Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 11 de mayo 2020.

En entregas anteriores he señalado los efectos que ha generado la pandemia del COVID-19. No se salvará ningún país de una crisis económica que puede calificarse como la más severa de la historia del modo capitalista de producción, porque llegó acompañada de una caída de la demanda derivada de la reducción de la movilidad, de mercancías y personas, determinada por algunas naciones como primera medida para evitar que la epidemia generada en Wuhan, China, escalara, como lo hizo, a pesar de todo, al nivel de pandemia.

Los motores de la economía mundial, que ya de por sí evidenciaban el fin de un período de auge, sufrieron un drástico parón por la caída abrupta de la demanda de mercancías, entre ellas, de los hidrocarburos. La drástica reducción de las compras a futuro de petróleo y gas, derivadas de la expectativa de que la epidemia se convirtiera en algo más grave, aunado al fracaso de las negociaciones entre Rusia y Arabia Saudita para reducir la producción y evitar una mayor depreciación del barril de petróleo, puso los últimos clavos en el ataúd de la economía mundial. 

Como sabemos, el acuerdo alcanzado por la OPEP+ de reducir 9,800 millones de barriles a la producción diaria, no fue suficiente, ya que para entonces la sobre oferta de hidrocarburos tocaba los 20 mil millones de barriles. Surgió entonces un nuevo problema: cómo almacenar el excedente. Paradójicamente, con precios por abajo del costo de producción, resultaba menos tóxico regalar el combustible que almacenarlo. ¿Cómo lograr el equilibrio entre lo producido y lo demandado, en un momento en que la producción mundial se ha paralizado debido al obligado confinamiento que la mayoría de los países han dispuesto para evitar el avance del contagio? Mientras esté parada la economía, será imposible. La disyuntiva, ética en muchos sentidos, está entre proteger la salud pública o la salud de la economía. Vaya dilema. Lamentablemente, creo que la balanza se inclinará por la segunda.

El PIB de prácticamente todos los países del orbe (salvo China, que crecerá un magro 1.2%) decrecerá radicalmente en este año. Se equivocan los que consideran que la caída del PIB no es importante. Esta medición no es ideológica, es el parámetro para conocer el crecimiento económico de una nación en comparación con el año inmediato anterior. Esta medición se realiza desde hace 150 años. Si no hay crecimiento, no habrá desarrollo y ninguna política pública orientada a impulsar el bienestar social, aunque esté garantizado por la Carta Magna, se podrá concretar. 

No nos equivoquemos, si se busca recaudar más impuestos estos devienen de la actividad económica, de la generación de empleos y de la producción. Una política fiscal eficiente y efectiva es necesaria para captar más recursos. El PIB sí importa. No siempre se van a recibir 4,200 millones de dólares de remesas en un trimestre. Carlos Salazar Lomelí, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, quien pasará a la historia por su terco e irrenunciable propósito de tender puentes entre gobierno e iniciativa privada, promovió un foro en el que empresarios, dirigentes sindicales, académicos y especialistas, abordaron temas relacionados con la pandemia y sus efectos en la salud y en la economía. En ese foro se habló de los efectos globales y de los comportamientos que pueden adoptar otros países, entre ellos el proteccionismo, que derivaría en un cierre de fronteras para muchos productos y personas derivado de la pérdida drástica de empleos. Estados Unidos registró en el mes de abril una tasa de desempleo cercana al 15% de la población económicamente activa. En el 2009, esa tasa no llegó a los dos dígitos.

Oídos sordos para la IP.

Resultado del foro organizado por el CCE, la IP propuso crear un Consejo de Emergencia Económica al tiempo que pusieron sobre la mesa 68 propuestas para enfrentar la emergencia económica. Estas propuestas se aglutinaron en 10 acuerdos: cuidar la salud de los mexicanos; proteger el empleo y las fuentes de ingreso; reactivar la economía; minimizar los costos; estimular el crecimiento; reasignar el presupuesto; convocar a la cooperación internacional; diversificar el comercio; aumentar temporalmente la deuda pública, y tener una visión de largo plazo. ¿Le suenan lógicos y viables estos acuerdos? A mi sí.

Carlos Salazar, muy entusiasmado por lo acordado, respetuoso de las formas como ha sido siempre, dio su lugar al jefe del Ejecutivo federal al afirmar: “Esperamos que la misma autoridad convoque a un Consejo Nacional para la Recuperación Económica, exactamente igual que el Consejo de Salubridad General”. Tan optimista estaba, que solicitó un espació al presidente Andrés Manuel López Obrador para presentarle las propuestas. La respuesta: “Véanlo con la secretaria de Economía”. Un nuevo portazo que corrobora que, para el gobierno federal, no hay más estrategia que la que él propio presidente ha establecido. 

Ninguna de las 68 propuestas contempla rescates de empresas, ni nuevos FOBAPROAS, tampoco la condonación de impuestos. Son acciones sin las cuales la crisis puede ser mucho más severa de lo que se ha previsto. Al momento, en México se han perdido más de medio millón de empleos y, coinciden muchos especialistas, la contracción del gasto público, a través de nuevas medidas de austeridad, como dejar sin aguinaldo a los mandos superiores, o no ejercer parte del presupuesto en compras, no serán la solución. En este tipo de crisis, lo fundamental es aumentar el circulante monetario vía gasto público. 

Alejandro Werner, mexicano, que actualmente es director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, participó en el foro organizado por el CCE, sumándose a las propuestas de este organismo empresarial. Cabe mencionar que Werner fue actor destacado en los procesos de rescate de la economía mexicana en las severas crisis, una local, en 1995, la otra global, en 2008-2009. También, que en diferentes foros ha señalado que es correcto lo que quiere hacer el presidente López Obrador de apoyar a los sectores más débiles de la economía, a los pobres, pero que la ayuda a ese 70 por ciento, no debe cancelar el apoyo al otro 30 por ciento, que en muchos sentidos en las que mueve la maquinaria económica.

Claro de que la respuesta presidencial a la recomendación del FMI de que México eleve su deuda para enfrentar la crisis económica provocada por el coronavirus Covid-19, es un “ni lo sueñen”; Werner recordó que nuestro país “no tiene desbalances fiscales y cuenta con acceso a mercados internacionales y a una línea de crédito flexible por 60 mil millones de dólares”, con ese organismo internacional. Para él, sería un error perder de vista que la economía mexicana se puede contraer un 6.6%, “la mayor recesión entre las economías latinoamericanas.” Ante este escenario complejo, planteó que México “debe diseñar un paquete de respuestas para apoyar a las personas y a las empresas afectadas.”

Recalcó la importancia de los programas sociales “para compensar la caída del ingreso familiar, ya que muchos beneficiarios completan sus gastos con otros ingresos, los cuales podrían ser afectados por la crisis”, pero insistió en la necesidad de impulsar una política fiscal “que vaya de la mano de la implementación de una reforma tributaria que entre en vigor una vez que se normalice la situación”. 

El funcionario del FMI, recomendó, entre otras cosas, implementar esquemas para: 1. Posponer el pago de impuestos de empresas afectadas por la pandemia; 2. Adelantar el pago de aguinaldos; 3. Establecer un seguro de desempleo a través de retiros de los fondos de los trabajadores en los Afores, para reactivar la economía. Finalmente, hizo un “llamado respetuoso” al gobierno: “trabajar de la mano con la iniciativa privada.” ¿Será una nueva prédica en el desierto?

¿Cómo volver a “la nueva normalidad”.

No existe un manual para enfrentar esta crisis. Ni la ONU ni la OMS fueron capaces de proponer un protocolo de atención homólogo. Cada gobierno ha seguido su propia ruta de navegación, eludiendo, incluso, adoptar medidas exitosas implementadas por países en donde la epidemia tocó primero a la puerta. Los éxitos de Corea del Sur, de Portugal, de Suecia, son bien conocidos.  ¿Hacemos test, no lo hacemos? ¿Usamos cubre bocas, no los usamos? ¿Paramos la economía, o la paramos?

Como era de esperarse, si en los momentos del escalamiento cada gobierno hizo lo que mejor le parecía: prueba y error en muchos casos; ahora que ha iniciado el proceso de reapertura, cada uno ha tomado medidas diferentes, no obstante las advertencias del director general de la OMS, que uno día sí y otro también, alerta de que un retorno de las personas a las calles y la reanudación de las actividades económicas de manera acelerada, puede tener como “castigo” un segundo brote de contagios y una vuelta hacia atrás, luego de tantos días de confinamiento.

Las divergencias emergen como icebergs incontrolables. Los políticos, en todas partes, han mostrado el rostro más infame: el del oportunismo. Todos, los que están en el ejercicio del poder, y los que lo buscan, cotidianamente muestran su propósito de sacar beneficios de la desgracia con la vista puesta en su futuro y no en el bien común. Si el partido en el gobierno propone algo, las oposiciones lo refutan o lo bloquean; si éstas son las que hacen alguna propuesta, el gobierno pone oídos sordos lo que hace imposible un acuerdo que, dejando atrás los disensos, permita la unidad que es la mejor manera de enfrentar la adversidad. 

En España, por citar un ejemplo, ha sido imposible construir “un nuevo pacto de la Moncloa” que permita tomar decisiones consensuadas. Mientras el gobierno de coalición propone alargar el Estado de Alarma, los opuestos dicen que es un afán autoritario que evidencia que se quiere imponer un “Estado de excepción”. Mientras el gobierno pide cautela para reactivar la economía, los opuestos dicen que lo que se busca es matar a la economía de libre mercado, porque lo que impera es un modelo comunista en los asociados (Juntas Podemos) al gobierno de Pedro Sánchez.

Mientras un presidente en campaña electoral reinicia en los Estados Unidos sus actividades proselitistas con una entrevista a su canal favorito, FOX News, al pie de la estatua de Abraham Lincoln, sus leales seguidores salen a las calles y acuden a las playas de California a exigir el fin del confinamiento, en un país que ha rebasado las cifras de contagio y de muertes ocurridas en toda Europa. Frente a esta demanda, de los que no creen en el cambio climático, mucho menos en la virulencia del COVID-19, surgen las voces de varios gobernadores, la mayoría de filiación demócrata, que se niegan a aceptar el mandato federal, e invocan la soberanía consagrada en la Constitución: “No se reactivará la economía hasta que baje el numero de contagios”, exclaman.

En el cono Sur, en Brasil, el presidente Jair Bolsonaro despide a su secretario de Salud por defender el confinamiento. El exfuncionario, que había ganado mucha popularidad, advierte que habrá un crecimiento exponencial de contagios y muertes. Su dicho se ha cumplido. Brasil es ya el epicentro de la pandemia. Pero el ultraconservador mandatario no se conmueve, más bien se mueve buscando que el Ejército encabece un autogolpe de Estado que le otorgue facultades extraordinarias para gobernar sin contrapesos en el Congreso. La intentona fue detenida por el propio secretario de la Defensa quien expresó, molestó por las artimañas de su mandatario, que las fuerzas armadas reiteraban su lealtad a las instituciones y a la democracia, en una nación polarizada merced a las posturas retrógradas de un jefe del Ejecutivo que acusa a la OMS de promover la homosexualidad y la masturbación entre los niños de su país a través de sus guías didácticas.

Un peligroso retorno al medievo en la más poderosa nación sudamericana; allí, donde Sergio Moro, sí, el fiscal de hierro que llevó a la cárcel a Ignacio Lula de Silva, también ha sido defenestrado luego de acusar a su jefe de querer poner a “su cuate” como cabeza de la policía federal, en un país donde han resurgido las siempre temidas “brigadas de la muerte”, que lo mismo asesinan, con total impunidad, a homosexuales, a narcomenudistas que a los opuestos al régimen que los califica de “comunistas”. Un deja vu de los años setenta del siglo pasado.

Ayer, hoy y mañana.

La compleja situación que hoy vivimos; la incertidumbre, la ansiedad y la preocupación que genera una pandemia que ha implotado (romper con violencia un objeto hueco por exceso de presión exterior) al sistema capitalista, poniendo en riesgo al modelo económico que los sustenta, nos obliga a pensar en el ayer, en otros momentos similares, decisivos para nuestra historia presente. Hace 75 años, los aliados (con la URSS como último adherente), ocuparon Berlín, obligando a la capitulación del Tercer Reich. Fueron seis años de guerra que dejaron un saldo superior a los 50 millones de muertos, entre ellos, los 6 millones de judíos asesinados por los nazis. 

El mismo día (8 de mayo de 1945), a la misma hora, la reina Isabel II, pronunció un mensaje a sus gobernados, con una fotografía de su padre, Jorge VI, en el escritorio desde el cual la monarca más longeva de la historia inglesa, recordaba los tiempos difíciles que les tocó vivir entre 1939 y 1945. Vencieron a un terrible enemigo que los bombardeó día tras día, pero que no los hizo claudicar. Entonces, salieron victoriosos, no sin muertos, no sin “sangre, sudor y lágrimas”, como dijo el entonces primer ministro, Winston Churchill. 

Ahora, la monarca inglesa exhorta nuevamente a sus gobernados a enfrentar con igual valor a la pandemia: “A hacerlo con la inteligencia, entereza y el valor de sus ancestros”. No lo hizo ella, pero vale utilizar las memorables palabras pronunciadas, en el Parlamento inglés, por el mismo Winston Churchill: “Nunca tantos hombres y mujeres debieron tanto a tan pocos”, refiriéndose a la Real Fuerza Aérea Británica que, por fin, había repelido los ataques aéreos alemanes. Hoy, esa frase debe utilizarse para rendir homenaje a los médicos, enfermeras y trabajadores de la salud, en la primera línea de fuego, enfrentando a un enemigo común: el coronavirus. 

Espero que pronto podamos decir que hemos vencido a la pandemia, o al menos controlado al virus.  Entonces, cuando hagamos el obligado homenaje a ellos, a los profesionales de la salud, y el recordatorio a las víctimas de “esta guerra sanitaria”, no olvidemos que nos esperan en el futuro nuevos combates de este tipo; debemos estar mejor preparados, con un sistema de salud más fuerte y con más soldados, médicos y enfermeras, con mejores armas para enfrentar estas y otras contingencias que seguramente vendrán. Espero que los gobernantes, los actuales y los futuros, no vuelvan menospreciar este tipo riesgos, desechando todas aquellas teorías y todos aquellos modelos que los llevaron a abandonar a la sociedad, a renunciar a garantizar sus derechos esenciales: combate a la pobreza, salud y educación de calidad, trabajo bien remunerado y vivienda digna. Todo esto, sin menoscabo de su derecho a más y mejor democracia, a más y mejor libertad de expresión y de pensamiento. 

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 4 de mayo 2020.

Parece un cliché, pero cuando se señala que nada será igual después de esta pandemia que ha paralizado al mundo, provocando una crisis económica sin precedentes, no se exagera. Más de tres millones de infectados a nivel planetario por este virus evidencian los efectos de la globalidad, al moverse con una velocidad y con una virulencia muy alta. Algunos países, cuyos gobiernos han decidido soltar las amarras, lo hacen a sabiendas del riesgo que conlleva que la libertad se convierta en libertinaje y que ello eche por tierra lo logrado con tantos sacrificios. ¿Cuál será la “normalidad” luego de que pase la fase crítica? Tengamos en cuenta que esa “normalidad” no podrá ser símil a la que vivíamos a finales del 2019, cuando aparecía el COVID-19 en la provincia china de Wuhan, epicentro del terremoto sanitario que nos ha colapsado. 

Un artículo publicado la semana pasada por el diario español “El País”, anticipa un escenario complejo que permanecerá hasta que se tenga una vacuna, lo cual están intentando varios países. No sabemos cuándo contaremos con una fiable y, sobretodo, accesible económicamente hablando. Sabemos bien que los laboratorios no suelen comportarse como la Madre Teresa de Calcuta a la hora de comercializar los fármacos que desarrollan. Esperemos que la ONU y la OMS, logren que, cuando esa vacuna o vacunas estén debidamente probadas, no venga acompañadas de comportamiento utilitarista. 

Por ello, porque no sabemos cuándo contaremos con ese antídoto contra el virus, la vuelta a la actividad, en cada país, en cada estado, en cada municipio, tendrá su propio calendario y protocolo, deberemos mantener la sana distancia. Por un buen rato, tendremos que olvidarnos de los apretones de manos, de los besos y de los abrazos. Cuando podamos ir a los cines, tendremos que sentarnos al menos a dos metros de distancia de personas ajenas a nuestro entorno. Los cines, los teatros, al igual que ocurre hoy con el transporte público, podrán vender sólo el 50% de las butacas para garantizar la sana distancia. ¿Podrá costar el boleto lo mismo que con el 100% de aforo?

En España, por ejemplo, el martes pasado se dieron las primeras medidas para el reducir el confinamiento. Abrirán algunos restaurantes. No podrá haber bufets. Se pedirá a la carta. Para desayunar, se tendrá media hora, para comer, hora y media. No habrá reservas para grupos mayores a cuatro personas y los establecimientos, además de garantizar condiciones sanitarias para los comensales y sus trabajadores, deberán contar con mamparas que garanticen la “sana distancia”. Obvio es que todo esto tendrá un impacto económico en los dueños que, seguramente, trasladarán a los clientes.

La IATA, organismo internacional que controla a las líneas aéreas, está buscando alternativas para que los usuarios de los aviones puedan guardar la distancia establecida; tarea que se ve imposible salvo que se quiten asientos o que sólo se venda un número menor de boletos, desde luego, llevando los precios a un nivel que revertirá lo que se había logrado en las dos últimas décadas, “democratizar el uso del avión”. Ni que decir de las líneas de bajo costo que tradicionalmente han reducido espacios entre asientos y eliminado todo aquello que incida en el costo de operación. 

La crisis de este sector obligará a medidas urgentes de rescate. La ventaja que tienen en este momento es que el precio de la turbosina ha caído radicalmente lo que reducirá sus costos de operación en tanto el precio de los hidrocarburos no se incrementen, lo cual ocurrirá cuando la demanda provoque una reactivación de la planta productiva, del movimiento de mercancías y de personas. En México, Interjet, que ya venía de picada por problemas fiscales, ha empeorado su situación y es posible que pronto viva la misma situación que Mexicana de Aviación: la quiebra.

Desde luego, olvidémonos por un buen tiempo de asistir a eventos públicos como conciertos, partidos de futbol o de cualesquiera otros deportes de masas que, seguramente, reiniciarán sus campeonatos con partidos con estadios vacíos y dependiendo sólo del pago de los derechos de transmisión de las televisoras. El impacto de la pandemia en los deportes profesionales no se ha cuantificado, pero es de muchos miles de millones de dólares, sin considerar las afectaciones que han sufrido los deportistas, y no me refiero a los Messi o Ronaldo, que ganan millones de dólares al año, sino a aquellos con salarios muy reducidos y que seguramente están viviendo muchas angustias en estos momentos.

No, no será fácil acostumbrarnos a los nuevos tiempos. Si bien, cuando salgamos de este confinamiento, todo nos parecerá mejor, poco nos durará el gusto, habrá felicidad por habernos mantenido sanos, sí, pero de inmediato nos percataremos que seguirá latente el riesgo, y nos daremos cuenta de que nuestras libertades han quedado acotadas. Obligadamente tendremos que seguir realizando todo aquello que hemos aprendido a hacer cotidianamente: lavarnos las manos constantemente, desinfectar y dejar fuera de la casa los zapatos, lavarles las patitas a nuestras mascotas, lavar a fondo las verduras, las frutas, las latas y los frascos. Sí, todo eso tendremos que seguir haciéndolo durante un buen tiempo, en tanto, insisto, no tengamos una vacuna que nos garantice inmunidad y una “normalidad” segura.

Nuevamente el Estado omnipresente.

Se que el discurso en contra del neoliberalismo no gusta a muchas personas que se niegan a aceptar que este modelo, impulsado en los años ochenta por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, presidente de los Estados Unidos y primera ministra del Reino Unido, respectivamente, ha sido el causante del crecimiento de la pobreza en buena parte del planeta. Este modelo económico, nacido de las teorías de Milton y Ross Friedman, académicos de la Universidad de Chicago, partía de la idea de reducir el tamaño del Estado, con la finalidad de retornar a los tiempos del liberalismo clásico que proponía la existencia de un Estado ausente que dejara al sector privado las tareas económicas, partiendo de la idea de que la generación de riqueza promovería, per se, el bienestar de las naciones. Una falacia. Se propicio la concentración de la riqueza en pocas manos y países, y la pobreza creció de manera exponencial.

Si esta premisa no operó durante la fase del capitalismo de libre concurrencia, mucho menos iba a ocurrir en la etapa del capitalismo monopolista de Estado, la cual se fortaleció al arribo de Franklin D. Roosevelt a la presidencia de Estados Unidos (1934), y a lo largo de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), merced a la economía de guerra.  En este estadio del sistema capitalista de producción se promueve una participación activa del Estado en la vida económica, regulando las actividades y promoviendo la producción, garantizando el desarrollo de los grandes conglomerados económicos, de los monopolios, beneficiarios de las compras de gobierno, acrecentadas en las fases previas y durante el desarrollo de los eventos bélicos que son, desde la óptica keynesiana, el mecanismo más efectivo para revertir las crisis de sobreproducción mediante aumento del gasto público y la creación de “empleos improductivos” (burocracia, investigación, fuerzas armadas). 

El armamentismo ha sido, es, y será después de que remontemos la emergencia sanitaria, la herramienta fundamental para resolver una más de las crisis cíclicas del sistema capitalista. La inversión mundial en defensa superó el año pasado los 1.9 billones de dólares, lo que constituye un nuevo record por tercer año consecutivo. Desde luego, este gasto tiene que ver con propósitos geopolíticos.

La crisis económica actual sólo se podrá resolver, como ocurrió en 1933, y en el 2008, con una abierta participación del Estado en la economía, no solo como regulador, sobre todo, garantizando la pervivencia de las cadenas productivas necesarias para la economía interna y para el comercio internacional. Lo que viene luego de esta crisis sanitaria, es un golpe definitivo al modelo neoliberal al que le debemos, entre otras muchas cosas, la existencia de un sistema de salud acotado, insuficiente para enfrentar crisis sanitarias de esta dimensión. 

Un sistema de salud insuficiente que ha sido rebasado. Que ha condenado a los adultos mayores a morir en casas de asistencia, desprotegidos, sin que muchos de los gobiernos del orbe hayan defendido su legítimo derecho a la vida, su derecho primigenio a la salud. En 1982, la ONU promovió la realización de una Asamblea Mundial para tratar el tema del envejecimiento. La reunión se realizó en Viena, Austria y de ella derivó un plan con 62 recomendaciones. 

Los cambios demográficos a nivel mundial, resultado del éxito de las estrategias de control natal promovidos en los años setenta por la ONU y los países industrializados, preocupados por el aumento de la población en China, la Indias y en muchas naciones emergentes, logró reducir el número de nacimientos, al tiempo que, la ampliación en la cobertura de los servicios de salud y los avances sanitarios, redujeron la mortalidad infantil y propiciaron la ampliación de la expectativa de vida de las personas, hombres y mujeres. 

Cuatro décadas atrás los gobiernos del orbe acordaron promover acciones para el cuidado de la salud de los adultos mayores, el crecimiento en las áreas de atención gerontológica, la promoción de acciones y de políticas públicas orientadas a garantizar el derecho a la salud y la educación permanente y a lo largo de la vida de este sector de la población. Está claro que esas recomendaciones fueron guardadas en cajones por muchos gobiernos, especialmente aquellos alineados al modelo neoliberal. Las cifras son contundentes: el 86% de los fallecidos en el mundo a causa de esta pandemia han sido personas mayores de 65 años. Este porcentaje no incluye a los miles de adultos mayores que fallecieron en residencias para ancianos o, lo peor, abandonados en sus propios domicilios. 

El Consejo de Salubridad General publicó una Guía Bioética para la Asignación de Recursos Limitados de Medicina Crítica en Situación de Emergencia, por la pandemia de COVID-19; si bien corrigió lo publicado anteriormente, sigue habiendo un claro sesgo que pone en desventaja a los adultos mayores ya que se prioriza a los pacientes “con mayor probabilidad de sobrevivir”. Esta Guía, sigue poniendo en manos del personal médico, la decisión, por ejemplo, de darle un ventilador a una persona joven, por sus expectativas de vida, que a un adulto mayor. ¿El derecho a la vida y a la salud, tienen fecha de caducidad? 

De todo un poco.

El decreto presidencial que adiciona diversas disposiciones de la Ley Federal del Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, que modifica su Artículo 21 Ter., dando al Poder Ejecutivo, “ante una emergencia económica”, facultades para que la Secretaría de Hacienda “pueda reorientar recursos asignados en el Presupuesto de Egresos”, ha generado controversia, incluso, entre la propia bancada de Morena. Tanto el diputado Mario Delgado, como el senador Ricardo Monreal, han señalado difícilmente pasará la aduana legislativa. De entrada, no se han logrado los 26 votos a favor requeridos para realizar un período extraordinario de sesiones. Las oposiciones, de plano, se niegan otorgarle una carta blanca al presidente para que ejerza, dicen, sin ningún contrapeso, hasta el 10 por ciento del Presupuesto de Egresos, unos 661 mil millones de pesos. Bueno, hasta Porfirio Muñoz Ledo, considera que esta solicitud lastima la división de poderes. Los panistas, de plano, anticipan que acudirán a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para solicitar la inconstitucionalidad de ese decreto. Algunos constitucionalistas se preguntan para qué provocar tanto ruido en estos momentos de polarización extrema, cuando el Poder Ejecutivo tiene facultades constitucionales para hacer reasignaciones presupuestales. Tanto legisladores de oposición como juristas, consideran que este decreto vulnera, primero, las facultades constitucionales que tiene la Cámara de Diputados de aprobar y vigilar el ejercicio presupuestal, segundo, la división de poderes…Hablando de ruidos y polarizaciones, ha quedado claro que el acuerdo entre el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios y el BID, no conlleva el uso de recursos públicos, mucho menos un endeudamiento externo o interno. Son recursos que ayudarán a enfrentar la crisis a muchas PYMES. También, que los recursos que dispuso el Banco de México para ese mismo fin, no tocan ni reservas ni recursos públicos resguardados en el banco central…La Secretaría de Hacienda considera que las medidas de apoyo dispuesta por el gobierno federal ayudarán a revertir en un corto plazo los efectos de la crisis. Es cierto que el gasto en salud y la recaudación fiscal fueron las buenas noticias al terminar abril, pero no podemos dejar de considerar la drástica caída del 2.4% del PIB en el primer trimestre del año. Ya veníamos en 2019 de una evidente recesión, ahora, el escenario se agrava. La caída del PIB para el 2020 puede ser superior al 8 por ciento… Otra pésima noticia la genera PEMEX. En el primer trimestre del año perdió 562 mil millones de pesos, cantidad mayor a lo perdido en todo el 2019. Urge tomar medidas, entre ellas, acelerar la reconversión fiscal de esta empresa productiva del Estado…El desplegado firmado por Juan Pablo Álvarez Guedea (Reforma, viernes 1º de mayo), a nombre de un grupo de asociaciones y agrupaciones políticas, pidiendo la destitución del presidente Andrés Manuel López Obrador. Refrenda que los opuestos a la 4T, no quieren esperar hasta el 2022. Hay que recordar que AMLO, les planteo que se haga en junio del año próximo. No cabe duda que han sido muchos “los cayos” que ha pisado el tabasqueño…En los Estados Unidos, en medio del debate sobre el cómo y cuándo reactivar la economía, Donald Trump ha decidido reanudar mañana su campaña electoral, poniendo oídos sordos a las recomendaciones de los especialistas que piden mesura. Por su parte, el demócrata Joe Bidden, quien ya cuenta con el apoyo de Barak Obama, Hillary Clinton y  Bernie Sanders, ha convocado a Trump a un debate virtual, claro de que el confinamiento no le ayudará para ganar la contienda. A Sanders no le cayó nada bien la cancelación de las primarias en Nueva York. Para él es importante adicionar más delegados para presionar a Bidden para que incluya en su programa temas de la agenda del ala izquierda que Sanders lidera. Temas como salud y educación públicas y un radical combate a la pobreza y desigualdad. Bidden sabe que hay 30 millones de desempleados que esperan una propuesta efectiva para volver al trabajo. Es tiempo diseñar un New Deal remasterizado, que permita arribar a una nueva era de bienestar. La pregunta es si el moderado ex vicepresidente será capaz de ello… El INSABI, dirigido por el tabasqueño Juan Antonio Ferrer, está muy atento a las necesidades del sector salud de nuestra entidad. La comunicación es directa con el gobernador Adán Augusto López Hernández. Se contempla el refuerzo a las acciones contra el COVID-19 con la contratación de más especialistas que se sumarán a los médicos y médicas que están poniendo el pecho para enfrentar esta pandemia. Por lo que es necesario pedir a todos quedarse en casa y no andar saliendo a comprar pizzas o hamburguesas para celebrar el Día del Niño. Puede ser el último festejo que se haga.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 27 de abril 2020.

Desde el martes de la semana pasada hemos entrado de lleno a la fase tres de la pandemia de Covid 19, lo que ha traído consigo una mayor exigencia en el confinamiento y una notoria reducción de la movilidad de las personas y las cosas. Nadie puede decir que no se alertó sobre las características y los riesgos que conlleva esta fase: incremento en el número de infectados y aumento en el número de quienes requieren atención hospitalaria de primero, segundo y hasta tercer nivel.

En México, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), no obstante las convocatorias cotidianas a quedarnos en casa, más del 44% no lo hicieron; desde luego, en esa cifra están los que no atendieron la llamada, no por necedad, sino por necesidad, como ya lo hemos comentado antes. Los hombres y las mujeres, niños, también, que no pueden quedarse en casa, muchos, porque no la tienen, todos, porque es la única forma de obtener su ingreso para subsistir. A todos ellos, más que un reclamo, tenemos que pedirles una disculpa, como sociedad, por no haber sido capaces de promover un modelo económico que generara condiciones más igualitarias.

La pobreza es la culpable de que millones de mexicanas y mexicanos anden en las calles, en el campo, haciendo por la vida. Por ello, independientemente de que se consideren insuficientes las medidas dispuestas por el gobierno federal para enfrentar la crisis económica, no se puede dejar de reconocer que la decisión de ayudar a la población, de “abajo para arriba”, es correcta. Desde luego, estas medidas molestan a aquellos que siempre argumentan que los pobres lo son “por flojos”, por lo que no están dispuestos a mantenerlos “con sus impuestos”. Les molesta, también, a aquellos grupos acostumbrados a que las crisis se resuelven, primero que todo, ayudando a los que más tienen, a las grandes empresas, a los bancos, mientras que a los de abajo les toca, siempre, apretarse el cinturón.

Atender primero a los que menos tienen.

Alicia Bárcenas, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), señaló la semana pasada que las políticas de apoyo y estímulos contemplados en el Plan presentado por presidente López Obrador, “tratan de evitar errores del pasado, es decir, que se socialicen las pérdidas y se privaticen las ganancias (…) Se busca proteger los ingresos de los más vulnerables ampliando los programas existentes y a las pequeñas empresas.”

Pero también han estado en las calles, los “superhombres”, “las supermujeres”, los jóvenes, niños y niñas, los adultos mayores, que por ignorancia o por incredulidad, piensan que nada les va a pasar. “Cuando no te toca, aunque te pongas. Cuando te toca, aunque te quites.” Sí, muchos de los contagios han ocurrido por salir a la calle por necesidad, pero muchos más, por creer que nada pasará si se van a la playa el sábado o el domingo, o si celebran el cumpleaños con sus cuates. El número de infectados ha crecido de manera exponencial. Más personas han tenido que internarse, algunas en situación crítica, y muchas, desgraciadamente, han fallecido.

Es necesario que nos quedemos en casa. Que nos protejamos todos. Que atendamos las indicaciones de las autoridades sanitarias. Que usemos el cubre bocas, nos lavemos las manos frecuentemente y respetemos las reglas de movilidad que se nos han impuesto. Hacerlo puntualmente, ayudará a reducir el número de contagios y ello contribuirá a que el sector salud no se colapse. El gobernador Adán Augusto López Hernández, y la secretaria de Salud, Silvia Roldán, han manifestado de manera recurrente que el sector salud está preparado para enfrentar esta contingencia, pero no podemos cerrar los ojos a las limitaciones que ocurren frente a pandemias de esta naturaleza.

Lo hemos visto en China, Italia, España y Estados Unidos, por mencionar algunos ejemplos. Cuando el número de personas infectadas aumenta y el de pacientes hospitalizados crece, los servicios sanitarios se ven rebasados. Hay que evitarlo. Por cierto, es obligado reconocer, día con día, el compromiso de los trabajadores del sector salud, los que trabajan en instituciones públicas y privadas. Ellos son los verdaderos héroes en esta lucha contra la epidemia más virulenta desde la influenza española de 1918, que mató a 20 millones de personas; por ello, es inconcebible e imperdonable que alguien los ataque. Asimismo, es obligado reconocer y agradecer la colaboración de los dueños de los hospitales privados que han sumado camas y personal para atender a personas que, por la prioridad del COVID-19, no podrían ser atenidos en nosocomios del sector público. Esta alianza, que es histórica, sin duda, ayudará a enfrentar esta grave contingencia.

¿Qué hacer ante la crisis?.

En anteriores entregas he señalado que ha faltado el liderazgo de la ONU en esta pandemia, lo mismo de su organismo subsidiario, la OMS. Desde luego, no caeré en la irresponsabilidad de acusar a esta última, como lo ha hecho el presidente Donald Trump, de haber ocultado información, en un supuesto contubernio con los chinos. Este argumento le ha servido al mandatario de los EU, y a los congresistas de esa nación, para solicitar y recibir recursos extraordinarios originalmente orientados a la defensa nacional. Los 2.2 billones de dólares ya están siendo repartidos entre la población a través de sus cuentas fiscales. Efectivamente, son un bálsamo, pero será insuficiente para paliar la emergencia y atender a los 26 millones de norteamericanos que se han quedado sin empleo en sólo 35 días. Ya están en camino otros 485 millones de dólares más que los congresistas destinarán al apoyo de pequeñas y medianas empresas colapsadas por el paro de las actividades económicas.

A nivel planetario se están generando recursos adicionales para enfrentar a una pandemia que ha paralizado la economía mundial. Se habla de la necesidad de un nuevo Plan Marshall, falta saber si será Estados Unidos el generador de ese apoyo, o China, la nación que, sin duda, le está sacando mayor provecho a la crisis. La nación asiática está comprando petróleo a precios irrisorios, lo que le ayudará a escalar su producción y revertir los efectos negativos por el paro de su economía.

Paradojas de la vida.

La pandemia tendrá un efecto importante en la geopolítica mundial. Otro será el mundo a partir de ahora; el sistema económico mundial y las relaciones comerciales e internacionales sufrirán cambios significativos. Pasaremos de la globalización a la glocalización, como ya lo planteaba Jeremy Rifken en sus libros “La Tercera Revolución Industrial” (2011) y “Green New Deal” (2017), en los que anticipaba pandemias y modificaciones a nuestro hábitat en razón del cambio climático. El desarrollo hacia adentro será prioritario para México. Hay que dejar atrás la economía el carbón y entrar de lleno al desarrollo sostenible, basado en las energías limpias.

Los daños a la economía son muy serios Algunos gobiernos quieren volver a la normalidad, aunque los números demuestran que los más grave no ha pasado. En China, por ejemplo, se está abriendo la economía, incluso en el epicentro de la pandemia. En Italia, país severamente golpeado por la pandemia, especialmente en la región de Lombardía, su zona industrial, el gobierno propone un paulatino regreso a la normalidad, pero guardando la sana distancia. Lo detiene el hecho de que siguen sumando infectados y el número de fallecidos, especialmente adulto mayores, no se ha reducido. En España, Pedro Sánchez, enfrenta cotidianamente las presiones de los opuestos a su gobierno, que lo acusan de estar improvisando, como si en estos tiempos existiera una manual de operaciones para enfrentar la doble crisis, la sanitaria y la económica. La nación ibérica será, junto con Italia, de los países más afectados por la crisis. Perderán tanto o más empleos que con la crisis del 2008. Un ejemplo magnífico es Portugal, donde gobierno y oposiciones han dejado atrás la lucha ideológica y política, para enfrentar unidos la pandemia. Es la nación con menos infectados y fallecidos. ¿La unión hace la fuerza? Claro que sí.

En México, en cambio la crispación y polarización (al menos en redes sociales y en los medios de comunicación) va en aumento. Los discursos oficiales y de los contras parecen orientados a colapsar definitivamente la relación, poniendo oídos sordos a quienes piden un gran acuerdo nacional. Desde los Estados Unidos, las grandes empresas automotrices piden al gobierno mexicano que se activen las cadenas productivas, especialmente las de autopartes, que juegan un papel medular en la maquila de vehículos, sector de la economía que representa el 3 por ciento del PIB nacional. La IP analizará esta semana los mecanismos para la reactivación, en tanto, desde el vecino del norte se anuncia que el T-CAM, entrará en vigor el primer día de junio. ¿Estaremos preparados para ello?.

El presidente López Obrador insiste en su plan; no parece estar dispuesto a recular, sobre todo en el tema de los apoyos fiscales. “No habrá una reforma fiscal”. Al menos una de las peticiones del sector empresarial ha sido atendida: se ha extendido hasta el 30 de junio la presentación de la declaración de las personas físicas. La IP pide que se aceleré la devolución de los saldos a favor del contribuyente que, en muchos casos, será un salvavidas para mantenerse a flote en momentos de astringencia. A partir de mayo, el gobierno federal iniciará la entrega de préstamos para que micro y pequeños empresarios puedan obtener créditos con una tasa de interés del 6 por cientos, a pagar en tres años y con un período de gracia de tres meses. Las ayudas serán también para los informales.

Apoyo del Banco Central.

De donde vino una acción inesperada, fue del Banco de México. Su gobernador, Alejandro Díaz de León, el mismo que hace dos semanas le negó al presidente López Obrador la entrega anticipada de recursos, haciendo valer la autonomía del banco central, anunció el martes pasado dos acciones orientadas a enfrentar la grave crisis de liquidez: primero, se redujo la tasa de interés 50 puntos porcentuales, para quedar en 6 por ciento, con el propósito de promover el consumo y la inversión privada.

En segundo lugar, se dieron a conocer diez medidas acordadas en la reunión extraordinaria de la Junta de Gobierno del Banco Central (a la que asistió, con voz, pero sin voto, Arturo Herrera, titular de la SHCP). Este plan contempla un apoyo a la liquidez por 750 mil millones de pesos, equivalente al 3.3% del PIB. Destacan entre esas medidas, la entrega de 250 mdp a los bancos para que otorguen préstamos a Pymes y a personas físicas. El Banco de México otorgará ese recurso a los bancos con una tasa el 6 por ciento anual, para que las instituciones bancarias puedan asignarlos con tasas preferenciales a sus clientes.
En cuanto a la baja de la tasa de interés, hubo algunos analistas económicos que se preguntaron si el banco central estaba abandonando su objetivo de controlar y bajar la inflación. La respuesta es un no rotundo. Está claro que la Junta de Gobierno, que votó de manera unánime favor de es quita, evaluó las posibilidades de presiones inflacionarias, sobre todo, por la aguda depreciación de nuestra moneda, pero consideraron que la caída tan drástica del precio de las gasolinas, ayudaría a mantener controlados los precios.

No estaban equivocados, el jueves pasado, el INEGI dio a conocer el Índice Nacional de Precios al Consumidor para la primera quincena el mes de abril. Hubo un descenso del 0.72%, considerado una marca histórica, llevando a la inflación anualizada a un 2.08%; una buena noticia en este escenario tan complejo. Sin embargo, hay que señalar que esta cifra será rebatida por las amas de casa, ya que, si bien es cierto que hubo una baja considerable en los precios de los combustibles, del transporte aéreo, los hoteles y hasta el precio de los televisores, derivados de la crisis sanitaria, los incrementos en productos de primera necesidad como: huevos (+43.45%), naranjas (+42.97), tomate verde (+42.65%), plátanos (+28.12%) o jitomate (+19.62), por mencionar sólo algunos productos básicos, evidencian una grave afectación al bolsillo de los consumidores. La autoridad deberá tomar cartas en el asunto para evitar que el magro ingreso de muchas familias se vea más afectado. Hay que poner un alto a los que quieren hacer su agosto en abril.

El secretario de Hacienda ha enfatizado que el Plan A del presidente de la república será reforzado con recursos adicionales (mas de 600 millones, derivados de nuevas medidas de austeridad). El jefe del Ejecutivo envió al Congreso de la Unión un decreto que otorga facultades extraordinarias al mismísimo responsable de las finanzas públicas para realizar ajustes discrecionales al Presupuesto de Egresos de la Federación, lo que ha generado duras reacciones de las oposiciones que acusan al mandatario de querer anular las facultades que la Carta Magna otorga a la Cámara de Diputados como la única instancia facultada para elaborar y modificar el PEF.

Ya sabemos que se mantendrán obras de infraestructura como la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya (donde ya se licitó y asignó la primera etapa), y el aeropuerto Felipe Ángeles. Muchas voces piden posponer estas obras, de mediano y largo plazo, para “poner todas las canicas” en el rescate de la economía. Arturo Herrera ha anticipado que existe un Plan B, que consiste en “tiros de precisión” para apoyar a los mas afectados por el cierre económico: Pymes, trabajadores despedidos, y sectores como el hotelero, aerolíneas y restaurantes. En la construcción de ese Plan B, destaca la participación de Gerardo Esquivel, subgobernador del Banco de México y hombre de todas las confianzas de presidente López Obrador.

En medio de esta vorágine caracterizada por las voces encontradas y criterios contrapuestos que en nada ayudan, es positivo que la colocación que hiciera la SHCP de 6 mil millones de pesos en bonos a largo plazo, haya tenido una buena aceptación; también, que José Luis Torres, presidente de la American Chamber, ratificara el compromiso de empresas asociadas a esa cámara, de mantener su inversión en México: “Cinco mil millones de dólares se proyectan mantener este año, así como sostener la plantilla de personal.”

Por su parte, Carlos Salazar Lomelí, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, no quita el dedo del renglón en su propósito de concitar a una gran mesa de diálogo y concertación entre el sector gobierno, la iniciativa privada y las organizaciones sindicales. Lamentablemente, la única voz que no se ha escuchado decir sí, es la del presidente de la República. Ojalá pronto de un paso adelante. Su liderazgo, como jefe de Estado y gobierno, debe estar orientado a lograr una fuerte alianza nacional, más allá de visiones ideológicas o partidarias.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 20 de abril 2020.

Los gobiernos federal y estatal han ampliado la fase de confinamiento hasta el último día del próximo mes de mayo. Sí, nos alargaron el resguardo, pero ello está justificado por el propósito de salvar vidas evitando que el contagio, y posibles complicaciones, se traduzca en un mayor número de fallecidos. Está claro que esta ampliación, que para Tabasco puede llegar hasta mediados de junio, aumentará los efectos económicos, provocando el cierre de muchos negocios y el despido de más trabajadores, sin embargo, las experiencias de otros países obligan a poner por encima de todo a la salud. Andrés Manuel López Obrador, enfatizó el miércoles que el plan de rescate económico se centrará en la población más vulnerable y en las PYMES, a partir del hecho de que éstas son las principales generadoras de empleo. No se desatenderá, tampoco, al sector informal que en México significa más del 40 por ciento de la población económicamente activa. En contra parte, el sector empresarial, liderado por Carlos Salazar Lomelí, del CCE, insiste en un gran pacto nacional y ha establecido contacto con líderes sindicales y empresariales para el rescate global del sector productivo. El FMI ha señalado que México es uno de los países que menos recursos financieros y estrategias fiscales ha dispuesto para el rescate económico.

En Tabasco, el gobernador Adán Augusto López Hernández, ha dispuesto un paquete de apoyos que incluyen un subsidio estatal que permitirá reducir, en un porcentaje del 50 por ciento, el monto del pago de la energía eléctrica a más de 140 hogares. Además, un programa de apoyo alimentario para quienes hoy viven en condiciones precarias derivado del confinamiento y del parón de la economía. En mayo, anticipa el jefe del Ejecutivo estatal, se buscará reactivar la obra pública y poner en marcha un programa para apoyar a las PYMES. Desde luego que la continuación de la refinería de Dos Bocas, jugará un papel importante a la hora de la recuperación por esta grave crisis sanitaria y económica.

La crisis más severa desde la de 1929, la Gran Depresión.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha pronosticado una caída del PIB global de  -3.3%. Considera que será hasta el 2021 que la economía mundial pueda recuperarse de la crisis provocada por el COVID-19, que generó un freno abrupto en la producción mundial que devino en la caída del precio de los hidrocarburos, agudizado por la controversia entre Arabia Saudita y Rusia, dando lugar a una mayor caída de los precios al aumentar, el primero, su producción de petróleo. Como es sabido, la OPEP Plus, como la ha llamado Donald Trump, alcanzó la semana pasada un acuerdo que redujo la producción mundial a casi 10 millones de barriles diarios. México contribuirá con reducción de 100 mil barriles diarios. Por cierto, las bolsas no reaccionaron como se esperaba ya que el precio del barril de petróleo tuvo crecimientos marginales. Los analistas consideran que los 9.8 millones acordados son insuficientes cuando la caída de la demanda ha sido cercana a los 20 millones de barriles diarios.

Las caídas del PBI para algunas naciones serán de: Italia (-6.1), Francia (-7.2), Reino Unido (-6.5), España (-8.0), Canadá (-6.2), EU (-5-9), México (-6.6). Los dos únicos países que, según el FMI, podrían tener un crecimiento del PIB este año son: India (1.9) y China (1.2), aumentos muy limitados para dos naciones que, sumadas sus poblaciones, cuentan con 2.4 mil millones de habitantes. De lo que debemos estar claros es de que el T-MEC, tendrá un despegue muy complicado, si es que se llega a entrar en vigor este año. El proteccionismo de Estados Unidos y Canadá, derivado de esta crisis, pueden matar todas nuestras ilusiones de que el acuerdo sea el ariete de la recuperación económica.

La directora del FMI ha señalado que la actual crisis es de una magnitud similar a la ocurrida en octubre de 1929. La “Gran Depresión” que fue una crisis de sobreproducción derivada del fin de la Primera Guerra Mundial que obligó a Estados Unidos a acelerar los procesos tecnológicos que provocaron la pérdida de miles de empleos, no sólo en las áreas fabriles, además, en el campo, donde la tecnificación permitió el aumento de la producción, pero con menos mano de obra. La mayor oferta de mercancías, acompañada de la menor capacidad de consumo, generó una crisis que tuvo su eclosión en el sector bursátil donde las acciones de las empresas elevaron su precio, mediante la especulación, sin que ello tuviera coincidencia con su situación en libros.

La economía norteamericana colapsó. Entró en franca recesión. El desempleo creció hasta llegar, en su punto más crítico, a los 14.5 millones de desempleados, el 11.5% por ciento de la PEA. (Hoy, Estados Unidos ha pedido más de 25 millones de empleos, el 14.5% de la PEA) Entre 1929 y 1933, las compras internas se detuvieron y las adquisiciones en el exterior se pararon, trasladando los efectos de la crisis al resto del mundo. Europa dejó de recibir créditos de los Estados Unidos. El acero español y alemán se quedó en sus bodegas. La falta de circulante monetario provocó crisis políticas muy serias. En España, se acrecentó la confrontación entre liberales y monárquicos que devino en la renuncia del rey Alfonso XIII, la llagada de la república y, luego, de la Guerra Civil (1936-39), que entronizó al falangismo, apoyado por los gobiernos fascistas italiano y alemán.

Alemania, recibió el tiro de gracia con la crisis de 1929. La república de Weimar (1919-1933), siempre tambaleante y frágil por las sanciones derivadas del Tratado de Versalles (1919), fue víctima de la baja en el flujo de divisas de Estados Unidos, lo que aumentó las presiones inflacionarias y el desempleo, caldo de cultivo ideal para que las tesis nacionalsocialistas impulsadas por Adolfo Hitler, fueran ganando terreno hasta que, en 1933, se convirtiera en Canciller y poco después en el líder del III Reich. Lo que vino después, es bien conocido.

México, no estuvo al margen de los efectos de la Gran Depresión. Concluida la fase armada de la Revolución Mexicana (1910-1920), los gobiernos posrevolucionarios encabezados por Álvaro Obregón (1920-1924) y Plutarco Elías Calles (1924-1928), colocaron las bases para el impulso de un modelo de “desarrollo hacia fuera”, cuyo objetivo era la exportación masiva de productos del campo resultado de una reforma agraria que toleró latifundios disfrazados en el norte el país, en tanto, en el Sur, se repartía la tierra, pulverizada en fracciones poco productivas, acrecentando la pobreza y marginación de los hombre y mujeres del campo. 

Cuando los Estados Unidos cerraron sus puertas a las importaciones, a México no le quedó otra alternativa que cambiar de modelo económico, por uno que propiciara el “desarrollo hacia adentro”. Se alentó la industrialización, impulsada con la nacionalización del petróleo, decretada el 18 de marzo de 1938, por Lázaro Cárdenas, el principal promotor del nacionalismo revolucionario y del capitalismo de Estado.

¿Cómo enfrentó el gobierno de Estados Unidos las Gran Crisis? Con un cambio de modelo económico. El presidente Herbert Clark Hoover, había enfrentado la crisis con las recetas clásicas que recomendaban que el Estado-gobierno no interviniera en la economía. Se pensaba que si lo que había era un desencuentro entre la oferta y la demanda, “la mano invisible” intervendría para resolverlo. La tesis del capitalismo clásico de que “toda oferta genera su propia demanda”, no se cumplió. Tampoco funcionó el cierre de las fronteras para que el mercado interno absorbiera lo que se producía dentro del país. Hoover fue derrotado en las elecciones de noviembre de 1932. El republicano dejó la Casa Blanca para que la ocupara el demócrata Franklin D. Roosevelt a partir de enero de 1934 y hasta junio de 1945.

De algo estaba claro el nuevo mandatario: el sistema no sería capaz de corregirse por sí mismo.  Así lo establecían las teorías desarrolladas por el economista inglés John Maynard Keynes. El Estado debía dejar de ser “el vigilante nocturno” (Kant), para ser un activo partícipe del proceso económico. El Nuevo Trato (New Deal), no es otra cosa que un nuevo modelo económico. Su objetivo fue muy claro: recuperar la economía. Estaba constituido por una serie de medidas cuya finalidad (en el corto y mediano plazo) eran aliviar, recuperar, socorrer y reformar la economía de los Estados Unidos. 

Ahora que se invoca al gran presidente de los Estados Unidos, es necesario no perder de vista qué fue el New Deal.  Éste partía de la base de que el Estado interviniera abiertamente en la economía para facilitar la recuperación de la economía, mediante la coordinación y regulación estatal de la actividad industrial y procurando que el nivel adquisitivo de la población no se viera afectado. Se adoptó algo inédito en los Estados Unidos: la economía mixta, que significaba que el gobierno se haría cargo de áreas estratégicas que para el sector privado no resultan redituables pero que desde un punto de vista social eran imprescindibles.

Por una economía mixta.

México tiene una enorme ventaja en ese sentido. El liberalismo social mexicano, no el de Carlos Salinas, sino el impulsado por la revolución mexicana, en razón de la ausencia de una burguesía nacional capaz de conducir el proyecto de desarrollo, obligó al Estado a ser un partícipe activo y regulador de la economía. El artículo 28 de nuestra Carta Magna así lo establece. Luego del quiebre del modelo de desarrollo estabilizador, y el fin el Milagro Mexicano (1970), se acrecentó la participación del Estado en la economía, hasta la entronización del modelo neoliberal (1988), que acotó el tamaño del Estado, dando paso a la privatización de la economía. El gobierno, como brazo administrativo el Estados, renunció a ser el garante de programas sociales necesarios para los que menos tienen.

No, no se trata de volver a los tiempos del Estado omnipresente, ni se busca despertar al “ogro filantrópico” (Octavio Paz). La crisis que ahora vivimos, obliga a replantear el papel del Estado en la economía. Sí, de acuerdo, primero los pobres, pero esa estrategia será insuficiente si no se apoya a las empresas, a las pequeñas, a las medianas y a las grandes. Si no se voltea a ver la crisis del sector turístico, de las líneas aéreas, de los restaurantes, y de otras áreas de la economía que se han colapsado, como la automotriz y de auto partes. Se requieren, como se está haciendo en todo el mundo, políticas anti cíclicas. 

Siguiendo a Keynes, Roosevelt movilizó dinero público para generar actividad económica y fortalecer el poder adquisitivo. Dos acciones prioritarias en este momento. En México, es urgente poner en marcha el tan anunciado Proyecto de Obra Pública. Asimismo, es necesario que el gobierno abandone la idea de que el sacrificio salarial de los trabajadores del gobierno es la panacea para enfrentar una crisis de tal envergadura. Hoy, más que nunca, se requieren servidores públicos capaces, que reciban salarios justos que les permitan una vida digna a ellos y a sus familias. 

En muchos países se ha convocado a la concordia y a la unidad nacional. ¿Por qué México debería ser la excepción? Es tiempo de escucharnos; de hacer a un lado los disensos y encontrar los puntos de acuerdo para lograr los consensos. No es la hora de la política electoral, no es la hora de la “revocación de mandatos”, ni de medir fuerzas en la arena de la lucha político partidaria. Es la hora de la nación. La colisión solo provoca fracturas, las fracturas sólo ocasión dolor y desesperanza. Hagámoslo por México. Por el futuro de este nuestro gran país que no se merece volver a empezar de cero, como ha ocurrido ya tantas otras ocasiones.

Arthur Miller (Vueltas al tiempo, 1987) describía el escenario de la crisis de 1929-1933. “El verano de 1932 fue, probablemente, el punto más bajo de la Depresión. Todo era muy sencillo: nadie tenía dinero. El que sería el último gobierno republicano en el curso de dos décadas, estaba a punto de recibir el finiquito, sin ideas, y, para nosotros, como si dijéramos, en el cubo de la basura; falto, incluso, de la retórica de la esperanza. Los recuerdos que tengo de aquel año en particular, me configuran una ciudad fantasma que poco a poco se iba cubriendo de polvo, manzana tras manzana, cada vez más rótulos de se traspasa en sucios escaparates de tiendas y talleres abiertos muchos años antes y en la actualidad cerrados. Fue también el año de las colas en las panaderías, de hombres sanos y robustos que formaban en batallones de seis y ocho en fondo a lo largo del muro de algún almacén, en espera de que éste o aquel organismo municipal improvisado, o el Ejército de Salvación, o cualquier iglesia, les diese un tazón de caldo o panecillo.”  Cualquier semejanza, no es mera coincidencia. 

¿Estados Unidos: cambio de rumbo?.

En noviembre pasado, Donald Trump sentía que el escenario era favorable para su reelección. La economía caminaba hacia una recesión, pero siempre creyó que seguiría fuerte. A pesar de ello, hizo hasta lo imposible por descarrilar a Joe Bidden, a quien las encuestas marcaban como favorito. Enfrentó un juicio por abuso de poder, y si bien salió fortalecido, poco le duró el gusto. Se enfrascó en una guerra comercial con China que vulneró a ambas economías. Nunca anticipó que desde el lejano oriente llegaría una pandemia que colapsaría la economía mundial y que en Estados Unidos llegaría a su fin el ciclo de la felicidad económica. En tres meses se han perdido más de 25 millones de empleos y el gobierno se ha visto obligado a disponer de más de dos billones de dólares destinados a apoyos generales. 

Trump, ya no ríe, es obvio. Busca quién se la pague, ya sea la OMS, por no haber manejado adecuadamente la crisis del COVID; o los chinos, por ser “los padres” de la pandemia, o los congresistas de su país, a los que quiere mandar a casa para poder nombrar libremente a sus funcionarios. ¿Tienen razón de estar enojado y preocupado? Sí. Su gestión de la crisis ha sido mala. La mayoría de sus conciudadanos piensan que ha hecho unan mala gestión de la crisis sanitaria. Le urge reactivar la economía, contrariando a los científicos, cerrando los ojos al hecho de que los Estados Unidos tienen el mayor número de contagios y de personas fallecidas. Los gobernadores de Nueva York y California se han rebelado a su idea de ser el que de la última palabra.

En tanto, Joe Biden, sin salir a la calle, ha remontado un inicio incierto en las primarias y se ha convertido en el virtual candidato demócrata a la presidencia. Ya cuenta con el apoyo de Bernie Sanders (algo que no logró Hillary Clinton en el 2016), y de Barak Obama quien ha adelantado que hará campaña a su favor. El ex vicepresidente tiene por delante una compleja tarea, escoger a quien será su compañera de fórmula de entre 5 senadoras que ya le han manifestado su apoyo. Creo que habrá una terna integrada por: Kamala Harris, Amy Klobuchar y Elizabeth Warren. Me gustaría que se inclinara por la última, cuyas posturas liberales refrescarían mucho su campaña (muy cercanas a las de Bernie Sanders, especialmente en materia de salud, hoy de evidente necesidad, y en apoyos económicos a los estudiantes del nivel superior). Creo que Biden se va a decantar por Kamala Harris, por su gran ascendencia entre las minorías norteamericanas. Sí, se que hace cuatro años me equivoqué, pero creo firmemente que hay posibilidades de que el 20 de enero próximo veamos en la escalinata del Capitolio a Joe Biden, convertido en el 46º presidente de los Estados Unidos.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 6 abril 2020.

A nivel planetario existe una gran incertidumbre acerca de la duración y los efectos que la pandemia del COVID-19 va a tener, desde el punto sanitario, económico, social, cultural y psicológico. Ninguna de las pandemias que registra la historia han tenido efectos tan dramáticos como la presente. Nos ha cambiado la vida en todos los sentidos; modificado nuestra cotidianidad, nuestra interacción no solo con nuestros cercanos, con nuestros compañeros de trabajo, de escuela, con amigos, a los que de manera regular veíamos. Nuestros consumos se han visto restringidos, no sólo por las limitaciones monetarias, además, por la imposibilidad de acceder a lo que hace unos días estaba al alcance de nuestras manos. Las autoridades han dispuesto el cierre de plazas comerciales, restaurantes y de todas aquellas actividades no esenciales.

Desde luego, cada quién tiene su propio escenario de crisis. Desde la comodidad clase mediera en la que me encuentro, me quejo día a día de lo que no puedo hacer, de lo acotadas que están mis opciones y de que, paradójicamente, no obstante tener el recurso económico, no puedo hacerme de lo habitual. En este proceso de hibernación al que nos ha confinado la pandemia, lo más natural es quejarnos “por el secuestro” de nuestra vida de aparente confort, olvidando que allá fuera, en la calle, hay muchas, cientos de miles de personas que no tienen la posibilidad de guardarse en su casa, algunos, porque ni eso tienen, otros, porque “quedarse en casa”, como nos repiten mil veces, significa morir de hambre, cancelar toda posibilidad de llevar a ese espacio lo mínimo necesario para sobrevivir ellos y sus familias.

Esta pandemia, así lo espero, cuando menos en lo personal, debe abrirnos los ojos para ver la enorme desigualdad que impera en el mundo, en nuestro país, en nuestra entidad. Hace unos días, un amigo muy querido, que seguramente está leyendo este artículo, me envió un mensaje relativo a la convocatoria a quedarnos en casa, y yo me referí “a la necedad” de los que no lo hacen, y el me habló de la “necesidad” de estar en la calle. Sí, de la necesidad de ir a buscar a la calle el dinero para alimentar a su familia. La “necedad” de arriesgarse a un contagio, y que este se vuelva una cadena, se llama necesidad. 

Esta pandemia ha sido muy “democrática”. Contrario a lo que opina el gobernador de Puebla, enferma lo mismo a los pobres que a los ricos; no hace diferencias. El problema radica en que las enormes desigualdades sociales hacen más vulnerables a la enfermedad a los que menos tienen. Lo mismo pasa en el concierto de las naciones; las ricas y poderosas, las industrializadas, tienen más argumentos para enfrentar estas crisis que las naciones no tan ricas, o los países cada día más pobres. Sin embargo, hoy ha quedado en evidencia que los países ricos han sido rebasados, en mucho, por decisiones erróneas o tardías de sus gobernantes. Esto es, de nada sirve tener recursos económicos, si no hay políticas públicas y acciones de gobierno oportunas y eficientes; obvio es que en los países pobres este faltante agrava la situación. Lo que ocurre en Ecuador, por citar un ejemplo, es lamentable.

La desigualdad, la maldita desigualdad.

La desigualdad ha aflorado, una vez más, en estos tiempos de crisis sanitaria. Se nos olvida que lo mismo ocurrió en 1985, con el terremoto, o en Tabasco con las inundaciones del 2007 y 2008. En La Tierra, un planeta con más de 7 mil millones de habitantes, el 65 por ciento viven en pobreza y el 32 por ciento en pobreza extrema. Un planeta que sería capaz de producir satisfactores para todos sus habitantes, pero que no lo hace porque dos terceras partes de los más de 7 mil millones de pobladores no tienen para comprarlos. El dinero sigue siendo “la llave” para acceder a esos satisfactores, la gran mayoría no tiene acceso a el por la maldita concentración de la riqueza entre pocos países y personas.

Todavía no tenemos las cifras finales de muertos por esta pandemia; por cierto, más del 90 por ciento, hasta ahora, adultos mayores de 60 años. No voy a perder el tiempo discutiendo si fallecen más por la influenza, la diabetes o por el cáncer. No. Lo que quiero resaltar es que este planeta sigue perdiendo vidas porque los gobiernos están más preocupados por el mercado que por las necesidades de la gente. Por dedicar dinero a la investigación medica.

¿Serán la pandemia y la crisis económica que la acompañan, capaces de hacernos reflexionar sobre la urgencia de cambiar el rumbo de las cosas? Me gustaría decir que sí, pero mi escepticismo es mayor que mi optimismo. Los científicos, especialmente los epidemiólogos y virólogos, alertan que en el futuro enfrentaremos otras epidemias que transiten a pandemias, incluso más peligrosas que la actual. ¿Habremos aprendido la lección? ¿Tendremos las armas necesarias para combatir esas nuevas pandemias: los hospitales; el equipo médico para salvar la vida de los enfermos graves, especialmente de los adultos mayores; el personal medico necesario? Por cierto, es necesario destacar el extraordinario, heroico papel, que han desempeñado en esta crisis sanitaria los médicos, las enfermeras, laboratoristas. Un sincero reconocimiento y la gratitud eterna por su esfuerzo en muchas ocasiones son contar con las herramientas necesarias para ello.

Por otra parte, considero que los gobernantes del mundo, unos más, otros menos, han salido mal parados de esta situación. Han tomado acciones más por la intuición que por el conocimiento. En algunos países sí han escuchado a los expertos, pero no siempre son ellos los que implementan las acciones. Prueba y error, ha sido la temática. A eso, súmenle que los partidos políticos, los opuestos a sus gobiernos, aquí y en España, se la pasan criticando, con razón o sin ella, pero pensando más en lo político-electoral, que, en sumar y no dividir, en estos tiempos en los que se requiere es unidad. 

Las pruebas están a la vista, cada país ha tomado el rumbo que mejor le ha parecido. Unos, diciendo que no va a pasar nada; que es mejor que todos se contagien para que se vuelvan inmunes al virus; otros, desatendiendo las recomendaciones de la OMS, aplicándolas tardíamente o poniendo por delante el bienestar de la economía sobre el bienestar de la población. Unos, cerrando fronteras, otros, negándose a establecer acciones que pudieran violentar los derechos humanos de las personas, como su libre tránsito. Unos, pidiendo recursos adicionales para repartir dinero entre empresas y trabajadores. Otros, priorizando la atención a los vulnerables, a los viejos, a los niños y a los que no tienen trabajo. ¿Quién tiene la razón? Al final de esta crisis, que espero llegue pronto, la sociedad deberá hacer un balance de lo ocurrido en cada uno de sus espacios físicos y del papel de sus gobernantes.

Estos días de hibernación, que dan tiempo para leer periódicos y ver noticiarios o programas nacionales y extranjeros, confirmamos que hay políticos mezquinos que critican las medidas adoptadas e, incluso, como ocurre en España, con Vox, un partido de extrema derecha, xenofóbico y ultranacionalista, exigen la renuncia negándose a colaborar o, cuando menos aportar ideas para salir de la crisis. No hay una deontología que norme la conducta de los políticos. “Primero yo y mis intereses”. Pedro Sánchez y otros gobernantes del orbe enfrentan cotidianamente esta situación. ¿Política o politiquería? Por cierto, el también líder del PSOE, ha planteado que para el rescate de Europa será necesario una especie de Plan Marshall. De ese tamaño es la crisis que pone en peligro la pervivencia de la UE. En lo político, debido al crispado escenario que se vive. Sánchez ha planteado a todos los dirigentes partidarios construir un nuevo Pacto de la Moncloa, como aquel que, en 1977, permitió pavimentar la ruta hacia la democracia plena de la que hoy gozan.

¿Para cuándo la unidad? ¿Cuándo estemos en el abismo?.

En México, por cierto, no nos haría mal un pacto de esa naturaleza. Aquí se observa, de igual manera, una campaña orientada a debilitar y denostar, incluso con noticias falsas, la figura de un presidente que, más allá de sus errores y excesos, de su particular estilo de gobernar, defiende un programa cuyo objetivo central es revertir las enormes desigualdades heredadas de un largo período en el que, a los gobiernos en turno, les preocupaba más generar riqueza para unos cuantos, que atender las necesidades de las grandes mayorías, “de los desheredados de la tierra”.  Insisto, la enorme desigualdad es hoy nuestro talón de Aquiles.

En México, no hay un Estado ausente, ni un gobierno estático, por más que los opuestos quieren presentarlo así. Hay acciones de gobierno, con las que se puede o no estar de acuerdo- Lo que definitivamente no hay -esa es la razón principal del enojo de sus opuestos-es la reproducción de las estrategias del antiguo régimen. “No habrá FOBAPROAS, ni rescates fiscales a grandes empresas o al sector financiero, o uso de recursos externos para enfrentar la crisis; préstamos que nunca llagaban a la gente, a la que se le pedía se apretara el cinturón”, señaló el presidente López Obrador, días antes de la presentación de su programa para el rescate de la economía. 

No, no se trata de defender a ultranza al gobierno en turno; de lo que se trata, es de alertar sobre los propósitos ¿golpistas? de un grupo que no oculta su oposición al cambio de régimen que impulsa el tabasqueño, y a las medidas que ha tomado para revertir desigualdades e injusticias sociales, combatiendo, principalmente, la corrupción. Está claro que sus enojos derivan de que se han dejado de hacer las cosas como antes se hacían.  

Pero todo parece indicar que ni el presidente, ni sus opositores, están dispuestos a hacer una pausa en el camino para mirar hacia delante. La crisis que hoy sufrimos es de una gran dimensión, no lo perdamos de vista. Lo peor que nos puede ocurrir en estos tiempos de crisis, es que la democracia, que tanto esfuerzo ha requiero para consolidarse, se fracture. No, no es la primera crisis que vivimos, es cierto, pero sucede en un momento de clara crispación, de una polarización abyecta que no nos conducirá a nada que no sea al abismo. 

El viernes pasado, diversas organizaciones laborales publicaron un Carta Abierta pidiendo al jefe del Ejecutivo federal impulsar un acuerdo nacional y la instalación de una mesa en la que los tres sectores, público, empresarial y social, puedan alcanzar acuerdos orientados a proteger el empleo y a las fuentes generadoras de los mismo: las empresas.  

Por su parte, Carlos Salazar Lomelí, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, negándose a tirar la tolla, aunque razones no le falten, se reunió el jueves pasado con el presidente de la República. Fue una larga reunión en la que el líder empresarial planteó al mandatario una serie de propuestas orientadas evitar la pérdida de empleos, sí, pero también el quiebre de empresas lo que acrecentaría la crisis y ampliaría sus nefandos efectos sobre la sociedad en general. El presidente, compartió el propio dirigente, se mostró abierto a los planteamientos, estableciendo que las estrategias serían revisadas mes a mes. “Primero abril, luego veremos qué conviene para los meses subsecuentes”.

Ya hay un Plan enfrentar la emergencia económica.

Ayer por la tarde, en Palacio Nacional, en el marco de su primer informe trimestral de este 2020, Andrés Manuel López Obrador presentó su Plan de Rescate Económico. Como se había adelantado, el gobierno federal ha dispuesto prórrogas en el pago de la luz y otros servicios; asimismo, los organismos financiadores de vivienda darán prórrogas de pago. El Buró de Crédito no incorporará a los nuevos deudores con motivo de la crisis y se apoyaran a las micro, pequeñas y medianas empresas. Haciendo alusión a las estrategias utilizadas por Franklin D. Roosevelt para vencer la crisis de 1929 (Estado de Bienestar), señaló que la estrategia de su gobierno se centrará en el aumento a la inversión pública, en la defensa del empleo y lo salarios, y en la honestidad. “Será el gobierno el que se apriete el cinturón, no el pueblo como ocurría en otros tiempos”. Reconoció el apoyo de muchos empresarios “que de manera voluntaria” están cuidando el empleo y a sus trabajadores. El de los bancos, que han implementado programas para ayudar a sus clientes, a no ahogarlos como ocurrió en el 95 o en el 2008. Llamó a unir fuerzas contra la pandemia, partiendo del compromiso de que el sector salud tendrá los apoyos económicos que se requieren.

¿Alcanzan estas medidas para blindarnos de la crisis? Seguramente algunos empresarios y dirigentes partidarios, sobre todo aquellos a los que no se les han escuchado más que críticas y denostaciones, dirán que no. El Programa se enfoca en la microeconomía, en la gente, nunca se había hecho con ese énfasis, pero conviene no olvidarse de la macroeconomía, la generadora de la riqueza; sería un error que puede ser muy costoso y echar por tierra el planteamiento del presidente López Obrador de que la crisis será de corto plazo, “será transitoria”.  Si no generamos riqueza pronto, se ponen en peligro los recursos destinados a financiar sus programas sociales ya elevados a rango constitucional en el artículo 4º de nuestra Carta Magna. La semana que entra, se anunciará un programa de inversión público-privada por casi 400 mil millones de pesos. Urge que se haga realidad. Tenemos mucho tiempo esperándola.

Sí, urge una reforma fiscal, pero en lo inmediato, un paquete fiscal que ayude al sector productivo a sobrevivir a estos duros momentos. No se equivocan, ni el secretario de Hacienda (al que algunos ponían el viernes pasado fuera del gabinete por supuestas diferencias con su jefe), ni el gobernador del Banco de México, al pronosticar una grave caída del PIB, una mayor devaluación de nuestra moneda y pérdida masiva de empleos. Esos mismos datos los tienen tanto el FMI como la CEPAL, también las corredurías y entidades financieras. 

El sistema económico mundial será otro y muy distinto a partir de ahora. Incluso, resulta obligado revisar el aún no vigente T-MEC, a la luz de las nuevas circunstancias económicas de los tres países firmantes y del mundo, en general. La crisis fortalecerá las visiones ultranacionalistas, xenofóbicas, el proteccionismo comercial y provocará el cierre de las fronteras a las migraciones ilegales o legales. ¿Qué pasará con México? Como ocurrió con la crisis de 1929, nuestro país tiene, nuevamente, la oportunidad de modificar o, al menos, atemperar el modelo de desarrollo hacia fuera por un modelo de desarrollo hacia adentro, que impulse la industrialización y que propicie la generación de empleos. Investigación aplicada y educación de calidad, serán ejes esenciales para hacer realidad ese nuevo modelo. Se trata de tener una visión prospectiva. Definir un futuro deseable, sí, pero también posible.

Los países latinoamericanos resultarán, nuevamente, muy afectados por esta crisis. La recesión elevará a cifras millonarias el número de nuevos pobres. Es necesario promover modelos económicos que eliminen de una vez por todas las nefandas herencias del modelo neoliberal que tanto daño nos causó y tanta miseria generó. De no hacerlo, el péndulo democrático, izquierdas a derechas, será interrumpido, como ocurrió en los años setentas y ochentas del siglo pasado, por asonadas golpistas que pondrán fin a la normalidad democrática, conculcando, una vez más, los derechos humanos esenciales y arrebatando a la sociedad latinoamericana, su legítimo derecho a vivir con dignidad.

Prospectiva hará una pausa por Semana Santa. Regresamos, si Dios quiere, el lunes 20 de abril.

Prospectiva

Emilio de Ygartua M.

Lunes 30 marzo 2020

Por fin, el jueves de la semana pasada, los jefes de Estado y gobierno de las 20 naciones económicamente más poderosas realizaron una reunión virtual para determinar estrategias conjuntas para enfrentar a la pandemia y los efectos económicos que ya se padecen, acrecentados por la crisis petrolera derivada del desacuerdo entre la Federación Rusa y Arabia Saudita, que ha contribuido a la caída de las bolsas de valores del mundo y a una devaluación súbita e incontenible de las monedas de los países emergentes. En esa reunión virtual participaron, también, los dirigentes de la ONU, del FMI, del Banco Mundial y de la Unión Europea. También, el responsable de la Organización Mundial de la Salud que seguirán coordinando las estrategias mundiales para enfrentar al virus.

Tarde, considero, porque desde hace varias semanas debió haber ocurrido esta reunión para dimensionar el problema y definir estrategias comunes, en lo posible, ya que debemos de partir de la heterogeneidad del planeta, que se evidencia en la existencia de países con mejores condiciones económicas y sociales para enfrentar un problema de esta naturaleza. Es correcto que el presidente de México, primero, asuma ese rol de participe en el contexto internacional, segundo, que haya puesto sobre la mesa que lo fundamental es priorizar el resguardo y apoyo a los que menos tienen “a los condenados de la tierra”,  que son los más vulnerables frente a estas epidemias. Los que viven al día. Los millones de personas que al tener que parar sus actividades laborales, se ubican en un escenario catastrófico. A los adultos mayores que son los más afectados, no solo por la debilidad que conlleva cargar con padecimientos crónico degenerativos, además, porque esta crisis ha puesto en evidencia las insuficiencias de los servicios de salud para atender emergencias que involucran a este segmento de la población.

Lo que viene después de la crisis sanitaria, que no será de corto plazo, es una crisis económica sin parangón. De eso debemos estar muy claros. Es una crisis no coyuntural, sino estructural. El modelo económico generado en 1945, en Breton Woods, quedará colapsado y se requerirán medidas colectivas tan o más poderosas que el Plan Marshall destinado a ayudar a Europa, o que el Plan Truman, para apoyar a Asia, e impedir el avance del comunismo en esa región. Paradójicamente, China, una nación con un sistema de gobierno socialista y un modelo económico basado en el capitalismo de Estado, está llamada a jugar un papel estratégico en esta fase de recuperación, le guste o no a los Estados Unidos. Por lo pronto, el G-20 se ha comprometido a aportar 5 billones de dólares para mitigar los efectos de la crisis.

Tabasco preparado para la Fase 2

El martes próximo pasado, en razón que hemos pasado del contagio por importación al contagio comunitario, el gobierno de la República determinó que se apliquen las medidas indicadas para la fase 2, como lo ha recomendado la Organización Mundial de la Salud (OMS). De hecho, muchas de las medidas contempladas en esta fase ya habían sido adoptadas por algunas entidades federativas, entre ellas Tabasco, cuyo gobernador, Adán Augusto López Hernández, dispuso una serie de acciones orientadas a reducir los riesgos de contagio del COVID-19 entre la población. Si bien es cierto que a la fecha el número de contagiados en nuestro estado es reducido, debemos estar conscientes de que la cantidad puede aumentar exponencialmente si no atendemos las indicaciones de las autoridades y procuramos, en la medida de lo posible, mantenernos a resguardo.

Es necesario reconocer que las autoridades sanitarias del estado, encabezadas por la secretaria de Salud, Silvia Roldan (con amplia experiencia en el área de salud pública), han desempeñado un papel relevante tanto en materia informativa como en la conformación de una estructura operativa que permita enfrentar a la pandemia con las mejores estrategias. En poco más de un año, se ha revertido una situación caótica en el sector salud de la entidad gracias a la determinación del jefe del Ejecutivo de priorizar las medidas para poner de pie a un sistema de salud. que, si bien cuenta con la cobertura y el personal necesarios, no tenía los instrumentos indispensables para la atención adecuada de la población, empezando por los medicamentos y el equipamiento.

El apoyo federal ha sido, también, muy importante en este proceso de recuperación del sistema estatal de salud. La designación de Juan José Ferrer, tabasqueño, como director general el INSABI, ha tenido especial importancia para nuestra entidad ya que, conocedor de la situación con la que fue recibido el sector salud por la actual administración, ha priorizado acciones y apoyos para reforzar la atención, especialmente para la población abierta, estos es, la que no recibe servicios asistenciales del IMSS, ISSSTE o ISSET. El INSABI, que nació para sustituir al Seguro Popular, está ampliado la cobertura de atención a nivel nacional y su titular ha señalado que, por instrucciones del presidente Andrés Manuel López Obrador, en diciembre próximo todos los servicios que otorgue ese instituto serán de calidad y gratuitos. Esperemos que la emergencia, lejos de afectar, contribuya a fortalecer un sector que, hoy, está más que claro, es prioritario.

Hay recursos para enfrentar la pandemia y la crisis económica

El mismo martes por la mañana, en conferencia de prensa, encabezada por el presidente López Obrador, acompañado del secretario de Hacienda, de funcionarios del sector salud y por las cabezas del Ejército y la Marina Armada de México, se anunció, como ya se comentó, que nuestro país transitaba formalmente al escenario que la OMS considera como la fase 2. En ese marco, el titular de las finanzas públicas nacionales, Arturo Herrera, informó que se cuentan con recursos suficientes para enfrentar a la pandemia; recursos que ya están siendo distribuidos en todas las entidades federativas. Por su parte, el general secretario de la Defensa Nacional, detalló las características que tendrá el concurso del Ejército y la Marina, en el combate a la pandemia. El Plan DN-3 y el Plan Marina, serán puestos en operación no solo garantizado la participación de las fuerzas armadas en tareas de distribución de apoyos y salvaguarda de la población, además, con sus equipos médicos, de enfermería y con infraestructura hospitalaria.

Por su parte, el primer mandatario de la nación señaló que su gobierno ha dispuesto, desde los primeros días del año, medidas y recursos para enfrentar lo que entonces era una epidemia y que ha escalado a pandemia que mantiene en zozobra a la población mundial. Ratificó lo informado por el titular de Hacienda: “Existen recursos suficientes para enfrentar a la enfermedad y para generar programas de apoyo económico a la sociedad”. Estos apoyos, enfatizó, están garantizados, “los que tienen que ver con los programas de Bienestar”, y los que deberemos generar para apoyar a las pequeñas empresas, “al taquero, a los pequeños estanquillos, a los talleres”, a todos aquellos que deberán suspender sus servicios o que serán afectados por la merma en la demanda de los mismos. Hay que señalar que el Congreso de la Unión ha elevado a rango constitucional los programas sociales que impulsa el gobierno federal.

El mandatario garantizó que las gasolinas seguirán bajando de precio y conminó a los concesionarios a no revertir este beneficio. Es necesario decir que esta baja en el precio de las gasolinas obedece más a la caída de los precios del petróleo en el mundo que a una medida gubernamental. Es bueno que esta administración no haya seguido las recetas de otros gobiernos a los que les importaba un bledo la caída de los precios de los hidrocarburos, el precio de las gasolinas nunca bajaba. 

Lo importante, es entender que, de continuar la devaluación de nuestra moneda, la cantidad de pesos necesarios para comprar el combustible en el extranjero se incrementará y la utilidad se reducirá, obligando a los concesionarios a aumentar el precio de venta. Si el gobierno federal quiere mantener bajo el precio, deberá reducir el IEPS, lo que mermará sus ingresos fiscales, sí, pero ayudaría a que las gasolinas no se vuelvan un factor inflacionario adicional a la propia depreciación de nuestra moneda que ya encarece nuestras importaciones. 

De lo que no se habló en la Mañanera del lunes 23 de marzo, fue de los efectos de la crisis en la macroeconomía. El sector empresarial está expectante y demandante de apoyos fiscales para las pequeñas, medianas y grandes empresas que también serán lastimadas, primero por la cuarentena, luego por la crisis que el propio presidente ha calificado de dura; y nos es para menos, ya que a la parálisis económica, a la recesión económica, se ha sumado la caída extraordinaria de los precios de los hidrocarburos, a niveles que ponen en duda la conveniencia de seguir extrayendo crudo, cuando los costos de producción ya son símiles o superiores al precio de venta.  

Ese día, el presidente ratificó que, al aeropuerto, la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya, van, que “hay recursos suficientes para ello”. Sin duda, los opuestos al régimen cuestionarán esta decisión, señalando que esos dineros deberían ser canalizados al rescate de empresas que se verán seriamente afectadas, entre ellas, las dedicadas al sector turístico y las que ofertan productos importados. Otros sectores que se verá muy afectados son el automotriz y el de auto partes. No hay duda de que las presiones del sector empresarial van ir creciendo. Al momento, no se observa de parte del gobierno un cambio en su estrategia y en su discurso. “No aplicaremos las recetas de los gobiernos neoliberales”.  Sería recomendable, eso sí, que Gustavo de Hoyos, dirigente nacional de COPARMEX, entrara en cuarentena política. Ya vendrán los tiempos para impulsar sus aspiraciones políticas. En este momento lo moralmente correcto es sumar.

La cancelación de la construcción de una cervecería en Mexicali, Baja California, valiéndose de una más de esas “consultas populares” que avalan o cancelan proyectos sin el menor rigor de instrumentación, es una nueva mala señal para los inversores nacionales y extranjeros. Además de los enormes recursos que ya se habían dispuesto para la obra (900 millones de dólares), de tajo, se cancela la generación de más de 3 mil empleos, preocupante cuando lo que viene es una caída acelerada de la oferta de trabajo por la recesión. 

Sobre esta decisión, Carlos Salazar Lomelí, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, manifestó su malestar. Preocupa que don Carlos haya perdido la paciencia; había aguantado los embates de diferentes sectores empresariales por su persistencia de no romper con el gobierno, postura que le ganó el mote de “gobiernista y entregado”. De todo aguanto el ex director general de FEMSA. Hoy, todo parece indicar que ha llegado a la conclusión de que el divorcio entre los sectores público y privado es inevitable. ¿Podrá Alfonso Romo, jefe de la oficina de la presidencia, hacer algo, o será que él también se ha cansado de pelear contra los grupos radicales de Morena que no entienden que para repartir riqueza se requiere producir riqueza? Bueno, hasta los chinos lo entendieron y miren dónde están ahora. 

Las lecciones de la crisis

Hasta ahora, la pandemia ha dejado algunas lecciones necesarias de asimilar. Está claro que no hay una estrategia única para enfrentar una crisis sanitaria de esta dimensión. Los opuestos a la 4T han criticado al gobierno de Obrador por no tomar las medidas que se han dispuesto en otros países, procurando golpear al presidente por razones políticas, pero sin aceptar que este ha sido un proceso de prueba y error, en China, en Italia, en España, en Estados Unidos.  Así las cosas, cada país va tomando las decisiones que mejor le acomodan o las que están acordes a sus posibilidades financieras o de control. 

Al final del día, todo tiene que ver con el cómo y con el cuándo. Lo que está riesgo, en todo momento, es la gobernabilidad, cuando las políticas públicas, unas serias y responsables, otras construidas sobre la marcha, no cumplen con las expectativas. Pedro Sánchez, en España, amplía el período de la cuarentena a sabiendas de que la medida agudizará la crisis económica. En Italia, arrepentidos de no haber actuado a tiempo, cercaron al país, pensado que, si China había tenido éxito cercado a región origen de ña epidemia, a ellos les iría igual. Hoy sabemos que no. La mayoría de sus muertos han sido mayores de 60 años que no encontraron en los hospitales equipamientos adecuados.

Estados Unidos, es otro ejemplo de las acciones dubitativas de un presidente que está pensando más en su reelección que en la salud de la población. Por ello, claro de los efectos económicos de la pandemia y de la crisis petrolera que le han pegado al corazón financiero del mundo, como ocurrió en 2001 y en 2008, anuncia que, a mas tardar en la semana de Pascua, “la economía norteamericana debe estar operando con normalidad”. Trump, en asociación con la reserva federal, ha dispuesto acciones para enfrentar la crisis: baja de la tasa de interés y, sobre todo, un acuerdo alcanzado el miércoles pasado que le permitirá disponer de 2 billones de dólares para apoyar a los desempleados y a los trabajadores en receso. ¿Los efectos? Una encuesta de Gallup señala que la aprobación del presidente pasó, en una semana, del 32 al 49 por ciento. Tenemos en el país vecino a un presidente adoptando acciones para tiempos de guerra. 

En el Reino Unido, Boris Johnson sigue apostando por la teoría darwinista de que la pandemia debe tocar a la mayoría de la población para que se inmunice, en tanto el gobierno vela por los sectores más vulnerables, los adultos mayores, los discapacitados y los que padecen enfermedades crónicas. Por lo pronto, el primer ministro ya se sumó a las estadísticas. Él y el príncipe Carlos, heredero al trono, han dado positivo; se han contagiado de COVID-19.

En México, se ha optado por el modelo que fue exitoso en el 2009, cuando la pandemia del HINI tuvo a nuestro país como epicentro. La Sana Distancia y la Operación Centinela, ha explicado el subsecretario López-Gatell Ramírez, permitirá que en las fases 2 y 3 haya un seguimiento casuístico partiendo de la base de que toda persona que presente los síntomas debe cumplir la cuarentena para romper la cadena de contagios. Hasta el momento, México no ha optado por el cierre de las fronteras, ni por la cancelación de vuelos, medidas que en España, Italia y Estados Unidos mostraron su ineficacia. La OMS ha reconocido que las estrategias adoptadas por nuestro país son las adecuadas. ¿Garantiza ello que seremos más exitosos que otras naciones? Eso no lo podemos anticipar. Lo urgente y necesario, además de fortalecer al sector salud, federal y estatal, de apoyar a los adultos mayores, a las personas afectadas por el paro de actividades, es diseñar una estrategia para el rescate global de nuestra economía, de lo contrario, lo que nos espera es la parálisis total, incluyendo los programas sociales de la 4T. La pelota está en la cancha del secretario de Hacienda. Es prioritario elaborar un plan extraordinario para el rescate de nuestra economía, sin visiones ideologizadas o sesgos partidarios de ningún tipo. Hay que convocar a la unidad nacional. El tamaño de la crisis así lo amerita.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 23 de marzo 2020.

La situación económica que vive el mundo, derivada de la pandemia y de la crisis petrolera, han tomado a México en un momento muy vulnerable. Es por demás ponernos a discutir si estamos en una fase recesiva, la realidad es que el país llega muy tambaleante a la crisis del coronavirus y con una prospectiva que no alienta ningún tipo de optimismo. El 2019, como año de apertura del nuevo gobierno, dejó saldos negativos. Más allá de abundar en las causas del no crecimiento, que derivan de decisiones internas y de factores externos, lo preocupante es que al momento no se observa una sinergia efectiva y afectiva entre el sector público y el sector privado que se traduzca en elementos de confianza que promuevan la inversión y alienten el crecimiento. La polarización es el signo distintivo de una cotidianidad que no lleva a ningún sitio que no se a la imposibilidad de enfrentar con éxito este momento tan complejo.

La apuesta del gobierno federal está orientada a revertir la pobreza, a desmantelar una estructura construida a lo largo de los años con cimientos muy endebles que no permiten garantizar un escenario de desarrollo compartido ni de bienestar pleno de la sociedad. Aunque no guste a los beneficiarios del modelo que privilegió la concentración de la riqueza y prohijó la corrupción, el neoliberalismo, hay pruebas contundentes, estuvo muy lejos de ser el paraíso que se nos ofreció. Un Estado ausente en lo social y renuente a cumplir su compromiso con los que menos tienen, fue el signo distintivo de una etapa de más de tres décadas que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador está empeñado en desterrar. En ese empeño muchos mexicanos estamos sumados porque consideramos que la voz de las urnas en el 2018 marcó ese rumbo. 

El problema hoy, radica en que un país que no crece económicamente no puede garantizar una distribución de la riqueza que cumpla con las expectativas de la gente y con el compromiso del nuevo gobierno. Por ello, es necesario replantear las estrategias desde el escenario gubernamental, a la luz de las evidencias que anticipan que este año será más complejo que el anterior, y que la crisis, que apenas inicia llega acompañada de una honda recesión económica que terminará por lastimar los proyectos sociales de un gobierno que, no hay de otra, tiene que optar por la suma de los diferentes actores que en una nación deben conjugar sus esfuerzos para salir adelante. Sin el concurso del sector empresarial, aquí y en China, no hay cómo generar riqueza. 

¿Cómo podemos aprovechar esta crisis para salir fortalecidos como país y como sociedad? La respuesta no es fácil. La historia nos aporta experiencias, algunas vividas en nuestro propio país, que pudieran retomarse, claros de que el hoy no es igual que el ayer. De lo que no hay duda, es que necesitamos un Estados fuerte y un gobierno en acción, que genere políticas públicas coherentes que cuenten con el consenso de la mayor parte de los actores sociales y económicos. Recordemos que la crisis de 1929 hizo que México, y a otras naciones de la región, transitara de un modelo de desarrollo hacia afuera (vivir de las exportaciones), a uno que promoviera el desarrollo hacia adentro y diera paso a un proceso de industrialización. La recesión económica llevará al cierre de mercados y fronteras lo que obliga a generar estrategias que permitan fortalecer nuestro mercado interno.

La devaluación de nuestra moneda (24 pesos por un dólar), encarecerá las importaciones de muchos productos hoy insustituibles derivado de nuestra dependencia tecnológica, al tiempo, hará atractivas muchas de nuestras mercancías lo que incrementará nuestras exportaciones. Las divisas que de ello deriven deben ser canalizadas a la investigación y desarrollo de la industria nacional. Urge una política industrial. No podemos seguir pensando que “la mejor política industrial es no tener una política industrial”.

Los retos son enormes. Que nos quede claro, el T-MEC ayudará, sí, pero no será la panacea que se pensaba hace pocos meses. Canadá y Estados Unidos tomarán medidas para enfrentar sus propios problemas sin pensar en el daño del vecino. Nosotros debemos actuar en consecuencia, pero, si lo queremos hacer con un país fracturado, polarizado, de antemano hay que decirlo, que vamos a fracasar. Urge un golpe de timón. Necesitamos que el presidente de la República haga uso de todas sus facultades, como jefe de Estado y de gobierno. Es necesario convocar a la unidad nacional que no significa renunciar a principios y proyectos. No, no es el fin de las ideologías. De lo que se trata es de deponer “las armas”, hacer a un lado los disensos, privilegiando los consensos.

En 1931, los japoneses invadieron Manchuria, en el norte de China, nación dividida entre dos grupos, los nacionalistas, que habían puesto fin a la monarquía, pero que querían mantener vivos muchos de los privilegios que en ella se tenían; del otro lado, estaban los comunistas, que ofrecían trasformar el antiguo régimen e implementar un modelo que revirtiera las desigualdades sociales y promoviera el desarrollo general. Mao Zedong, líder comunista, propuso una tregua a su antagónico nacionalista, Chiang Kai-shek. El objetivo era unir sus ejércitos para combatir y expulsar al enemigo externo que quería apropiarse de su territorio. La victoria se tradujo en la expulsión del ejército nipón. Después continuó la guerra civil, pero la nación se mantuvo a salvo.

Hay que hacer una tregua en México. Golpear y denostar la figura del presidente de la República, nos debilita como nación y pone en riesgo nuestra soberanía. Luchemos unidos contra el enemigo externo, la pandemia y la recesión. Ya habrá tiempo para la política. Que los senadores y diputados, más preocupados por su posible reelección que por el futuro de la nación, recuerden el apotegma de Vicente Guerrero: “La Patria, es primero”. Todos pensemos en ello, nuestro futuro depende de esto.

El escenario internacional.

El Covid-19 y la crisis petrolera aceleraron la recesión económica que desde hace varios meses se pronosticaba. Nadie puede dar hoy una cifra cercana a la realidad sobre el impacto económico que tendrá esta mezcla de pandemia con la baja en los precios de los hidrocarburos. Una tormenta perfecta que está obligando a los gobiernos del orbe a tomar medidas inéditas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, como es el cierre de fronteras y el control de los ingresos de ciudadanos de terceros países, ya sea por la vía terrestre, aérea o marítima. 

El sector turístico es el más afectado, cuando menos a primera vista, derivado de la cancelación de vuelos, de habitaciones en hoteles o de espacios en cruceros que han quedado anclados en distintos puertos del mundo, a la espera de que se deroguen las medidas draconianas impuestas por gobiernos dispuestos a todo con tal de que la pandemia no se expanda. Los datos que da el propio sector turístico es que se requerirán, al menos, 200 mil millones de dólares para evitar la quiebra de aerolíneas, hoteles y restaurantes. Escenario muy complejo para un sector que genera cerca de 5 millones de empleos al año y que representa el 24.5 por ciento del PIB mundial, según datos de la Organización Mundial del Turismo.

Lamentablemente -ya lo anticipaban los científicos-, la curva de crecimiento del contagio ha llegado a niveles superiores a los originalmente estimados. China, epicentro de la generación y expansión del virus, ha transitado hacia un estadio que permite se reactive su economía, aunque ahora ha impuesto drásticas medidas para evitar el ingreso de extranjeros contagiados. A la menor sospecha, deberán pasar por un período de cuarentena, pagada por ellos mismo, esto es, la nación asiática elude cualquier costo derivado de la detección y, en su caso, de la hibernación forzada. 

Por cierto, ojalá sea verdad, en este mar de noticias falsas, científicos chinos han desarrollado una vacuna contra el Covid-19, que ya han aplicado en animales y que pronto probarán en humanos. Estados Unidos, también, propala esta buena nueva; como diría Santo Tomás, “hasta no ver no creer”. Estamos como en la “Guerra Fría”, en una carrera entre las potencias para ver quien es mas poderosa.

Europa es ahora el epicentro de la pandemia, especialmente Italia y España, las dos naciones con el mayor número de infectados y muertos. El envejecimiento de la población en Europa muestra su cara más dramática: la vulnerabilidad a las enfermedades y la falta de recursos para atender a este segmento de la población que crece y crece. 

Los sistemas de salud se han visto rebasados, llevando a los gobiernos a tomar medidas drásticas como la cuarentena obligatoria y el cierre de las fronteras, acciones que se ha extendido a los otros 25 países miembros de la Unión Europea (UE), que, por primera vez en su historia, han dispuesto un control de acceso a las personas que no tengan un pasaporte comunitario. En España e Italia se ha llegado al punto de requisar a particulares materiales médicos y hasta camas de hoteles para atender a un creciente número de infectados. Los hospitales no se dan a vasto.

La UE está viviendo el peor momento de su historia. Luego de la salida del Reino Unido, de por sí compleja, devendrá una crisis económica que hará pensar a varios de sus miembros que ha llegado la hora de saltar del barco, como ya lo hizo “la pérfida Albión”. Por cierto, Boris Johnson, primer ministro británico, ha tomado una decisión muy temeraria: permitir que se de el contagio a la mayoría de los ciudadanos del reino, fundados en la teoría de que se volverán inmunes al coronavirus; en tanto, el gobierno concentrará los esfuerzos financieros y sanitarios en el cuidado de las personas más vulnerables a la enfermedad. Ojalá esta decisión no acabe en tragedia.

En cuanto al cierre de las fronteras, la UE no se quedó callada ante la unilateral decisión del presidente de los Estados Unidos de cerrar su espacios aéreo y marítimo a los navíos provenientes del Viejo Continente. El rubio mandatario le ha bajado dos rayitas a sus jocosos discursos y a su postura triunfalista que ha sido rebasada por la realidad. El golpe a la economía de esa nación ha sido de un nivel superior al pensado por las mentes más pesimistas. Trump se ha visto obligado a tomar medidas del tamaño de la emergencia nacional. Sin embargo, de nada han servido los empeños de la FED de llevar la tasa de interés prácticamente a cero, con la finalidad de impulsar el consumo y enfrentar la recesión. Son las mismas recetas que se aplicaron en el 2008-2009 a causa de la aguda crisis financiera e inmobiliaria provocada por la renuncia del gobierno de George W. Bush a regular a esos sectores que hicieron lo que se les pegó la gana, convirtiendo en “bonos basura” las inversiones de miles de personas y empresas, poniendo en serio peligro al sector financiero norteamericano y del mundo.

En estos momentos, la crisis se ha reflejado en las bolsas de valores del orbe que han sufrido caídas históricas, en tanto el dólar y el oro se han apreciado en razón de los movimientos especulativos que acompañan, siempre, a los momentos de crisis como este. No son pocos los analistas que señalan que estos movimientos especulativos terminarán mostrando el rostro, ya muy conocido, de los hombres más ricos del planeta que, nuevamente, entrarán al rescate comprando activos a precio de “me lo llevo”, claros de que en un mediano plazo repuntarán, cuando el mercado se recupere y la economía vuelva a crecer, generando más riqueza para sus bolsillos.  

Analistas económicos señalan que el gran ganador de esta crisis es, nada más y nada menos, que China, la madre de esta pandemia que nos trae locos. Apalancada en sus enormes reservas en dólares y en euros, ha actuado, se dice, como un auténtico tiburón, haciéndose de activos que pronto lo catapultarán hacia la cumbre de la montaña. Sí, estimados lectores, la nación asiática que a mediados del siglo pasado se convirtió al comunismo con una economía cuasi feudal, con millones de personas en la pobreza extrema es, hoy por hoy, exclaman algunos, la economía número uno del planeta.

De ser cierto lo anterior, significaría un duro golpe a las aspiraciones reeleccionistas de Donald Trump. Se que este planteamiento evidencia mi falta de objetividad. No puedo ocultar mi deseo de que el magnate neoyorquino no gane las elecciones de noviembre próximo. ¿Es real esta posibilidad? Después de haber errado en mi pronóstico de una victoria contundente de Hillary Clinton en el 2016, se que no gozo de mucha credibilidad; sin embargo, me voy a arriesgar. Considero que, derivado de los errores de instrumentación cometidos por Trump y su equipo a la hora de enfrentar la crisis por la pandemia y la caída abrupta de los precios del petróleo, las posibilidades de que Joe Biddem (¿Hay otro candidato demócrata?) gane las elecciones presidenciales han crecido de manera exponencial. Las encuestas lo siguen poniendo por delante del actual ocupante de la oficina oval.

Trump sabe que esta crisis puede ser su Waterloo, por ello ha decidido poner todas las castañas al fuego. Ha dispuesto una baja de la tasa de interés a niveles del 2009 y ha obtenido la autorización del Congreso para aplicar estímulos fiscales a personas y empresas con la finalidad de que puedan amortiguar los efectos de la crisis y, sobre todo, de la recesión económica que ha tenido que reconocer. Además, promueve un paquete de estímulos, por 850 mil millones de dólares, orientados a frenar el descalabro por la pandemia. Lo anterior significa que su gobierno enviará de manera masiva cheques a los ciudadanos norteamericanos en las próximas semanas. ¿Uso electoral del presupuesto federal? En México, ya se lo hubiera comido la oposición, y la FEPADE lo estaría investigando.

En España e Italia, los gobiernos de esas dos naciones han dispuesto medidas emergentes, del tamaño de la crisis. Pedro Sánchez, por ejemplo, ha anunciado un plan para movilizar 200 mil millones de euros para amortiguar los efectos de la crisis provocada por la pandemia en España. El líder del PSOE está claro que los efectos negativos en la macro y microeconomía serán tan o más severos que los ocasionados por la crisis financiera del 2008, de la cuales la nación ibérica aún no se repone totalmente. El desempleo se reactivará echando por tierra lo avanzado.

En medio de esta crisis, no se si para bien o para mal, se ha conocido de la millonaria herencia        que Felipe VI ha recibido de su padre, el rey emérito, Juan Carlos I, quien se ha convertido en una verdadera piedra en el zapato para la familia real y, en especial, para el actual monarca, quien ha renunciado a esa jugosa herencia que es una manzana envenenada que no está dispuesto a morder. Más allá de las investigaciones para determinar el origen de las riquezas de don Juan…Carlos. Este nuevo affaire del monarca emérito puede reactivar los señalamientos de los antimonárquicos que, en estas horas de ocio, pueden replantearse la utilidad de una onerosa monarquía en tiempos de crisis. 

Por favor, atendamos todos las recomendaciones del sector salud.

Prospectiva

Emilio de Ygartua M.

Lunes 9 de marzo de 2020.

Hoy, 9 de marzo de 2020, es un día histórico en nuestro país. Las mujeres van a corroborarnos la importancia de su papel en la vida económica y social de la nación. ¿Por qué han llegado hasta el punto de convocar a “un día sin mujeres”? ¿Por qué se han manifestado en las calles y alzado lo voz contra la violencia que sobre ellas se cierne sin que las autoridades, en general, hayan hecho algo para poner un alto a una situación que nos debe avergonzar? Sobre la equidad de género se ha escrito mucho. Desde nuestra Carta Magna, pasando por diferentes leyes secundarias, ha quedado manifiesto el compromiso de promover y, sobre todo, garantizar la equidad de género. Se han reconocido los derechos de las mujeres y se le han abierto muchas puertas antes cerradas, como las educativas, pero no se ha podido vencer el acendrado machismo que sigue imperando en la sociedad mexicana.

Ni la familia, ni la escuela, han podido romper la atávica cultura que promueve una superioridad de los hombres sobre las mujeres. Entonces, la coerción se convierte en una de las alternativas: castigar a quienes no respetan o reconocen dicha igualdad. ¿Ha servido de algo esa estrategia? No. La violencia de genero se ha acrecentado en todos los escenarios en los que esta se muestra día a día. El más preocupante, es lógico, es el feminicidio, que es la última fase de una escalada de violencia que es, sin lugar a dudas, es ya una auténtica enfermedad social, con la impunidad como acompañante permanente.

Por ello, es obligado escribir sobre el tema. Lo hago retomando algunos planteamientos realizados por colectivos, la mayoría de mujeres, que, en diferentes países, como España y Argentina, han promovido acciones para revertir los nefandos efectos del machismo, evidenciado en la violencia extrema que termina por cegar la vida de féminas, víctimas y victimizadas por esta violencia que parece no tener fin.

Diferentes documentos coinciden en señalar que la violencia de género es “la manifestación extrema de la desigualdad y del sometimiento en el que viven las mujeres en el mundo”. Esta violencia debe conceptuarse como un atentado contra el derecho a la vida, la seguridad, la libertad y la dignidad de las mujeres. Esta situación debe considerarse como un impedimento para que una sociedad, cualesquiera que esta sea, transite hacia un estadio de democracia plena.

Coincido con la titular de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, cuando señala que la violencia de género debe ser enfrentada de manera integral, “con una política pública trasversal, que garantice la atención a un problema multifactorial”. No basta que el marco jurídico establezca medidas de prevención y protección integral contra la violencia de género; tampoco, que las áreas de gobierno comprometan medidas cautelares; urge, sobre todo, promover acciones que alienten la sensibilización entre los miembros de la sociedad. Se requiere, obligadamente, de la colaboración de los agentes sociales para poder actuar con eficacia no solo para proteger a las víctimas, sobre todo, para prevenir y evitar que haya más mujeres violentadas en sus derechos fundamentales.

Hay experiencias en otros países que han dado buenos resultados, como la conformación de redes ciudadanas para la detección y apoyo a las víctimas de la violencia de género. Para que tengan éxito estas estrategias, es necesaria una comprensión clara y amplia de lo que es la violencia de género y, desde una primera óptica, de lo que es “la perspectiva de género”, lo cual conlleva el análisis y, desde luego, la aceptación de una realidad “surgida desde el pensamiento feminista, para interpretar las relaciones de poder que existen entre hombres y mujeres”.

La perspectiva de género explica la vida social económica y política desde una posición que hace visible el mundo femenino (que las posturas machistas se niegan a aceptar), su realidad y sus aportaciones, comparando sus derechos con los de los hombres. Esta visión “pone de manifiesto que el origen y la perpetuación de la desigualdad no responde a situaciones naturales o biológicas, sino a la construcción social transmitida a través de la socialización diferenciada del género.”

Lo anterior conduce a establecer lo que debe ser un principio y derecho inalienable para todas las mujeres: El principio de igualdad de oportunidades, que conlleva la obligación del Estado de establecer medidas dirigidas a tratar de manera más favorable a aquellos colectivos que aún son víctimas de los estereotipos discriminatorios que ha prohijado la sociedad como parte de una “cultura machista” muy enquistada, en la que, paradójicamente, suele ser la mujer-madre la que transmite y reproduce estos estereotipos discriminatorios en el seno familiar.

Desde un punto de vista teórico, los estudiosos de las causas y efectos de la violencia de género, de su etiología social, señalan que la génesis de este problema radica en que dicha acción “se desarrolla a través de una situación de dominación-sumisión”, en la que alguien “más poderoso y fuerte”, intenta someter a “alguien más débil” utilizando la fuerza. Coinciden varios estudios en que en la violencia ejercida por los hombres contra las mujeres tiene como origen la desigualdad.

Es bien sabido que nuestra sociedad está estructurada “según las distintas funciones atribuidas a uno y otro sexo”; así las cosas, a los hombres se les asocia con la fuerza, la virilidad, el poder y la ambición, en tanto que a las mujeres, se las visualiza realizando funciones “que no llevan ni al éxito ni al poder”. Son consideradas inferiores a las cualidades masculinas. Esta es la descripción de una sociedad patriarcal que asigna a los hombres “el disfrute de todas las esferas de la vida, tanto de la pública como de la privada, mientras que la mujer se ve limitada al ámbito privado o doméstico. La consecuencia más inmediata es la consideración de la mujer como un objeto propiedad del hombre.”

Violencia de género como conducta recurrente

A partir de las consideraciones anteriores, la violencia de género se convierte en una conducta recurrente cuando la mujer intenta romper con los parámetros establecidos por el “modelo patriarcal”. El hombre responde con la violencia para seguir manteniendo su estatus y su sentido de la propiedad hacia la mujer. La violencia contra las mujeres se diferencia de otros tipos de violencia, porque “es una violencia que parte de una ideología”. Los sociólogos señalan que la estructura patriarcal “está basada en las tradiciones, creencias y costumbres que favorecen y mantienen la desigualdad entre los sexos”.

En resumen, la violencia de género es una “violencia instrumental”. Su objetivo es imponer un modelo sexista y desigual en las relaciones mujer-hombre. Éste último, busca mantener vigente la desigualdad en las relaciones “para dominar a la mujer y mantener los privilegios que cree propios de su sexo”. Lo lamentable, es que la víctima, la mujer, sufre el abuso y la violencia por parte de una persona de la que “espera recibir respeto, amor y apoyo”, me refiero a la violencia intrafamiliar. La violencia de género que sufren las mujeres en otros escenarios (trabajo, calle, escuela, transporte) obedece a un principio de dominación a través de actos de fuerza.

En estas horas en las que las mujeres han decidido expresar su rechazo, un ¡Ya Basta¡contra la violencia de género de la que muchas son víctimas, es necesario recordar cuáles son los tipos de violencia de que son objeto: la física, la psicológica, la económica, la violencia sexual y los abusos sexuales. Hay formas de ejercer esa violencia de los hombres sobre las mujeres como son: las tácticas de presión (intimida, manipula a los hijos, amenaza con retener el dinero); la falta de respeto (interrumpe, no escucha, no responde, manipula la interpretación de sus palabras, increpa a sus amistades y familia), y el no respetar sus derechos ni sus opiniones.

Existen otras maneras de ejercer violencia de género como son el abuso de autoridad y confianza, cuando el hombre invade su intimidad, no respeta su correspondencia, escucha sus conversaciones telefónicas, interroga a sus hijos e hijas sobre sus actividades y la castiga con el silencio. Otra forma de violencia de género es cuando el hombre incumple sus promesas, no respeta los acuerdos, no asume su responsabilidad, no colabora con el cuidado de los hijos e hijas ni se compromete a los quehaceres domésticos.

La relación hombre-mujer se ve violentada cuando el barón ejerce “tiranía emocional” al no expresar sentimientos, negar todo tipo de apoyos y no respetar los sentimientos de la mujer. El control económico es otra manera de violencia de género, utilizadas para mantener la condición de desigualdad que enmarca la relación de dominación, al negarle el derecho a trabajar. Al impedirle el acceso al dinero lo que se busca es perpetuar una relación de dependencia que garantice la vigencia de las condiciones desiguales que aseguran la pervivencia del modelo de dominación patriarcal, estatus que se extiende a los hijos y a las hijas. La violencia intrafamiliar, el escenario donde se da el más elevado porcentaje de eventos violentos contra la mujer, pasa por el comportamiento destructivo de la personalidad (abuso del alcohol o las drogas), el aislamiento, el acoso, la intimidación, la violencia sexual y la violencia física.

Por todo los anterior, el reclamo de hoy, de este 9M, como ya se le conoce, va contra todo tipo de violencia de género, incluido el ejercido contra las niñas víctimas de secuestro para hacerse de sus órganos o para prostituirlas. Contra la trata de personas. Contra la inacción y la impunidad, venga de donde venga. Seamos claros, de lo que se trata es de erradicar la violencia machista cuyo objetivo es mantener el control y la subordinación de la mujer al hombre. ¡Contra ese tipo de violencia, ni un paso atrás¡

De todo un poco

Los efectos en la economía mundial del coronavirus, han sido superiores a los estimados en un principio. Si bien China logró cercar el contagio del virus a la zona donde supuestamente se generó, la velocidad de transmisión fue mayor en razón de los contactos comerciales que la gran nación asiática tiene. El virus se ha esparcido por muchos países. El número de infectados y la inexistencia de un tratamiento específico para atender a los enfermos ha generado una psicosis cuyos efectos en los económico se han traducido en la caída de las bolsas de valores y en la depreciación de muchas monedas derivado del temor a que el contagio se expanda. Sorpresivamente, la Reserva Federal de los Estados Unidos determinó el martes de la semana pasada una reducción de un cuarto de punto de las tasas de interés, pensando que esa medida menguaría los temores de los inversionistas. La medida no tuvo el efecto deseado ya que las operadoras en bolsa, la percibieron como un acto desesperado lo que provocó que la caída drástica de las bolsas de valores. Nuestro peso, al que el presidente López Obrador había calificado como una moneda fuerte e inmune a esta crisis sanitaria, ha perdido, en menos de quince días, 4.5 por ciento de su valor frente al dólar norteamericano. En México, las circunstancias no son muy distintas. La economía no crece. Las expectativas de desarrollo para este y el próximo año están fincadas en una inversión pública y privada que pueda revertir la atonía. Si bien Arturo Herrera, secretario de Hacienda insiste en que el crecimiento del PIB será del 2 por ciento, es prácticamente imposible que ello ocurra. Se anuncia la sinergia del sector privado y el gobierno lo que genera buenas expectativas, pero lo importante es que las multimencionadas alianzas se hagan realidad. Un día nos dicen que el camino es fortalecer a PEMEX, al otro que hay que apostar a la construcción de la vivienda. Lo real es que la economía no levanta y ello ocurrirá sólo cuando el sector público suelte las amarras y el sector privado vea signos inequívocos de que el gobierno federal respetará las reglas de juego y habrá certeza jurídica para un sector empresarial que se ha sentido continuamente agraviado por el presidente. Carlos Salazar Lomelí, dirigente nacional del Consejo Coordinador Empresarial, no pierde la esperanza de que sus empeños y buena labor de concertación redunden a favor de una alianza confiable y perdurable de su gremio y el gobierno. Ya lo hemos dicho muchas veces: si no hay crecimiento económico no podrá haber desarrollo social y económico. Que no se olvide, el desarrollo democrático solo reverdece y se garantiza cuando hay generación de riqueza y esta se distribuye de manera equitativa…Para enfrentar con éxito los riesgos derivados del coronavirus, Hacienda tendrá que hacer un replanteamiento presupuestal. Lo que no se vale es que los 20 mil millones que se consideran necesarios para esa batalla, deriven de recortes a los presupuestos de salud de los estados…Juan José Ferrer, director general del INSABI, estuvo el viernes pasado en Telerreportaje. Le ratificó a Emmanuel Sibilla que el primer día de diciembre del 2020, la percepción de los servicios de salud a nivel nacional será otro y muy distinto: servicios con calidad y calidez, ofreció el tabasqueño responsable de la revolución del sector salud en el país…No queda duda de que la dirigencia “invisible” del partido Demócrata metió la mano para evitar que Bernie Sanders, “el rebelde con causa”, se convirtiera, desde ya, en su candidato presidencial. El retiro de precandidatos como Mike Bloomberg (luego de gastar más de medio millón de dólares en una campaña fallida), de Pete Buttigieg y de Amy Klobuchar, fue determinante para que Joe Bidden reviviera y se colocará a la punta en la contienda por la candidatura presidencial. Sanders ganó California y Bidden Texas, las dos joyas de la corona en este “supermartes”, pero la derrota del primero en Virginia hizo evidente la fragilidad de sus opciones, amarradas a la presencia en las urnas de los jóvenes, su principal insumo si quiere ganar en la convención de su partido. Ojalá me equivocara, como ocurrió hace cuatro años, cuando me aferré a pensar que Hillary Clinton ganaría las elecciones; creo que el camino para la reelección de Donald Trump está allanado. Lo que hoy hace la dirigencia demócrata es garantizar la llegada de un candidato moderado, como es Bidden, para que ayude a que su partido mantenga la mayoría en la Cámara de Representantes, ya que en la de senadores se anticipa que los republicanos seguirán siendo los mandones. Un gobierno dividido es en este momento el mejor escenario posible para los opositores al presidente que aspira no sólo relegirse, además, ganar más votos ciudadanos que su oponente…Para los que estaban esperando que el Boeing 737 MX (entre ellos Aeroméxico que tiene siete aviones en tierra) vuelva a surcar los aires, el Congreso de los Estados Unidos ha declarado que este es “defectuoso y peligroso”. Pésima noticia para el sector turístico, la principal “víctima” del coronavirus. Hablando del sector turístico, resulta una buena noticia que Aeromar haya decidido volver a tierra tabasqueña para unirnos con Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, Mérida y Oaxaca…Arturo Saldívar, presidente de la Suprema Corte de la Nación, señaló al diario español “El País: “Hay resistencia a la reforma judicial porque tocamos intereses y redes clientelares”…Lamentable la muerte del poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, sacerdote clave en la concepción e implementación de la llamada “teología de la liberación”, además, voz moral de la revolución sandinista y crítico del gobierno de Daniel Ortega.

Prospectiva

Emilio de Ygartua M.

Lunes 2 de marzo de 2020

La semaña antepasada tuve la oportunidad de participar en un foro en el que se abordó el tema del envejecimiento y de la educación permanente y a lo largo de la vida. Me permití señalar que en México, de acuerdo con estimaciones del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA, 2019) se suman cada año entre 400 y 500 mil personas a las filas del analfabetismo como parte del rezago educativo. Cada año, alrededor de 800 mil educandos abandonan sus estudios de educación básica. Entre 800 y 900 mil personas es la población que atiende anualmente, no obstante, la eficiencia terminal se ubica cerca de las 400 mil personas. Segín datos del propio INEA, al concluir el año 2018, este Instituto informaba haber enseñado a leer y escribir a 2.2 millones de personas, y que más de 5 millones, adicionales, concluían sus estudios de educación primaria y secundaria.

Sin embargo, en opinión del director del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE) de la UNAM, Hugo Casanova  (Casanova, 2019), en México existe un serio déficit en materia educativa: tres de cada 10 niños no tienen acceso a preescolar; los niveles más equilibrados son primaria y secundaria. En la Educación Media Superior también hay un déficit cuantitativo, pues cuatro de cada diez jóvenes no han accedido a educación de ese nivel. Respecto a la Educación Superior, la cobertura es del 42 por ciento, lo que significa que prácticamente 6 de cada 10 egresados del nivel Medio Superior no tienen acceso al nivel terciario. Esto es grave porque los muchachos que no están en las universidades realizan trabajos informales, son migrantes o están atrapados por las redes delincuenciales.

Casanova señala que en México tenemos alrededor de 36 millones de estudiantes en todos los niveles educativos. “Es importante sostener y aumentar esta cantidad de mexicanos que hoy reclaman una educación adecuada, con criterios de exigencia, calidad y equidad. No podemos tener educación indiferenciada, tenemos que poner atención en zonas que tienen marginalidad de alguna naturaleza: económica, educativa, étnica o por condición rural”.

Siguiendo con las afirmaciones del director del IISUE de la UNAM, precisó que en México hay  cinco millones de personas en condiciones de analfabetismo. “Son una afrenta para el país. Hay que entrar con una voluntad radical para atenuarlo”. Respecto al rezago educativo, que incluye a las personas que no han concluido estudios de primaria y secundaria, anotó que es del orden de 32 millones. Este rezago aumentará en el año 2022 cuando se haya cumplido el plazo establecido en la reforma al artículo 3º constitucional del 2012, que definió a la Educación Media Superior como universal y obligatoria.

Si consideramos que la educación, para cualquier país, es la herramienta principal para el alcanzar el pleno desarrollo, derivado de los lineamientos generales para la Educación Permanente y a lo Largo de la Vida, publicados en el Diario Oficial de la Federación, surgen los siguientes cuestionamientos: ¿Por qué es necesaria la educación permanente y a lo largo de la vida de los adultos mayores?, ¿Cuáles son las causas que originan que en nuestro país exista un rezago educativo que abarca a más del 34% de la población?, ¿Están rindiendo frutos las políticas educativas implementadas? ¿El método actual utilizado para la educación de los adultos logra realmente que el alumno construya su propio conocimiento? ¿Se está abatiendo la pobreza e inequidad que existe en nuestro país a través de la educación permanente para los adultos mayores?

La educación de los adultos en el país, en general, y en Tabasco, en particular, se ha centrado en la atención del rezago educativo en materia de alfabetización y en la atención a las personas mayores de 14 años que no cuentan con educación básica (Primaria y Secundaria), pero no ha enfocado sus estrategias a enfrentar el rezago que deviene de la mencionada reforma constitucional que hace obligatoria y universal la Educación Media Superior.

Tampoco, y esto tiene que ver con el proceso de envejecimiento poblacional, el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), ni el Instituto para la Educación de los Adultos de Tabasco (IEAT), han alineado sus estrategias de acción para enfrentar los retos que derivan de la reforma al artículo 3º constitucional, ni al envejecimiento de la población, que viene acompañado del aumento en la esperanza de vida de mujeres y hombres; adultos mayores que demandan acceder a un proceso educativo permanente que los mantenga vigentes ante las demandas de un mercado laboral cada vez más acotado como resultado de la innovación tecnológica y el acceso a la era digital.

¿Qué es la Educación para Adultos?

Cada vez más, el ser humano necesita continuar su educación y formación a lo largo de la vida. El mundo en permanente cambio, la mayor longevidad y la posibilidad de mayor tiempo de ocio, han convertido la educación no formal y la educación de adultos en puntos clave de los nuevos desarrollos educativos. La educación para adultos es la que se brinda a un sector de la sociedad que concurre a los centros, con el fin de iniciar, continuar y terminar su proceso de desarrollo o persiguiendo múltiples fines u objetivos; por tanto, este tipo de educación está dirigida a una población con características, estructuras e intereses propios.

La educación para adultos debe partir de una visión más inclusiva que admita acciones educativas de variada índole, con una conceptualización más holística. En términos pedagógicos. Debe partir de las necesidades de los adultos, de cada grupo y de sus características específicas.

El reto que tenemos, es generar un modelo educativo para personas mayores en una sociedad que envejece. Nelson Roberto García Araneda (“La educación con personas mayores en una sociedad que envejece”), señala que: “La educación tradicional, sin lugar a dudas, está en deuda con las personas mayores”. Precisa además que: “La sociedad, históricamente, ha sido receptiva para asumir la educación, formación y guía de los niños y jóvenes; pero no así de las personas mayores, pues todavía prevalecen representaciones sociales, estereotipos y numerosos prejuicios negativos acerca de la vejez”.

Frente a esta situación, totalmente excluyente, su planteamiento es que: “Los centros educativos deberán, sin lugar a dudas, convertirse en unidades de educación continua o educación permanente”. La gerontología educativa plantea que frente a los retos que genera el envejecimiento de la sociedad derivado del aumento de la esperanza de vida, la educación debe romper con el paradigma de ser un momento en la vida para transitar a una dimensión de la vida. No podemos dejar de reconocer que el gran desafío del nuevo milenio es el envejecimiento demográfico que conlleva dramáticos cambios tanto en la vida familiar, como en la social, en lo económico, político, sanitario y educativo.

Paz Guerra García (Mayores ¿activos o pasivos? La importancia de la educación en la tercera edad), señala que prevalece el criterio de vincular a la vejez con la incapacidad o con el deterioro del adulto mayor, lo que es un contrasentido porque hoy en día “se vive más y también se vive mejor”. Desde luego este estatus no es generalizado ya que hay países que han avanzado, y mucho, en el tema del envejecimiento y han dejado de observarlo como un problema individual y lo tienen claramente identificado como un tema social, pero existen otras naciones, entre ellas México, que todavía no rompen con ese paradigma.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) utiliza el término “envejecimiento activo” para referirse al “proceso por el cual se optimizan las oportunidades de bienestar físico, social y mental durante toda la vida, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida con la vejez. Para ello, es necesario impulsar una política pública que promueva el aprendizaje permanente y a lo largo de la vida, que parta de la convicción de que en muy poco tiempo los adultos mayores serán “la columna vertebral de la vida pública y necesitarán poner en juego todo su potencial de aprendizaje para reaprender a realizar nuevas actividades diarias con un cuerpo algo diferente”.

El problema del envejecimientos de la población, además, debe ser visto como una tema de goberabilidad. El asunto de las pensiones, aquí y en China, se está tornando complejo y es la razón, justificada, de la preocipación que deriva de la incertidumbre. No será con paliativos, ni con políticas públicas distributivas orientadas a entregar recursos monetarios o en especie, como se resolverá este problema. Se rquiere de políticas públicas redistributivas que vaya a raíz del problema. Políticas públicas que contemplen acciones de corte transversal que tienen que ver con la salud, la educación, la vivienda y el trato digno a los adultos mayores.

De todo un poco.

La epidemia del coronavirus está transitando rápidamente hacia una pandemia, como la ha calificado la Organización Mundial de la Salud (OMS), en voz de Tedros Adhanom Ghebreyesus, su director general. La aparición, el jueves de la semana pasada, del primer caso en el continente africano, región donde no se presenta una persona contagiada por el virus, así lo demuestra. “El aumento continuo en el número de casos y el número de países afectados en los últimos días, son claramente preocupantes”. Un día después, se presentaron los dos primeros casos en nuestro país. Ya son cuatro confirmados. Hasta el viernes de la semana pasada, las cifras oficiales indicaban que, fuera de China, se han detectado 4,351 casos en 48 países. El riesgo es muy alto, por ello el director general de la OMS ha pedido extremar las medias de prevesión: “Todavía tenemos la posibilidad de contener la extensión del coronavirus”, al tiempo que señalaba que “la clave es romper la cadena de transmisión”. Lo importante ahora es no caer en pánico y atender las recomendaciones de las áras de salud federal y local. Lamentable que algunos quieran politizar el tema para golpear al gobierno. Este virus, además, ha tenido repercusiones muy serias en la economía mundial cuyas expectativas de crecimiento eran bajas, pero ahora lo serán mucho más. El comercio mundial se ha visto muy afectado y el turismo se ha convertido en el ojo del huracán en razón de que esa actividad conlleva el traslado de personas que, está claro, se convierten en el principal factor de movilidad del virus y de su propagación. Las bolsas de valores y muchas monedas han sufrido los efectos del temor de los tenedores de acciones que buscan un lugar seguro para sus inversiones y, como siempre, se refugian en la compra de dólares o de metales como el oro. No son buenas noticias para México, cuya economía se encuentra en franca etapa recesiva, aunque el secretario de Hacienda lo niegue. Es difícil que se cumpla su predicción de un crecimiento del 2 por ciento para el 2020, sobre todo, cuando la tasa de desempleo está creciendo y la inflación ha roto el techo del 3 por ciento acercándose al 3.54 por ciento. Se mantiene la esperanza de que el T-MEC ayude a reactivar la economía, pero esas probabilidades se ven reducidas, no sólo porque en Canadá el tratado sigue guardado en el cajón, especialmente, porque el comercio se verá seriamente afectado si no se dteniene la propagación del Covid-19…Bernie Sanders sigue punteando en la competencia por la candidatura demócrata a la presidencia de los Estados Unidos. Como en el 2016, el afamado maestro universitario, es apoyado por los jóvenes norteamericanos fastidiados del status quo, de los altos costos de la educación superior y de los políticos que mucho prometen pero nada cumplen. Sus propuestas, calificadas de radicales de izquierda, generan temor y desconfianza entre los sectores moderados y conservadores de su partido. En Carolina del Sur, el sábado pasado, Joe Bidden, víctima del enjuiciamiento a Trump del que el mandatario salio ileso y fortalecido, recibió un tanque de oxigeno al ganar gracias al voto afroamericano. Trump se ha convertido en un “sorpresivo” defesor del senador Sanders, vaticinando que sus correligionarios no le van a permitir obtener la candidatura. Bueno, hasta la señora Hillary Clinton, cuyo odio al senador por Montana es bien conocido, ha señalado que los rusos (a los que atribuye su derrota en el 2016), están nuevamente metiendo las manos en el proceso, quieren, dice, que el candidato demócrata sea Bernie. Este juego mediático a quien favorece en realidad es al actual mandatario quien está convencido que el oponente al que más le conviene enfrentrar en noviembre próximo es, precisamente, el senador Sanders. Mañana hay elecciones en 14 estados de la Unión Americana. Veremos si Sanders fortalece su delantera o Bidden gana terreno…Un verdadero desastre es el que vive Morena que no ha podido transitar de movimiento a partido político. Las luchas internas se han agudizado y si bien el TEPJF ha validado el proceso realizado por el Consejo Nacional, es obvio que las aguas no se van a aquietar. Andrés Manuel López Obrador necesita de un partido político que los respalde en su propósito de realizar la Cuarta Transformación con la que se ha comprometido. ¿Será Morena o tedrá que apalancarse en otra fuerza política en la segunda parte de su gobierno?…En México se requiere un nuevo modelo económico que garantice una mejor distribución de la riqueza. Una investigación realizada por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias confirma los extremos de la desigualdad existente: el norte saca al 70 por ciento de su población de la pobreza, en tanto que en Sur, sólo el 35 por ciento logra ese cambio de estatus. Aunque no le guste a los contras, esta es una herencia de los 30 años de gobiernos neoliberales caracterizados por la existencia de un Estado tan ausente como indolente con las causas sociales y tan proclive a la corrupción, la ladrona del bienestar de los que menos tienen…Muy importante que el presidente de la República haya parado en seco las aspiraciones electoreras de los llamados super delegados. Si quieren un cargo de elección popular que no se aprovechen de su encargo y se dediquen de lleno a la grilla…Un acierto del gobierno que encabeza Adán Augusto López Hernandez, reitegrar a los chontales la voz en los medios de comunicación. Se enriquece así la democracia y se garantiza el respeto a los derechos de los pueblos originarios. En el marco de la visita de AMLO ha Tabasco, éste no dejó dudas de la hermandad que tiene con quien hoy gobierna su tierra natal. Anunció, también, que el director general de la CFE dará la cara para lograr una tarifa única en la entidad…Nuestra solidaridad para con las mujeres que han decidido levantar la voz. El 9 de marzo, todos, mujeres y hombres, debemos signar un nuevo contrato social que garanticen la equidad y el fin de la violencia de género. Que ningún partido quiera sacar raja de su legítima demanda. Urgente que la UNAM ponga fin a la impunidad y se convierta en zona de cero tolerancia a la violencia de género. Su ejemplo permeará en todo el país.

Prospectiva.

Emilio de Ygartua M.

Lunes 17 de febrero 2020.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha demostrado, en el año y medio que ha estado al frente del gobierno de la república, que tiene, como señalaba Daniel Cosío Villegas en su obra homónima, un estilo personal de gobernar. Está claro que a un porcentaje cercano al 70 por ciento de la población, ese modo de actuar y la persistencia en sus propuestas de gobierno, siguen generando confianza en el hombre electo por más de 30 millones de personas en julio del 2018. No obvio mencionar que en las encuestas (que de manera recurrente realizan diarios o empresas a las que no se les puede señalar como afines a la 4T), los mismos que manifiestan su apoyo al jefe del Ejecutivo, también señalan su preocupación por una economía que no camina como se ofreció, y por la inseguridad, que lejos de reducirse, muestra cada día un rostro más violento.

En lo que sí coinciden muchos de los encuestados es en reconocer que el presidente no ha quitado el dedo del renglón en el tema de la lucha contra la corrupción que fue uno de las dos demandas más recurrentes a lo largo de su campaña electoral. La otra, reitero, el combate a la inseguridad, que ha convertido en rehenes del miedo y de la incertidumbre, lo mismo a las personas de a pie, que a los empresarios, micro, pequeños, medianos o grandes, que destinan mucho dinero a mantener a salvo su patrimonio; propósito en muchas ocasiones fallido, por que la delincuencia, la organizada y la no tanto, siempre va uno o mil pasos delante de las autoridades, si no es que estas, las responsables de velar por nuestra seguridad, son asociados de los propios delincuentes en los procesos delictivos.

Hemos cifrado nuestras esperanzas en que la creación de la Guardia Nacional contribuya a combatir la inseguridad que se refleja en las cifras de muertos o desaparecidos que no decrecen, por el contrario, aumentan de manera exponencial poniendo en evidencia que las estrategias no están cumpliendo los objetivos ni dando los resultados esperados. En este escenario, se están promoviendo iniciativas que tienen como propósito reducir los hechos delictivos. Una de las propuestas se está cocinando en la Senado de la República; se trata de una reforma penal que, se ha filtrado, pretende modificar algunos de los ejes de la anterior reforma, lo cual ha generado preocupaciones anticipadas entre abogados, defensores de los derechos humanos y académicos, que manifiestan su temor de que, lo que llaman desde ya una contra reforma, signifique una involución en temas como el debido proceso o la garantía de los derechos humanos de los procesados. Habrá que esperar a tener más información para no perder el tiempo en lucubraciones innecesarias.

Iniciativa de Reforma del Poder Judicial de la Federación.

Del otro lado, y sobre ello ya existe la información suficiente, está la propuesta de reforma del Poder Judicial presentada el miércoles de la semana pasada por el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Arturo Saldívar, en un evento al que asistió el jefe del Poder Ejecutivo, quien manifestó su respaldo la misma, “de fondo y no de forma”, como la calificó el titular del Poder Judicial. Reforma que, por primera vez, plantea, de parte de la Corte, la creación de una contraloría de seguimiento al patrimonio de los juzgadores a fin de poder detectar irregularidades  en sus ingresos y combatir los casos de corrupción, que en los últimos días han salido a flote explicando el por qué algunos jueces han sido piezas principales en la liberación de malhechores o, incluso, en las fugas de reclusos de alta peligrosidad, con el contubernio, además, de celadores y hasta directivos de los centros penitenciarios. Obviamente, todos muy bien gratificados por los delincuentes que deberían ingresar o permanecer en las cárceles en las que, por cierto, hay miles de personas que ni siquiera han sido juzgados y que llevan más tiempo recluidos que la pena que conlleva su supuesto acto ilícito. Personas pobres con una pobre o nula defensa.

La Iniciativa de Decreto entregada a la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores, la tabasqueña Mónica Fernández Balboa, es resultado del proceso de colaboración institucional promovido por los tres Poderes de la Unión que dieron lugar a las mesas de trabajo denominadas “Una reforma con y para el Poder Judicial de la Federación”, celebradas el 21 de octubre del año próximo pasado. El objetivo de esa convocatoria era “trazar el camino hacia una mejor justicia, con pleno respeto a la división de poderes y a la independencia judicial”, demanda permanente del ministro Saldívar.

Muchos de los participantes en esas jornadas deliberativas coincidieron en que “la impartición de justicia federal en nuestro país enfrenta retos. Los jueces federales no siempre se conducen con la ética, profesionalismo, independencia y parcialidad que deberían observar en sus funciones. Muchas veces sucumben ante intereses mezquinos. Los cargos que deberían ocuparse por méritos, se otorgan a familiares y amigos en un afán por exprimir los recursos públicos antes que servir a la justicia. El sistema de carrera judicial no ha sido exitoso para asegurar que quienes lleguen a ser juzgadores sean las personas más honestas y mejor preparadas. Tampoco se ha podido desterrar la corrupción, sino que, por el contrario, la endogamia y el amiguismo han producido redes clientelares muy arraigadas, en las que se trafica con plaza, se intercambian favores, o peor aún, se pone precio a la justicia.”

Me he permitido reproducir una parte de la Exposición de Motivos de esta Iniciativa de Reforma, porque en ella se resume de manera muy precisa el tamaño del problema: “Todo ello genera desigualdades en el sistema judicial, dificulta que los más pobres puedan ser escuchados y que sus reclamos sean atendido, lo cual lastima a la sociedad, y genera desconfianza en los jueces y en la justicia, lo que, en su conjunto, impide el establecimiento de un verdadero gobierno de leyes.” Creo, amable lector/lectora, que nadie contradeciría o estaría en desacuerdo con lo planteado.

¿Hacia dónde quiere ir el Poder Judicial de la Federación?.

¿Cuáles son las alternativas frente a este problema que a todos nos lastima? La reunión arriba mencionada, ha permitido construir esta propuesta, esta Iniciativa de Reforma. Ella, es producto de la reflexión sobre las fortalezas y debilidades del Poder Judicial de la Federación, “es fruto de sus experiencias, de su visión y de su compromiso con esta causa que nos une a todos, la de una mejor justicia para las y los mexicanos.”

La reforma busca, entre otras cosas, la consolidación de una verdadera carrera judicial; limitación de la discrecionalidad de los nombramientos otorgador a los jueces y magistrados; establecimiento de políticas que orienten las determinaciones del Consejo de la Judicatura Federal en materia de adscripciones, readscripciones, reincorporaciones y ratificación de jueces; reforzamiento de las facultades institucionales del combate a la corrupción y el nepotismo; impulso a la capacitación y profesionalismo del personal otorgándole a la Escuela Judicial un rol central en los concursos de oposición, confiriéndole, también, la capacitación y la carrera judicial de los defensores públicos. Asimismo, se establecen como ejes de esta reforma, el fortalecimiento del Instituto de la Defensoría Pública, lo que contribuirá a la consolidación del sistema de carrera, lo que permitirá que los defensores públicos se conviertan en verdaderos defensores de los pobres. 

Muchos son los juristas y estudiosos del derecho que han considerado positiva esta iniciativa. El reconocido especialista en derecho Constitucional y Penal, Miguel Carbonel, señaló en su artículo publicado el jueves próximo pasado en El Universal, que: “La Iniciativa dada a conocer [miércoles 12 de febrero] puede ser calificada como una verdadera revolución judicial”. Ojalá se cumplan estos vaticinios. Que esta sea, como se concluye en la Declaración de Motivos: “Una reforma integral de largo alcance, que transformará de fondo al Poder Judicial de la Federación, en beneficio de una sociedad más justa para esta generación y para las venideras.” 

¿Serán los millenials el fiel de la balanza en noviembre?.

Consciente de que mis capacidades como futurólogo quedaron francamente dañadas hace cuatro años, es que estoy obligado a ser cuidadoso a la hora de hacer pública mi opinión sobre lo que habrá de ocurrir el primer martes de noviembre de este año, cuando los ciudadanos de los Estados Unidos acudan a votar para elegir o reelegir a quien habrá de gobernarlos del 2021 al 2025. Estoy claro de que el escenario actual define a Donald Trump como el candidato a vencer; resultaría una sorpresa que no logre su cometido. 

No hay duda de que el actual mandatario salió muy fortalecido del enjuiciamiento promovido por los demócratas. No solo eso, también, que el principal aspirante del partido opositor, Joe Bidden, resultó muy dañado, ya que las acusaciones hechas por Trump hicieron mella en sus adherentes, bueno, cuando menos así lo evidencian los malos resultados alcanzados en los dos primeros procesos electorales, en Iowa y en New Hampshire, en donde el segundo de a bordo de Obama quedó a la cola, junto a otra de las favoritas, Elizabeth Warren, la aguerrida senadora de izquierda. Es muy pronto para señalar quién será el abanderado de los demócratas (¿Quién puede dudar que Trump será el de los republicanos, que ya están totalmente alineados con el actual habitante de la Casa Blanca?), al momento, Bernie Sanders ha mostrado, al igual que en el 2016, que cuenta con el apoyo de un sector de la población que ve sus propuestas, radicales para algunos, la alternativa para evitar la reelección de Trump. 

No son pocos los que creen que haber anulado a Bidden, permitirá al actual mandatario hacerse de los votos de los moderados. Sanders, por su parte, tendrá que convencer a los millenials, de que sus propuestas son las mejores. Hace cuatro años, al quedar descartado como candidato de los demócratas, esos votos no fueron a parar al saco de Hillary Clinton a la que esa generación veía como una persona ligada a lo que ellos odian de la política: corrupción, nepotismo y simulación.

¿Quiénes son estos millenials? ¿Pueden convertirse en el fiel de la balanza en los comicios de noviembre? The Economist, la muy influyente revista económica inglesa, publicó hace un par de años un artículo en el que se habla de “socialismo millenials”, y del por qué los jóvenes han encontrado en esas tesis la respuesta a un escenario en el que el presente “apesta” y el futuro es más que incierto. Hay en Estados Unidos más personas entre los18 y los 35 años que de cualquier otro grupo de edades, superando los 75.4 millones de personas. Su crecimiento se explica, en gran medida, por el nacimiento de descendientes de inmigrantes, especialmente latinoamericanos. Se estima que esta cifra siga creciendo hasta alcanzar, en el 2036, su pico más alto, con 81.1 millones de personas (Censo realizado por el Pew Research Center).

Según este centro, los millenials son más progresistas, poseen ideas distintas sobre la familia, son más sensibles a las desigualdades y tienen una visión de las instituciones diferente a la de otras generaciones, como la de los baby boomer. El 45 por ciento se declaran progresistas o muy progresistas, y solo un 15 por ciento se autocalifican como conservadores o muy conservadores. Son “nativos digitales”, dominadores de las redes sociales; creen que a través de estas pueden contribuir a la esperanza, el cambio y la transparencia. 

Los millenials llevaron a la presidencia a Barak Obama y lograron que estuviera en el cargo ocho años. Por ello, Sanders cifra sus esperanzas en un grupo generacional que manifiesta no sentirse representado por los partidos políticos, que es más crítica y exigente y, de alguna manera, más libre en lo que se refiere a emitir sus opiniones. El espíritu del “sueño americano” de los bebby boomers, ha mutado en el de los millenials, totalmente diferente. Mientras aquellos luchaban por una prosperidad futura, estos, se conforman con lo que es conveniente en el presente. Hoy, la lucha de los millenials se centra en cómo llegar al fin de mes con los gastos alimenticios, la vivienda, la educación (por cierto, se manifiestan contrarios a los altos costos de la educación superior), la cobertura sanitaria y el cuidado de los hijos. Un total cambio de paradigmas.

De todo un poco.

El arresto de Emilio Lozoya Austin, ex director general de PEMEX, como lo ha anticipado el Fiscal General de la República, tendrá enormes repercusiones políticas. Está claro que no actuaba sólo, aunque los beneficios económicos personales fueron muy cuantiosos. De risa que Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI, pida que el tema no se vuelva mediático. Teme que se dañe su brillante campaña “Échale al PRI la culpa”. Mi estimado “Alito”, esta película se llama: “Cuando el destino nos alcance”…Durante la administración de don Enrique González Pedrero, la cultura tuvo un lugar prioritario en las estrategias de su gobierno. Nunca se vio como gasto, sino como una inversión con alta rentabilidad social. Hoy, en el gobierno de Adán Augusto López Hernández, hay una postura similar. La cultura en Tabasco es, nuevamente, una política pública con elevado contenido social. En esa estrategia, Yolanda Osuna Huerta está desempeñando un papel muy destacado, tanto por su capacidad organizativa como por la gestión de recursos para celebrar eventos de la más alta calidad. La Jornadas Pellicerianas, realizadas la semana pasada en toda la geografía del estado, son una muestra de ello. Al tiempo que ha recibido el aval y el apoyo del jefe del Ejecutivo, la visita a la entidad, el viernes próximo pasado, de la titular de la Secretaria de Cultura federal, confirma que cuenta, además, con el apoyo de esa dependencia y de su titular…Estuvo en México, invitado por la Asociación de Legisladores de la Cuarta Transformación, el ex jefe de gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien calificó al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, como “Oxigeno para la democracia en el mundo”. De una democracia “gastada y oxidada”, dijo, se ha transitado a una democracia “viva, renovada, fuerte y joven”. Rodríguez Zapatero señaló que: “La cuarta transformación es para mí algo menos que una revolución, pero algo más que una reforma. Es un renacimiento de México”…Cada vez que escucho a Carlos Salazar Lomelín, dirigente nacional del Consejo Coordinador Empresarial, lamento que no haya en México más empresarios de su talante. Ha sabido cumplir con su función de mediador entre el sector que encabeza y el gobierno, lo cual no ha sido fácil.  Siempre lo ha hecho cuidando las formas y sin entreguismo de ningún tipo. Dice lo que piensa y expresa sus disensos, sin estridencias y poniendo en alto su convicción de que no es confrontando si no uniendo que se pueden alcanzar acuerdos en beneficio del país. El decálogo ético que propone, es un parteaguas para el que hacer empresarial. Por razones laborales, el próximo lunes 24 no se publicará Prospectiva. Si Dios quiere, estaremos en este mismo espacio el lunes 2 de marzo.

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