resistencia de países como Estados Unidos, Australia, Suiza, Japón, la Unión Europea y Brasil, que, de ninguna manera aceptarán que se liberen las patentes. 

Por lo anterior, en la reunión que se celebrará el próximo miércoles, la OMC, que cuenta con el respaldo de la OMS, sentará a la mesa a los dos bloques de países enfrentados, los que piden la liberación y los que la rechazan, pero también a las farmacéuticas, con la esperanza de encontrar “vías intermedias que permitan aumentar la producción de vacunas y acelerar el proceso de inmunización contra COVID-19. El principal argumento que esgrimirá la señora Okonjo, es que si no se avanza en esa inmunización la apertura de la economía es muy difícil y los riesgos de un nuevo confinamiento global están a la vista.

Estados Unidos en su laberinto

Lo que está claro es la concentración en pocos países de las vacunas, lo que está complicando la obtención de las dosis necesarias para enfrentar la pandemia de manera global. Estados Unidos logró garantizar el abastecimiento suficiente porque Donald Trump, hay que reconocerlo, canalizó millonarios recursos para apoyar la investigación, primero, y la posterior producción de las vacunas desarrolladas por Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson. Este anticipo ha sido aprovechado por el actual mandatario para lograr su exitosa cruzada anticovid que ha permitido la apertura de la economía en muchos estados de la Unión Americana. 

Próximo a cumplir sus primeros 100 días de gobierno, el demócrata puede presumir varios logros, uno de ellos, precisamente la gestión de la vacunación que, si bien no ha logrado reducir el número de contagios y de fallecimientos, sin duda tendrá efectos pronto, en primero lugar entre los adultos mayores, luego en las personas de menor edad. Este esfuerzo por vacunar a 200 millones de personas para finales de este mes se reflejará en la disminución de las presiones al sistema de salud y en la reactivación de la economía.

El modelo económico que está implementando Joe Biden es el que tradicionalmente han impulsado sus antecesores demócratas. Desde Franklin D. Roosevelt, pasando por John F. Kennedy, William J. Clinton y Barack Obama, el modelo keynesiano, con ciertas variantes de acuerdo a los tiempos, ha servido para enfrentar lo mismo crisis financieras (1929 y 2008), que los efectos de las posguerras, y, ahora de una grave crisis sanitaria. 

¿Qué hay de común en esos escenarios? La caída de la producción por una contracción de la demanda derivada del cierre de empresas y la consecuente pérdida de empleos. Ante este escenario, las recetas keynesianas resultan efectivas a partir de una mayor participación del Estado en la economía. Los 1.9 billones que el Congreso autorizó a Biden permitió darle un fuerte empujon a la demanda entregando recursos en efectivo a millones de personas. Asimismo, ese dinero tendrá otros objetivos: apoyar a las empresas que enfrentan serios problemas para evitar su cierre y un incremento en la masa desempleada, y destinar los recursos para la adquisición de las vacunas, bajo la premisa de que sólo con la inmunidad de rebaño Estados Unidos podrá abrir totalmente su economía.

Complementa estas acciones keynesianas lo que el economista inglés calificó como “los aceleradores”: la inversión pública. En este rubro, el gobierno demócrata también ha contado con el respaldo de sus correligionarios en el Congreso, que le han autorizado 2 billones de dólares para generar infraestructura, obra pública que, como se sabe, tiene un efecto muy importante en la generación de empleos directos e indirectos.

¿En qué beneficia a México estas medidas? En dos escenarios importantes, el primero, que la reactivación de la economía del vecino del norte tendrá un efecto positivo en la nuestra, ya que nuestras cadenas productivas recibirán una inyección de confianza al prevenir un incremento en la demanda; segundo, porque al incrementarse el empleo en los Estados Unidos y con los apoyos económicos que se están entregando a la mano, el volumen de las remesas se incrementará, como ha venido sucediendo en los últimos 14 meses.

Vale señalar que también ha dispuesto el gobierno demócrata recursos para el tema migratorio y para apoyar a los países centroamericano. En este último punto, con recursos mucho menores a los que se había comprometido, mil millones contra 4 mil millones. Acerca del primer tema, la migración, todo parecía ir muy bien, pero se les hizo bolas el engrudo, como decía mi abuelita. 

La laxitud con la que se tomó el asunto, prohijo un crecimiento de los interesados en cruzar la frontera, especialmente menores que viajan sólo y que ha provocado una crisis severa y críticas internacionales que han opacado los primeros buenos momentos de esta administración. Joe Biden ha tenido que echar mano de su vicepresidenta, Kamala Harris, para que sea la responsable del tema migratorio. 

La ex senadora por California ya tuvo su primer encuentro con Marcelo Ebrard. El canciller fue enfático al señalar que nuestro país coperará en el tema de la trata de personas y otros asuntos, pero que ya no será la “guardería de los migrantes rechazados”. Este escenario complicado, ha servido para que Donald Trump y los republicanos critiquen fuertemente al gobierno federal, y hasta un grupo de policias hicieron una marchita pidiendo a Biden que no cancele la construcción del muro. Con la mira puesta en las elecciones intermedias del 2022, el tema migratorio será, sin duda, el eje central de las campañas republicanas. Al tiempo.

Ha fallecido el Príncipe Felipe de Edimburgo

La semana pasada falleció, próximo a cumplir 100 años, el príncipe Felipe de Edimburgo, esposo, desde 1947, de la reina Isabel II, la monarca más longeva en la historia del Reino Unido de la Gran Bretaña. Más allá de la novelesca figura que ha difundido Netflix en su larga serie “The Crown”, Felipe, nacido como Felipe de Grecia y Dinamarca, es digna de analizarse y de profundizar en ella. 

A quien han llamado “el alfil de la reina”, no le fue fácil su ingreso a la casa real como esposo de la todavía princesa de Gales y heredera al trono de su padre Jorge VI, al que sucedió en 1952. “Felipe el griego”, como lo llamaban al interior de la casa real y en las calles, fue hijo del príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca y de la Princesa Alicia de Batenberg. Su infancia fue compleja ya que su padre huyó luego del triunfo del ejercito turco que tomó el control de las islas griegas, dejando totalmente desamparada a la familia. 

Su madre padecia esquizofrenia y, se cuenta, fue atendida por el mismísimo Sigmund Freud amigo cercano de la abuela de Felipe, nieta de Napoleón III. Felipe llegó muy joven al Reino Unido donde se formó académicamente, destacando especialmente en actividades deportivas y en la marina. A los 18 años conoció a Isabel que, con 13 años, se sintió atraída por este jóven atlético y muy echado para delante. 

Ha muerto el padre de cuatro hijos nacidos del matrimonio con Isabel. Felipe tuvo que aceptar que todos ellos llevarán el apellido de la madre, Windsor, y no el suyo. En 1957, cinco años después de la coronación de su noble cónyuge, se le otrogó el título de príncipe del Reino Unido. Ejerció una dura influencia sobre su hijo Carlos, actual heredero al trono. Se dice que Felipe fue el principal impulsor de su enlace con Lady Diana, si bien, después, al conocer de sus infidelidades, se convirtió en el principal promotor de su expulsión de la familia real, familia envuelta siempre en complicados affaires, como el más reciente, en el que se les ha acusado de actitudes racistas en contra de la más reciente adquisición de la corona británica, la norteamericana Meghan de Sussex, esposa del príncipe Enrique. Una muerte, la de Felipe, en tiempos de crisis de la muy longeva monarquía inglesa.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 29 de marzo de 2021.

* Jesús Reyes Heroles: Su legado a 100 años de su natalicio.

* Los adultos mayores en la mirada de la 4T

* El reto del envejecimiento activo

* Educación permanente y a lo largo de la vida

El próximo 3 de abril se cumplen cien años del nacimiento de Don Jesús Reyes Heroles, el penúltimo de los grandes pensadores de la política mexicana, el último, afortunadamente, sigue vivo y aportando sus ideas, Enrique González Pedrero, ex gobernador de Tabasco. Tuve la enorme fortuna de estar cerca de estos dos destacados políticos, juristas, historiadores, politólogos y académicos, binomio al que sumaría a otro importante personaje, en el ámbito de la salud y la investigación científica, el doctor Guillermo Soberón Acevedo, primero como rector de la UNAM y luego como secretario de Salud.

Con Don Enrique, mi primer contacto fue en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la que fue uno de los impulsores, a principios de la década de los setenta, de su conversión de Escuela a Facultad. A finales de 1975 me inscribí a la Maestría en Ciencia Política porque el tabasqueño era uno de los integrantes de la plantilla docente. Su prestigio como académico era una garantía. Tomar clase con quien había planteado cambiar al sistema desde adentro, un atractivo adicional.

Cursando mi licenciatura, había asistido a un “Curso de Verano” en el que participó como conferenciante. Vale recordar que en aquel momento la FCPyS vivía uno de sus mejores momentos por la presencia de muy reconocidos docentes nacionales a los que se sumaron destacados académicos argentinos y chilenos que habían recibido asilo político del gobierno de Luis Echeverría. Fue un momento de esplendor de la, entonces, “pequeña escuela”, que albergaba a estudiantes de Ciencias Políticas y Administración Pública, Sociología, Relaciones Internacionales y Comunicación y Periodismo.

Ese mismo año, tuve la oportunidad de integrarme al equipo de trabajo del rector de la UNAM, Guillermo Soberón, quien había asumido ese encargo en diciembre de 1972, luego de una larga huelga convocada por el Sindicato de Trabajadores y Empleados de la UNAM (a partir de 1977, Sindicato de Trabajadores de la UNAM). Movimiento que puso fin al rectorado de uno de los más emblemáticos miembros de la izquierda mexicana, Pablo González Casanova, predecesor de Javier Barros Sierra, cuyo papel durante el movimiento estudiantil de 1968 es conocido y reconocido. 

A finales de 1976, cuando laboraba como jefe de Información de la Dirección de Comunicación Social de la UNAM, un muy querido tabasqueño, Adelor Gómez Flores, me comentó que había la posibilidad de incorporarme a trabajar en la Secretaría de Gobernación, de la que era titular don Jesús Reyes Heroles. La experiencia laboral más rica por la oportunidad de trabajar cerca de quien era un icono de la política mexicana, un intelectual en el más amplio sentido de la palabra, del que mucho aprendí y del que guardo muchas anécdotas. 

Tuve la fortuna de ser testigo, y partícipe, de la primera y, a mi juicio, única Reforma Política que ha vivido el país. Conviví durante más de dos años con Don Jesús, lo que me permitió conocerlo a fondo, estar en primera fila en muchos momentos estelares y asumir tareas que, para mis 25 años, resultaban impensables. Fui parte de un equipo de trabajo integrado por Otto Granados Roldán y Mariano Palacios Alcocer, posteriormente gobernadores de Aguascalientes y de Querétaro, respectivamente, quienes años después  ostentaron importantes cargos en la administración pública.

“El maestro”, como lo llamábamos todos, nos encomendó realizar una investigación a fondo de los sistemas electorales europeos con la finalidad de diseñar un esquema acorde a lo que el tenía claramente delineado: un modelo electoral mixto, con diputados de mayoría relativa electos en 300 distritos electorales uninominales, y 100 diputados electos por el principio de representación proporcional (hoy son 200 electos en 5 circunscripciones plurinominales. A mi me tocó revisar el modelo español que, en ese momento (1978), transitaba, no sin dificultades, en la vía de la transición a la democracia luego del fallecimiento del “generalísimo” Francisco Franco en 1975.

Reyes Heroles buscaba promover una mayor presencia de las minorías en el espectro político nacional, lo que vino aparejado de la incorporación en la Constitución, y en la Ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LOPPE) de la modalidad del registro de partidos condicionado al resultado de las elecciones, lo que facilitó el tránsito a la legalidad del Partido Comunista Mexicano, y el registro de nuevos partidos como el del Trabajo y el Socialista de los Trabajadores, los tres en la margen izquierda, y, en el flanco derecho, el Partido Demócrata Mexicano, con el que se rescataba los argumentos principales de lucha de los sinarquistas en los tiempos de la Guerra Cristera, No obvio mencionar que esta reforma política fue precedida de una amplia y rica consulta en la que participaron partidos políticos, juristas y académicos. 

El Congreso de la Unión aprobó las reformas a los 17 artículos de la Constitución General de la República. Destacaban las reformas y adiciones hechas al artículo 41º, que otorgaron a los Partidos Políticos Nacionales importantes prerrogativas, entre ellas, su acceso permanente a los medios de comunicación.  Don Jesús me distinguió nombrándome subdirector de la Comisión de Radiodifusión, dirigida por otro brillante abogado, el también veracruzano, Serbio Tulio Acuña, del que también aprendí mucho. 

Ese organismo además de ser el regulador de los tiempos que por Ley le correspondía al Estado en los medios de Comunicación (función asignada en 1967 por el presidente Gustavo Díaz Ordaz), sería ahora el responsable directo de la producción y difusión de los programas de los Partidos Políticos en la radio y la televisión, precisamente, en los tiempos que por ley le correspondía al Estado en esos medios.

Jesús Reyes Heroles: su legado político e intelectual

¿Por qué hacer este recordatorio del legado político y académico del licenciado Jesús Reyes Heroles?  Por su, trascendencia y vigencia. Por su indiscutible aporte a la vida política nacional y a la compresión de nuestra historia vista a través de la mirada de un hombre que estudio a fondo el liberalismo mexicano que se diferencia del liberalismo europeo, fundado éste en las tesis de los economistas clásicos que abogaban por la entronización de un modelo capitalista basado en la prevalencia de un Estado ausente. 

El liberalismo mexicano, por el contrario, partía de la idea que, al no contar con una burguesía nacional capaz de liderar el proceso de desarrollo económico y social, era necesario asignarle al Estado un papel protagónico en el devenir económico, político y social en la etapa independiente.

En su obra clásica “El Liberalismo Mexicano” (Tres volúmenes escritos entre 1957 y 1961), Reyes Heroles hace una magistral descripción del escenario de confrontación abierta entre dos visiones del México nacido del movimiento emancipador de 1810-1821; en el que se encontraban, de un lado, los conservadores, que pretendían mantener a toda costa el estado de cosas que había prevalecido durante lo tres siglos de dominación hispana, y que apostaban por un régimen centralista. Del otro lado, estaba el movimiento liberal, promotor del cambio. Impulsaban un régimen republicano, con estados federados, división de poderes y constituciones locales que garantizaran su soberanía e independencia. 

En esa obra, el nacido en Tuxpan, Veracruz, el 5 de abril de 1921, teje no sólo una obra que relata el momento histórico ocurrido entre 1821 y el triunfo juarista y la restauración de la República luego de la Guerra de Reforma y la Intervención Francesa, en 1867, además, ofrece una brillante radiografía del pensamiento de los grandes ideólogos de la época, Lucas Alamán, en el hemisferio conservador, y José María Luis Mora, en el liberal. Su apego a las ideas de Juan Jacobo Rousseau se evidencia en su permanente propuesta de fortalecer nuestro Contrato Social y la prevalencia del Estado de Derecho.

Juarista convencido; defensor de la pervivencia del Estado laico, pronunció, el 5 de febrero de 1979, en el aniversario de la promulgación de la Constitución de 1917, un discurso que cimbró a las instituciones políticas, al oponerse a la visita del Papa Juan Pablo II, que, a su juicio, vulneraba el modelo laicista que la Carta Magna establecía como norma republicana de convivencia.

 La reacción del presidente José López Portillo a ese incendiario discurso, fue prescindir de dos de sus secretarios, el promotor de la visita, el canciller Santiago Roel, y del ministro del Interior quien, en el mismísimo Teatro de la República escenario de la promulgación de nuestra ley de leyes, y en presencia del mandatario, se atrevió a manifestar su oposición a la visita del jerarca de la Iglesia Católica; lo hizo con la misma congruencia que, cuatro años atrás, en 1975, como líder del PRI, se opuso abiertamente a los afanes releccionistas de Luis Echeverría, con un “Primero el programa, después el nombre”, lo que provocó, luego del destape como candidato del PRI al la presidencia de López Portillo, en noviembre de ese mismo año, que enviarán a Reyes Heroles a la direción general del IMSS, “exilio” que hizo que algunos hablaran del fin de  carrera política del ilustre tuxpeño.

Se equivocaron los “agoreros del desastre”, utilizando palabras expresadas por Luis Echeverría durante su compleja visita a la UNAM en 1975. Al dar a conocer su gabinete, López Portillo sorprendió a muchos al nombrar al nacido hace un siglo responsable de la política interior. Al hombre que entendía que al país le urgía una reforma política que canalizara por la vía institucional las violentas manifestaciones de inconformidad abanderadas por grupos guerrilleros que pedían un autentico tránsito a la democracia y la atención urgente de las grandes desigualdades sociales.

Don Jesús también fue secretario de Educación Pública (1983-1985) en el sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado. En ese corto tiempo dejó impreso su sello personal en una institución que, por cierto, cumple, igualmente, cien años desde su creación en 1821, merced al empeño de otro ilustre y talentoso político e intelectual mexicano: Don José Vasconcelos Calderón. No resulta exagerado decir que Jesús Reyes Heroles encarnó al “Ulises Criollo” creado en la mente brillante del primer secretario de Educación Pública, en el lejano sexenio de Álvaro Obregón, en los tiempos del nacimiento del “Nuevo Estado mexicano.”

Apoyo para los adultos mayores

La semana pasada, en Oaxaca, el presidente Andrés Manuel López Obrador hizo un importante anuncio que tiene que ver con uno de sus tres programas sociales estrellas, convertidos en mandatos constitucionales, el que brinda apoyos económicos a los adultos mayores. Sin duda, los opuestos a las medidas tomadas por el tabasqueño en su empeño de revertir la pobreza, van a objetar el incremento anunciado en las ministraciones bimestrales que recibe este sector de la población cuyo crecimiento demográfico ha quedado claramente expresado en los datos arrojados por el Censo General de Población 2020. 

Reducir de 68 a 65 años la edad para recibir este apoyo es destacable, más, la visión prospectiva que establece que para el 2024 los adultos mayores recibirán 6 mil pesos bimestrales. El envejecimiento de la población en México es una realidad. No puedo dejar de señalar que los retos que derivan de esta circunstancia demográfica no se van a resolver sólo con políticas públicas distributivas, dar dinero; desde luego que ayuda mucho este recurso otorgado a mujeres y hombres de la tercera edad cuya circunstancia económica no es nada favorable. Sin embargo, como lo he apuntado en este y otros espacios, hay que ir más allá, es necesario implementar más políticas públicas redistributivas a favor de ese sector de la población.

Por ello, en la Universidad Olmeca se están impulsando dos proyectos que pueden coadyuvar a generar un mejor escenario de vida para los adultos mayores: uno, el Plan Estatal de Salud Alimentaria, fundado en la utilización de la Dieta Mediterránea Mexicanizada, del que ya he hecho referencia en este espacio; dos, la creación de la Escuela de Educación Permanente y a lo Largo de la Vida, que iniciará sus operaciones el próximo mes de mayo.

La Escuela contará con un Centro de Educación Permanente cuyo objetivo será construir un nuevo modelo de sociedad en el que las personas han de tener la oportunidad de envejecer, siendo protagonistas de su vida, en un quehacer pro-activo y no como meros receptores de productos, servicios o cuidados. Toma cuerpo de modo diferente en cada persona, atendiendo a los significados propios; se puede ser “activo” de muy diferente manera. Implica un enfoque comunitario en el que los ciudadanos mayores deben tener la oportunidad de participar en todo lo que les es propio, tanto en su esfera privada como en la comunitaria. 

En el tema del envejecimiento, es necesario que se garantice que los ciudadanos mayores puedan continuar mejorando o manteniendo sus competencias y controlando su vida (garantizando todos sus derechos). Desde luego, esto  es un desafío a la prospectiva tradicional de que la educación es cuestión de los más jóvenes ; por el contrario, se ofrecen oportunidades de desarrollo y aprendizaje a lo largo de la vida al considerar al aprendizaje a lo largo de la vida como un proceso integral, multidisciplinario, inclusivo, que permita el desarrollo de competencias para la vida. 

Este Centro contempla garantizar la adquisición de conocimientos y habilidades científicas y culturales; la participación en la propia identidad cultural; la aceptación en diferencias y discrepancias; saber cómo aprender; la comprensión de los cambios sociales e individuales; la utilización de nuevas tecnologías (entre ellas las Tic´s); el mantenimiento de autonomía personal y autoestima personal a pesar de la pérdida de independencia.

Hoy, el reto es generar un modelo educativo para personas mayores en una sociedad que envejece y que precisa de cambios de fondo. La sociedad, históricamente, ha sido receptiva para asumir la educación, formación y guía de los niños y jóvenes; pero no así de las personas mayores, pues todavía prevalecen representaciones sociales, estereotipos y numerosos prejuicios negativos acerca de la vejez. 

Cada vez más, el ser humano necesita continuar su educación y formación a lo largo de la vida. El mundo en permanente cambio, la mayor longevidad y la posibilidad de mayor tiempo de ocio, han convertido la educación no formal y la educación de adultos en puntos clave de los nuevos desarrollos educativos. Se llama educación para adultos a la que se brinda a un sector de la sociedad que concurre a los centros educativos, con el fin de iniciar, continuar y terminar su proceso de desarrollo o persiguiendo múltiples fines u objetivos; por tanto, este tipo de educación está dirigida a una población con características, estructuras e intereses propios.

La educación para adultos debe originarse en una visión más inclusiva, que admita acciones educativas de variada índole, con una conceptualización más holística. En términos pedagógicos, debe partir de las necesidades de los adultos, de cada grupo y de sus características específicas. Por ello, la Universidad Olmeca, ofrecerá alternativas para que los adultos puedan acceder a este tipo de modalidades que coadyuvarán a que en Tabasco, como es preocupación de sus autoridades de salud y educativas, transitemos hacia un envejecimiento activo y de salud plena.

Con motivo de la Semana Mayor, Prospectiva se publicará nuevamente, Dios mediante, el lunes 12 de abril. Felices Pascuas y cuidémonos todos.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 22 de marzo de 2021.

* España en su laberinto. Iglesias se va

* Riqueza petrolera para Tabasco

* Defensa desde Tabasco de la Soberanía Energética Nacional

Cuando Pedro Sánchez presentó, en el 2018, una “Moción de Censura” contra el gobierno de Mariano Rajoy (Partido Popular), estoy seguro de que no anticipaba las tribulaciones que devendrían luego de un proceso electoral en el que ninguno de los participantes alcanzó la mayoría necesaria para formar gobierno. El rey Felipe VI trabajó horas extras para que el vacío no acrecentara el clima de ingobernabilidad que, per se, genera la disolución de un gobierno.

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ganó las elecciones, sin embargo, el camino para alcanzar la mayoría parlamentaria necesaria fue largo, sinuoso y lleno de obstáculos. Su primera opción era sumar a su causa a Ciudadanos, dirigido entonces por Albert Rivera. Formación política de centroderecha que permitiría a Sánchez construir un programa de gobierno centrista, su primer objetivo.

El propósito chocó una y mil veces con la postura invariable de un partido que buscaba, a toda costa, un mayor protagonismo en la vida política nacional, por lo que estaba empecinado en “vender cara” su alianza con el PSOE. Pedro Sánchez entendió que ese “matrimonio” no se concretaría, por lo que tuvo que buscar “otra pareja”. Para entonces, Ciudadanos había decidido cerrar filas con el Partido Popular (PP), dirigido por Pablo Casados. Este último sabía que la alianza no le alcanzaba para convertirse en presidente, pero le serviría para fortalecerse como líder de la oposición de derecha, ante el sorpresivo avance logrado en las urnas, traducido en escaños en el Congreso de los Diputados, de VOX, nueva formación política dirigido por Santiago Abascal Conde.

Este partido, de extrema derecha, ganó un buen número de votos basado en una propuesta y un discurso ultraconservadores, nacionalistas, contrario a los migrantes y a toda oferta de las izquierdas a las que acusa de querer llevar al país “al comunismo”. Discurso que logró, para sorpresa de muchos, la empatía de un buen número de españoles, de todas las edades, muestra inequívoca del avance de la extrema derecha en ese país, y en el viejo continente.

En un artículo publicado en “El País” (15/03/21), Natalia Junquera describe la relación de Sánchez e Iglesias, como “la historia de un breve matrimonio de conveniencia”. Han sido menos de 15 meses, sí, pero caracterizados por los conflictos y suspicacias entre sus respectivas familias políticas. “La tensión ha sido constante, aunque más de una vez han sido ambos dirigentes los encargados de enterrar el hacha de guerra entre representantes de sus partidos”, relata en esa misma entrega la periodista española.

Matrimonio de conveniencia

En septiembre de 2019 Sánchez descartaba, con contundencia, la idea de formar un Ejecutivo de coalición con Podemos. El líder del PSOE recuerda Junquera, señalaba a sus cercanos que esa alianza lo convertiría en “un presidente del Gobierno que no dormiría por la noche, como el 95% de los ciudadanos de este país, también votantes de Podemos, que tampoco se sentirían tranquilos”. Sánchez iba más allá en sus argumentos, a los que sumaba, tres meses antes de que se concretara esa unión, “la falta de experiencia de gestión de Podemos”, y, especialmente, “las serias discrepancias en temas fundamentales como Cataluña.

Sí, los riesgos de esa asociación eran muchos, sin embargo, no había otra alternativa para Sánchez. Para convertirse en presidente del Gobierno tenía que formalizar un matrimonio con la pareja más dispareja, sin embargo, dubitativo, no se decidía a “dar el paso”. Antes del casorio, como diría mi querida abuela paterna, se dió un rompimiento que parecía irreversible con Iglesias. Ese mismo septiembre, el dirigente de Podemos declaró: “Pedro me mintió. Me dijo antes y después de las elecciones generales (noviembre 2019), que haríamos un gobierno de coalición y yo confié en él (…) Si cometí un error fue en confiar en su palabra. El problema es que él quiere todo el poder para poder dormir bien”.

Las elecciones generales de noviembre confirmaron el triunfo del PSOE, sí, pero, nuevamente, no pudieron alcanzar los votos necesarios para formar gobierno sin necesidad de coaligarse con nadie. Para mal, el PSOE perdió tres escaños, Juntas Podemos, siete, en tanto que el PP subió 23 y VOX, 28. Luego de este resultado electoral, Iglesias arremetió otra vez contra Sánchez señalando que: “Está claro que ahora se duerme peor con más de 50 diputados de extrema derecha que con ministras de Unidas Podemos en el gobierno.”

Ante este escenario caótico, en el que el líder del PSOE veía que se le escapaba de las manos la posibilidad de convertirse en presidente del Gobierno español, llegó la reconciliación. Noviembre de 2019 estaba a punto de agotarse cuando Sánchez e Iglesias pudieron alcanzar, por fin, acuerdos y signarlos con un abrazo; solo 48 horas después de haberse conocido los resultados oficiales de las elecciones generales a las que había convocado el rey Felipe VI.

“Es tiempo de dejar atrás cualquier reproche”, señalaba un sonriente Pablo Iglesias, el mismo que tres días atrás había declarado que “el Pedro Sánchez de izquierdas se acabó”. A punto de lograr el acuerdo que lo llevaría al palacio de La Moncloa, Sánchez cuidando las formas, manifestaba que: “Los españoles han hablado y corresponde superar el bloqueo”, al tiempo que justificaba el pacto con Podemos afirmando: “No pudimos lograr este acuerdo en julio pasado, aunque estuvimos muy cerca. Somos conscientes de la decepción que eso supuso entre los progresistas”.

Se había formalizado este matrimonio de conveniencia, como bien lo califica Natalia Junquera, la misma que en su nota hace un lúcido recorrido de lo sucedido a lo largo de los 15 meses en los que Pablo Iglesias ha jugado el papel de vicepresidente segundo del gobierno español. Un poco más de un año de ser un socio demasiado incómodo y hasta acomodaticio de un gobierno que, no hay duda, tiene una ruta de navegación diferente a la de Podemos, formación de izquierda radical nacida de la crisis del 2008, en donde “gana” una clientela fiel por su defensa a ultranza, muy viva en estos días, de los derechos de los miles de españoles que perdieron no sólo el empleo, también sus casas. Su última declaratoria es que no cederán a las intensiones del Gobierno de Sánchez de apoyar con subsidios a los arrendadores de viviendas en demérito de los derechos, dice, de los arrendatarios.

A lo largo de esos quince meses, Iglesias ha buscado imponer una agenda que no sólo choca con las posturas de las derechas, también con las de su socio en la gestión gubernamental. Escenario tormentoso que ha escalado en las últimas semanas a causa del affaire protagonizado por el rey emérito Juan Carlos I, que ha salpicado injustamente a su heredero, ya de por sí manchado por el comportamiento nada moral de algunos de los miembros de la familia real.

Esta situación ha dado más argumentos a Podemos para exigir un acotamiento de la funciones y prerrogativas del monarca, propuesta que ha tenido que ser atajadas por La Moncloa, primero, por congruencia, derivada del juramento de lealtad a la corona, segundo, porque se sabe bien que este tema, el de la pervivencia del régimen monárquico-parlamentario, es un asunto sumamente delicado que, sumado a los afanes independentistas de algunas de sus comunidades, significa el mayor riesgo para la gobernabilidad, sobre todo, cuando el dirigente de Podemos ha puesto en tela de duda la vigencia  de la “normalidad democrática en España.”, ganándose los reproches de todos los partidos, incluyendo el gobernante PSOE.

En esas estábamos, cuando, para sorpresa general, Pablo Iglesias hizo público, el 15 de marzo pasado, que deja el Gobierno para participar, como candidato de su partido al gobierno de la Comunidad de Madrid, al tiempo que ha propuesto a la actual ministra del Trabajo, Yolanda Díaz, para que, sin dejar dicha cartera, ocupe el cargo de vicepresidenta segunda que él dejara libre. El impulso a su compañera de partido, una antigua militante del Partido Comunista, muy reconocida entre las izquierdas, no ha quedado ahí, asimismo, la ha “destapado”, diríamos en nuestro surrealista lenguaje mexicano, para que sea la futura candidata de Podemos al Gobierno español, desde luego, en el momento en que haya elecciones generales. El mensaje de Pablito es, “me voy, pero ahí les dejo mi recuerdo”. Sánchez ya aceptó. ¿Podrá dormir tranquilo? No lo creo.

Riqueza petrolera para Tabasco

El jueves pasado se conmemoró los 83 años de la Expropiación Petrolera decretada por el presidente Lázaro Cárdenas el 18 de marzo de 1938, ante la negativa de las tres empresas extranjeras que tenían bajo su control el 95% de la explotación del hidrocarburo en nuestro país a acatar el llamado de jefe del Ejecutivo Federal de respetar la nueva Ley Federal del Trabajo y otorgar a los trabajadores mexicanos condiciones similares a las que gozaban los trabajadores extranjeros.

El petróleo, como se sabe, adquirió un valor estratégico desde el último tercio del siglo XIX como resultado de la segunda revolución industrial que, entre otras cosas, provocó el aumento exponencial del uso de carburantes derivados del petróleo para mover los vehículos (barcos, ferrocarriles y automóviles), lo que permitió el despegue del comercio nacional e internacional y el más rápido movimiento de personas y mercancías. Acompañó a esta fase superior del capitalismo, el imperialismo, como la llamó Vladimir Ilich Lenin, una nueva etapa colonial cuyo principal objetivo era el dominio de nuevos mercados, de materias primas y de fuerza de trabajo barata.

Las unificaciones alemana e italiana provocaron roces con los viejos imperios (Inglaterra, Francia, Holanda y Rusia) que se sintieron afectados por los afanes expansionistas de las nuevas naciones, Alemania e Italia, que buscaron expandirse en África, Oriente Medio y Asia. La crisis económica de los años 80´s del siglo XIX, menos severa que la de 1929, fue la primera llamada de atención de que el pronóstico hecho por Carlos Marx treinta años atrás, tenían fundamento científico.

El sistema capitalista de producción tiene, hasta la fecha, dos grandes contradicciones: la primera, su tendencia a la maquinización, que da lugar a la desaparición de empleos, lo que, segunda contradicción, provoca una caída tendencial de la tasa de ganancia de los productores, ya que, paradójicamente, el uso intensivo de máquinas aumenta la producción de mercancías. Esta oferta adicional no encuentra suficientes compradores en el mercado a causa del desempleo. La capacidad adquisitiva de la sociedad decrece (el circulante monetario) provocando una crisis de sobre producción.

En 1934, el presidente Franklin D. Roosevelt pudo enfrentar la crisis de 1929, aplicando las tesis keynesianas: mayor participación del Estado en la economía, un Estado Benefactor y la creación de empleos improductivos. Todo eso, sumado a la producción masiva de armamento.  En 1880, esta última fue la opción que encontraron los países industrializados para enfrentar la crisis. La militarización y el armamentismo generó un mayor roce entre las naciones imperiales causa principal de la Primera Guerra Mundial (1914-1018).

En el marco de este conflicto armado inicia de manera significativa la demanda de hidrocarburos orientados a alimentar los barcos, aviones y transportes de combate utilizados en la guerra. Al concluir este conflicto, la reorientación de la economía requirió de mayor cantidad de combustible y eso hizo que creciera la demanda. México, que había visto llegar a las empresas extranjeras, con el beneplácito y todo el apoyo del gobierno porfirista, se convirtió en un importante abastecedor de petróleo que, crudo era enviado a Estados Unidos, Canadá (con destino a Inglaterra) y a Holanda, para su refinación. Una cantidad mínima, pero creciente, se quedaba en nuestro país para satisfacer la demanda interna.

Las ganancias de estas empresas transnacionales eran crecientes, aunque se empeñaban en negarlo, sobre todo, a la hora de demandarles la justa distribución de sus pingues ganancias. Esa postura intransigente, grosera y amenazante, encontró una respuesta valiente, desde luego arriesgada, del primer mandatario de la nación quien aprovechó la coyuntura internacional generada por la inminente Segunda Guerra Mundial, para dar el golpe definitivo a quienes se negaban a aceptar las nuevas las reglas del juego.

Fundado en el artículo 27 constitucional y en la Ley Petrolera de 1925, Lázaro Cárdenas del Río decretó la expropiación que permitió a México el uso soberano de sus recursos petroleros, al igual que ocurrió, en 1960, con la industria eléctrica, nacionalizada por el presidente Adolfo López Mateos. Esas dos decisiones históricas, son los pilares en los que descansa la defensa de dos recursos fundamentales para el desarrollo nacional.

Defensa de la soberanía energética en Tabasco

De ello se habló el pasado jueves 18 de marzo en Tabasco, escenario de la celebración del aniversario de la nacionalización del petróleo. Evento al que asistió el presidente Andrés Manuel López Obrador y en el que el director general de Pemex, Octavio Romero Oropeza, anunció el descubrimiento del campo petrolero Dzimpona, ubicado en el Municipio de Centro, del que se esperan extraer entre 500 y 600 millones de barriles de petróleo, lo que, sin duda, es una excelente noticia para nuestra entidad.

En ese marco, Adán Augusto López Hernández, gobernador de Tabasco, señalo que: “El vínculo de petróleo con Tabasco viene desde hace más de un siglo, en 1863, derivado del descubrimiento del presbítero Manuel Gil y Sáenz de las chapapoteras en Macuspana, lo que atrajo a compañías extranjeras como Pearson y, posteriormente, a la inglesa “El Águila Petroleum Company”.  Años después arribó a nuestra entidad Petróleos Mexicanos.”  El gobernador resaltó que el petróleo es el agente cuya actividad marca la vida, la historia, de nuestro Estado.  Apuntó que Pemex genera en nuestra entidad efectos en dimensiones económicos, sociales, ambientales, comunitarias, políticas y culturales. “Nuestra historia compartida con PEMEX ha traido consigo beneficios y representa retos y oportunidades de y para desarrollo de nuestra entidad.”

Ante los retos que han derivado de la decisión presidencial de fortalecer la soberanía energética nacional, el gobernador de Tabasco le refrendó al jefe del Ejecutivo Federal su solidaridad y apoyo pleno: “Desde aquí acompañamos su decisión de proseguir una política firme y decidida para recuperar la soberanía energética.”

Expresó que, frente a los obstáculos que hoy se presentan por las acciones jurídicas de aquellos opuestos al bienestar de la nación: “Con toda energía y decisión, los tabasqueños respaldamos su reclamo respetuoso y firme ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para que se rectifique el proceder ilegal y contrario a los intereses nacionales.”

Fundado en el artículo 28 constitucional, Adán Augusto López Hernández, señaló, enfático, que no existe ningún elemento jurídico que de sustento a la pretención de declarar inconstitucional una ley cuyo objetivo es el bienestar de la colectividad. “Tal despropósito, dijo, no se inscribe en aras del interés colectivo y es, exactamente, lo contrario al espíritu de la Ley de Amparo”. Por lo anterior, el mandatario expresó: “Desde aquí, desde esta tierra, nuestra tierra comun, desde Tabasco, hacemos un respetuso llamado a cerrar filas para apoyar, con todo, la política energética impulsada por gobierno que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador.”

Emilio de Ygartua M.

Martes 10 de marzo 2021.

  • La visita del Papa Francisco a Irak: ¿Herejía?
  • Estados Unidos-China: La lucha por el poder y la gloria
  • El 8N: La inequidad y la injusticia social tienen cara de mujer

El Papa Francisco cumplió el sábado pasado ocho años de haber sido electo, en un Conclave, luego de la renuncia de Benedicto XVI, el 266º pontífice de la Iglesia Católica. Jorge Mario Bergolio, argentino de nacimiento, es, además, jefe de Estado y el octavo soberano de la Ciudad del Vaticano, un pequeño territorio inserto en el corazón de Roma, la capital de Italia. Han sido ocho años intensos para este hombre que ha impreso un sello especial a un pontificado caracterizado, en muchos momentos, por su férreo afán de romper con los viejos arquetipos de una Iglesia que, a 2021 años de distancia de su génesis, se niega a aceptar, aún, como estableció Galileo Galilei, que la tierra, “sin embargo, se mueve” y que no es plana sino redonda.

Sucesor del teólogo alemán, Joseph Aloisius Ratzinger, Francisco, quien tomó el nombre en apego a las tesis y pensamiento de San Francisco de Asís, ha optado por ser, al igual que Juan Pablo II, un “pontífice de a pie”; más un hombre de carne y hueso que una deidad. Todo esto sin renunciar a hacer uso del pensamiento crítico, acompañado de los buenos modos de un bonaerense formado en la Compañía de Jesús.

Como buen jesuita, es fiel seguidor de los preceptos establecidos por el español Ignacio de Loyola quien fundó, en 1540, esa congregación. Al ser ordenado hizo los tres votos obligados para un sacerdote: de pobreza, de castidad y de obediencia, pero sumó un cuarto, el establecido por el fundador de la congregación jesuita en los tiempos en los que la Iglesia Católica enfrentaba los embates de la Reforma Protestante, del sisma que la fracturó: obediencia al Papa, entendida como aceptación plena de las misiones específicas a las que éste les pueda destinar. Lo hizo como simple pastor de ovejas, hoy, como cabeza de la curia romana.

Como buen jesuita, también, ha estado vinculado a la educación. Fue rector del Colegio Máximo y de la Facultad de Filosofía y Teología del Partido San Miguel en su natal Argentina. Pero, sobre todo, ha dedicado su vida a la actividad pastoral. Lo hizo como un sencillo sacerdote en su país, donde enfrentó los terribles excesos de la dictadura militar, después, como Obispo y Arzobispo de Buenos Aires y, finalmente, como Cardenal, estatus que le permitió, para sorpresa de muchos dentro y fuera del Vaticano, su unción como heredero de la corona de San Pedro en el 2013.

Francisco, un Papa viajero.

Como Juan Pablo II, ha sido un pontífice “viajero”. Ha realizado más de 35 viajes al extranjero en estos ocho años. El primero, cinco meses después de ser nombrado Papa, entre el 22 y el 29 de julio. Valentina Alazraki, corresponsal de Televisa en Italia desde hace más de cuatro décadas, a la que tuve el honor de entrevistar para el programa Diálogos con la Comunidad UO, gracias al apoyo de Emmanuel Sibilla, me comentó que la renuncia de Benedicto XVI tuvo mucho que ver con su precario estado de salud y la imposibilidad de cumplir con la asistencia a la Jornada Mundial de la Juventud a realizarse en Río de Janeiro, Brasil, en las fechas arriba mencionadas.

Fue el estreno pastoral de Francisco. Su asistencia a ese evento fue acompañada por más de 3 millones de personas procedentes de 175 países, el 60% entre los 19 y los 35 años. Obvio que la presencia del primer pontífice nacido en América Latina generó una enorme expectativa. El encuentro anticipaba enormes desafíos, grandes retos, el principal, revitalizar al catolicismo en el subcontinente donde habita el 42% de los católicos del mundo. 

Al año siguiente, el Papa visitó Tierra Santa, espacio donde cohabitan las tres religiones monoteístas más importantes: judaísmo, catolicismo e islam. Una visita compleja, no sólo por los aspectos religiosos, sobre todo, por la tensión que ha caracterizado a esa región desde el nacimiento del Estado israelí, en 1948, que ha dado lugar a diversos conflictos bélicos que han convertido a Oriente Medio en escenario geopolítico en el contexto de la Guerra Fría (1945-1989) y después de la caída del Muro de Berlín (1989), la desintegración de la URSS y con ello el fin del mundo bipolar.

Asimismo, Francisco ha realizado viajes pastorales a Asía, Albania, Turquía, Filipinas y a la exrepública Yugoslava para fomentar el proceso de paz en Bosnia y Herzegovina.  Realizó un nuevo viaje a América del Sur para un encuentro con los mandatarios de Ecuador (Rafael Correa), Bolivia (Evo Morales) y Paraguay (Horacio Cartes). Destaca su visita a Cuba luego del restablecimiento de las relaciones entre los Estados Unidos y la Isla, durante el gobierno de Barack Obama, con quien se entrevistó después en Washington, durante su primera visita a esa nación. 

Todos, viajes importantes, en los que los mensajes del pontífice estuvieron orientados a promover la paz, la solidaridad y un modelo de desarrollo más equilibrado en un mundo matizado por las enormes desigualdades sociales. Discursos que encontraron total coherencia en su tercera Encíclica: “Todos hermanos” (Fratelli Tutti), firmada el pasado 3 de octubre en la ciudad de Asís, en la víspera del memorial de San Francisco Asís. En ese documento, el pontífice exalta la importancia de la fraternidad a la que define como valor y elemento ordenador de las sociedades de las naciones y la convivencia mundial, al tiempo que hace una crítica razonada y contundente de los regímenes políticos liberales y de los populismos de izquierda y derecha.

La pandemia lo obligó a hacer un alto en su labor pastoral, incluso en la eclesiástica. En la memoria perdurará la imagen del Papa en la Plaza Principal de Vaticano, acompañado de un crucifijo, sin un solo fiel debido a las medidas dispuestas por las autoridades sanitarias de un país que ha sufrido como pocos los embates del coronavirus. Gestión de la pandemia que, señala en esa misma encíclica, ha desnudado las debilidades de las estructuras gubernamentales y puesto al descubierto, además, la falta de solidaridad para enfrentar, como comunidad universal, esta sindemia, pandemia por la Covid-19 sumada a la crisis económica que ha provocado el aumento de la pobreza laboral y alimentaria a nivel planetario

En este escenario complejo, de enormes riesgos sanitarios, Francisco, a sus 84 años, realizó, sin duda, el viaje más riesgoso de su pontificado. Su visita a Irak generó críticas entre los mismos miembros de su equipo. Algunos lo calificaron como un viaje “irresponsable”, “sin sentido”. ¿Por qué viajar a un país donde únicamente el 0.5% de la población es cristiana?  Las motivaciones de Francisco son congruentes con su forma de ver al mundo. Fue a esa región devastada por la guerra a ver lo que quedaba de su grey, víctima de genocidio por parte del Estado Islámico (ISIS) entre 2013 y 2017; evidencia inocultable de un fundamentalismo criminal. 

Los datos son terribles. De acuerdo con el Departamento de Estado norteamericano, en 2013 había 1.5 millones de cristianos; hoy, sólo quedan 250 mil, en un país con 40 millones de habitantes. Una nación, la iraquí destruida por la intolerancia religiosa. 

Hoy recordamos a Irak más por su guerra con Irán, que duró ocho años (1980-88), por la Guerra del Golfo Pérsico (1990-1991), y por la larga dictadura de Saddam Husein (1979-2003), líder militar que puso en jaque a las grandes potencias, y que terminó colgado (2006) luego de la invasión norteamericana a ese país.  Sin embargo, Irak debe ser recordado por haber sido el centro de los imperios sumario, acadio, asirio, babilónico, y parte de los imperios macedonio, mongol, otomano y británico, imperio del que se independizaron en 1932.

Luego de una visita de tres días a ese país, el Papa Francisco ofreció una rueda de prensa en el avión en el que regresaban a Roma. Los periodistas que cubrieron el viaje estaban claros de que al regresar al Vaticano el pontífice enfrentaría las críticas, los señalamientos de una supuesta “imprudencia” por su vieja. “Me acusan de herejía, pero hay riesgos que debo tomar”, expresó antes de que surgiera la primera pregunta. Pese a las opiniones en contrario, afirmó que “fue un viaje conveniente”. Destacó que, de lo que se trataba, “y se logró”, fue de tender puentes con el islam a través de encuentros con el gran ayatola Ali Sistani.

Como un entrenador de un equipo de futbol que acude a la rueda de prensa luego del ríspido partido en la cancha del contrarío, con un público adverso, Francisco, fanático futbolero, hincha del San Lorenzo de Almagro, señaló: “Hay algunas críticas de que el Papa no es valiente, es un inconsciente, o que está a un paso de la herejía. Son los riesgos. Pero son decisiones que se toman en diálogo, pidiendo consejo. No son un capricho.”

Viajar en tiempos de la pandemia ha sido una osadía; a Irak, otra. Francisco lo sabe y lo asume. Para él, también para los periodistas que lo acompañaron, la etapa más impactante de esta travesía por aguas turbulentas fue su paso por Mosul. Ahí, rezó en la plaza donde antes de la proclamación del califato del Estado Islámico, en 2014, había cuatro iglesias y hoy solo quedan escombros. “Cuando me frené frente a la iglesia destruida, no tenía palabras. Es de no creer. Todas las iglesias, también una mezquita, destruidas, cuyo imam, es obvio, no estaba de acuerdo con la gente que invadió este espació. La crueldad humana no es de creer”. 

En ese escenario dantesco, Francisco se preguntó: ¿Quién vende las armas a estos destructores? ¿Quién es el responsable? Y en un acto pleno de congruencia con su histórico discurso, no como Papa, ni como líder de una Iglesia universal, sino como jefe de Estado, reclamó a los que venden esas armas que, al menos, “tengan la sinceridad de decir que son ellos los que las venden.” 

Esas palabras, para mi, valieron el viaje y, sin duda, enfriarán los ardientes reclamos de quienes, desde una esfera conservadora y conformista, pretenden echar a bajo todo aquello que confirme la frase de Galileo Galilei: “Y sin embargo se mueve”. 

Sí señoras y señores, la Tierra es redonda y la geopolítica nos muestra hoy, como lo ha señalado una y otra vez el Papa Francisco, que estamos viviendo una nueva “Guerra Fría”. Por ello, valió la pena tomar el riesgo de viajar hasta Irak. Por cierto, está pendiente su visita a su querida Argentina, donde, recientemente, se tomó una decisión histórica que puede permear en el resto de Latinoamérica: la legalización del aborto, tema en el que el pontífice ha expresado su oposición.

Estados Unidos-China: la lucha por el poder y la gloria.

Sin duda, la geopolítica tiene como epicentro las propias naciones. Estados Unidos, a casi dos meses del cambio de gobierno, una transición cruenta, por la muerte de cinco personas en la toma del Capitolio, vive una frenética transformación con dos ejes fundamentales: el primero, lograr la vacunación de toda su población en el menor tiempo posible. Lo que sonaba una promesa difícil de cumplir se ha convertido en una victoria indiscutible de la administración demócrata que la logrado vacunar a 100 millones de personas y que planea terminar con esa tarea el último día del próximo mes de mayo al quedar inmunizados todos los habitantes de ese país mayores de 18 años.

Esta carrera tiene una meta específica, relacionada con el segundo eje: la recuperación económica. Nadie en su sano juicio puede poner en tela de juicio que la recuperación económica será directamente proporcional al ritmo de vacunación. En México, el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, señaló a los banqueros de México, reunidos en su 84ª Convención Nacional, que se espera que para julio se hayan aplicado el número suficiente de dosis como para que la economía pueda abrirse plenamente y alcanzar así el crecimiento del PIB que todos deseamos.

Volviendo al vecino del norte, Joe Biden, al tiempo que realiza una extraordinaria gestión de la inoculación, ha alcanzado su primer y muy importante victoria en el Congreso de los Estados Unidos, al lograr la aprobación, en ambas cámaras, de su programa de apoyos económicos por 1.9 billones de dólares, una cantidad que será suficiente no sólo para entregar recursos a los de a pie, también a las empresas que se han visto afectadas por la crisis. Este recurso, además, permitirá adquirir más vacunas e invertir en recursos humanos y técnicos para fortalecer a un sector salud duramente golpeado por la pandemia. 

De ninguna manera se podrá olvidar que ese país es el que más infectados y fallecidos ha reportado; saldo que, ni dudarlo, el partido en el gobierno trasladará a la cuenta de su adversario republicano y potencial candidato a la presidencia en el 2024: Donald Trump. Esas negras cifras serán el argumento principal a la hora de pedir a la ciudadanía su voto para que los demócratas los gobiernen por cuatro años más, eso, y, desde luego, buenos resultados económicos que se tienen planeados.

Consolidados en lo interno (un poco de “America Firts” para no contrariar a los trumpistas), lo que sigue es recuperar el liderazgo en el escenario internacional. El próximo jueves, China y EU realizarán su primera reunión de alto nivel. Han sido los norteamericanos los que han hecho la invitación. Anthony Blinken, secretario de Estado y Jake Sullivan, consejero de Seguridad Nacional, se reunirán con Wang Yi, ministro de Relaciones Exteriores, y el consejero de Estado, Yang Jiechi. 

Esta reunión servirá para una primera toma de contacto en profundidad y, se espera, que a partir de este encuentro se puedan sentar las bases para el futuro tono de las relaciones entre las dos principales economías mundiales, a la luz de las nefandas herencias de la administración Trump que generaron graves tensiones en áreas desde el comercio hasta la evidente influencia de China en la región Indo-Pacífico. Habrá que estar atentos a los resultados por sus efectos en el escenario mundial.

El 8N 2021: la inequidad y la injusticia tienen cara de mujer.

Las manifestaciones celebradas en varios puntos de la república para conmemorar el Día Internacional de la Mujer dejan algunas preocupaciones. Primero, el afán de algunos grupos ajenos a estos movimientos de participar promoviendo la violencia extrema que, al tiempo que busca provocar una lectura de oposición al gobierno en turno, demerita el valor de la lucha legítima de las mujeres y distrae a la opinión pública de los objetivos centrales del mismo. Para estos grupos es lo mismo generar violencia el 2 de octubre que el 8 de marzo.

La segunda inquietud deriva de la postura de un mandatario cuya posición a favor de las luchas feministas es histórica y plenamente conocida. Por ello, preocupa su empeño en asociar estas expresiones legítimas de las féminas con las acciones encabezadas por aquellos opuestos a la cuarta transformación que él impulsa. Me parece una visión equivocada, y, sobre todo, riesgosa, ya que se pierde la oportunidad de hacer de este movimiento legítimo, actor principalísimo de la gran transformación que se promueve y que, sin duda, requiere la nación.

El muro colocado frente a Palacio Nacional, por cierto, genialmente aprovechado para colocar una parte de las miles de fotografías de las mujeres víctimas de la violencia de género, no permite construir puentes que es lo que hoy se requiere para que estos grupos, sin banderas políticas, puedan expresar sus justas demandas. 

Demandas que, lo sabe muy bien quien ha recorrido este país tantas veces y que ha abanderado las causas justas, no han sido resueltas ni satisfechas a pesar de los muchos cambios a nuestra Carta Magna, ni con nuevas leyes o decretos. La inequidad, la enorme desigualdad social, la falta de empleos bien remunerados, de acceso a una mejor educación y, sobre todo, la garantía plena de parte del Estado de que velará por su seguridad y por su vida, son respuestas que, sin mayor problema, puede dar un gobernante cuyas tesis, cuyas banderas de lucha, siempre han comulgado con esas denuncias y con esas demandas. Muros, no. Puentes, sí. 

Tabasco: El descubrimiento, en Centro, de un yacimiento que aportará 600 millones de barriles de petróleo, es una gran noticia que se suma a las estrategias para reactivar nuestra economía. La acelerada aplicación de las vacunas es otra buena noticia, más, cuando el gobierno del estado, a través de la Secretaría de Salud, ha implementado, en coordinación con los Ayuntamientos, una logística que ha merecido las felicitaciones de todas y todos. 

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 8 de marzo de 2021.

Nuevo Programa Bracero: ¿Se puede volver al pasado?

“Tan cerca de Dios y no tan lejos de Estados Unidos”: AMLO.

El regreso de “Capitán América”. El discurso de D. Trump en Florida.

En 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, el gobierno de Manuel Ávila Camacho negoció con su homólogo Franklin D. Roosevelt lo que popularmente se llamó “El Programa Bracero”, (nombre con el que se conoce al American Farm Labor Program) que fue un acuerdo binacional que patrocinó el cruce legal y temporal hacia Estados Unidos de alrededor de 4.5 millones de trabajadores.

El programa estaba integrado por diferentes leyes y acuerdos diplomáticos. Fue signado el 4 de agosto de ese mismo año. Permitía la incorporación de trabajadores agrícolas de origen mexicano con la garantía de que recibirían condiciones de vida dignas: saneamiento, alojamiento y alimentación adecuada, y un salario mínimo de 30 centavos la hora. Estos migrantes legales quedarían exentos de cubrir el servicio militar forzoso.

La razón de ser de ese programa era la necesidad de las áreas de producción agropecuaria de esa nación que se habían quedado sin mano de obra suficiente toda vez que muchos afroamericanos y latinos, residentes legales que realizaban esas tareas, fueron reclutados por “el tío Sam” para participar en el conflicto mundial luego de que el 7 de diciembre del año anterior los japoneses habían bombardeado las instalaciones estadounidenses en Pearl Harbor provocando la entrada de los EU al conflicto del lado de los Aliados.

¿Por qué México tenía exceso de mano de obra en ese momento? La crisis de 1929 había provocado un cambio radical en nuestro modelo de desarrollo. Antes de ella, nuestros productos del campo iban directamente hacia el vecino del norte; la crisis, que generó una profunda recesión que se tornó en depresión, provocó una contracción de la economía norteamericana que obligó a cerrar las fronteras a nuestras exportaciones, y a las de otras naciones de la región.

El modelo de “desarrollo hacia afuera” fue sustituido por un modelo de “desarrollo hacia adentro” que dio lugar a un proceso de industrialización con profundos efectos sociodemográficos en todo el país. Una buena parte de la población rural se traslado a las zonas fabriles urbanas que demandaba fuerza de trabajo.

La trasformación, ni fue rápida, ni fue homogénea, derivado de la existencia de un modelo de desarrollo desigual y combinado caracterizado por la pervivencia de un norte y centro transitando hacia la industrialización, frente a una región sur-sureste alejada de las nuevas fuentes generadoras de trabajo y bienestar fuertemente atada al sector primario de la economía. En algunos estados del centro y norte no se crearon las fuentes de empleo en el sector secundario al tiempo que se perdieron muchos empleos en el sector primario, lo que acrecentó la pobreza. La migración hacia el norte, en la búsqueda de mejores oportunidades, había iniciado durante la revolución y continuando por la crisis de 1929. En 1933 nuestro país tuvo una caída del PIB cercana al 8%. El Programa Bracero, que inició en 1942 y concluyó en 1964, inauguró una nueva etapa, con enormes claroscuros, sí, pero que mucho nos ayudó.

Nuevo Programa Bracero: ¿Se puede volver al pasado?

¿Por qué hablar ahora de este programa? El presidente Andrés Manuel López Obrador anticipó que en el marco de la reunión virtual con su homólogo norteamericano propondría la implementación de un programa similar al que estuvo vigente entre 1942 y 1964, con la finalidad de regular la presencia de trabajadores mexicanos del otro lado de la frontera. No tengo claro si lo hizo.

¿Es factible implementar un programa similar al que operó a mediados del siglo pasado? Primero que todo, debemos partir de que las condiciones actuales son totalmente diferentes a las existentes en aquel momento, sin embargo, vale la pena aprovechar la voluntad del nuevo inquilino de la Casa Blanca quien, aparentemente, no se cierra a escuchar nuevas propuestas que permitan el ingreso ordenado y legal de migrantes, no sólo de mexicanos, a los Estados Unidos.

En la oficina oval, donde hoy despacha el demócrata, ocupa un lugar especial una figura en bronce de César Estrada Chávez, líder campesino y activista de los derechos civiles estadounidenses quien, junto a Dolores Huerta, fundó, en 1962, la Asociación Nacional de Campesinos, que tiempo después fue reconocido como el Sindicato Unión de Campesino, organización que luego de la cancelación del Programa Bracero, defendió los derechos de los trabajadores agrícolas. Creemos que Joe Biden sabe que ese programa tuvo puntos positivos que se podrían rescatar, si bien, ambos gobiernos, deberán evitar los aspectos negativos que tuvo ese plan.

Jorge Durand, investigador de la Universidad Autónoma de Zacatecas, publicó en el 2007 un artículo (Migración y Desarrollo pp. 27-43 Red Internacional de Migración y Desarrollo. Zacatecas, México) en el que hace un análisis crítico de ese programa, a la luz de lo que entonces se perfilaba como una propuesta para establecer un nuevo programa para los migrantes. ¿Cómo lo justificaba? “A fin de cuentas, el Programa Bracero ha sido el esfuerzo más consistente, de mayor magnitud y de mayor alcance del que podemos echar mano para pensar y repensar sobre el tema y el problema de los programas temporales de trabajos de migrantes.”

De este documento destaco dos consideraciones hechas por el investigador para “justificar su viabilidad”, las ubico en el momento actual, en el 2021, a la luz del planteamiento hecho por López Obrador: “Cualquier convenio que se firme en el futuro debe tomar en cuenta los aciertos y errores del pasado. Una reedición del Programa Bracero, por parte del país de origen, debe tomar en cuenta las conquistas logradas: negociaciones bilaterales, legalidad, contratos de trabajo, selección de los trabajadores y comunidades involucradas. Por parte del país que acoge: selección de las actividades y los lugares de destino, salarios mínimos establecidos de acuerdo con regiones y pago similar a los trabajadores nativos para las tareas realizadas, seguro médico, seguro de desempleo durante el período de contrato, reembolso de los gastos de transporte, vivienda digna, derecho de organización y a tener representantes (¡César Chávez vive¡). Finalmente, ambos gobiernos deberán comprometer supervisión y control oficial permanente.”

¿Es necesario un programa así?  Sí, debido al caos existente que facilita la sobre explotación de la mano de obra migrante y fomenta el contrabando de personas. Más aún, el cruce subrepticio de la frontera se ha convertido en una pesadilla para los migrantes, donde se juegan la vida y todos sus ahorros. “Además, la frontera ha dejado de ser manejable y ha pasado a ser un asunto de seguridad nacional.” La idea está en la mesa, veremos pronto si esta germina.

“Dialogo entre iguales”, Biden a López Obrador

El encuentro virtual realizado al medio día del lunes 1º de marzo contradice las recurrentes versiones de los enemigos de la 4T que se empeñan en describir la relación entre el mandatario mexicano y el flamante presidente de los Estados Unidos como tensa, fría y distante. La última “teoría” se fundó en el hecho de que la primera reunión virtual de Joe Biden fue con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, que, si bien fue cordial y permitió refrendar el compromiso de trabajar en conjunto a favor del desarrollo de ambas naciones, hubo una nube gris en el ambiente. Los opuestos al jefe de gobierno canadiense le reprochan no haber expresado su desacuerdo por la unilateral cancelación del oleoducto que pasaría por su territorio y llegaría hasta Alaska.

Entre los puntos de la agenda de la reunión virtual, el presidente de México contemplaba pedir a su homólogo apoyo para acceder a un mayor número de vacunas. Joe Biden cerró la puerta a esa solicitud mandando a su vocera a que, horas antes del encuentro, pusiera en claro que las vacunas producidas en Estados Unidos son para los norteamericanos, postura símil a la que defendió Donald Trump, incluso antes de contar con las mismas. Se suma esta postura a la adoptada por Italia que ha bloqueado el envío a Australia de 225 mil vacunas anticovid producidas por AstraZeneca. El nacionalismo en su máxima expresión.

De esta petición, que ni siquiera llegó a eso, el tabasqueño logró, al menos, el compromiso “de trabajar de forma conjunta para combatir la pandemia”, lo que ello pueda significar cuando el vecino te cierra la puerta al momento de solicitarle una tasa de azúcar y te contesta que la prioridad son los habitantes de esa casa. ¿Política del buen vecino? Eso pasó a la historia, en estos momentos de pandemia la ley que impera es la de “sálvese quien pueda”.

En lo que a migración se refiere, Biden se comprometió a dar un trato digno a los migrantes y a aportar recursos para el desarrollo económico del sur de México y Centroamérica, temas planteados hace un par de años a su antecesor y que guardó en el cajón. Ojalá se concrete. Lo destacable fue la coincidencia de ambos mandatarios en trabajar conjuntamente y dar sentido pleno a una relación que permita impulsar un mayor desarrollo en ambas naciones y en la región.

Tema que cobra especial relevancia al conocer los datos de la CEPAL que indican que la pandemia está provocando un aumento en los niveles de pobreza en Latinoamérica, “la región más desigual del mundo y más afectada por la crisis sanitaria”. El total de personas en situación de pobreza aumentó a 209 millones, de los cuales 78 millones se encuentran en situación de pobreza extrema, lo que tendrá efectos en la gobernabilidad y en la pervivencia de la democracia siempre tan endeble en nuestra zona.

Se habló de igualdad y de cordialidad en el trato, sí, pero Andrés Manuel López Obrador priorizó, como lo hizo en las dos comunicaciones anteriores con su homólogo, la necesidad de que siempre “haya respeto a nuestra soberanía”. Frente a este planteamiento, Biden destacó, luego de las cálidas referencias a nuestro país, a la amistad que lo une con muchos mexicanos y a su veneración por la Virgen de Guadalupe, que “Estados Unidos y México somos más fuertes si estamos unidos (…) avanzamos si cooperamos y gozamos de mayor seguridad cuando trabajamos juntos.”

Como colofón a una reunión cálida, sin sobresaltos, Andrés Manuel López Obrador, luego de referirse a Benito Juárez, a Porfirio Díaz, de recordar a César Chávez, de admitir que ambos países no han sido los mejores vecinos, recordó que los latinos son parte fundamental de la historia de los Estados Unidos, y cerró su intervención, con ello su primera reunión oficial diciendo: “Bendito México, tan cerca de Dios y no tan lejos de los Estados Unidos…nuestra vecindad nos va a permitir desarrollarnos mejor en estos tiempos.”

Al tiempo que se daba este encuentro virtual, el Senado de la República aprobaba, pese a la resistencia de las oposiciones, incluyendo al Partido Verde, aliado de ocasión de la 4T, la Ley de la Industria Eléctrica. Sabe el mandatario que lo que sigue será enfrentar sus impugnaciones y las de algunas empresas externas. “Corte avalará la reforma eléctrica”, expresó el mandatario, en tanto el líder del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar Lomelín, insistió en que habrá pérdidas millonarias e incrementos al costo del servicio eléctrico para las empresas que, “necesariamente”, se reflejará en los precios al consumidor.

Por su parte, Valentín Díaz Merodio, presidente del consejo de Administración del Grupo Financiero Citibanamex, frecuente crítico de las medidas adoptadas por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador afirmó que las decisiones de éste: “crean una enorme incertidumbre”.

Se da este claro distanciamiento con el sector privado cuando el Banco de México mejora sus pronósticos de crecimiento para este año, pasando del 5.3 al 6.7%. ¿Será esto posible sin el concurso del sector productivo y luego de la caída de los ingresos públicos en el mes de enero? Es cierto que las remesas siguen creciendo, pero no son la solución, se requiere generar riqueza y, para ello, es fundamental exista un clima que genere certeza y no promueva la discordia.

El regreso del capitán América

Mientras el nuevo inquilino de la Casa Blanca acelera el desmantelamiento de lo heredado por su antecesor, éste ha reaparecido en escena luego de haber librado el segundo enjuiciamiento, victoria pírrica que, si bien tuvo sus costos, al final del día ha permitido al avecindado en Florida tomar el control del segmento más conservador del partido Republicano. “¿Ya me echan de menos?, fueron las primeras palabras de Donald Trump al presentarse en ese escenario luego de cinco semanas (las mismas que lleva Joe Biden como presidente) en las que se ha refugiado en su lujoso hotel en Mar-a-Lago. La respuesta fue un clamoroso saludo de los asistentes a la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), que desde hace dos semanas anunciaba al ex mandatario como el invitado principal a este cónclave que reunió a la crema y nata del conservadurismo más recalcitrante; del The Party para arriba.

A lo largo de 60 minutos, el líder del trumpismo no sólo refrendó su tesis del fraude electoral (nunca demostrado) que lo sacó de la Casa Blanca, además, puso fin a las especulaciones que él mismo generó de que formaría un nuevo partido y que contendería bajo sus siglas en el 2024. Si bien no fue explícito al respecto, su afirmación: “Estoy preparado para vencer por tercera ocasión a los demócratas”, al tiempo que insiste en su “victoria” en los comicios de noviembre pasado, dejó entrever lo evidente: aspira ser el candidato presidencial republicano en el 2024.

Insistió en la construcción de muros, en cerrar la puerta a los migrantes, en acusar a los demócratas de querer llevar a su país por la senda del socialismo. “Hemos pasado del América Primero, al América al último”. Para muchos, fue el discurso que trazó la ruta a seguir en los próximos cuatro años, con una estación obligada en el 2022, en las elecciones intermedias en las que, ha prometido, hará lo necesario para que su partido recupere la mayoría en la Cámara de Representantes, gane y mantenga varias gubernaturas y, sobre todo, pavimente el camino hacia su reelección dos años después.

Quedó claro que no está dispuesto a desaparecer de la escena pública ni de la política. Las encuestas entre los grupos participantes en esa conferencia que reunió a lo más granado del conservadurismo, estadounidense, muestran un apoyo abrumador para el hombre que, para ellos, garantiza el retorno de las políticas conservadoras que impulsó como mandatario. Durante 25 minutos se dedicó a inflamar los ánimos de la galería con su discurso antiinmigrante, el mismo que ha venido defendiendo desde el 2015, cuando anunció su deseo de participar en la contienda del 2016, la que ganó apoyado en ese discurso xenofóbico, misógino y ultranacionalista, que fue el eje de su mensaje en Florida.

Hizo duras críticas a lo hecho por Biden en sus cinco primeras semanas como presidente. Esa será la tónica los próximos cuatro años. Sin embargo, sabe, y lo sabe muy bien, que es en el gobierno, y desde el gobierno, que se pueden hacer los cambios y promover las grandes transformaciones. El dueño de la varita en este momento es Biden que, en el arranque de su administración ha mostrado que viene por una vuelta total de la cuerda. Su gestión augura buenos dividendos. Si pasa la aduana del senado, pronto podrá contar con 1.9 bdd para repartir entre sus conciudadanos. Ese dinerito en la bolsa de sus conciudadanos, sin duda, ablandará el corazón de algunos opuestos.

El trumpismo está vivo y con la cara pintada. El director del FBI, Chris Wray, en el marco de su comparecencia ante el Congreso, alertó sobre el aumento de los casos de terrorismo nacional tras el asalto al Capitolio: “Lo ocurrido el pasado 6 de enero, no fue un hecho aislado”. Informó que sus agentes investigan hasta 2 mil casos de violencia extremista. Amenazas de esos grupos de volver al Capitolio provocaron la cancelación de la sesión del jueves pasado de la Cámara de Representantes. Su nueva “visita” al Congreso tenía como finalidad de ser testigos del juramento de Donald Trump como el 46º mandatario de la nación el 4 de marzo como señalan las leyes anteriores a la publicación de la 20ª Enmienda.  

Por cierto, el miércoles de la semana pasada la cámara baja, aprobó una reforma electoral cuyo objetivo es ampliar el acceso al voto. Se anticipan dificultades para que pase la aduana de la Cámara de Senadores ya que la mayoría de los republicanos no comulgan con esa propuesta. Esta claro que se requiere más que eso, se necesita una reforma del Estado. ¿Alguien se atreverá?

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