Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 20 de julio de 2020.

En España, la crisis derivada de la contingencia sanitaria ha puesto sobre la mesa, una vez más, el debate sobre la pervivencia de la monarquía. Pablo Iglesias, dirigente de Unidas Podemos, partido de izquierda formado en 2018, que hoy es parte de la coalición que gobierna, encabezada por Pedro Sánchez (PSOE), pide se realice un debate “serio y a fondo”, sobre la permanencia del régimen monárquico parlamentario consagrado en la Constitución Española de 1979. La propuesta de Iglesias, quien no goza de los afectos de formaciones políticas de Centro-Derecha (Partido Popular y Ciudadanos), mucho menos de la ultraconservadora VOX, ha generado molestia en los defensores del modelo monárquico y colocado en posición incómoda al jefe del gobierno, quien hace unos cuantos meses juró lealtad a la corona y a la Carta Magna que da legalidad y legitimidad a la monarquía. 

Esta nueva envestida, en realidad, tiene como origen los manejos nada claros de los dineros de parte del “Rey Emérito”, Juan Calos I, lo que ha motivado una agria controversia que ha obligado a Felipe VI ha renunciar a su herencia económica,  insuficiente para aquellos que en estos tiempos de honda crisis financiera, consideran onerosos los gastos que genera la Casa Real, cercanos a los 100 millones de euros al año y creen que ha llegado el tiempo de transitar hacia la Tercera República. En este momento se investiga el origen de 65 millones de euros no declarados que, supuestamente, fueron a parar, como obsequio, a la bolsa de la mujer con la que Juan Carlos I ha vivido un tórrido romance desde hace varios años; affaire que puso fin a su relación con la reina Sofía. 

Mientras Podemos señala al rey en funciones por los escándalos de su padre, en el Palacio de la Moncloa se resisten a entrar en una guerra contra la corona, no obstante, urgen a la Casa Real a tomar nuevas decisiones sobre el rey emérito, aunque se anticipan que no será posible modificar la Constitución en lo que a la “inviolabilidad” del monarca se refiere. El tema dará para más.

No es nuevo este debate, ha estado presente desde 1808, año en el que las tropas de Napoleón I, lideradas por su hermano José, invadieron España, obligando a Carlos IV a abdicar a favor de su hijo Fernando VII y, a éste, a entregar la corona a José Bonaparte, quién gobernó hasta 1813. La invasión francesa tuvo graves consecuencias para la corona española, la principal, el inicio del proceso de emancipación de la mayoría de sus colonias en América las que, primero, se negaron a convertirse en colonias francesas, luego, encontraron en esa coyuntura la oportunidad para transitar hacia su total emancipación de la “Madre Patria”.

El segundo efecto fue el surgimiento de una corriente liberal, paradójicamente, de influencia francesa (las ideas de los Enciclopedistas) que vio en la república una alternativa para llenar el vacío provocado por las abdicaciones sucesivas del rey Carlos y de su hijo. Fernando VII paró en seco a estas corrientes republicanas convocando a la redacción de una Constitución (Cádiz 1812), de corte liberal, sí, pero que le permitió, luego de la retirada del ejercito francés (1813) de su territorio, pavimentar la restauración de la monarquía. Fernando se mantuvo en el poder hasta 1833, conservando el control absoluto de las Cortes.

El decline del imperio español.

El resto del siglo XIX fue escenario del decline del que fuera uno de los imperios más poderosos del planeta (“Un imperio donde no se ponía el sol”). En los albores del siglo XX, luego de una desgastante guerra contra la Gran Bretaña, que buscaba adueñarse de las posesiones españolas en las Antillas Mayores, España se enfrentó al floreciente imperio norteamericano perdiendo Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas. Poco después, la Primera Guerra Mundial. La neutralidad le permitió mantenerse ajena al conflicto y realizar buenos negocios con los dos bloques enfrentados. Al concluir la Gran Guerra, vino una nueva catástrofe: la influenza, mal llamada “española” ya que tuvo su origen en los Estados Unidos. Más de 20 millones de personas murieron en el mundo por esta pandemia. España se acabó de hundir en la crisis. La estabilidad de la monarquía era muy endeble.

Vale recordar que Alfonso XIII había heredado la corona de su padre Alfonso XII; por su edad, su madre, María Cristina, fungió hasta 1902 como regenta. El heredero de la dinastía borbón enfrentó este escenario que sumió a España en una precaria situación económica que se tradujo en problemas de gobernabilidad. El último clavo del ataúd fue la crisis capitalista de 1929 que contrajo la venta de acero a los Estados Unidos y a las naciones europeas en reconstrucción. Una crisis que hizo caer el PIB español en más del 12%.

Inflación, cierre de empresas y alto desempleo configuraron un escenario caótico que motivó el levantamiento de trabajadores, especialmente del sector minero y metalúrgico. De Rusia llegaban ideas revolucionarias que permearon en los grupos opuestos a un régimen monárquico que se negaba a aceptar cambios en las relaciones laborales y a ceder un ápice ante las demandas de los sindicatos, entre ellas, el derecho de huelga. El rey optó por un ministro con la mano muy dura. José Antonio Primo de Rivera había recibido del monarca poderes absolutos (1923) que lo convirtieron en un auténtico dictador. 

El malestar provocado por lo excesos del “pequeño Duce”, como llamaba Alfonso XIII a su primer ministro, haciendo un parangón con el italiano Benito Mussolini, motivó su destitución en 1930. La decisión del monarca español llegó tarde. El sucesor, el general Berenguer, resultó una nulidad. Fue sustituido por Manuel Azaña, quien, atendiendo las instrucciones del rey, buscó restaurar la normalidad constitucional. La ruta escogida por Azaña condujo al país a sucesivos procesos comiciales en los que, uno tras otro, los republicanos iban obteniendo triunfos claros. Las elecciones del 12 de abril de 1931 abrieron la puerta a la instauración de lo que se conoce como la Segunda República. Dos días después, Alfonso XIII, sin abdicar, se marcha al exilio a Italia, de donde ya nunca regresaría. 

La II República y la Guerra Civil.

Se formó un Comité Revolucionario, una coalición integrada por republicanos, socialistas, comunistas y liberales, encabezado por Niceto Alcalá Zamora y el propio Manuel Azaña. Su tarea principal fue elaborar una nueva constitución, promulgada en diciembre de 1931. Una Carta Magna definida como democrática y progresista. Entre sus planteamientos fundamentales estaban: El Estado español no tiene religión alguna (separación de la Iglesia y el Estado laico); sufragio universal (incluido el femenino), matrimonio civil y divorcio, e igualdad de todos los ciudadanos ante la educación y el trabajo. Además, establecía la posibilidad de la expropiación forzosa de cualquier tipo de propiedad (por utilidad pública y mediante indemnización) y la nacionalización de los servicios públicos.

No se necesita mencionar otras más de las consideraciones establecidas en la nueva ley de leyes española para entender las reacciones de los grupos conservadores. Los grupos monárquicos, la Iglesia católica y los estamentos que a lo largo de centurias habían sido beneficiarios de los privilegios otorgados por el rey en turno, no se quedaron de brazos cruzados ante las nuevas disposiciones establecidas por el gobierno republicano.

El período 1933-1936, fue en extremo complejo resultado de la polarización creciente entre los defensores de la república y sus opuestos. La situación económica no ayudaba; la gobernabilidad era cada día más frágil, sobre todo, porque Manuel Azaña optó por implementar reformas promovidas por los republicanos de izquierda y por los socialistas, entre otras, la reforma del Ejército, orientada a crear unas fuerzas armadas profesionales y democráticas, reduciendo el número de jefes y oficiales, cargos ocupados, históricamente, por miembros de las élites económica y social; la separación de la Iglesia y el Estado, con la finalidad de reducir la influencia de la primera; una reforma agraria mal planeada porque, al tiempo que afectaba a los medianos y pequeños propietarios con expropiaciones, no satisfizo las expectativas de los campesinos que reclamaban el reparto de tierras, lo que los condujo a la radicalización de sus posturas y a un enfrentamiento con el gobierno.

Además, la Constitución de 1931 propuso que las regiones “con sentimientos nacionalistas”, pudieran acceder a un grado de autonomía. Los monárquicos y los conservadores veían en esa decisión un enorme riesgo de balcanización del país cuyas regiones se habían mantenido unidas y centralizadas por la fuerza del rey y la influencia de la Iglesia. Todo lo anterior se convirtió en un auténtico coctel Molotov. Las derechas se empezaron a agrupar. Con esta medida, se fortalecen las corrientes autonómicas en la región vasca y en Cataluña.

La cuerda se tensó, provocando un conflicto armado (“La Guerra Civil”), cruento, que dividió en dos grupos a los españoles, de un lado, el frente popular, que defendía la república y la Constitución de 1931, del otro, las derechas, demandando unas, el retorno de la monarquía, otras, un gobierno autoritario. El 17 de julio de 1936, el Ejército español de la guarnición de Marruecos se levantó en armas contra el Gobierno de la República. Fueron casi tres años de luchas intestinas en las que murieron un poco más de 500 mil personas, 150 mil de ellas civiles.

La dictadura, la monarquía y la transición.

El 1º de abril de 1939, Francisco Franco entró a Madrid. Los falangistas habían logrado el triunfo. Se instaura una dictadura que duró hasta la muerte del “Caudillo”, “El Chaparro”, como lo llamaban sus detractores, unos dentro de España, miles más, refugiados en otras naciones. El gobierno de Lázaro Cárdenas concedió asilo a muchos españoles que hicieron de México su Patria, entregándole, a cambio, un riquísimo legado que aún perdura. 

El 20 de noviembre de 1975, con la muerte de Franco, inicia una nueva era para España. Una etapa difícil, la de la transición. La del retorno de la monarquía parlamentaria con Juan Carlos I a la cabeza. ¿Qué ocurrió? ¿Por qué Francisco Franco, un antimonárquico declarado, decidió entregar el poder a un rey, al hijo Juan de Borbón (sucesor en línea directa de Alfonso XIII), a quien canceló sus derechos sucesorios, apostando por su hijo? 

En su ensayo “El papel político del rey Juan Carlos en la transición”, Walther L. Bernecker, señala: “La muerte de Franco y la proclamación de Juan Carlos como rey de España, son considerados como el principio de una transición llena de vicisitudes en la cual el nuevo monarca habría que jugar un papel decisivo”. Recordemos que Alfonso XIII salió al exilio, en 1931, pero jamás abdicó. En 1941, tras su muerte, su hijo, Juan de Borbón y Battemberg, heredó todos los derechos dinásticos y el derecho al trono; sin embargo, Francisco Franco decidió cerrar todos los caminos al heredero. 

En 1947, en medio de una crisis interna por las presiones de los monárquicos y la guerrilla alimentada por algunos republicanos, se publica la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, con la cual España volvía a ser “monarquía”. Esta ley, aprobada por Juan Carlos, inició un conflicto entre los Borbones. El entonces príncipe, justificó su postura ante su padre en el exilio amparándose en el argumento de que únicamente aceptando esta sucesión podría ser restaurada la monarquía en España.

Estaba claro que Francisco Franco había decidido restaurar la monarquía, sí, pero a partir de una acción política de él como “jefe de Estado”. La idea era clara: romper con el llamado “derecho divino de los reyes” fundado en la herencia y en la consanguinidad. La transición vendría no de la continuidad de la dinastía de los borbones, sino de la decisión personalísima del jefe de Estado. En 1969 fue ratificada por las Cortes la Ley de Sucesiones, Franco exclamó: “Creo necesario recordaros que el reino que nosotros, con el asentimiento de la nación, hemos establecido, nada debe al pasado, nace de aquel acto decisivo del 18 de julio [1941], que constituye un hecho histórico trascendente que no admite pactos ni condiciones […] La legitimidad del ejercicio constituye la base de la futura Monarquía, en que lo importante no es la forma, sino precisamente el contenido.”

Bajo esas bases, a la muerte de Francisco Franco, el 20 de noviembre de 1975, dos días después, el presidente del Consejo de Regencia, Alejandro Rodríguez de Valcárcel, tomó juramento a Juan Carlos I, quien abdicó, el 18 de junio de 2014, a favor de su hijo Felipe VI, dejando un importante legado, la Constitución de 1979, el Pacto de la Moncloa y una férrea defensa de una transición que condujo a la nación ibérica a la democracia. Hoy, esa herencia, la de su hijo y la de toda la familia real, está en el centro de una agría controversia que vuelve a colocar a la monarquía española “bajo la filosa navaja de la guillotina”, recordando las palabras del revolucionario francés Maximiliano Robespierre a la hora de condenar a la decapitación a otro monarca borbón, a Luis XVI.

De todo un poco.

La dicotomía salud-economía que se ha decantado a favor de la segunda, está generando resultados muy preocupantes en razón del crecimiento de contagios y de muertes en prácticamente todo el planeta. La marcha atrás es la constante en varios países ante un rebrote que la OMS advertía si la desescalada no se daba bajo estricto control…En Tabasco, el gobernador Adán Augusto López Hernández continúa centrando sus empeños en fortalecer al sector salud de la entidad con el apoyo del gobierno federal…Será difícil que el petróleo vuelva a ser la palanca del crecimiento del país. Ante esta realidad, ha surgido una alternativa que puede generar un nuevo boom económico si sabemos aprovechar el riquísimo yacimiento de Litio, de 243.8 millones de toneladas ubicado en Bacadéhuachi, Sonora. El líder mundial en la producción de litio, que ya se conoce como el “oro blanco”, es Bolivia, con 21 millones de toneladas. El litio es un material utilizado para la fabricación de baterías de todo tipo; actualmente, tiene una creciente demanda para la producción de baterías para automóviles híbridos y eléctricos. El quid del asunto es que ese yacimiento está siendo explotado por dos empresas extranjeras, una china y otra inglesa. La SEMARNAP ha enviado al presidente Andrés Manuel López Obrador una iniciativa para la nacionalización de la industria del Litio. Desde luego, van a saltar los contras diciendo que ello desalentaría aún más a la inversión externa. Ojalá impere la mesura. Es obligado un análisis sereno y un debate amplio antes de tomar una decisión que beneficie a la nación…Muy positivo el reencuentro del presidente de la República con los gobernadores. Como bien dijo el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, “necesitamos al presidente en nuestro estado”. Andrés Manuel López Obrador ha aceptado revisar el pacto fiscal, que atiende la solicitud de gobernadores que piden más recursos federales…Llegó Emilio Lozoya Austin a México. Su juicio será foco de atención y preocupación para muchos.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 13 de julio 2020.

La visita oficial del presidente Andrés Manuel López Obrador a Washington, ha significado, de entrada, la ruptura de viejos paradigmas en razón del estilo personal de gobernar de un mandatario que ha decidido poner fin a los viejos estereotipos que acompañaban a la figura del jefe de Ejecutivo mexicano. Su viaje a los Estados Unidos, en vuelo comercial, estuvo precedido de la obligada solicitud de permiso para ausentarse del país -dirigida a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión-, y de la realización de una prueba para determinar si estaba libre de COVID-19, “lo cual hago como un acto de respeto a la nación que me ha invitado”.

En su escrito, dirigido a la presidenta de la Comisión Permanente, su paisana la senadora Mónica Fernández Balboa, precisa que la visita oficial comprendería una agenda con temas como el nuevo tratado comercial que entró en vigor el primer día de julio; los acuerdos bilaterales para enfrentar a la pandemia por el Covid-19, y la solicitud de apoyo para que Jesús Seade pueda convertirse en dirigente de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Mike Pompeo, canciller del vecino del norte, planteó que, incluso, se podrían tratar los temas de Venezuela y del narcotráfico en la zona del Caribe y Pacífico. Otro asunto en la agenda, “Rápido y furioso”, esto es, la entrada de armas a nuestro territorio de manera ilegal.

La visita se da en un escenario complejo. Sumado al proceso electoral, el vecino del norte vive la crisis económica más severa desde la Gran Recesión. La crisis económica, que provocó la caída de los precios del petróleo, el paro total de las empresas no esenciales, llegó acompañada de un invitado, no precisamente inesperado, porque ha estado presente desde antes del nacimiento de esta nación: el racismo, que ha escalado merced al discurso de odio, supremacista y xenofóbico de Donald Trump, cuyo conservadurismo ha sido ariete para el impulso de grupos que venían actuando en los subterráneos y que, a partir del triunfo del republicano, se han sentido con las ínfulas y el respaldo necesarios para retomar protagonismo y para actuar a la luz del día sin las caras ocultas pero sí con las antorchas bien prendidas.

La violencia racial, que tampoco es nueva, sacó a miles a las calles, para exigir, a un gobierno sordo y apáticos a sus reclamos, justicia e igualdad. La pobreza se hace presente en la nación más poderosa del orbe en los rostros de afroamericanos, latinos y asiáticos, sí, pero también en muchos blancos integrantes de las clases medias golpeadas severamente por la crisis. La tasa de desempleo de afroamericanos es del 15.4%, de hispanos, del 14.5, de 13.8 para los asiáticos, y del 10.1 para los blancos. Pero ello no inhibe el discurso triunfalista de quien busca la reelección: “Nuestra economía está de vuelta, está volviendo muy fuerte”. El primer martes de noviembre veremos hacia dónde se inclina la balanza. Por cierto, su oponente, Joe Bidden ha hecho suyo un discurso nacionalista. “Los norteamericanos deben consumir lo hecho en Estados Unidos. Planteamiento complicado de atender en un país en el que más del 43% de los que se consume, llega de fuera. ¿Y el T-MEC? ¿Cuál es la postura de los demócratas? Recordemos que estuvieron en contra del TLCAM que entro en vigor en 1994.

Crónica de una visita anunciada.

Visita complicada para un mandatario, el de México, que ha eludido la confrontación con el habitante de la Casa Blanca, acostumbrado a las rabietas, a los insultos soeces a los migrantes a los que califica de ladrones, violadores y narcotraficantes. Un presidente que nos chantajeó con elevar los aranceles si no conteníamos las oleadas de migrantes. Que se ha empeñado en construir muros que nos dividen y no puentes que nos unan. En fin, un presidente típicamente gringo, como lo definiría Carlos Fuentes (“Gringo viejo”). Un John Wayne del siglo XXI, que ve a México, y al resto de América Latina, como su patio trasero. Vecinos distantes, sí, pero con él le ha tocado contemporizar al tabasqueño. No olvidemos que la política es el arte de lo posible, no siempre de los deseable; y, como decía el maestro Heberto Castillo, aunque suene prosaico: “La política es el arte de comer c…y no hacer gestos”.

La visita de Estado, inició muy temprano con los honores a dos estadistas contemporáneos: Abraham Lincoln y Benito Juárez. Cada uno enfrentó, como diría Ortega y Gasset, sus propias circunstancias. El primero, encabezando una lucha a favor de la abolición de la esclavitud que estuvo a punto de fracturar a la nación. El segundo, enfrentando al soberbio invasor francés interesado en hacer realidad el sueño de Napoleón I, en tiempos de su sobrino nieto, Napoleón III. Ambos salieron triunfantes. Lincoln, pagó con su vida la victoria sobre los secesionistas; el ilustre oaxaqueño, enfrentó la más grave crisis económica de la joven república mexicana a la que salvó de un nuevo ataque imperial con el contubernio y apoyo de los conservadores de aquel tiempo opuestos a la tercera transformación.

La visita a mi juicio, deja saldos favorables para ambas partes. Derrota definitivamente de los que querían ver sangre y un espectáculo de confrontación. El eje de la visita, hay que insistir, fue la entrada en vigor del T-MEC, visto como una buena opción para despegar economías colapsadas por la crisis económica nacida de la pandemia. Más de 10 mil empresas ha cerrado en nuestro país. “No olvidamos los agravios del pasado”, señaló en su discurso el mandatario mexicano, al tiempo que le decía a su homólogo. “En vez de agravios hemos recibido comprensión y respeto”, a lo que Donald Trump respondió que las relaciones entre ambos países “es más fuerte que nunca”. La cena con empresarios de ambos lares, genera esperanza de que, por fin, se camine por el rumbo de la mutua colaboración, se deseche la confrontación que crispa y en nada ayuda. Traer a nuestro territorio el discurso conciliador de López Obrador, sería un gran paso para la recuperación.

La mejor crónica de esta visita la ha hecho Porfirio Muñoz Ledo, al afirmar que López Obrador se ha puesto nuevamente la banda presidencial, al actuar como el jefe de Estado y gobierno que es. Gira con buenos dividendos que pone, nuevamente, en evidencia las capacidades del canciller Marcelo Ebrard. Sin embargo, la gira, y sus resultados, confirman que nada que haga el tabasqueño merecerá el reconocimiento, y, mucho menos, los aplausos de sus opositores; de aquellos que día a día llenan sus columnas con críticas a su desempeño; columnas que son reproducidas con enfermizo afán por aquellos que encuentran consuelo a su desdicha por las trasformaciones que se proponen, las que han cambiado su suerte o nublado su futuro.

Que si no habló del muro. Que no defendió a los migrantes. Que no habló a favor los jóvenes soñadores cuya suerte pende de un hilo, o de los estudiantes extranjeros que corren el riesgo de ser enviados a sus países por no tomar clases presenciales. Los que, en el colmo de la desmesura, reclaman a AMLO el no haberse reunido con los demócratas. ¿En qué cabeza puede caber un planteamiento de esta naturaleza, cuando el presidente de México ha sido un activo defensor de la autodeterminación de los pueblos? Que si su visita favorecerá la reelección de Trump, ¿Y si ganan los demócratas? ¿Cómo nos va a ir? Pues eso ya se verá cuando pase lo que tenga que pasar. Un poco de objetividad y menos aversión. ¡Por favor¡

¿Una vacuna para todos?.

Los datos de contagio y muertos por la pandemia del Covid-19 evidencian que estamos lejos de haber vencido a un virus que en tan solo medio año ha destruido las estructuras económicas del orbe como ninguna crisis lo había logrado. Ya hemos hablado en este espacio de los efectos de las dos guerras mundiales, de la llamada gripe española (que en realidad tuvo su origen en los Estados Unidos), de la Gran Depresión y de la crisis financiera del 2008. Lo peor, es que la crisis por la pandemia ha aumentado los niveles de pobreza y desigualdad, aún en las naciones más prósperas.

La famosa dicotomía salud-economía inclinó la balanza a favor de la segunda por obvias necesidades, pero nadie puede decir que no sabía los riesgos que ello significaba, sobre todo, cuando existe una variable independiente que ha impedido que los pronósticos de un descofinamiento ordenado evitaría una segunda oleada con un rebrote de contagios que ha obligado a muchos gobiernos a dar marcha atrás a la decisión de entrar de lleno a la nueva normalidad. Esa variable somos los seres humanos, cuya indisciplina ha sido razón principal de esos rebrotes y de que muchos países están dando marcha atrás a la reactivación de la economía.

En las dos ultimas semanas, las cifras de contagio, a nivel planetario, han roto el record del día inmediato anterior. El 43% del aporte de estos contagios ha correspondido a los Estados Unidos, Brasil, India y Rusia. El resto de América Latina, México a la cabeza, sigue aportando un buen número de contagios y, desgraciadamente, de fallecidos, que a nivel planetario son ya más de medio millón. China ha logrado frenar (o cuando menos es lo que ha informado) un nuevo brote en Beijín, al que se ha sumado la aparición de una nueva cepa del H1N1, originado en porcinos. El doctor Peter Piot, director de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, en el Reino Unido, y asesor especial de la presidenta de la Comisión Europea, la alemana Úrsula von der Leyen, en entrevista a Annette Ekin, de Horizon, publicada el 2 de julio pasado por el diario español “El País”, señala con contundencia: “Sólo estamos al comienzo de la pandemia.” El virólogo de origen belga, considera que la llamada “segunda ola” podría adoptar una forma distinta a la primera.

Piot, además de ser un experimentado virólogo, conoce muy bien la sintomatología de la enfermedad ya que se contagió de Covid-19. “sólo por estudiarlo o luchar contra él. Es una perspectiva muy distinta”. El científico belga anticipa que “mientras haya personas propensas a infectarse, el virus estará muy dispuesto a hacerlo, porque necesita nuestras células para sobrevivir”. ¿Cuánto podría durar la pandemia? “No dispongo de una bola de cristal, pero podría durar varios años. Yo diría que, a corto o mediano plazo, una vacuna supondría una diferencia, aunque dudo que sea una vacuna eficaz al 100%”. Sobre la efectividad de la vacuna, Anthony Fauci, asesor médico de la Casa Blanca, también advirtió que cualquier vacuna desarrollada para combatir al Covid-19, “probablemente estaría limitada en cuanto al tiempo en que podría brindar protección”.

¿Hay alguna razón para el optimismo? “La buena noticia es la colaboración científica, que no tiene precedentes”. Sin embargo, Piter Piot alerta: Todos esperamos una vacuna y que sea efectiva, pero el quid del asunto estriba en que la pandemia ha tocado a todos los rincones de un planeta con más de 7 mil millones de habitantes que, por justicia, deberían ser consideradas para ser beneficiarios de ese descubrimiento que podría salvarnos de los nefandos efectos de este virus.

Es cierto que ha habido esa colaboración internacional a la que él se refiere, la cual ha permitido la recaudación de cuantiosos recursos para producir la tan esperada vacuna. No obstante, dice, “existe una preocupante visión nacionalista en lo que respecta a su producción y su posterior distribución”. Resulta lapidario el planteamiento final del virólogo belga: “El ‘nacionalismos de la vacuna’, empezó cuando Estados Unidos dijo que las vacunas producidas en Estados Unidos serían para los estadounidenses. Y si todos los países empiezan a hacer eso, la mayoría de los habitantes del mundo quedarán excluidos”.

Ante esta alarmante perspectiva, cobra mayor relevancia el planteamiento hecho por el presidente Andrés Manuel López Obrador en el marco de la conferencia virtual del Grupo de los 20 realizada hace un par de meses. El mandatario mexicano pidió a sus homólogos que a la pandemia se le enfrentara con una estrategia comunitaria y con una visión a favor de toda la humanidad, exenta de aspiraciones mercantilistas o de propósitos de concentración de los avances científicos y tecnológicos en un solo país o una sola región. México ya ha escalado esta petición a la ONU. De la visita a EU, un acuerdo para la producción conjunta de la vacuna.

La geopolítica y la nueva normalidad.

En este espacio he comentado que la crisis económica derivada de la contingencia sanitaria contribuirá a replantear el escenario político y económico del planeta. La lucha por el liderazgo mundial se acrecentará en el contexto de una nueva “Guerra Fría” que tendrá como protagonistas, y antagónicos, a los Estados Unidos y a China. La nación asiática está aprovechando la compleja situación mundial para escalar en sus propósitos geopolíticos en su principal esfera de influencia, el continente asiático, sin dejar de fortalecer su presencia en África y en América Latina, donde ya ha sembrado importantes inversiones que sabe redundarán en jugosa cosecha en el mediano y largo plazo. Les han ganado el parpadeo a los estadounidenses.

Al tiempo, China está implementando medidas, no exentas de tensión, ya que vienen acompañadas de los tradicionales moditos de los gobiernos autoritarios y con claros afanes imperiales. En Hong Kong, ha entrado en vigor una ley cuyo objetivo es que los habitantes de la otrora colonia inglesa no anden sacando los paraguas ni rebelándose a las órdenes llegadas de Beijín. Mano dura que coarta las libertades de los honkonkenses.

Pero China no se conforma con esa muestra de poder. También ha enfocado sus baterías hacia su vecina asiática, la también milenaria India, una de sus fuertes competidora en el plano económico y comercial. La controversia se ubica en una zona limítrofe entre ambas naciones, el Valle de Galwan, pero en realidad tiene que ver con temas de orden militar, en específico, la venta de armas de Rusia a ambas naciones. Por eso, Vladimir Putin, ganador de un referéndum que le permitirá perpetuarse en el poder, ha aparecido como mediador entre ambas naciones.

Con China, une a Rusia una longeva relación, que se menguó con la desaparición de la URSS, pero que Putin ha sabido recuperar. En el 2018, el volumen de negociaciones comerciales entre ambos países fue de 107 mil millones de dólares (27.1% mayor que el año inmediato anterior). La economía rusa depende en mucho de China, para poder mantener su recuperación, sobre todo a partir de los efectos de esta pandemia. Por ello, el presidente ruso está obligado a tejer fino para evitar, a toda costa, una confrontación militar entre el gigante asiático y la India. Esta última, apuesta a que, en caso de que el conflicto escale, Rusia la apoyaría, un cálculo con pocas posibilidades de cumplirse.

Rusia vendió recientemente a China el sistema S-400, lo más avanzado y efectivo para la defensa antiaérea. La India le encargó un sistema similar a Rusia que no le ha entregado. Estados Unidos advirtió al gobierno indio que, si compraba a Rusia ese sistema, le impondría severas sanciones económicas. Así se la gastan los imperios, que nada nos extrañe. ¡Es la geopolítica, estúpidos¡ Nos diría Bill Clinton, con su clásica sonrisa socarrona. Globalidad y geopolítica, irán de la mano en la “nueva normalidad”.

Prospectiva

Emilio de Ygartua M.

Lunes 6 de julio 2020.

El miércoles pasado entró en vigor el nuevo tratado de libre comercio entre los Estados Unidos, Canadá y México. El T-MEC, como lo hemos bautizado en nuestro país, viene a sustituir al acuerdo que entró en vigor en enero de 1994. De los promotores originales de aquel tratado, el único que acudió a la firma del mismo, en diciembre de 1993, fue Carlos Salinas de Gortari, quien dos años antes se reunió, en Houston, Texas, con el entonces mandatario de los EUA, George Bush, en el marco de una visita oficial en la que surgió la propuesta de firmar un acuerdo bilateral que permitiera ampliar el comercio entre dos países que, históricamente, habían mantenido una relación comercial muy amplia. Los legisladores demócratas no vieron con buenos ojos esta propuesta y Ross Perot, candidato independiente a la presidencia, se convirtió en un feroz opositor.

Cabe recordar que el gobierno de Salinas de Gortari (1988-1994) fue abiertamente favorable a las estrategias generadas desde Washington orientadas a fortalecer el comercio internacional bajo las premisas del modelo neoliberal, que encontró en los acuerdos de libre comercio la puerta para promover el intercambio de mercancías derribando las barreras proteccionistas que por mucho tiempo habían impuesto países que vieron en el nacionalismo una alternativa para fortalecer sus mercados internos y alentar la producción nacional.

Después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), México transitó por esa vía con resultados muy favorables. Miguel Alemán Valdés (1946-1952), el primer presidente civil en la era posrevolucionaria, aprovechó los dividendos económicos derivados del cambio del modelo de desarrollo hacia adentro que impuso a nuestro país la crisis capitalista de 1929-33. Crisis que golpeó severamente a la economía mexicana dependiente de las exportaciones de nuestros productos del campo y de mercancías con muy bajo contenido industrial.

El modelo de “desarrollo estabilizador” tuvo como propósito central generar el crecimiento de la producción nacional, reflejado en el PIB, evitando el incremento de los precios. La posguerra trajo para nuestro país un evidente cambio de perfil gracias al incremento en el porcentaje de la población urbana. Las ciudades crecieron, demandando nuevos servicios que obligaron al Estado a impulsar la urbanización, mejorar los servicios de salud, los educativos, la vivienda y fortalecer los centros de abasto en las zonas urbanas con productos provenientes de las zonas rurales. El proteccionismo dispuesto por los gobiernos de Miguel Alemán (1946-1952) y de Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958), sentó las bases de los que se conoce como la etapa del “Milagro Mexicano”.

La industrialización del país se fincó en una estructura rígida que obligaba a mantener el control de las empresas en manos de nacionales. La guerra de Corea (1950-55), significó otro empujón favorable para la economía mexicana. Por fin, luego de varias décadas, nuestro país había logrado generar una clase media, pieza fundamental para fortalecer al mercado interno, hasta entonces extremadamente frágil y concentrado en el consumo de lo nacional. México se convirtió, en la década de los sesenta, en un escenario muy atractivo para la inversión extranjera directa (IED).

El cierre de las fronteras mediante la imposición de altos aranceles a las importaciones, hacía encarecía los productos elaborados en el exterior, otorgando ventajas competitivas a los productos nacionales; ventajas que pronto se acabaron por falta de calidad de lo hecho en México. La entrada ilegal de mercancías vía el contrabando, se convirtió en pingüe negocio para los contrabandistas y para muchos funcionarios públicos y agentes aduaneros.

Las empresas transnacionales decidieron “brincar” el cerco instalándose en nuestro territorio para fabricar, con mano de obra mexicana, muy barata, las mercancías que demandaba una clase media en franca expansión. Ford Motors Co. de México, Colgate Palmolive Co. de México, por mencionar sólo dos nombres del ciento de empresas que arribaron a nuestro país para producir todo tipo de productos, configuraban el nuevo perfil de una economía que poco a poco fue perdiendo el tan deseado rostro nacional. Se trasnacionalizó la economía, acelerando nuestra dependencia tecnológica y financiera. La salida de capitales acompañó el proceso.

El proteccionismo impuesto por el gobierno era la garantía de que lo que se produjera aquí, encontraría a un ávido consumidor en el mercado interno. “Lo hecho en México, está bien hecho”, se convirtió en un slogan que permitió al presidente Adolfo López Mateos (1958-1964), conquistar nuevos mercados con productos fabricados en nuestro país. Si bien existían empresas cien por ciento mexicanas, éstas fueron desapareciendo en razón del crecimiento de las de origen externo, que, si bien cumplían con el requisito de que el 51% de las acciones estuvieran en manos de mexicanos, en realidad, las decisiones se tomaban desde las metrópolis, hacia donde corrían presurosas las grandes utilidades derivadas de la explotación de un mercado interno cautivo y crecientemente dependiente.

El milagro mexicano.

Fue una etapa de bonanza, sí, hasta que el tan añorado período del “desarrollo estabilizador” tuvo su punto de inflexión, a la mitad del sexenio de Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970). El “milagro mexicano” se agotó, dejando como herencia una concentración de la riqueza en pocas manos, una creciente dependencia y el fracaso, una vez más, del propósito de conformar una “burguesía nacional”, independiente y autónoma, que fuera el motor del desarrollo nacional. Este nuevo desengaño obligó al Estado mexicano a continuar jugando el papel de regulador económico y promotor del desarrollo nacional, ahora, asociado al gran capital externo. Son los tiempos del capitalismo monopolista de Estado.

Las oligarquías, locales y foráneas apoyaban plenamente los modos nada democráticos de un mandatario que hizo de la mano dura su forma de contener las demandas de diferentes sectores a los que tan solo les tocaban las migajas derivadas de un modelo que había cobijado a un selecto grupo de nacionales y extranjeros que habitaban en enormes mansiones en Las Lomas, en San Ángel, y en otras exclusivas zonas de la capital del país. La marginación y la pobreza extrema escalaron nuevamente. El neoporfirismo hizo su triunfal aparición.

El modelo que por tanto años funcionó, colapsó, por muchas razones: económicas, sociales y políticas, estas últimas, ilustradas en un proceso de transición del mando presidencial a la vieja usanza del partido dominante en el que las “palabras mayores” abrían paso a un cambio de gobierno, pero no de régimen. La sangre corrió (1968), como parte de ese sacrificio perpetuo que el pueblo mexicano ha ofrendado desde la fundación de la antigua Tenochtitlán. Martirologio descrito, en el “Laberinto de la Soledad”, con especial inteligencia y justificado sincretismo por nuestro premio Nobel, Octavio Paz.

Transitamos hacia una nueva época, la del populismo, fundado en la transición del modelo estabilizador hacia el “desarrollo con inflación”. El nuevo sexenio inició con un compromiso a favor de la democracia (Luis Echeverría1970-1976), ahogado un Jueves de Corpus con una nueva matanza, para terminar en la devaluación abrupta de nuestra moneda, en aquellos tiempos en los que los tipos de cambio fijo eran la soga del ahorcado que defendía al “peso como un perro”, luego de que se gastó la bonanza petrolera y volvimos a ser tan pobres como antes, pero más endeudados y mucho más devaluados.

Un poco antes, en 1982, año en el que se estatiza la banca, se dió el primer intento de ingresar al GATT (Acuerdo General de Aranceles y Comercio). José López Portillo (1976-1982) abortó la propuesta de su secretario de Economía, ante las voces discordantes de quienes todavía creían en el nacionalismo revolucionarios, en la soberanía e independencia nacionales como bienes irrenunciables de la Nación. Pero llegaron al poder los mandatarios que abrirían las puertas a la globalidad, sin recato y sin medida. Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988), obligado por una crisis de la deuda, tan grave como la que enfrentó Benito Juárez en 1867, declaró una moratoria de su pago, para vivir de prestado, acrecentando la deuda interna, al tiempo que acogía, con enorme entusiasmo, las recetas neoliberales que desde Washington ordenaban a los países emergentes reducir el tamaño del Estado y abrir las puertas al libre comercio.

Por fin, en 1986, ingresamos al GATT, hoy Organización Mundial del Comercio (OMC), obligándonos aceptar las reglas del nuevo modelo económico mundial. El operador de esta apertura, Carlos Salinas (1988-1994), quien recibiría como premio los olivos dedicados a los triunfadores, junto con la banda presidencial, luego de unas cuestionadas elecciones, promovió una reforma económica ad hoc al modelo neoliberal y alentó una reforma política gestada en una Asamblea General del PRI, que generó grandes esperanzas de cambio, silenciadas por aquellos fanáticos del gatopardismo. Al final del sexenio, en medio de rumores de una crisis inminente, llegó el acuerdo comercial que generó, de inicio, un levantamiento armado, en medio de las críticas de los soberanistas y de aquellos que negaban los beneficios del acuerdo comercial firmado con Estados Unidos, México y Canadá, que se sumó en el camino.

Luego de dos décadas y media, el Tratado de Libre Comercio es historia. Las tres naciones han publicado, en sendos diarios oficiales, el nuevo acuerdo comercial, que transitó por espinosas veredas; por negociaciones muchas veces interrumpidas por las estrategias de quien llegó, en enero del 2017, a la Casa Blanca, empeñado en renegociar, y hasta cancelar, un acuerdo al que siempre calificó como “un atraco para su país”, negándose a aceptar los enormes beneficios que significó para los Estados Unidos y para Canadá.

México debe al TLCAM mucho de su desarrollo, si bien en el recuento hay enormes faltantes que más que al tratado se deben a las ineficiencias y a la inacción de los gobiernos que lo operaron desde su nacimiento. ¡Viva el nuevo acuerdo¡ Gritan a coro los que creen que puede ser la panacea para la crisis actual que nos ha impuesto una “nueva normalidad”, escenario en el que el T-MEC habrá de cumplir sus primeras actuaciones, con más incertidumbre que certeza. El tiempo dirá si salimos ganando o, como piensan algunos, “todo tiempo pasado fue mejor”.

De todo un poco.

El mismo día en que entró en vigor el T-MEC, se cumplieron dos años del triunfo en las urnas, de manera inobjetable y contundente, de Andrés Manuel López Obrador. Quién puede poner en duda que el poder desgasta. Las encuestas siguen mostrando un apoyo superior al 50%, pero hay temas en los que la calificación no es favorable como seguridad y economía; la primera, es una asignatura pendiente que, lejos de decrecer en sus índices, ha aumentado. En cuanto a la economía, hay una percepción negativa que se acrecienta con la crisis derivada de la pandemia…Miércoles y jueves próximos estarán en Washington, para una visita oficial, el presidente López Obrador y su canciller Marcelo Ebrard. Será interesante ver cuál es el tenor de los discursos de ambos mandatarios que, seguramente, no se constreñirá a la entrada en vigor del T-MEC. Resulta obligado que Andrés Manuel, sin descuidar las formas, pida a su homólogo un trato digno para nuestros connacionales y que insista en el necesario apoyo económico para los países centroamericanos, como la mejor manera de reducir la migración. No descartemos que Trump haga de esta visita un escenario idóneo para su campaña; en ese punto, el gobernante mexicano tiene que tejer fino para no repetir el error de Enrique Peña Nieto en las elecciones del 2016…Una sorpresa ha resultado el crecimiento de las remesas para el mes de mayo. En lo personal, pensé que la crisis por el Covid, las inhibiría, luego de que en abril hubo una contracción con relación al mismo mes del 2019. Los 3 mil 379 millones de dólares enviados en mayo, son un tanque de oxigeno para la administración federal, en razón de la caída, en el mismo mes de mayo, de los ingresos público en un 23.1% en términos reales y con respecto al mismo mes del 2019…Otro dato nada halagüeño: el Índice Global de Personas Ocupadas de los Sectores Económicos (INEGI), cayó 4.84% a tasa anual, su peor descenso en más de una década…El sector turístico, uno de los más afectados por la crisis económica derivada de la pandemia, no la tiene nada fácil ya que a las medidas sanitarias que impone “la nueva normalidad”, que conllevan una cuantiosa inversión, se suman las multimillonarias pérdidas que ha significado este parón; la aviación es la que ha resultado más afectada. Aeroméxico ha enviado a sus clientes un mensaje orientado a tranquilizarlos en razón de su decisión de acogerse al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras en los Estados Unidos. Seguirá volando, sin embargo, no se puede ocultar la gravedad de su situación. El gobierno federal tiene que generar apoyos, no rescates. Son empresas vitales para el sector turístico nacional, su quiebra permitiría el dominio de nuestros cielos a aerolíneas extranjeras…El miércoles pasado, la canciller Ángela Merkel asumió el timón de la UE. Durante seis meses, la mujer que ha gobernado con éxito a Alemania durante más de una década, llevará las riendas de la más grande e importante comunidad de naciones. La agenda de doña Ángela, que ha anticipado su retiro de la vida pública en el 2021, está repleta de temas complejos: las repercusiones de la pandemia, el cambio climático, el fortalecimiento de las ideas nacionalistas, antiinmigrantes y la xenofobia y, lo más complicado, el Brexit…Boris Johnson, el primer ministro inglés, es otro más de los mandatarios que declaran abiertamente su admiración por Franklin D. Roosevelt y su New Deal, por lo que ha decidido abrir el grifo y soltar las libras esterlinas, 5 mil millones, para enfrentar la crisis económica. Esta cantidad significa menos del 3% del PIB. Si realmente quieren emular al mandatario norteamericano que venció a la Gran Depresión, habrá que hacer un esfuerzo mayor y aplicar correctamente las recetas keynesianas. Roosevelt destinó el 40% del PIB para enfrentar la crisis…Rumbo a las urnas, Joe Bidden ha entendido que la clave de su triunfo está en convencer a los jóvenes, a los afroamericanos y a los latinos…José Nadal Duhalt recibió el Premio Estatal de Ecología, “José Narciso Rovirosa”, en la categoría Responsabilidad Ambiental Empresarial o Institucional. Reconocimiento a más de cuatro décadas de compromiso social con Tabasco y con la región…La extradición de Emilio Lozoya permitirá conocer a fondo sobre la trama de Odebrecht en México, y de la participación del ex presidente Enrique Peña Nieto y de su alter ego, Luis Videgaray en la misma…El nuevo zar, Bladimir Putin, alcanzó el aval para perpetuarse en el poder…China esta aprovechando la pandemia para su expansión en la frontera con la India y para ponerles un “estate quieto” a los honkonkenses. El imperio ataca de nuevo. La geopolítica será la actriz principal en los años por venir.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 29 de junio 2020.

A lo largo de los más de cien días que ha durado el confinamiento, el eje de las controversias, en prácticamente todos los países, es la ya muy comentada dicotomía entre salud y economía. En este espacio he puesto por delante al primer aspecto al considerar ético el mantener a resguardo el bien más preciado que tenemos los seres humanos que es, precisamente, la salud. Asimismo, he señalado que esta pandemia ha evidenciado que el sector salud, a nivel planetario, ha descuidado aspectos torales para ofrecer servicios de salud eficientes, lo que conlleva cumplir plenamente con la tríada conformada por personal, equipamiento-insumos e infraestructura. Los gobiernos, durante décadas, destinaron magros recursos para este sector, condenando a la mayor parte de la población a padecer servicios sanitarios muy lejanos a sus expectativas y al compromiso ineludible del Estado de garantizar la salud de sus gobernados.

No hay forma de rebatir que uno de los sectores más afectados por estas deficiencias han sido los adultos mayores, cuyo número de muertos es superior al cincuenta por ciento de los fallecidos a nivel mundial. Es cierto que desde el momento que apareció esta enfermedad se nos dijo que este grupo era extremadamente vulnerable al virus, especialmente los que padecen enfermedades crónico degenerativas; sin embargo, no es justificable el abandono que ocurrió en muchos casos y en muchos lugares.

Lo lamentable es que nos seguimos enterando de la vigencia, en algunas naciones, de protocolos bioéticos (que de ello no tienen nada) que recomiendan asignar los ventiladores o dar acceso a las Unidades de Cuidado Intensivo (UCI), a quienes tienen mayores expectativas de vida. Terrible, también, el alto número de muertos en residencias para adultos con financiamiento tanto público como privado. Urgen políticas públicas para revertir esta situación, tanto las deficiencias en el sector salud, como la deficitaria atención a los adultos mayores.

Para poder hacer realidad lo anterior, es obligado hacer a un lado las recetas económicas del pasado que recomendaban tirar hacia la privatización de los servicios de salud. Lo ocurrido en los en los Estados Unidos es un ejemplo de lo negativo que resulta debilitar los servicios médicos públicos, condenando a la población a acudir a hospitales privados donde únicamente son atendidos aquellos que cuentan con seguros de gastos médicos; los que no, deben pagar cantidades onerosas para hacerse una prueba, para acudir a consulta. Ello explica, en mucho, por qué este país tiene el mayor número de contagios y de fallecimientos por COVID.

¿Salud o economía?.

Hoy, estimadas y estimados lectores, estamos en medio de un intenso debate entre dos corrientes de pensamiento. Por un lado, están los que consideran que es necesario poner fin al confinamiento para que la nueva normalidad transite con una economía en proceso de reapertura, de lo contrario, aducen, la debacle económica será mayor, con severos e irreversibles efectos para toda la sociedad, entre ellos el incremento en el número de pobres y el crecimiento de las desigualdades. Del otro lado, también con sólidos argumentos, se encuentran los que consideran que está medida no es prudente en tanto el nivel de contagios y la demanda de servicios hospitalarios no se reduzcan. “Debemos continuar el confinamiento”, manifiestan.

¿Quién tiene la razón? Paradójicamente, ambos esgrimen argumentos de mucho peso, lo que hace más compleja la decisión. Lo preocupante es que esta dicotomía ha dado espacio para la politización, agudizando la polarización, generando un ambiente de confrontación que en nada ayuda a la sociedad en estos momentos de incertidumbre, cuando más unidos debemos estar para enfrentar la contingencia sanitaria y sus graves efectos económicos y sociales.

En muchos países, México entre ellos, se escuchan las voces de partidos antagónicos al gobierno en turno, al que descalifican por las decisiones tomadas, sin que haya evidencias concretas de su aporte a la hora de enfrentar la contingencia y sus nefandos efectos. El único argumento de estos grupos y personas, expuesto lo mismo en las calles, que en los parlamentos, en los medios de comunicación o en las redes sociales, es un: “Nosotros lo hubiéramos hecho mejor”. “Los que gobiernan lo están haciendo todo mal.”

La desescalada, se anticipaba, conlleva enormes riesgos, el principal, un rebrote en el número de contagios y muertes. En varios países se observan nuevos contagios lo que alarma a muchos y genera preguntas cuya respuesta no se tiene. ¿Es esto el inicio de una segunda ola? Se nos ha prometido que pronto contaremos con una vacuna. Los científicos señalan que ello no será posible antes de un año. ¿Qué vamos a hacer durante este tiempo; mantenernos encerrados? La respuesta más sensata parece ser abrir la economía, sí, pero de forma gradual, responsable, de lo contrario, aumentarán los contagios. No abrir, conllevaría que el tamaño de la crisis económica alcance tal magnitud que no habrá dinero suficiente para revertir sus efectos. Más hambre, pobreza y marginación será el resultado, con el consecuente incremento de la inseguridad.

En el caso de México, de Tabasco, desde luego, el tránsito hacia la “nueva normalidad”, genera controversia y muchos temores. En un país con tan marcadas desigualdades económicas y sociales, es imposible tomar medidas generales, mucho menos aquellas que satisfagan a todos. El mapa de contagios evidencia nuestra heterogeneidad. Por ello, el Consejo General de Salubridad estableció un semáforo para ir midiendo los avances de la pandemia en cada entidad federativa. A petición de los gobernadores, la Secretaría de Gobernación aceptó que los gobiernos de los estados tengan la facultad exclusiva para tomar las decisiones sobre la reapertura y la posibilidad de revertir esta medida si crecen los contagios.

Así se está haciendo en Tabasco. El gobernador Adán Augusto López Hernández, ha sido puntual en los avisos sobre la evolución de la pandemia y los pasos a seguir. También lo ha sido a la hora llamar a sus gobernados a cumplir con las reglas de la “Sana distancia”. La indisciplina de muchos es una de las razones números de contagios ocurridos en la entidad. El mandatario sabe que hay muchos paisanos en la calle por necesidad, no por necedad. Muchos de ellos son parte de ese millonario grupo de compatriotas que viven en la informalidad, que tienen que salir a ganarse el pan. No les queda de otra. 

Se les olvida a quienes hoy levantan la voz, molestos por la apertura, que Tabasco lleva al menos cuatro años padeciendo una crisis económica que ha dejado sin empleo a miles de personas, hombres y mujeres. El desplome del sector energético, y otros errores de instrumentación, nos ubican como el estado con la más alta tasa de desempleo del país. Esta claro que esta pandemia aumentará el número de personas sin trabajo y los niveles de pobreza y de marginación. 

Esas voces discordantes, por cierto, no se han escuchado a la hora de hacer un reconocimiento a los trabajadores del sector salud que han estado, día y noche, en las trincheras enfrentando un virus cuya letalidad ha rebasado todos los pronósticos. Muchos han perdido la vida en esa guerra contra la pandemia.

Sin dejar de ver a la salud como prioridad, el gobernador está cuidando, además, la gobernabilidad, sí, la que se pone en riesgo cuando la desesperanza se convierte en desesperación y transita hacia el estallido social; estadio en el que nadie gana, todos salimos perdiendo. El parón de la economía era obligado para guardar las medidas de confinamiento que dispuso la autoridad federal y secundó la estatal; ha llegado el momento de transitar hacia la nueva normalidad. 

Sin duda, esta decisión es compleja y complicada. Todos sabíamos que no iba a ser fácil. Es cierto que seguimos con el semáforo en rojo; sin embargo, la economía estatal necesita reactivarse para evitar un colapso mayor, como está ocurriendo en otros lares. Se han perdido muchos empleos; muchas empresas han o están a punto de la quiebra, lo que conllevaría un mayor número de personas sin empleo y sin remuneración alguna. 

El decreto expedido por el jefe del Ejecutivo estatal es muy puntual. Define los alcances del proceso de reapertura. Lo que sigue, debe quedarnos claro, no es responsabilidad exclusiva de las autoridades, sino de nosotros, los ciudadanos. Nos toca actuar con total responsabilidad; demostrar que hemos aprendido todas las normas exigibles para la nueva convivencia, para la nueva normalidad. La economía no puede seguir parada, duele decirlo cuando el riesgo es tan alto, sí, pero debemos ser conscientes y consecuentes. En tanto no haya una vacuna, debemos protegernos con las armas que hoy tenemos: usar siempre el cubrebocas, guardar la sana distancia, lavarnos las manos con frecuencia y cuidar a los sectores más vulnerables de nuestra sociedad: los menores y los adultos mayores.

Sí, la decisión conlleva riesgos, no se han ocultado. Sin embargo, es mayor el peligro para la sociedad, para la gobernabilidad, que la economía siga parada. El decreto incluye medidas de resguardo y confinamiento para los grupos vulnerables y especifica las acciones que se deberán implementar para la apertura de oficinas públicas y privadas, y para los establecimientos autorizados para su reapertura. Estoy seguro que las cámaras empresariales serán las primeras interesadas en que sus agremiados cumplan con las reglas sanitarias y, desde luego, con las disposiciones de carácter laboral. A nosotros, sin excusa, nos toca acatar las medidas que se establezcan para garantizar nuestra salud y la de los demás, de lo contrario, no habrá de otra, tendremos que regresar al confinamiento.

Una respetuosa recomendación para quienes hoy disparan con el ojo y el corazón puestos en el mañana; háganlo colocando por delante los intereses generales y no las aspiraciones personales o de grupo. Éstas, sus aspiraciones, si bien legítimas, pierden sentido y valor cuando apuntan hacia un rumbo diferente al que garantiza el bienestar general de la sociedad. Ya vendrán los tiempos para las arengas y los programas partidarios o personales. Es la hora de sumar a favor de Tabasco y de su gente que, por cierto, no lo olviden, tiene muy buena memoria.

De todo un poco.

El miércoles próximo entra en vigor el T-MEC; sustituye al Tratado firmado en diciembre de 1993 que entró en vigor el primer día de un año muy complejo para el país, 1994. Ese mismo día los neozapatistas se levantaron en armas contra el “supremo gobierno”, pidiendo, entre otras muchas cosas, la renuncia de Carlos Salinas de Gortari y la revocación del TLCAM. En marzo, es asesinado Luis Donaldo Colosio Murrieta, lo cual trajo a la memoria “el México bronco” con el asesinato de Álvaro Obregón (1928), luego de ganar las elecciones, merced a la reforma constitucional aceptada a regañadientes por el entonces presidente Plutarco Elías Calles. En septiembre de ese fatídico 1994, es asesinado José Francisco Ruiz Massieu, al que se anticipaba líder de un congreso liderado por el salinismo, cuando ya había sido electo Ernesto Zedillo Ponce de León. Poco después, el muy recordado “error de diciembre” con la debacle de la economía, seguida de la ruptura del expresidente y su sucesor. Hoy, en este año tan complejo, el presidente Andrés Manuel López Obrador, en medio de una creciente polarización en el país; con una prensa que nos recuerda el papel de los medios, entonces impresos, contra Francisco I. Madero, viajará esta misma semana a Washington para reunirse con Donald Trump y Justin Trudeau. A los que nada les embona, a los que critican al tabasqueño por no viajar al extranjero, por “no actuar como jefe de Estado”, ahora dicen que el viaje evidencia “sumisión y hasta apoyo para la reelección de su homólogo estadounidense. El gobierno mexicano considera que el T-MEC será la palanca que permita revertir en poco tiempo la crisis económica y generar los empleos hasta ahora perdidos, más los que no se han podido generar en el pasado próximo por la desaceleración anterior a la pandemia y la que deriva de esta contingencia sanitaria. No todos coinciden con esta visión de futuro, en parte, por el desaliento que para la inversión externa e interna ha significado la falta de reglas claras del gobierno federal y la cancelación de proyectos a los que se había apostado. También, porque en el contexto de la crisis económica, se observan desarticuladas cadenas productivas esenciales para atender las nuevas exigencias derivadas del nuevo tratado…Por cierto, el presidente Andrés Manuel López Obrador difiere de los pronósticos del FMI sobre la economía mexicana. El organismo internacional considera que habrá una caída drástica en las economías del orbe, de 5.3%. Para México, se pronostica una caída del PIB dos dígitos (10.3%). Arturo Herrera, titular de la secretaría de Hacienda, en cuarentena por contagio de COVID, insiste en que la recuperación será en V, esto es, rebote rápido y positivo. No concuerdan analistas nacionales e internacionales que consideran que, no sólo para México, en general, el proceso será en U, con un largo estadio en depresión para luego escalar hacia una lenta la recuperación. Otros, creen que el   proceso será en W. Consideran un espejismo la recuperación que celebran algunos países. Basan su pronóstico en el crecimiento del número de infectados en los países que han iniciado la desescalada, entre ellos, Estados Unidos, que crece en contagios en entidades clave para su economía: California, Texas, Florida y Nueva York. No perdamos de vista que si el vecino del norte no se recupera pronto, impactará a nuestro comercio haciendo más lenta y compleja la recuperación, sobre todo si el gobierno federal no agrega más recursos a la economía. Bueno, hasta el beligerante Gustavo de Hoyos, líder nacional de COPARMEX, pide al presidente de la república impulse un plan nacional para la recuperación del empleo y el desarrollo económico que sume a todos los sectores…A cuatro meses de las elecciones en el vecino del norte, las cosas no pintan nada bien para el actual inquilino de la Casa Blanca. Se le acumulan problemas y reveses a sus decisiones, como poner fin al DACA o evitar la publicación del libro de Bolton, su ex jefe de Seguridad. Por si algo le faltara, su primera convocatoria a un mitin presencial en Oklahoma, resultó un fisco a causa del boicot promovido por jóvenes que provocó una muy baja asistencia. Por su parte, Joe Bidden, apoyado abiertamente por Barack Obama, ha  priorizado un discurso orientado a ganar para su causa a los millones que hoy se sienten traicionados o abandonados por Donald Trump. Las encuestas señalan que el demócrata lleva una ventaja de 15 puntos sobre el republicano. En tanto, su alianza con Bernie Sanders se fortalece, punto clave para su victoria en los comicios del 3 de noviembre próximo…El objetivo de Carlos Loret de Mola de torpedear la principal bandera de la 4T, “haiga sido como haiga sido”, ha generado un abierto enfrentamiento al interior de este partido. Con las elecciones del 2021 a la vista ¿O será por eso? La pregunta es si el líder moral hará algo al respecto.

Prospectiva

Emilio de Ygartua M.

Lunes 22 de junio 2020.

Firdaus Jhabvala, nacido en la India, doctor en economía por la Universidad de Pensilvania, es un analista e investigador que goza de merecido prestigio. Ha sido asesor de muchos gobiernos del país, particularmente del Sureste, colaborando en la construcción de sus planes de gobierno y en proyectos específicos que contribuyeran a detonar el desarrollo de esta región. Sabe de su enorme potencial, por lo cual ha sido promotor de políticas públicas orientadas a generar el bienestar de la población. Recién leí una magnifica entrevista realizada por mi también admirado amigo, Victor Manuel Samano, publicada en Presente (los tres, por cierto, amigos entrañables de nuestro siermpre extrañado Lácidez García Detjen), en la que aborda el tan actual tema del PIB y su utilidad para tasar el bienestar social. Firdaus considera que PIB sirve para medir la generación de riqueza de un país en un momento histórico determinado, pero no permite saber si esa riqueza está bien o mal distribuida, si en realidad genera bienestar en la sociedad, y si ese bienestar es sinónimo de equidad social.

Sobre el tema, Firdaus Jhabvala ha escrito ahora un extenso libro referido a México y su Modelo de Desarrollo, que ha fraccionado en tomos, el primero, dedicado a analisar “Las Bases para pensar nuestras opciones”. El Capítulo I contiene un breve resumen de lo que él llama “nuestra desgracia nacional”, refiriéndose a los cuatro jinétes del apocalipsis: corrupción, inseguridad, desempleo y pobreza. 

Resulta significativo que encebece este primer capítulo con una cita de Pierre-Joseph Proudhon, filosofo político y revolucionario francés, quien junto con Bakunin, Kropotkin y Malatesta, son coniderados los padres del movimiento anarquista histórico y de su primera tendencia económica, el mutualismo. “La causa primera de todos los desórdenes que afligen a la sociedad, de la opresión de los ciudadanos y de la ruina de las naciones, consiste en la centralización exclusiva y jerárquica de los poderes públicos…es preciso acabar cuanto antes con ese enorme parasitismo.” (Proudhom. “Caminos de la Utopía”)

Jhabvala dedica parte de su estudio a determinar cuál puede ser modelo a seguir para México: ¿El de China, el de la India, el de los EUA? La dicotomía se centra en elegir entre un Modelo Imperial (arrraigado a nuestro devenir histórico) o un Modelo Democrático. El autor nos regala una muy larga y puntual descripción de las carácterísticas de ambos modelos. Me refiero sólo a uno de varios temas. Acerca del “Poder Político”, en el Modelo Imperial, establece que: “el gobernante es todo y el pueblo nada. El pueblo vota a elegir a su gobernante y luego desaparece del escenario público para reaparecer en unos años más para elegir a sus próximo gobernante”. En contraste, en el Modelo Democrático, “el gobernante sirve al pueblo y revela todos los recursos utilizados y decisiones públicas al pueblo. El pueblo está arriba, y el gobernante cumple sus instrucciones”.

Sobre esos cuatro jinetes del apocalipsis de nuestra realidad nacional, Firdaus compromete un análisis orientado a demostrar que, corrupción, inseguridad, desempleo y pobreza, están íntimamente ligadas: “Si hay corrupción, inevitablemente hay violencia…La corrupción es un acto de violencia contra el bien común.” Mas adelante señala que “la corrupción se refleja en desempleo porque produce una economía débil e improductiva”, lo cual alienta la inseguridad. Todo ello es un caldo de cultivo que se traduce en pobreza. 

“Finalmente -apunta el autor-, la pobreza brota del desempleo, porque las carencias también se reflejan en la educación, en la falta de habilidades productivas y en la infraestructura pública que no alcanza a los pobres, porque la infraestructura pública está siendo restringida por criterios personales del Modelo Imperial, no por los criterior nacionales del mejor impacto sobre nuestra Nación, sabiendo dónde podemos terminar con la pobreza e incorporar a los excluidos dentro de las actividades normales”.

Un libro provocativo, sin duda; que genera reflexiones en la compleja coyuntura por la que transita México. Por último, destaco este planteamientos de Firdaus Jhabvala: “ La pobreza es un elemento critico que vacía al país de la esperanza(…). A través de la escasez material, en medio de una abundancia visible, la pobreza reduce o elimina un avance en el mundo de las ideas. Así, la pobreza encierra al pobre en una cárcel mental sin solución para su problemática. Afortunadamente, hay valientes quienes rompen sus cadenas y van por adelante sin las ataduras de la pobreza del pasado.”

Max Weber y la pandemia.

El pasado 14 de junio se cumplieron cien años de la muerte de Max Weber tras contagiarse de influenza española. Fernando Vallespín publicó en “El País”, el día anterior, un magnífico artículo sobre el padre de la sociología moderna. Autor de obras excepcionales que han trascendido en el tiempo, que siguen siendo lecturas obligadas para los estudiosos de las ciencias políticas, de la economía, la psicología social, la sociologia y el derecho. Weber, economista y sociólogo alemán, conocido por su análisis sistemático de la historia mundial y del desarrollo de la civilización occidental, nació el 21 de abril de 1864 en Erfurt y estudió en las universidades de Heidedelberg, Berlín y Gottingen.

Su obra es prolífica. “La Ética Protestante y el Origen del Capitalismo”, libro en el que el sociólogo alemán, luterano, asocia la reforma protestante a la génensis del nuevo modo de producción gestado en el vientre del  propio modelo feudal, del cual deviene el nacimiento del individualismo y la “sacralización” de la propiedad pirvada de los medios de producción. En otra de sus obras, “Economía y Sociedad”, describe de manera puntual la vinculación de la sociedad con los poderes económico y político. Realiza una descripción precisa de los tipos de dominación: la fuerza, la edad, la astucia, para transitar al liderzgo fundado en principios escoláticos y a la consanguinidad (monarquía), hasta llegar a los liderzgos derivados de la representación popular y el reconocimiento de la soberanía popular. Obra que aporta, también, los principios básicos para la construcción de la Administración en sus ámbitos público y privado.

En su “Sociología del Poder”, amplía el estudio de los tipos de dominación tratados en “Economía y Sociedad”. Hace importantes definiciones sobre el concepto de líder y liderazgo: “Aquella persona capaz de conducir a un grupo determinado hacia una meta que por si sólo sería incapaz de alcanzar”. Asimismo, define, con mayor amplitud, el concepto de dominación: “Capacidad de obtener obediencia de un grupo determinado”, que se liga a los tipos ideales de dominación, ampliando su análisis sobre las formas de domnación, incorporando al “carisma”, como una manera de alcanzar dominancia sobre la sociedad o, al menos una parte de ella.

Otra de las importantes aportaciones del sociologo alemán es, sin duda, su análisis del concepto de “objetividad” en las ciencias sociales; concepto, hasta la fecha, envuelto en tabues y visiones encontradas. Muchos estudiosos de las ciencias sociales, coincidentes con las teorias weberinas, señalan la imposibilidad de que exista “objetividad” en el científico social por ser, él mismo, parte de la sociedad objeto de estudio, “por lo que resulta imposible abstraerse o hacer a un lado los intereses personales o de grupo”. Para abrevar en este tema, otras obras del sociólogo aleman son: “La ciencia como profesión”; “El político y el científico”; “La ‘objetividad’ del conocimiento en la ciencia social y en la política social”.

Regresando al artículo de Fernando Vallespín, éste señala que: “Poco podría imaginar el ilustre profesor que celebraríamos su centenario luctuoso en medio de una pandemia similar. Porque Weber, el clásico entre los clásicos de las ciencias sociales, el inquieto diseñador de teorías y forjador de conceptos, nunca pudo dejar de creer en los avances de las ciencias y el progreso. Aunque lo hizo a su manera, sacando a la luz sus muchas ambigüedades y ambivalencias.” 

Para Weber, señala, “la modernidad equivale a la racionalización de todos los procesos sociales con el fin de resolver de la manera más eficiente posible cuestiones de naturaleza práctica. Para él, la racionalización se conjuga con industrialización, burocratización, especialización, secularización, avance del capitalismo”. A Weber, debemos, añade Vallespín, la aparición de “nuevas esferas de valor de la ciencia, derecho, ética, estética, religión, cada una con sus propias reglas, que ya no pueden integrarse en una unidad y nos provocan una especie de extrañamiento existencial”.

En estos tiempos de pandemia es muy útil, como manifiesta Vallespín,  la diferencia que Weber hace entre la ética de la convicción y ética de la responsabilidad: “Ya es de sobra conocida, pero es difícil imaginar otra que capte mejor la naturaleza dilemática de la acción política, cómo el decisor político se ve siempre atrapado entre los mandatos de la moral y las demandas de una realidad siempre sujeta a contingencias”. Hoy, que seguimos persiviendo la dicotomía entre economía y salud, vale la pena valernos de los instrumentos weberianos para dicernir sobre lo importante, sobre el cómo la racionalidad tiene que conducirnos a hacer un lado la materialidad, la fría preocupaciòn por lo superfluo por encima de lo realmente trascendente que es, en este caso, la vida humana.

“Su opción por la ética de la responsabilidad, la de tener siempre en cuenta las consecuencias de nuestras acciones —la otra, la de la convicción, sería una ética ‘extramundana’, que no soporta la “irracionalidad ética del mundo”, se ha convertido ya en el paradigma en el que, al menos en teoría, se inspiran los grandes políticos”. Pero hay ocasiones, nos recuerda Weber, “en que no podemos ignorar los mandatos morales absolutos, el aquí estoy yo, no puedo hacer otra cosa”, de Lutero. Ambas éticas no están en oposición absoluta, deben intentar conjugarlas, ya que, “solo juntas, hacen al auténtico hombre, a ese hombre que puede tener vocación para la política”.

Vale sumar a lo anterior, a manera de conclusión, el planteamiento de Fernando Vallespín, sobre la ética de la responsabilidad. “En eso, Weber no iba desencaminado. Lo hemos podido experimentar a la hora de tener que tomar decisiones difíciles durante la pandemia, preservar vidas y restringir derechos a cambio de reducir nuestro bienestar económico. A veces, lo que son consecuencias “deseables”, chocan con la aplicación de medios inaceptables. Por ello le preocupaba tanto a Max Weber el “tipo especial de ser humano” al que le encomendamos el ejercicio del poder, el tipo de hombre “que hay que ser para poner sus manos en los radios de la rueda de la historia”. Me temo que esto último ya lo hemos olvidado. Muchos políticos no han estado a la altura de esta contingencia.

De todo un poco.

La aparición de un nuevo brote de Covid-19 en la capital china ha reencendido los focos rojo, no sólo en esa nación asiática, en el mundo entero. Las medidas de desescalamiento han provocado un rebrote en muchos paises. Está ganando la economía a la preservación de la salud y la vida. Los principales indicadores económicos han reaccionado de inmediato con caídas en las bolsas y depreciación de las monedas de los países emergentes…Bien recibida la decisión de Ricardo Monreal, líder de Morena en la Cámara de Senadores, de retirar su propuesta de fusión de tres organismos regulatorios autónomos. Existe preocupación por la postura gubernamental sobre estos organismos autónomos, entre ellos, el INE. La democracia mexicana ha caminado lenta, sí, pero con paso firme hacia procesos electorales confiables. El ejemplo más claro lo tenemos en las elecciones federales del 2018. Que bueno que el presidente Andrés Manuel López Obrador haya ratificado su compormiso de respetar los procesos electorales, lo cual debe ser un signo y una conducta invariable de todos los gobernadores, sin distingo de partido. Necesitamos un INE fuerte y autónomo, garante de que los procesos electivos programados para el 2021 se sujeten a las reglas y que garaticen que el mandato ciudadano se respete plenamente…En Estados Unidos, el escenario derivado de la violencia racial ha enrarecido el ambiente y tensado la cuerda entre los dos aspirantes presidenciales. Donald Trump cumplió la semana pasada 74 años en medio de rumores sobre su salud que él desmiente. Joe Bidden, de 78 años, ha radicalizado su discurso aprovechado los errores de su oponente en la gestión de la pandemia y por su falta de empatía con los reclamos sociales. Está llamando a los ciudadanos a votar por un cambio que rompa con la continuidad del republicano en la Casa Blanca. Las encuestas lo marcan como posibe ganador. En este entorno, la Suprema Corte ha revertido la decisón de Donald Trump de cancelar el programa DACA, que pretendía poner fin al legítimo sueño de los inmigrantes de estudiar y trabajar en esa nación. En otro frente, el mandatario norteamericano trata dee evitar la publicación del libro “La habitación donde sucedió”, escrito por John Bolton, su ex asesor de Seguridad Nacional, argumentando que “contiene información clasificada”. Bolton documenta que Trump pidió apoyo a su homólogo chino para lograr su reelección. En el 2016, Rusia, ahora China. Se preguntan algunos quién conviene más a México, Trump o Bidden. ¿Hay alguna duda de que el actual inquilino de la Casa Blanca seguirá denostando a los mexicanos y presionando a nuestro gobierno? Trump reinicia su campaña en Oklahoma con un mitin con 20 mil personas en la nación con mas infectados y muertos por COVID…Urgente que el gobierno de México ponga en marcha estrategias para revertir la caída de la inversión extranjera. Un nuevo duro golpe a la confianza de los inversores nacionales y extranjeros fueron las unilaterales disposiciones orientadas a regular la participación privada en el sector de las energías renovables…Arturo Herrera, secretario de Hacienda, considera que el T-MEC, que entrará en vigor el próximo 1º de julio, será la palanca para impulsar el crecimientos y alentar la IED. En ese sentido, Ricardo Monreal, señala que AMLO buscará un diálogo cosntructivo con el sector empresarial. Lo que se requiere es certidumbre legal e isntitucional…Demostrando que la política exterior sí le interesa, el presidente ha logrado un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU. Juan Ramón de la Fuente participará en las sesiones de este órgano en el que, como se sabe, los que llevan la voz cantante son 5 paises. Por otra parte, continúa el impulso para que el subsecretario para Asuntos Internacionales, Jesús Seade, se convierta en director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC). ¿Permitirá Trump que un mexicano se convierta en el fiel de la balanza a la hora de dirimir controversias comerciales? Está por verse. Con lo que no contaba es Trump  con la oposición de algunos ex presidente latinoamericanos (Santos, Zedillo, Cardoso, Lagos y Sanguinetti) a que llegue a la dirección general del BID el cubano-americano Mauricio Claver-Carone, integrante de su equipo de asesores en segurtidad quien comparte las posturas ultraconservadoras de su jefe. Ve a America Latina como el patio trasero y, desde luego, tomaría decisiones con un claro sesgo ideológico.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 15 de junio 2020.

En medio de esta pandemia, además de las acciones para atender lo inherente a la salud de la población, que no ha sido tema fácil, tanto por la virulencia de la enfermedad, como por la fragilidad que mostraron los sistemas de salud en prácticamente todo el mundo, están los efectos económicos Desde luego, las insuficiencias en el sector salud son directamente proporcionales al grado de subdesarrollo y de la pobreza de los países, sin embargo, hasta las naciones más desarrollados ha mostrado carencia de recursos humanos, de equipamiento e infraestructura, sumado a una preocupante falta de un protocolo homólogo para la atención de una enfermedad con una sintomatología tan complicada y aún incierta.

Considero que ni la ONU, ni su organismo subsidiario, la OMS, han desempeñado un papel acertado en la gestión de esta grave contingencia sanitaria, lo que ratifica que, tanto el organismo creado en 1945 para procurar la paz mundial, como la OMS, nacida en los años veinte del siglo pasado, junto con la Liga de las Naciones, el antecedente de la ONU, han quedado totalmente rebasadas. Al secretario general de la OMS no cuenta con facultades estatutarias para conminar a las naciones miembros a seguir un protocolo único para enfrentar una crisis sanitaria de esta envergadura. No basta con determinar tendencias sanitarias, ofrecer opiniones expertas o mostrar la posible ruta para enfrentar este tipo de riesgos sanitarios.

La crisis de la Organización de las Naciones Unidas se viene palpando desde hace varios años. A su estructura anquilosada y antidemocrática, que permite que un grupo de cinco países (su Consejo de Seguridad) decida sin tomar en cuenta a las otras doscientas naciones, se suma la inoperancia de algunos de sus organismos subsidiarios, rehenes de las naciones dominantes que de manera recurrente las amenazan con cortar apoyos financieros por razones de carácter ideológico y político, como hoy ocurre con el retiro del apoyo de los Estados Unidos a la OMS, injustificable en momentos en los que este organismo requiere de todo el apoyo económico para cumplir sus labores. 

Conflicto China-Estados Unidos: nueva Guerra Fría.

Otra pregunta que subyace en estos tiempos de crisis: ¿Cuál será el papel que desempeñará la ONU ante la evidente bipolaridad que hoy se presenta? Existen claros indicios de que la pandemia generará cambios importantes en la geopolítica mundial. La polarización entre los Estados Unidos y China está transitando hacia una reedición de la Guerra Fría, como ocurrió al concluir la Segunda Guerra Mundial con la división de Alemania, que terminó por dividir al mundo en dos grandes bloques. 

Ahora, la disputa será entre estas dos naciones. De un lado, Estados Unidos, cuyo gobierno actual está empeñado en impedir el avance de China, cuyo modelo híbrido le ha permitido un crecimiento económico que en menos de dos décadas la ha convertido en la segunda economía del planeta. Del otro lado, la nación asiática que está impulsando una estrategia que le permita ampliar su presencia en varios países y regiones. Geopolítica pura. La pandemia le ha caído a China “como anillo al dedo”, para mostrar “su solidaridad” a las naciones afectadas por la contingencia sanitaria, al tiempo que aseguran cabezas de playa para sus afanes expansionistas. 

El éxito económico de China no oculta que es un régimen socialista, unipartidista y autoritario. Gracias a los acuerdos alcanzados por Deng Xiaoping con la cúpula del Partido Comunista (1977), fue posible impulsar los cambios estructurales que permitieron al dragón despertar de su letargo y crecer exponencialmente hasta alcanzar el sitio que hoy tiene en el escenario económico mundial. Sin duda, la disputa comercial entre ambas naciones se acrecentará en el contexto de la crisis económica derivada de la pandemia. 

El cierre del espacio aéreo chino a aviones con bandera norteamericana (con la excusa de la pandemia), acarrearán medidas recíprocas del gobierno norteamericano. Trump había encontrado en las duras leyes impuestas a los ciudadanos honkonquenses argumentos para acusar a China de violar los derechos humanos de los habitantes de la antigua colonia británica, entonces, para su mala suerte, surgieron las protestas callejeras por la muerte de George Floyd a manos de policías de la ciudad Minneapolis.

La violencia racial sistémica ha puesto de rodillas a los Estados Unidos, condenada por tirios y troyanos por la pervivencia de un racismo que la ha puesto, nuevamente, en la vitrina como una nación que no respeta los derechos humanos, que alienta un un discurso de odio, supremacista y xenofóbico, sustentado en tesis ultraconservadoras defendidas por su presidente. La lucha por los avances tecnológicos (5G), la carrera armamentista, aeroespacial, y hasta la carrera para desarrollar una vacuna contra el SAR-2, son parte de esta nueva guerra fría que obligará a muchas naciones a redefinir alineamientos en este mundo bipolar remasterizado. ¿Hacia dónde se moverán Europa y América Latina? Buena parte de las naciones africanas ya está más que alineada al gobierno de Beijín. 

Paul Krugman (columnista del New York Times), premio Nobel de Economía 2008, entrevistado por Juan Carlos Pérez Salazar (BBC New), se manifiesta poco optimista sobre cómo será el mundo después de la pandemia de coronavirus. Piensa que será “un lugar más débil y caótico”. Sobre el papel de los Estados Unidos en la construcción de un nuevo orden económico mundial, acorde a la nueva normalidad, el economista estadounidense fue radical al señalar que “ni dentro ni fuera de su país, la gente confía en esta nación ya que Trump ha traicionado sus ideales”.

Krugman vaticina el declive de los Estados Unidos y el ascenso de China. No descartó que la crisis económica actual, a la que calificó como la más severa de la historia del capitalismo mundial, provoque serios daños a las economías de los países industrializados; “caídas del PIB y pérdida de empleos que tardarán más de dos años en revertirse”. Para él, la región más afectada será América Latina, “con un rebrote de la pobreza extrema que puede traer serios riesgos para la gobernabilidad y graves peligros para las aún frágiles democracias del área”.

Bienestar: un largo camino por recorrer.

De acuerdo con un estudio publicado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), México está rezagado en calidad de vida, que se mide con once indicadores: vivienda, ingresos, empleo, comunidad, educación, medio ambiente, compromiso cívico, salud, satisfacción con la vida, seguridad y balance vida-trabajo. Nuestro país ya es parte de esa medición que da cuenta del bienestar de la población, que va más allá del Producto Interno Bruto. Entre las 40 naciones evaluadas nos encontramos en el lugar 39.

Utilizando esto indicadores, la OCDE establece que la dimensión que más lastra a México es el nivel educativo en el cual ocupamos el último lugar: En cuanto al balance vida-trabajo, nos ubicamos en el penúltimo lugar ya que nuestros trabajadores laboran más horas y, por lo mismo, dedican menos tiempo al ocio. En cuanto a la calidad de la vivienda y su costo, también nos encontramos en el lugar 39.  En materia de seguridad, estamos en el antepenúltimo sitio por ser una de las naciones miembro de la OCDE con mayores tasas de homicidios y proporción de personas que manifiestan “temor de caminar por las calles, a solas y de noche”.

La dimensión en las que salimos mejor librados es en la relativa al “compromiso cívico”. Ocupamos el décimo lugar. Este indicador mide la participación electoral de la población y su involucramiento en las decisiones públicas. Espero que no revirtamos este avance vulnerando la democracia o al órgano autónomo que tanto trabajo nos costó construir. En lo que se refiere a “satisfacción con la vida”, el estudio nos ubica en el lugar 20. Finalmente, en lo que respecta a empleo y salud, ocupamos el vigésimo lugar, y en lo relativo al medio ambiente, estamos en el lugar 33 de 40 países, muy alejados de los compromisos adquiridos al suscribir la Agenda 2030.

El estudio realizado por la OCDE, y su metodología de medición del bienestar, va en el mismo sentido de lo planteado por el presidente Andrés Manuel López Obrador: no utilizar el PIB parta medir el nivel de bienestar de la población porque éste mide la generación de la riqueza, no si su distribución es justa y equitativa. Lo que evidencia este estudio es que el tramo por recorrer, en lo que a bienestar social de los mexicanos se refiere, es aún muy largo. Por lo mismo, debemos centrarnos en evitar que la crisis económica derivada de la contingencia sanitaria haga más amplia la brecha social, que la pobreza extrema y la desigualdad crezcan exponencialmente.

Sobre este tema, el subdirector general de la Agencia de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el mexicano Julio Berdegué, anticipa que la pandemia sumará 20 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria. En entrevista concedida a Rocío Montes (El País. 8/06/2020), el funcionario señala que en nuestra región puede ocurrir “un retroceso histórico en la lucha contra el hambre, derivado de las consecuencias económicas y sociales provocadas por la pandemia”.

Lamenta que los avances alcanzados entre 2000 y 2014, que hicieron posible que los 33 países de América Latina y el Caribe, miembros de la ONU y de la FAO, redujeran hasta la mitad el hambre, se venga abajo. “En ese lapso, se logró reducir la condición de insuficiencia alimentaria desde 73 millones a 38 millones.” Paradójicamente, explicó, a partir del 2015, no obstante que en ese año los jefes de Estado adoptaron, en la Asamblea General, la Agenda 2030 y los Objetivos del Desarrollo Sostenible, cuyo objetivo 2 era hambre cero, “empezamos a ir para atrás.”

Resulta lamentable el dato aportado por el funcionario de la FAO. Lejos de avanzar en los objetivos, como los cangrejos, revertimos lo logrado. “En el 2015, empieza a caer el desarrollo económico; se debilitan mucho los programas sociales en muchos países y en algunos arrancan conflictos asociados a un deterioro de la situación económica. Todo esto lleva a un incremento en la inseguridad alimentaria importante en la región: 43 millones de personas en el año 2018.”

No queda duda de que la pandemia aumentará el hambre en la región; la pregunta es que tamaño será la profundidad de la crisis. “Si nos atenemos a lo datos que hay, con una proyección de caída del 5.3% de la economía, la CEPAL pronostica un aumento de 16 millones de personas en condición de extrema pobreza en 2020 con respecto al 2019. Si CEPAL pasa de 5.3% a 6% o a 6.2%, de 16 nos acercaremos a los 20 millones de personas con algún grado importante de inseguridad alimentaria.”

La sentencia que hace Julio Berdegué a su entrevistadora debe ser una señal de alarma para todos los gobiernos de la región: “Hay una altísima correlación entre extrema pobreza y hambre. Y empezamos a tener ya algunas mediciones directas.” ¿Aumentará el malestar social y la protesta en la región? Valiéndose de las palabras del primer director de la FAO y Premio Nobel de la Paz, John Boid Orr, Berdegué dijo: “La paz no se construye sobre estómagos vacíos. ¿Por qué deberíamos esperar que la gente no proteste si tiene hambre”?

¿La disputa por la Nación?.

El virus nos ha obligado a un largo confinamiento. El hambre puede sacar a la población a las calles, por desesperación e incertidumbre sobre su presente y sobre su futuro. No lo han entendido, o no lo quieren entender, los opuestos a los programas orientados a revertir la desigualdad y la pobreza. El hambre es un factor de inestabilidad política y social; pone en peligro la gobernabilidad y genera cuestionamientos sobre la utilidad de la misma democracia. La discordia y la polarización nos están nublando la mirada, impidiéndonos ver que el enemigo, al que hay que vencer entre todos, es la pobreza y la desigualdad, pero sin dejar de ver al conjunto de la población. Sin riqueza, no puede haber bienestar, sin bienestar, la paz social es precaria. Nadie desea un país de pobres, lo que se quiere es un país de iguales.

La polarización, como lo señala don Jesús Reyes Heroles, la lucha entre opuestos a un modelo, que son incapaces de encontrar consensos para los disensos, como ocurrió en 1858 con la Guerra de Reforma, entre liberales y conservadores, lo único que dejará es un país dividido, frágil para la defensa de su soberanía e independencia nacionales. Una nación fracturada, que se nos deshará entre las manos. Un Estado incapaz de cumplir con sus compromisos fundamentales: seguridad y bienestar para todos y cada uno de sus miembros, no es otra cosa que un Estado fallido. El Pacto Social y la cohesión de la Federación, deben estar por encima de visiones partidarias y propósitos de dominancia perecederos frente a los grandes faltantes que tiene la nación.

Está claro que la jornada electoral se ha anticipado. Lejos de descalificar lo expuesto en un documento cuya autoría está en duda, creo que es bueno para la salud de la nación que los favorables al régimen lo expresen y los opuestos hagan lo mismo, pero desde las trincheras legales y legítimas de una democracia que, si bien no es perfecta, ha alcanzado estadios importantes luego de varios años de lucha de hombres y mujeres convencidos de que ésta, la democracia, como decía Winston Churchill, sigue siendo la mejor forma de gobierno.

Que la lucha por la nación no signifique desgarramiento, si no lucha noble y abierta entre opuestos, no enemigos, que defienden modelos diferentes, aparentemente contrapuestos o antagónicos. Que sean los ciudadanos, en las urnas, los que elijan, los que digan, en plena libertad, cuál debe ser el destino manifiesto de nuestra nación. Los tiempos, las formas y los métodos están marcados por las leyes electorales. Respetémoslas todos. No pongamos en riesgo lo avanzado.

La economía de la pandemia. El crecimiento del número de contagios en México y en el mundo, generaron gran incertidumbre en los mercados. Las bolsas perdieron lo ganado en los últimos días. El peso perdió en un solo día lo recuperado en un mes. La caída de la producción industrial del 30% es una muestra inequívoca del tamaño de la crisis. La pérdida de empleos se acerca a los 2 millones y la problemática para recuperarlo es directamente proporcional a la implementación de políticas anticiclícas. Arturo Herrera, titular de la secretaria de Hacienda, considera que la reactivación de la economía mexicana será en V, aunque otros anticipan que será en W, esto es, con altas y bajas. Focos amarillos en el índice inflacionario. No podemos perder de vista que el 2.8% es engañoso, cuando los alimentos han subido un 6.4% y la inflación subyacente es de 3.8%. El Banco de México deberá estar atento a este indicador a la hora de reducir nuevamente las tasas de interés.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 8 de junio 2020.

Si a Donald Trump le hubieran dicho, en diciembre pasado, que el 2020 le tenía reservado este escenario caótico, sin duda, habría mandado a China al pitoniso. Suena a broma, pero creo que nadie pensó que las cosas se fueran a descomponer de esta manera, no sólo en Estados Unidos, en el mundo entero. De la contingencia sanitaria y de la crisis económica que de ella deriva, hemos hablado mucho, me centraré en esta ocasión en el escenario norteamericano, en un año de elecciones que se anticipa muy complejo. La semana pasada afirmé que el actual mandatario de esa nación estaba muy seguro, al iniciar este año, de que la reelección sería “pan comido”; sin duda, el escenario se modificó radicalmente. 

El 2019 fue complejo para el presidente de los EU, por el tema del enjuiciamiento que los demócratas se empeñaron en realizar, con un resultado negativo para los promotores. Al final del día, Joe Biden fue el más afectado por el empeño de Trump de sacarle los trapitos al sol al hijo del ex vicepresidente. Hubo efectos inmediatos. 

Al inicio de la precampaña demócrata las cosas no marchaban nada bien para Biden, quien llegó a ocupar el cuarto lugar en la lista de aspirantes en razón del bajo número de delegados obtenidos en las primarias iniciales. Fue gracias a la intervención de la dirigencia de su partido (“la mano invisible”) que “mágicamente”, algunos de los aspirantes “decidieron” bajarse del tren para dejar la vía libre a Joe. Algunos analistas especulan sobre una posible intervención de Barak Obama, al que hoy se observa en un papel más activo en contra de quien lo sucedió en la presidencia. Su apuesta por Biden es total. ¿Tendrá los resultados esperados?

Lo que no se logró en el 2016, el retiro de Bernie Sanders antes de la convención demócrata, ha sido posible en esta ocasión. El senador por Vermont, quien sufrió un infarto en los primeros días de la contienda, se pudo recobrar para seguir en la lisa, hasta el momento en el que las cuentas no le salían, por lo cual decidió declinar y apoyar a Biden, a lo cual se negó en el 2016 con Hillary Clinton, no obstante la solicitud del propio presidente Barak Obama. 

A muy pocas semanas de la realización de la convención demócrata, no hay la menor duda de quién será el abanderado demócrata; lo que sí existe es una gran incertidumbre: ¿Podrá Biden sacar a los republicanos de la Casa Blanca? Las encuestan lo favorecen, hay una diferencia de 6 puntos porcentuales a su favor, pero sabemos que Trump hará todo lo necesario para revertir esa diferencia que, en realidad, no es otra cosa que el anticipo de un empate técnico. La moneda está todavía en el aire.

Los jóvenes serán el fiel de la balanza en noviembre.

¿Aceptará Biden sumar a su programa algunas de las propuestas de Sanders? El senador por Vermont, hombre de izquierda, de convicciones inquebrantables, se ha convertido en un auténtico promotor de las causas de los jóvenes y de los sectores más depauperados de la sociedad norteamericana, que en esta crisis cobran gran relevancia. De ninguna manera Bernie quitará el dedo del renglón, buscará por todos los medios que el programa de su partido incluya algunas de las propuestas que lo han convertido en un auténtico líder social. Un nuevo desaire a Sanders se puede traducir, como ocurrió en el 2016, en una ausencia en las urnas de los jóvenes que serán el fiel de la balanza en este proceso, como ya lo ha enfatizado Barak Obama, quien los ha convocado a realizar el cambio en su país. 

Biden pertenece al sector moderado de un partido que ha visto crecer a su ala izquierda; “radical”, como la califican los que dentro de ese instituto político no coinciden con sus propuestas. Pero la cruda realidad los ha obligado, sino a hacer suyas esas proclamas, sí a aceptar que es necesario girar, al menos un poco, hacia la izquierda, reconociendo que muchos de los planteamientos de su partido, representado por un elefante, son paquidérmicos, anquilosados y peligrosamente parecidos a los de sus opositores republicanos. Así, será difícil vencer a Trump.

La semana pasada señalé que el rubio mandatario se encuentra en medio de una triada que, más bien, se asemeja al “triángulo de las Bermudas: mala gestión de la pandemia; fin de la larga bonanza económica y, para rematar, manifestaciones callejeras de cientos de miles de personas enardecidas por el asesinato de George Floyd a manos de un policía blanco de Minneapolis, que le puso la rodilla en el cuello hasta provocarle la asfixia, no obstante, sus gritos exclamando: “no puedo respirar”. 

El fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, imputó al policía Derek Chauvin por asesinato en segundo grado, al tiempo que ha acusado a los otros tres agentes involucrados en el evento. El fiscal tuvo que recular en su planteamiento original de imputar al policía blanco por un crimen en primer grado, esto es un crimen imprudencial. La presión de la familia Floyd, pero, sobre todo, la reacción en las calles lo obligaron a replantear las cosas. Chauvin puede ser condenado a pasar el resto de su vida en la cárcel. 

“Justicia igual para todos”, es la demanda que se escucha en las calles de varias ciudades de la Unión Americana en las que, ni el toque de queda, ni la policía o la Guardia Nacional, han impedido las marchas, la mayoría pacíficas, otras, lamentablemente, aprovechadas por grupos con intenciones ajenos a la causa. Desde 1968, Estados Unidos no vivía jornadas tan intensas por el racismo sistémico, como lo ha calificado acertadamente George W. Bush. Entonces, Martin Luther King había escalado su movimiento a favor de los derechos civiles de los afroamericanos, conculcados dese la misma declaración del fin de la esclavitud en 1861 (13ª. Enmienda de la Constitución). Un movimiento fundado en la resistencia civil, sí, pero que luchaba contra la segregación racial que impedía a los de su raza, entre otras muchas cosas, participar en procesos electorales y estudiar en las escuelas de los blancos y hasta sentarse en los asientos reservados a los blancos. 

Soy el presidente que garantiza la ley y el orden: Donald Trump.

En el marco de su campaña electoral (1968), Richard Nixon se auto promovió como el presidente que garantizaría “la ley y el orden”, en un escenario convulso por la aplicación de los derechos civiles de los afroamericanos, por los asesinatos de Robert Kennedy y de Martin Luther King, y por las crecientes protestas por la guerra de Vietnam, impulsadas por jóvenes, muchos de ellos, parte del movimiento hippie que nació en esa época.

La misma frase fue pronunciada por Donald Trump, el lunes de la semana pasada, en los jardines de la Casa Blanca, cercada y custodiada por el servicio secreto, responsable de la seguridad de un mandatario que había pasado la noche en el búnker construido en los tiempos de la Guerra Fría, para mantener a salvo al jefe del Ejecutivo de la nación más poderosa del orbe de cualquier ataque del “imperio del mal”, hoy, de algún grupo terrorista. 

“Soy el presidente que garantiza la ley y el orden”, enfatizó, al tiempo que blandía, cual espada de Damocles, una dura advertencia: “Pondré fin a una revuelta organizada por grupos que buscan desestabilizar a nuestra gran nación”. Grupos a los que no ha tenido el menor empacho en calificar de “terroristas”, entre ellos a “Antifa”. Amenazó con utilizar, incluso, al Ejército. Ante tal advertencia, el jefe del Pentágono, Mark Esper, se desmarcó del presidente y rechazó la participación del Ejército en la contención de las protestas. Su predecesor en el cargo, Jim Mattis, fue más lejos al arremeter contra Trump acusándolo de “querer dividir a los estadounidenses”.

La televisión transmitía en vivo el mensaje del mandatario acusando a los manifestantes de atacar a las fuerzas del orden; en la otra mitad de la pantalla se veía, también en vivo, a la policía de Washington DC, a la policía militar y a la Guardia Nacional, repeliendo con caballos, toletes y gases lacrimógenos, a quienes participaban en la marcha por las principales calles de la capital de los Estados Unidos. Estas escenas se replicaron en varias ciudades del país, donde millares de personas salieron a las calles a manifestar su rechazo por el recurrente abuso del poder policial. Algunos miembros de las fuerzas del orden, hincados, pedían perdón a los marchistas, otros, incluso, se unieron a las marchas. 

La muerte del George Floyd no sólo ha provocado condenas al interior de los Estados Unidos; en otras partes del mundo ha habido expresiones de solidaridad, tanto de personas como de gobernantes. Destacan las palabras del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau; luego de 21 segundo pensando su respuesta, condenó la muerte de Floyd, sí, pero no eludió señalar que en su país también persisten muestras de un racismo sistémico no superado, que en muchas ocasiones escala a niveles de alta violencia contra personas de color o contra inmigrantes no blancos. En esto del racismo, muchos países no podríamos lanzar la primera piedra.

La desigualdad, la maldita desigualdad.

¿Cuáles son las razones de las manifestaciones ocurridas en varios estados de la Unión Americana? Como siempre, hay un detonador, una chispa que prende la mecha; en este caso, sin duda, el asesinato de George Floyd, (“Mi padre ha cambiado al mundo”, dijo su pequeña hija); sin embargo, subyacen otros factores que no podemos dejar de señalar: primero, si bien la violencia racial no es nueva, Donald Trump se ha empeñado, desde su campaña, en promover el discurso del odio que ha empoderado, nuevamente, a los grupos supremacistas. Un mensaje que ha alentado la xenofobia, reforzando en muchos ciudadanos blancos, entre ellos a varios policías, ese sentimiento de superioridad que “hay que demostrar en todo momento y de cualquier manera”. Este discurso es miel para los oídos de sus fieles seguidores, que lo quieren cuatro años más en la presidencia. 

Segundo, la enorme desigualdad social. La pobreza ha crecido de manera exponencial en la población afroamericana, provocando un nuevo aislacionismo, un apartheid social. Los medios de comunicación, la televisión, el cine, los deportes, han roto con las barreras que existían hace cincuenta años. Vemos matrimonios interraciales, deportistas afroamericanos millonarios, científicos, hombres de empresa, artistas, legisladores, gobernadores y hasta un presidente color, pero esa es, tan solo, la punta de iceberg. En el fondo, siguen vivas muchas de las barreras que impiden caminar más allá del fin de la esclavitud (Proclamación de Emancipación de 1863) y de los derechos civiles (Ley de los Derechos Civiles del 6 de julio de 1964), hacia un estado de bienestar que no sólo atempere, que revierta definitivamente las enormes desigualdades sociales que padecen los afroamericanos y, hay que señalarlo, también muchos hispanos. 

Tercero, sin duda, la desigualdad social se verá acrecentada en razón de la crisis económica que ha golpeado al mundo en general, pero que ha llevado a los Estados Unidos a un escenario similar, o peor, al vivido durante la crisis de 1929-1933. Al momento, la depresión económica ha provocado la pérdida de más der 44 millones de empleos, lo que alentará el crecimiento del número de pobres y la desigualdad económica y social. Sería ingenuo pensar que la explosión de la furia callejera deriva, exclusivamente, del artero asesinato de Floyd. Subyace, no hay duda, la irritación de aquellos que han perdido su empleo y no ven en el futuro cercano una respuesta a su desesperanza. Los gritos son para reclamar justicia igual para todos, sí, pero también respuestas ante esta crisis económica que ha llevado a millones a perder su trabajo y cancelar todas sus expectativas de bienestar social.

¿Es éste un escenario adverso para los objetivos reeleccionistas de Donald Trump? Pienso que sí. Su empeño por polarizar, por acusar a grupos extremistas de esta escalada y calificar a los gobernadores o alcaldes demócratas de timoratos por su actuar ante las marchas, es cierto, puede reforzar el apoyo de sus seguidores, pero ese grupo tiene un techo que difícilmente crecerá.  En cambio, sus rabietas autoritarias, la amenaza de utilizar a la fuerza pública sin límite alguno, pasando por encima de la potestad soberana de los gobernadores y alcaldes, puede ampliar el descontento de los ciudadanos, especialmente aquellos que en este momento no han decidido por quien votarán el primer martes noviembre. Reitero que la pésima gestión de la pandemia es otro factor que está pesando en el ánimo de sus conciudadanos. El gobierno de Trump ha fracasado en la contención del virus, en debido, en gran parte al desmantelamiento del sector salud, derivado de su empecinamiento por cancelar el Obamacare y avanzar en la privatización de los servicios de salud que ha dejado desprotegidas a millones de personas. 

¿Cómo vencer a Donald Trump?.

En este escenario, que pareciera favorecer al candidato demócrata a la presidencia, muchos se preguntan cuál debería ser la ruta a seguir si quiere ganar la contienda y evitar la reelección de Donald Trump. Considero que la respuesta está en experiencias del pasado, pero adaptadas al presente con una visión clara del futuro deseable y posible que se quiere alcanzar. La solución puede estar en aplicar estrategias símiles a las que Franklin D. Roosevelt implementó para revertir los efectos de la crisis de 1929-1933. Construir un New Deal, un nuevo trato para recuperar los millones de empleos perdidos en la crisis actual. 

Además, promover el retorno del Estado de Bienestar que garantice un desarrollo más igualitario, justo y democrático. Que respete a cabalidad los derechos humanos, que retome los principios de la colaboración internacional, privilegie el cumplimiento de los compromisos ambientales y aliente un nuevo orden internacional más justo y equitativo, respetando la autodeterminación y la soberanía de todas las naciones. A cinco meses de las elecciones, los demócratas deben estar atentos a las intenciones de Donald Trump de vulnerar su democracia representativa y al propósito de escalar la tensiones con China, que está transitando rápidamente hacia escenario similar al que se vivió entre 1945 y 1990; una nueva “Guerra Fría”, que otorgue argumentos a un mandatario empeñado en su reelección, capaz de solicitar facultades extraordinarios que le garanticen recursos económicos adicionales o la posibilidad de decretar medidas de excepción para enfrentar  todo aquello que, para él, ponga en peligro la estabilidad de la nación. 

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 1 de junio 2020.

Un muy querido amigo me envió hace unos días un audio que me permití compartir a otros buenos amigos. La reacción general fue de risa. La voz de una mujer, similar a la de Siri, la atingente “mujer” que ayuda y responde a todas las preguntas de los dueños de un iPhone, narra la tragedia que vivimos cuando un día se nos dice que no hay que usar mascarillas porque es contraproducente, pero al otro se nos indica que es obligatorio. Sobre los protocolos de atención a los pacientes, unos señalan que lo que se hace es correcto, pero otros opinan lo contrario. Que nos protejamos tomando esto, o el otro. Que la canela, la vitamina D, la E. En fin, amables lectores, estoy seguro que, como yo, ustedes viven en la zozobra por tanta información que, paradójicamente, lejos está de darnos un panorama claro y que sólo acrecienta nuestra incertidumbre y lógicos temores.

Para colmo de males, aquí y en China, la pandemia se ha politizado; ha servido para que los gobiernos se promuevan y para que las oposiciones hagan de esta contingencia una oportunidad para criticar, denostar; para pedir la cabeza de funcionarios y hasta de jefes de Estado y de gobierno. Si usted piensa que sólo al doctor López-Gattel se le acusa de no dar información cierta, échenle un ojito a lo que ocurre en España, en Estados Unidos o en Brasil, con los responsables de informar y de coordinar las acciones contra esta pandemia. 

No han faltado las voces que repiten que el número de muertos es muy bajo comparado con los 20 millones que fallecieron, en 1918, a causa de la influenza española. Si, desde luego que en la Segunda Guerra Mundial murieron muchos más, 50 millones de personas. Vivimos en los tiempos de las gráficas, las estadísticas y las comparaciones banales. La frivolidad matemática se ha apoderado de nosotros, acrecentando nuestra pobreza como seres humanos. Hemos perdido el sentido de lo importante y de lo realmente valioso, entre ello, de la vida misma. Más que el número, lo importante es que han fallecido casi un millón de personas a causa de este virus, debido, en parte, al descuido del sector salud en muchas naciones, también, a la irresponsabilidad supina de las personas que no creen en los riesgos que conlleva este virus, que salen a la calle sin protección alguna y se aglomeran como manadas esperando el contagio.

Esta variable, la de la irresponsabilidad, que la conocemos muy bien en Tabasco, no estaba contemplada en los cálculos estadísticos. Es cierto que López-Gatell nos dijo que a partir del 8 de mayo se aplanaría la curva, pero las cifras siguen creciendo tanto en el número de nuevos contagios como en la de muertos, y seguirá así porque nosotros hemos contribuido a ello al no cumplir con el “quédate en casa”. A partir de hoy termina la Jornada de la Sana Distancia a nivel nacional, que inició el 23 de marzo. Se extendió un mes más, precisamente por estos comportamientos que en nada ayudan. Es importante enfatizarlo, porque ha generado confusión el aviso de la conclusión de la jornada; no podemos abandonar las medidas de la sana distancia, mucho menos en entidades como la nuestra, en las que la curva sigue ascendente. 

El jueves pasado, la doctora Silvia Roldán, secretaria de Salud, advirtió que el número de fallecimientos puede llegar hasta el millar. Sí, es cierto que ella misma pronosticó una quinta parte de ese número de muertes, pero no se consideró que nuestra alocada conducta aumentaría el número de contagios y, lamentablemente, el de muertos. Ello ha obligando a tomar medidas más estrictas, como el cierre de los comercios en los fines de semana, y mantener la ley seca. Esperemos se logren los resultados esperados. Se lastima más la economía, sí, pero poniendo por delante la salud de la población.

La titular del sector salud en la entidad ha ratificado que hay capacidad hospitalaria, personal calificado y comprometido, insumos médicos, todo ello gracias a las previsiones tomadas por el gobierno estatal y al apoyo que la federación ha dado a Tabasco en todo momento. Sería lamentable que todas esas previsiones y provisiones, resultarán insuficientes por nuestra negligencia.

Crisis del sector salud a nivel mundial.

Vale ligar lo anterior a un hecho inocultable, la pandemia desnudó las insuficiencias del sector salud a nivel planetario. Es evidente el descuido y el olvido de muchos gobiernos de esta área fundamental para el bienestar de las personas. El modelo neoliberal, sí, perdón que vuelva sobre el tema, ha sido el gran culpable de la renuencia y renuncia del Estado a invertir en temas sociales. En muchos casos se abandonó la infraestructura existente, en otros, se renunció a generar nuevos escenarios hospitalarios y a dotarlos de equipos ad hoc a los nuevos tiempos. En cuanto al personal, lejos de mejorar sus emolumentos, fueron víctimas de recortes presupuestales y de reducciones “justificados” con argumentos tecnocráticos.

Esta crisis sanitaria, insisto, nos deja una gran lección, que espero asimilemos. No basta, concuerdo en ello con el presidente Andrés Manuel López Obrador, con tener un PIB elevado, si ese crecimiento económico no se traduce en una adecuada distribución de la riqueza. No se necesita darle al INEGI dientes para que mida la opulencia, ésta no se puede esconder, se sabe dónde y quien la goza. Tampoco se requieren medidas expropiatorias, ni discursos satanizantes contra los dueños del capital; lo que se necesita es una política fiscal que redistribuya el ingreso de manera justa, sí, pero con estricto apego los derechos y la libertad de las personas, consagrados en la Constitución. 

Emmanuel Macron, el presidente de Francia, ha reconocido públicamente este descuido y ofrecido revertir las políticas públicas que lejos han estado de garantizar la salud de sus conciudadanos. En Estados Unidos, con más de 100 mil muertos por la pandemia, también ha quedado en evidencia el craso error de su presidente de echar atrás los programas orientados a garantizar servicios públicos de salud para la población. La privatización de los servicios médicos ha ampliado la brecha de la pobreza en esa nación, siendo las principales beneficiarias las grandes aseguradoras, cuyos ingresos han crecido de manera inmoral en los últimos años. 

Por cierto, la nefasta gestión de la pandemia por parte del gobierno de Donald Trump no ha pasado desapercibida para la población. Si bien “la ceguera” prevalece en ese grupo inconmovible frente a los errores y excesos de su líder, con el que comparten ideales, prejuicios y fanatismos, afortunadamente, hay un buen número de ciudadanos que fustigan al “líder” que no ha sido capaz de llevarlos a buen puerto. Su promoción de la violencia, la xenofobia y el racismo, ha cobrado una nueva víctima en Minneapolis. Las revueltas están escalando, al tiempo que los tambores de una nueva “guerra fría” retumban al ritmo frenético de las disputas comerciales, por la pandemia y ahora, por las políticas de China sobre Hong Kong, cuya autonomía peligra. 

Creo que el Waterloo de Trump serán esta pandemia y la violencia racial que él ha promovido. ¿Será capaz Joe Bidden de encabezar una campaña ganadora? Lo urgente es construir un programa de gobierno que, sin traicionar su moderada visión de futuro, incluya algunas de las propuestas de la izquierda demócrata que, de ninguna manera debe ser ignorada y, mucho menos, subestimada. Es necesario que haga suyas algunas de las propuestas que en materia de salud y educación hicieron de Bernie Sanders un auténtico líder social con un enorme peso político entre los jóvenes (que pueden ser el fiel de la balanza) y los sectores menos favorecidos de la sociedad norteamericana. Los más de cuarenta millones de desempleados por esta crisis esperan propuestas reales. ¿Se las podrá dar Bidden, como lo hizo Franklin D. Roosevelt, en 1934, para sacar a los republicanos de la Casa Blanca?

En el caso de México, polarizado por muchas razones que ya hemos comentado en este espacio, es necesario reconocer el esfuerzo que se ha hecho para fortalecer al sector salud. Ex secretarios del ramo y funcionarios de pasadas administraciones, han conformado un equipo cuyo objetivo ha sido, no aportar soluciones o sumarse a las tareas, sino criticar las estrategias adoptadas por el actual gobierno, y decir que ellos lo hicieron mejor, evidenciando, sin el menor recato, sus propósitos políticos. También han demeritado tanto la metodología informativa utilizada por el vocero de la SSA, como sus competencias, paradójicamente, reconocidas por la OMS. 

Se olvidan, o quieren olvidar, que, en tiempos de Felipe Calderón Hinojosa, el secretario de Salud, luego titular de la SEP, José Ángel Córdova Villalobos, fue muy cuestionado por varios organismos internacionales por su pésima estrategia comunicativa en los tiempos de la epidemia del H1N1. Además, eluden señalar que la magnitud de aquella epidemia es microscópica frente a la pandemia por el coronavirus, tanto en el aspecto sanitario como en lo económico. Los que han leído el libro del michoacano Felipe Calderón, saben de que hablamos cuando nos referimos a su amnesia, en esto, y en materia de seguridad nacional. 

Centrándonos en los temas hospitalarios en México, no se puede negar el esfuerzo que se ha realizado para reforzar, con infraestructura, equipamiento y personal sanitario, a un sector que, de otra manera, hubiera sido fácilmente rebasado por la contingencia sanitaria, debido a los muchos faltantes heredados de anteriores administraciones. El INSABI, tan criticado por ese mismo grupo de ex funcionarios, y por columnistas, que utilizan símiles argumentos que aquellos, defendiendo a ultranza al desaparecido Seguro Popular, ha generado respuestas exitosas, construyendo nuevos escenarios para la atención hospitalaria dotando de las herramientas y del personal necesarios, buena parte de éste, proveniente del Ejército y de la Marina, otros, contratados por el IMSS. 

Si bien desconozco cual será el mecanismo para su implementación, considero una decisión acertada del gobierno federal la entrega de más de veinte mil becas para que egresados de carreras de ciencias de la salud puedan estudiar especialidades en el extranjero. Sumado a lo anterior, es urgente formar más profesionales de la salud en instituciones públicas y privadas del país. Para ello, es necesario modificar normativas obsoletas que constriñen el número de internos de pregrado en los campos clínicos. Un acuerdo presidencial, vigente desde1980, no puede seguir siendo el parámetro para asignar dichos campos clínicos. El presidente López Obrador ha señalado que se requieren más médicos y más enfermeras, por ello, se tienen que actualizar esos criterios, a fin de que las instituciones de educación superior, públicas y privadas, puedan cumplir con la tarea de formar, con calidad y pertinencia, a un mayor número de profesionales en el área de la salud.

La pobreza, la maldita pobreza.

Ya sabemos que la crisis económica derivada de esta pandemia está generando la quiebra de empresas está provocando desempleo acelerado, por lo cual habrá una pérdida del camino andado en la reducción de la pobreza a nivel planetario. La desigualdad se acrecentará en un planeta que, paradójicamente, es capaz de producir satisfactores para sus más de siete mil millones de habitantes, a los cuales la gran mayoría no pueden acceder por falta de dinero. La concentración de la riqueza ha sido siempre saldo final de este tipo de crisis; esta vez, no será la excepción.

Esther Duflo, quien fuera galardonada el año pasado con el Premio Nobel de Economía, junto con Abhijit Banerjee y Michael Kremer, por su enfoque contra la pobreza, confesó a su entrevistadora, Amanda Mars (El País, 25 de mayo 2020), el temor que le genera que esta crisis aliente en los empresarios su intención de acelerar la automatización: “Las máquinas no se enferman”. Esta dura advertencia nos recuerda el presagio hecho por investigadores de la Universidad de Harvard, de que la Cuarta Revolución Industrial, que ya estamos viviendo provocará la desaparición de más de setecientas profesiones. Este, sin duda, es un gran reto para las instituciones formadoras de profesionales. La universidad del futuro y el futuro de las universidades, dependerá de su adaptación a la enseñanza híbrida, sí, pero también a que sus planes y programas de estudio privilegien aprendizajes pertinentes para la “nueva normalidad”. Las competencias suaves, digitales, idiomáticas, trabajo a distancia, en equipo y multidisciplinario, ética y valores, además de las competencias profesionales, serán parte esencial de la nueva currícula que deben ofertar las Instituciones de Educación Superior.

La segunda preocupación de Duflo, desde luego, es el incremento de los niveles de pobreza: “Los pobres en países en desarrollo son algunos de los más vulnerables en esta crisis. Se encuentran en el umbral de la hambruna y pueden caer fácilmente en el nivel de la pobreza extrema, de la cual sería muy difícil salir”. América Latina, México, desde luego, verán crecer el número de habitantes en pobreza alimentaria, por la pérdida de su trabajo y la paralización de la economía. Es necesario considerar la creación de un ingreso básico universal, y pensar más en políticas públicas redistributivas que en políticas públicas distributivas de recursos. Como recomendaba Confucio: “Dale a un hombre un pescado, alimentarás su casa por un día. Enseña a un hombre a pescar y lo alimentarás para toda la vida.” 

Como señala el también Premio Nobel de Economía, Amartya Sen, lo que deben fortalecer los gobiernos “son las capacidades del ser humano para que pueda actuar y contribuir con sus actos al desarrollo pleno de la sociedad”. El economista indio precisa que la pobreza se presenta “como un fenómeno inescapable, multidimensional, del que participan los distintos y muy variados funcionamientos que la gente necesita y valora, relacionados con la alimentación, la salud, la educación y la participación activa en la vida comunitaria.” 

La condición de pobreza de una persona, equivale a algún grado de privación que impide el desarrollo pleno de sus capacidades, de su resiliencia, y, en última instancia, de su libertad. Lo importante no es el tamaño del PIB, este es tan sólo un parámetro del crecimiento, lo esencial es el cómo se reparte la riqueza que genera una nación. Vale insistir, si no se crea riqueza no se puede distribuir otra cosa que no sea pobreza. El índice de desarrollo humano se debe centrar en medir el bienestar social, en la posibilidad de acceder a los satisfactores básicos.

Construir muchas escuelas significa crecimiento económico; construir buenas escuelas, que garanticen una educación de calidad, que fortalezca la capacidad de las personas para transformar su realidad, esos sí es desarrollo, esa sí es una auténtica política de redistribución de la riqueza. A eso debemos aspirar. Ese debe ser el empeño de los gobiernos y de la sociedad. Una buena distribución de la riqueza fortalece la democracia y garantiza la gobernabilidad. 

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 25 de mayo 2020.

La desescalada, como se anticipaba, ha tenido claroscuros. Lo preocupante, es que la semana pasada, lejos de reducirse, a nivel mundial, el número de contagios y de fallecidos, aumentó. En España, por ejemplo, algunas comunidades se han mostrado agradecidas por haber transitado a la fase 2 que les ha permitido abrir centros comerciales, tiendas, restaurantes, salir a la calle sin horario restringido, pero otras, las dos más importantes, económicamente hablando, Castilla La Mancha (donde se encuentra la capital, Madrid) y Cataluña, expresaron, en voz de sus máximas autoridades, su inconformidad porque el gobierno las mantenía en la fase cero, lo que implica que buena parte de sus actividades debían de continuar paradas. El viernes pasado se les dio luz verde para transitar a la fase uno.

En este escenario, no faltan las acciones implementadas por fuerzas políticas opuestas a la coalición gobernante. VOX, partido ultraconservador, lleva varias semanas impulsando a sus seguidores a salir a la calle, cacerola en mano, para manifestar su discrepancia con las decisiones tomadas, pidiendo la renuncia de Pedro Sánchez y exigiendo la apertura total de la economía; incluso, acosando a funcionarios en sus domicilios. Sánchez logró una extensión hasta el 7 de junio del estado de alarma, desgaste político de por medio, derivado de su acuerdo con Ciudadanos, lo que tensó la relación con las izquierdas, en espacial con Iglesias, líder de Juntas Podemos.

En Alemania, el proceso ha sido menos complicado y ello se debe, en mucho, a que la canciller Ángela Merkel encontró en esta emergencia sanitaria una ventana de oportunidad para reposicionarse ante sus gobernados. No se si esta “nueva normalidad política” la haga cambiar de opinión sobre su retiro de la política; lo que sí está claro es que su gestión de la pandemia ha sido vista de manera positiva por sus conciudadanos, lo que no ocurre con la gran mayoría de los gobernantes del planeta.

Al que no le ha ido muy bien es a Emmanuel Macron. Los bonos ganados el año pasado por el mandatario galo, que lo ubicaron como el heredero natural del liderazgo de la Unión Europea, ante el retiro de la canciller Merkel, se fueron depreciando poco a poco, primero, por las aguerridas protestas de los “chalecos amarillos”, después, por su fallida estrategia de ubicar en puestos claves de la propia UE a personas de su confianza y, finalmente, por su dubitativa gestión de la pandemia, en un país donde el Estado tiene un peso muy importante, sí, pero también los sindicatos públicos y privados, que irán a la carga contra el joven presidente exigiéndole una pronta recuperación de empleos y economía, lo cual, lo sabemos de antemano, no será ni fácil, ni rápido.

La nueva normalidad.

Italia, primer epicentro de la pandemia en el Viejo Continente, inicia la desescalada de un largo y complejo confinamiento que detuvo totalmente el proceso productivo, especialmente en el norte de la península, en la región del Lombardo-Véneto, la zona más rica del país, donde aparecieron los primeros brotes de contagios provocados por personas que habían viajado a China. “La nueva normalidad” ha llegado a Italia, donde ya se ve a gente en las calles, en las tiendas y en los restaurantes. La Basílica de San Pedro, en el Vaticano, ha sido abierta y el Papa ha oficiado misa con feligreses de carne y hueso. Desde luego que, al igual que en Francia y España, el sector turístico tardará mucho tiempo en recuperarse y, por el momento, dependerá del “cliente local”, ya que los extranjeros tardarán en regresar, sobre todo, mientras se les impongan cuarentenas de dos semanas al entrar al país. El turismo representa casi el 22% del PIB europeo. 

El Reino Unido vive, también, una compleja situación. Si ya de por sí la incertidumbre generada por su salida de la UE era muy alta, los efectos de la pandemia han acabado por ensombrecer la situación. La mala gestión de la pandemia por parte del primer ministro Boris Johnson fue evidente. Emulando a su admirado Donald Trump, enfrentó la epidemia con desdén y adoptó una estrategia errónea. El modelo del “contagio de la manada”, que aconseja promover la infección de la mayor parte de la población para lograr la inmunidad, no funcionó. El propio primer ministro fue a parar al hospital y conoció los efectos de esta grave enfermedad a la que antes calificó como “simple gripe”.

El líder de la mayoría conservadora tiene frente a si un gran reto: concluir una negociación entrampada con Bruselas, más preocupada en ver cómo se salva a la propia UE, que en el futuro de la “Pérfida Albión”. Al tiempo, Johnson está tratando de construir un acuerdo comercial con Estados Unidos, esperando que su presidente cumpla con las promesas que le hizo en marzo del año pasado, cuando lo empujó a salir de la mancomunidad europea. 

El escenario mundial ha cambiado de manera tan drástica que las promesas del ayer, pueden quedar tan sólo en eso. Trump tiene como prioridad lograr la reelección, la que a finales del año pasado parecía “pan comido”, pero que hoy ha dejado de serlo. La crisis económica, y su muy errática gestión de la pandemia, serán lastres muy pesados. Barak Obama ha entrado de lleno a la contienda, convencido de que las opciones de triunfo de Joe Bidden han crecido, éste ultimo ya se ha decantado por Amy Klobuchar, como su compañera de fórmula. La demócrata fue clave para el triunfo de Bidden en Michigan al retirarse de la contienda. Pertenece al ala moderada de los demócratas, lo cual anticipa que las propuestas de “los radicales”, como Bernie Sanders, se pueden quedar en el cajón.

Dicotomía entre salud y economía.

Como se ve, sigue imperando la dicotomía entre salud y economía. Es lógico, el parón económico está teniendo efectos devastadores. La pérdida de empleos ha rebasado por mucho las cifras alcanzadas durante la Gran Depresión (1929-33), después de la Segunda Guerra Mundial, y con la crisis financiera y bursátil del 2008-2009.  En Europa, uno de cada cuatro ha quedado sin trabajo, partiendo de la base de que, en algunos países, como España, Portugal, Grecia e Italia, los empleos perdidos por la crisis del 2008, no se habían recuperado totalmente. En Estados Unidos, la cifra es superior a los 36 millones de parados. En México, se estima que perderemos al menos un millón de empleos este año. 

¿Cómo enfrentar la crisis? Pedro Sánchez, jefe del gobierno español, pidió a la UE “implementar un Plan Marshall”, orientado al rescate de las economías de los países miembros cuya caída del PIB para este año será superior, en promedio, al 6 por ciento, lo que representa una pérdida de 25 millones de plazas laborales. La petición ha sido escuchada. El lunes de la semana pasada, Ángela Merkel y Emmanuel Macron anunciaron un plan económico de rescate de la economía de esa mancomunidad europea. Allá si se ha entendido que el quiebre de las empresas no es por errores de instrumentación de los dueños del capital, sino por la caída radical del consumo provocado por la pandemia, por lo cual se apoyará a las empresas dejando atrás argumentos ideológicos. 

Se destinarán 500 mil millones de euros a este “nuevo Plan Marshall”. Este apoyo no se entregará vía préstamos, sino como un subsidio para las economías afectadas. Curiosamente, algunas naciones, como Países Bajos, piden que sea lo inverso. Vale recordar que, en 1947, los Estados Unidos impulsaron dos planes, “Truman”, para impedir el avance del comunismo en Europa, “Marshall”, para apoyar la recuperación de las economías de las naciones afectadas por la guerra, incluyendo a Alemania e Italia. Este último, destinó 12 mil millones de dólares de esa época, los cuales cumplieron con creces su cometido. 

Hoy, los dirigentes de Alemania y Francia, también afectadas por la crisis, pero en mucho menor medida que las otras 25 naciones de la comunidad europea, han entendido que si no se hace otorga este apoyo, será imposible un rebote favorable de la economía en el 2021; para que ello ocurra, debe crecer la producción, de lo contrario, no podrá haber ni bienestar ni paz social, lo que siempre incide negativamente en la gobernabilidad de las naciones. Para repartir riqueza, hay que generar riqueza. Este es un binomio indisoluble, aquí y en China. 

Sin duda, “la nueva normalidad” llegará acompañada de un nuevo orden económico y político. La geopolítica mundial, que ya venía mostrando nuevos componentes con el ascenso de China y la reaparición de Rusia como personajes protagónicos de los acuerdos y desacuerdos internacionales, provocará reacomodos en el tablero mundial, agudizando las tensiones entre esas dos naciones y los Estados Unidos. La Tríada del Comercio Internacional (Estados Unidos, UE y China), se verá afectada por las presiones comerciales que heredemos de la pandemia. El multilateralismo dejará de ser el eje de los acuerdos internacionales, comerciales y diplomáticos, lo que obligará a muchas naciones a un realineamiento para poder sobrevivir a los nuevos tiempos. Se presagia una etapa de “proteccionismo moderado” porque la globalización impide hoy un cierre de fronteras como ocurrió al inicio de la crisis de 1929.  Sin embargo, las fronteras nacionales se endurecerán tanto para las personas como para las mercancías. Los ultranacionalismos y la xenofobia, seguirán escalando, poniendo en riesgo derechos humanos fundamentales.

El papa Francisco alertó hace un par de años que estamos viviendo un nuevo escenario internacional muy ríspido, “una nueva guerra fría”. Sin duda, la confrontación entre China y los Estados Unidos se va a agudizar La nación asiática, más allá de las conjeturas y de las lucubraciones sobre el origen de la pandemia, está sacando provecho de este escenario catastrófico. Su ayuda a muchas naciones, la aportación de recursos para enfrentar la pandemia y el rescate financiero y económico otorgado a varios países, es una auténtica escalada neocolonial que le permitirá acrecentar su dominancia geopolítica aprovechando la postura egocéntrica del mandatario de los Estados Unidos que, con su política de “primero Estados Unidos”, se ha olvidado de tender puentes de ayuda y colaboración con sus socios históricos.

Las discrepancias entre China y Estados Unidos van a ir subiendo de tono en la medida en que la segunda se de cuenta de que su decline es inevitable y que la economía china, sobre todo después de esta pandemia, tomará un reimpulso significativo. La crisis económica, como ha ocurrido en otros tiempos, se resolverá produciendo armamento, aumentando el número de efectivos militares y financiando investigación destructiva, dejando las migajas, una vez más, al desarrollo de estudios que se traduzcan en un combate a enfermedades o la lucha contra nuevas pandemias. 

Rusia, como aliando acomodaticio de los chinos, ampliará su presencia en su entorno directo: Asia Menor y Oriente Medio. Bladimir Putin ha logrado vencer los obstáculos para mantenerse en el poder por 20 años más.  En este nuevo escenario geopolítico, la Unión Europea puede convertirse en el fiel de la balanza. Su distanciamiento de los Estados Unidos dependerá, en mucho, del resultado de las elecciones de noviembre próximo. Si Donald Trump se reelige, es posible que su alianza con el Reino Unido se fortalezca, debilitando, aún más, su relación con la UE y con la OTAN, obligando a estas a un acercamiento con China y con Rusia. Son especulaciones, sí, pero vale la pena lucubrar sobre el posible escenario mundial resultado de esta “nueva normalidad”. En tanto ello ocurre, veamos quién ganará la carrera (como la espacial en los años cincuenta del siglo pasado) para crear la vacuna que nos salve del coronavirus. Hagan sus apuestas y crucen los dedos, para que esto sea pronto.

La geopolítica es una práctica muy antigua, sin embargo, fueron los nazis los que la elevaron a rango de doctrina con la finalidad de construir una plataforma para sus aspiraciones de crecimiento y dominancia territorial. Hoy, este término está relacionado con las rivalidades por el poder o la influencia sobre determinados territorios y sus poblaciones; también, con rivalidades entre poderes políticos de todo tipo, no sólo entre Estados, también entre movimientos políticos o grupos armados más o menos clandestinos, y rivalidades por el control o el dominio de territorios de mayor o menor extensión. En suma, la “nueva normalidad” generará nuevas apetencias expansivas intra y extraterritoriales. 

Ruido y más ruido.

Lejos de abonar a favor de la conciliación y la unidad nacional, el decreto relacionado con el nuevo manejo de las energías renovables, que concentra en el Estado mexicano su control; además de generar reacciones legales dentro y fuera del país, nos aleja de compromisos signados a favor de las energías limpias y de la reducción de la contaminación ambiental. La Agenda 2030 establece una ruta que se está abandonando de manera clara. La caída de la Bolsa de Valores es un signo inequívoco de que, nuevamente, el sector privado, nacional y extranjero, no ve que el gobierno federal mande señales de certidumbre para la inversión. 

El presidente Andrés Manuel López Obrador, justificó la decisión argumentando, como ocurrió con la cancelación del Aeropuerto de la Ciudad de México, corrupción y acuerdos leoninos que buscaban conculcar al Estado la rectoría del Sector Energético. La percepción de algunos es que la sobreproducción de combustóleo obliga a seguir operando las plantas de CFE con este comburente. Un juez ha echado por tierra esta decisión. Esta semana se sabrá más sobre el tema.

Para cerrar el círculo de las malas señales, al dirigente nacional de Morena, Alfonso Ramírez Cuellar, se le ocurrió lanzar una iniciativa para que se otorguen al INEGI facultades para investigar la acumulación de la riqueza patrimonial a través de la banca y del SAT, con el propósito de tener datos precisos de la concentración de la riqueza en pocas manos, “enemiga de la política de bienestar que promueve Morena”. Si bien ya salieron al paso de esa iniciativa tanto el presidente López Obrador, como el líder del Sanado, Ricardo Monreal, el diputado con licencia manifestó que “no es florero”, y anticipó que seguirá adelante con su iniciativa. Si lo que busca es una política fiscal progresiva, este no es el camino. Un impuesto patrimonial no es una buena señal en estos momentos en los que los enemigos de la 4T insisten en que “México se camina hacia un régimen socialista”, y agoreros del desastre, como el inefable Pedro Ferriz de Con, proponen en las redes sociales un golpe de Estado. Andrés Manuel López Obrador ha sido muy claro: de lo que se trata es de revertir la pobreza y la desigualdad. Es un cambio de paradigmas que algunos no entienden, incluso, propios los miembros de su propio partido, pero sin revertir democracia ni afectar derechos consagrados en la Constitución.

Respetuosa petición: La fase más intensa de la pandemia en Tabasco se vive en estos momentos. Es necesario quedarnos en casa y cuidar nuestra salud.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 18 de mayo 2020.

Luego de varias semanas de confinamiento, está siendo muy complicado, en prácticamente todos los países del orbe, el proceso de desescalamiento. Luego de mantener un encierro tan prolongado, muchas personas no han entendido que “la nueva normalidad”, es muy diferente a la que dejamos atrás. En España, en Italia, se observaron las famosas terrazas con clientes dispuestos a tomar una copa, comerse unos pinchos y platicar con amigos sobre este período de encierro, algunos sin cubre bocas o sin guardar la sana distancia. También se vieron a personas esperando para entrar en los almacenes que por fin pudieron abrir, algunos, atrayendo a los clientes con ofertas orientadas a incrementar las ventas luego de dos meses de sequía. Los amontonamientos estuvieron a la orden del día.

¿Salud o economía?. Nos preguntamos la semana pasada. Un dilema ético que no debería generar la menor duda, sin embargo, todo parece indicar que la balanza se ha inclinado hacia la segunda, y las razones son entendibles, pero no justificables. La OMS, organismo subsidiario de la ONU que tanto nos ha quedado a deber en cuanto a liderazgo en el combate a esta nueva pandemia, insiste en voz de sus directivos, que hay que ser cuidadosos y mesurados en el retorno a esa “nueva normalidad” de la que tanto hablamos ahora. 

Para quienes somos simples ciudadanos de a pie, cada día es más difícil discernir quién dice la verdad. Escuchamos o leemos diariamente información que lejos de darnos luz, oscurece más nuestro panorama. Lo peor de todo, es que la contingencia sanitaria se ha politizado; se ha convertido en una excusa para atacar a quien gobierna, y éste, el gobierno, pertrechado en su postura, señala como enemigos a los que, de diversas formas y por diferentes medios, descalifica lo que se hace, señalan que se miente con las cifras, que las estrategias son erróneas, que no son claras, en fin, que ellos lo harían mejor, como en otros tiempos, cuando fueron gobierno. Esta descripción sirve para el país que usted desee. La política, el arte de gobernar, ha mostrado en estos tiempos su peor rostro.

El martes de la semana pasada, el gobierno federal dio a conocer las estrategias para la reapertura de las actividades sociales, educativas y económicas, una guía para acceder a esa nueva normalidad. Tiene cuatro ejes rectores: privilegiar la salud; solidaridad con todos y no discriminación; economía moral y eficiencia productiva; y, responsabilidad compartida (publica, privada y social). Asimismo, se han establecido tres etapas. La primera que entra en vigor el día de hoy, lunes 18 de mayo, consiste en la vuelta plena a la normalidad de aproximadamente 300 municipios del país cuyo índice de contagios, y el de los municipios colindantes, ha sido muy bajo.

Asimismo, hoy lunes inicia la segunda etapa (18 a 31 de mayo), en la que habremos de prepararnos para la reapertura general. Finalmente, a partir del 1º de junio, entrará en operación un semáforo por regiones que permitirá a los gobiernos estatales decidir la reapertura de actividades, sociales, educativas y económicas. Por cierto, las educativas, ha informado la SEP, continuarán a la distancia. Aunque se termine la fase de la llamada sana distancia, ésta, y los criterios de higiene que hemos aprendido, deberán seguir practicándose por mucho tiempo más, ya que, como lo señala la OMS, es muy factible que este virus se mantendrá con nosotros por tiempo indefinido, como ocurre con el VIH o el Sarampión, que son endémicos. 

A partir de hoy, en las regiones y estados que sea factible, como lo acordó el Consejo de Salubridad General, se autoriza la reapertura de actividades como la construcción, la minería y la fabricación de equipos de transporte, este último, sin duda, atendiendo las presiones del gobierno de los Estados Unidos y de las empresas armadoras que se han visto afectadas por la parálisis de la producción automotriz y de autopartes. No olvidemos que el T-MEC entrará en vigor el 1º de julio próximo.

Frente a estas disposiciones han surgido algunas voces opuestas que tienen otros datos y que han decidido llevar su propio proceso, Jalisco entre ellos. La que ha fortalecido sus bonos es la jefa del gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum. Ha estado muy bien coordinada con las autoridades federales y con los gobernadores de la zona del Valle de México, pero también a tomado decisiones oportunas y ha mantenido una buena comunicación que se fortalece por su conocimiento de los temas epidemiológicos. 

¿Ganó la economía? Considero que las medidas tomadas por el gobierno federal obedecen a la necesidad de reactivar el aparato productivo. El desempleo ha llegado a niveles históricos y ello obliga prender las maquinas en sectores ahora considerados esenciales. Hay otros más que esperan tener pronto la autorización para hacer lo propio, entro otros, el sector turístico que abarca la aviación, hotelería, restaurantes, entre otras áreas conexas, que generan muchos empleos que hoy se han perdido. Esperemos que esta “gradual apertura” así lo sea, gradual y planificada, para que no tengamos sorpresas como ya está ocurriendo en Europa, Estados Unidos y en Asia, con rebrotes de contagio y más muertos.

La educación en tiempos de la pandemia y después.

Uno de los sectores más afectados por la pandemia del COVID-19 ha sido el educativo. A nivel planetario hemos observado cómo los gobiernos, al tiempo que determinaban el cierre de actividades no esenciales y el confinamiento de las personas, la educación escolarizada se detuvo por la imposibilidad de que los educandos y los educadores, pudieran continuar, de manara tradicional, con el proceso de enseñanza aprendizaje áulico.

Esta pandemia, lo ha señalado la UNESCO, significa un desafío sin precedentes para la educación. El 20 de marzo próximo pasado, 102 países dispusieron cierres nacionales (datos de la UNESCO) afectando a 850 millones de estudiantes de todos los niveles educativos. Desde entonces a la fecha, seguramente el resto del ciclo escolar enero-julio, esa cantidad de estudiantes afectados ha crecido exponencialmente. Este escenario, inédito por su escala y rapidez, “ha obligado a los países a buscar soluciones que permitan continuar la educación con un modelo a distancia para no interrumpir la enseñanza, no arriesgar a los estudiantes, ni a los docentes, y contener la cadena de transmisión del coronavirus.” 

La educación a distancia es una herramienta educativa que ha venido ganando terreno, tanto en las instituciones de financiamiento público como en las de financiamiento privado. En las primeras, el crecimiento de la demanda y la necesidad de ampliar la cobertura, las llevó a diseñar programas educativos semipresenciales, híbridos, que combinaban la educación presencial con las clases a distancia o en línea. Las instituciones particulares, incursionaron también en esa modalidad buscando nuevos mercados, especialmente entre los adultos que no habían iniciado una licenciatura o la habían dejado trunca. Pronto transitaron hacia los posgrados y la educación extramuros.

Hoy en día, la oferta educativa a distancia ha crecido de manera significativa, incluso, hay instituciones de educación superior que centran su oferta en esta modalidad. Sin embargo, me refiero a México y a nuestra entidad, existe todavía la percepción de que la educación a distancia no cumple con los mismos parámetros de la educación presencial. Estos prejuicios son difíciles de revertir, sobre todo, cuando la institución educativa que la imparte cree que “trasladar” sus programas de estudio a un ambiente online, significa solamente subir los contenidos a una plataforma. La contingencia sanitaria ha permitido que estudiantes, docentes y padres de familia, revirtieran algunos de esos prejuicios, pero hay una larga tarea que desarrollar para acabar de convencer a esta tríada: padres de familia, docentes y educandos.

Retos para la educación a distancia.

En nuestro país, la educación a distancia tiene una larga tradición (Panorama de la Educación a Distancia en México. Zaira Navarrete-Cazales y Héctor Manuel Manzanilla- Granados). En 1941, se creó la Escuela de Radio Difusión Primaria para Adultos. Tres años después, se fundó el Instituto Federal de Capacitación del Magisterios. Pero, sin duda, el programa más ambicioso, y exitoso, de educación a distancia que ha implementado el gobierno de la República, ha sido la Telesecundaria. El 5 de septiembre de 1966, “inició la fase experimental del proyecto de Telesecundaria cuyas clases eran en vivo, gracias a la tecnología de microondas, por medio de un circuito cerrado de televisión.”

La Telesecundaria transitó al Telebachillerato, y en años recientes, a los Telebachilleratos Comunitarios que, junto con los EMSaD, de los Colegios de Bachilleres, han hecho de la educación a distancia una valiosa herramienta para llevar educación a rincones muy apartados de nuestra geografía nacional, otorgando la oportunidad a jóvenes de acceder a una educación que, de otra manera, sería imposible obtener. Necesario señalar que uno de los obstáculos que ha tenido este modelo, especialmente en la Educación Básica y la Media Superior, es la falta de conectividad (internet), que durante esta contingencia se evidenció, nuevamente, como uno de los saldos pendientes para la actual administración federal.

Hoy, la pandemia vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de hacer uso de la educación a distancia, no sólo para enfrentar contingencias de cualquier tipo, además, como una modalidad que debe ser vista como alternativa viable para educar con calidad y pertinencia. La actual contingencia sanitaria obligó a muchas instituciones, desde el nivel básico hasta el superior, a hacer uso de esta herramienta con el propósito de que el servicio educativo no se cancelara dejando inconclusos los estudios de millones de estudiantes en México, y de miles en Tabasco. Unos menos, porque ya tenían un tiempo trabajando en plataformas educativas de este tipo; otros más, porque habían priorizado la educación presencial, pero todos, sin excepción, hemos entendido que esta contingencia sanitaria ha adelantado los tiempos ubicándonos frente a un reto ineludible: la educación a distancia. 

Todavía tenemos que vencer los prejuicios de los estudiantes, de los padres de familia, de los docentes, que, no obstante la experiencia vivida en estos dos últimos meses, pueden considerar aún que la educación a distancia no alcanza a satisfacer las expectativas de aprendizaje. Si los gestores del proceso educativo, en todos sus niveles, nos aferramos a pensar que basta con tener una buena plataforma, sin enfocarnos en desarrollar programas ad oc para el modelo a distancia; si no capacitamos digitalmente a docentes y a alumnos; si no convencemos a los padres de familia de que este modelo puede garantizar la calidad que con todo derecho nos demandan, habremos fracasado totalmente. La internacionalidad es, además, un área de oportunidad con el uso de la educación a distancia. 

Desde luego, no se puede transitar de la noche a la mañana de un ambiente áulico a la educación a distancia. El primer paso será desarrollar modelos híbridos y, paulatinamente, planeación detallada de por medio, ir avanzando, quizá, hasta un modelo en línea. Algunos piensan que un modelo de educación a distancia ahorrará recursos financieros y humanos a las instituciones educativas, no es así. Desarrollar un modelo abierto y a distancia conlleva una importante inversión en la formación de docentes que cuenten con las competencias digitales necesarias, y en la creación de espacios virtuales. Tampoco se puede descuidar el gasto en equipamiento de los escenarios prácticos (laboratorios, talleres, software). Algo que ha quedado muy claro en estos dos últimos meses, es que se tiene que garantizar los aprendizajes prácticos sin violentar las instrucciones sanitarias.

El retorno normal a las aulas tardará, así lo han señalado las autoridades educativas. La llamada “nueva normalidad educativa” obliga a continuar trabajando a la distancia. El instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC), dependiente de la UNESCO, ha hecho algunas recomendaciones para planificar la transición hacia esa nueva normalidad en el nivel terciario de la educación: a) Aplicar un modelo pedagógico en tres fases: continuidad pedagógica a distancia, reanudación de las actividades pedagógicas presenciales en el marco de las medidas sanitarias, y reestructuración de los modelos de enseñanza hacia uno híbrido que incluya presencialidad y virtualidad; b) El IESALC hace un llamado a los Estados y a las instituciones de educación superior a atender, prioritariamente, la falta de equipamiento y conectividad, ofreciendo servicios y aplicaciones para teléfonos celulares que garanticen a estudiantes y profesores la disposición de líneas de apoyo constante, por la vía telefónica o a través de Internet; c) Exhorta a los Estados a considerar el papel de la educación superior en los planes de estímulos para la recuperación económica y social. Por cierto, la UNAM ha solicitado al Senado de la República apoyos financieros adicionales para poder ofrecer educación de calidad y pertinente mediante la educación abierta y a distancia.

De todo un poco.

Frente a los indicadores que señalan que México puede tener una caída drástica en este año, cercana al 14 por ciento, y una pérdida de un millón de empleos, Arturo Herrera, secretario de Hacienda, dice que “la recuperación del país tendrá bases sólidas”. Sustenta sus planteamientos en que su dependencia garantizará orden en las finanzas públicas, ampliará la liquidez y fortalecerá los programas de apoyo” para que “la economía repunte a finales del tercer trimestre de este año”. En la Hora de Opinar, Herrera defendió el rescate de PEMEX, ante la evidencia de que, en el escenario actual, es un esfuerzo inútil… Los empresarios y las oposiciones insisten en la necesidad de una reforma fiscal que permita más recaudación… Carlos Salazar, dirigente nacional del Consejo Coordinador Empresarial, no quita el dedo del renglón y ahora le pide al líder del senado, Ricardo Monreal, el Congreso de la Unión impulse un acuerdo nacional para la recuperación económica… El Banco de México dispuso el jueves pasado una nueva baja en las tasas de referencia. Muchos analistas consideran que el 5.5% está lejos de motivar más gasto y menos ahorro… Lo que sigue creciendo es la salida de capital hacia escenarios con mejores perspectivas económicas, políticas y sociales. No les convence un peso depreciado, una tasa de interés baja, ni un nivel inflacionario histórico. Lo que piden es certidumbre… El Tren Maya se enfrenta ahora a la falta de liquidez y a que el contagio de coronavirus ha crecido de manera importante en la región. Carlos Slim, afectado por la cancelación del aeropuerto de la CDMX, construirá la segunda etapa. Debe estar contento por ello, y más, porque la minería, área en la que ha puesto mucho empeño, ha sido declarada actividad esencial… Con todo y las dudas por la unanimidad, hay que felicitar a la SCJN por echar abajo la “Ley Bonilla”, un ataque flagrante a la democracia.

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